BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

APUNTES A LA TEORÍA MARXISTA PARA EL SIGLO XXI

Rafael Gómez Henao


 


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3. Compra y venta de fuerza de trabajo

Quedó definido atrás que el valor de una mercancía lo determina el Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario invertido en su producción, es decir, que es el hombre a través de su fuerza de trabajo el que le da el valor a las mercancías. Son las fuerzas físicas y síquicas del hombre las que agregan el valor en los diferentes procesos productivos. Todo proceso productivo, por simple que sea, además de las materia brutas, se inicia con valores producidos por el hombre, medios de producción ( máquinas, edificios, herramientas, insumos), y que a través de un nuevo proceso productivo es también el hombre con su fuerza de trabajo quien agrega un nuevo valor ( salarios, intereses, alquileres, ganancias), para obtener otras mercancías más aptas para el consumo o la inversión.

El hombre como líder y actor de los diferentes procesos productivos es el que ha hecho posible, a través de la historia, la supervivencia y el desarrollo de la sociedad. Pero, el papel de la fuerza de trabajo no siempre ha sido el mismo. En las etapas que antecedieron al capitalismo la fuerza de trabajo no era una mercancía, sólo con el advenimiento de la economía de mercado y de la especialización de la producción, con ocasión del desarrollo de las fuerzas productivas, es que la fuerza de trabajo se convierte en mercancía. Es un valor de uso y tiene valor. Su utilidad se explica por ser necesaria y apta para los determinados procesos productivos y su valor se determina, como el de cualquier mercancía, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla y permitir su reproducción.

El salario es el valor y a su vez el precio de la fuerza de trabajo. Según la constante histórica el salario es el valor de la fuerza de trabajo cuando con él la fuerza de trabajo puede vivir y reproducirse, de acuerdo a las características del momento. Pero, el salario puede situarse por encima o por debajo del valor por las circunstancias del mercado, es decir, de la oferta y la demanda de fuerza de trabajo. El precio de la fuerza de trabajo está por encima de su valor en aquellos procesos productivos de alta innovación donde se presenta la escasez de mano de obra y estará por debajo en aquellos procesos tradicionales donde abunda la fuerza de trabajo. Marx lo expresa así:

“ El valor de la fuerza de trabajo, como el de toda mercancía, lo determina el tiempo de trabajo necesario para la producción, incluyendo por tanto, la reproducción de este artículo específico....El valor de la fuerza de trabajo se reduce al valor de una determinada suma de medios de vida. Cambia, por tanto, al cambiar el valor de estos, es decir, al aumentar o disminuir el tiempo de trabajo necesario para su producción”.

En los inicios del capitalismo los procesos productivos eran de poca sofisticación y la mano de obra demandada, a excepción de los cargos de control, no requería de especificaciones especiales y, por otra parte, cada trabajador, de acuerdo a sus costumbres, tenía en promedio el mismo número de familia para mantener. En este sentido el salario, en términos generales era muy similar entre los trabajadores y con él se procuraba la vida del trabajador y su reproducción.

Se debe anotar también lo siguiente: uno, hoy existen procesos de producción de bienes y servicios (mercancías) complejos que requieren de fuerza de trabajo con talento superior al normal que implica remuneraciones que sobrepasan el promedio de lo requerido para el mantenimiento y la reproducción de esta fuerza de trabajo específica; dos, con los progresos de la ciencia en el campo de la salud reproductiva de los seres humanos y al mismo tiempo, con los cambios culturales que hace a los seres humanos mas libres y desligados de las familias, situación que conlleva a que muchos trabajadores no tengan obligaciones económicas con familias, situación que le permite ahorrar parte de sus ingresos, lo que a la larga lo posibilita para actuar como capitalista; tres, la canasta de bienes necesarios a la vida de los seres humanos es, cada vez, más amplia y sofisticada que obliga a más miembros de la familia a participar con sus ingresos al sostenimiento del hogar; cuarto, los capitalistas en aras de incrementar la productividad y el sentido de pertenencia del trabajador a la empresa utilizan compensaciones adicionales a su salario, tales como: seguros, viajes, vehículos, créditos, becas, vacaciones especiales, entre otros; y quinto, muchos obreros, en medio de su egoísmo interior y la libertad que lo rodea, en un mundo lleno de oportunidades, lucha con la esperanza de llegar a ser capitalista, la de vivir por cuenta propia. Lo anterior implica que ya no se pueda hablar de una masa homogénea obreros sino de diferentes tipos de asalariados con diferentes capacidades de consumo y de aspiraciones.

De todas maneras, como lo expresa C.Marx, el dinero se convierte en capital por el don que tiene la fuerza de trabajo, la de producir valores mayores a los requeridos para su subsistencia, veamos:

“ la transformación del valor del dinero llamado a convertirse en capital no puede operarse en este mismo dinero, como medio de compra y medio de pago, no hace más que realizar el precio de la mercancía que compra o paga, manteniéndose inalterable en su forma genuina, como cristalización de una magnitud permanente de valor....La transformación del dinero en capital no puede brotar tampoco de la segunda fase de la circulación, de la reventa de la mercancía, pues este acto se limita a convertir nuevamente la mercancía de su forma natural a la forma dinero... Por tanto, la transformación tiene necesariamente que operarse en la mercancía comprada en la primera fase , D – M, pero no en su valor, puesto que el cambio versa sobre equivalentes, y la mercancía se paga por lo que vale... La transformación a que nos referimos sólo puede, pues, brotar de su valor de uso como tal, es decir, de su consumo...Y, en efecto, el poseedor del dinero encuentra en el mercado esta mercancía específica: la capacidad de trabajo de la fuerza de trabajo”.

El ser humano con su egoísmo, constancia, impulso, y creatividad es el único capaz de emprender procesos productivos conscientes. Es él, en ese afán de mejorar y aminorar el riesgo de su existencia, quien agrega, a partir de lo que le brinda la naturaleza, valores para producir satisfactores que le mejoren su vida. Cada satisfactor es un valor agregado por el hombre a partir de la naturaleza. Es así que el valor, de los bienes y servicios que el hombre produce a diario para el consumo y la inversión, está compuesto de naturaleza y valor añadido. Éste es salario más plusvalía. La plusvalía, a su vez, es la sumatoria de las remuneraciones que hacen los procesos productivos a los dueños del capital, así: a los dueños de los edificios los remunera con alquileres; a los dueños del dinero con intereses; y a los dueños de la empresa con ganancias.

Es la fuerza de trabajo la que produce su valor, el salario y un plusvalor, la plusvalía. El surgimiento de la plusvalía y con ella el proceso de acumulación capitalista sólo entra en escena en el mismo momento en que el capitalista encuentra la fuerza de trabajo disponible para trabajar por el sistema de trabajo asalariado y esto fue posible con el surgimiento del capitalismo. Así lo comenta Marx:

“ el capital solo surge allí donde el poseedor de medios de producción y de vida encuentra en el mercado al obrero libre como vendedor de su fuerza de trabajo, y esta condición histórica envuelve toda una historia universal”.

Es en el proceso de producción en donde se transforman los objetos de trabajo (insumos), mediante la colaboración de los medios de trabajo (edificios, maquinaria, equipos y herramientas, etc) y de la fuerza de trabajo (mano de obra) en mercancías (bienes). Es allí donde se consume la fuerza de trabajo, se produce la mercancía y se genera el plusvalor, la plusvalía. Y ésta se produce por ese don maravilloso que posee la mercancía fuerza de trabajo, la de producir más valores de los que ella encierra. Así lo explica Marx:

“ El proceso de consumo de la fuerza de trabajo es, al mismo tiempo, el proceso de producción de la mercancía y de la plusvalía”.

Comentarios

La producción se ha vuelto compleja y la preparación de la fuerza de trabajo no alcanza a estar a la par con las necesidades de los procesos productivos de punta, situación que produce distanciamiento, en muchos casos, entre el valor y el precio de la mercancía fuerza de trabajo.

Los adelantos en las ciencias médicas y cambios en los patrones culturales hace posible que muchos trabajadores vivan sin o con poca familia y de esta forma resulta posible que la fuerza de trabajo calificada reciba un salario mayor al requerido para su subsistencia y reproducción, contribuyendo de esta manera a la acumulación capitalista.

Por otra parte, las oportunidades que tiene la fuerza de trabajo en el capitalismo, que combinadas con sus necesidades y su interés de avanzar en la escala social, hacen que al obrero le surjan ideas para procesos productivos de alta innovación que los convierte, de la noche a la mañana, en capitalista.

Conclusiones.

La acumulación originaria del capital se inicia con el esclavismo, se mantiene durante el feudalismo y se profundiza con los descubrimientos y las nuevas rutas comerciales. Aunque no es muy visible se entiende por los tamaños que reviste la producción de un periodo al otro.

La economía de mercado, el capitalismo, surge por la acumulación originaria de capital y por el abrupto desarrollo de las fuerzas productivas ocurrido en el siglo XVIII y XIX.

La fuerza de trabajo se convierte en mercancía por la oportunidad que surgió, con la acumulación originaria y el avance vertiginoso de las fuerzas productivas, la de incrementar producción a través de procesos especializados con el fin de aumentar la riqueza.

El comercio y intermediación financiera si producen plusvalía. Son además, actividades de mucho crecimiento que se explica por la misma plusvalía que dedican a la acumulación.

Un sector, cada vez más grande, de la fuerza de trabajo tiene la oportunidad de convertirse en propietario de un proceso productivo, la de actuar como capitalista. Esto es, pasar de vivir se salarios a vivir de plusvalía.

La plusvalía se produce por el don que tiene la fuerza de trabajo, la de producir más valores de los que ella encierra, produce su valor el salario y la plusvalía. Esta oportunidad histórica, para los dueños de los medios de producción, surgió por el desarrollo de las fuerzas productivas.

La apropiación de los excedentes producidos, por parte de los dueños de los medios de producción, ha sido una constante histórica desde que surgió la propiedad privada. En el esclavismo de lo producido por los esclavos se obtenía lo necesario para la subsistencia del grupo y el sobrante se lo apropiaba el señor esclavista. En el feudalismo ocurría algo similar, el siervo después de cubrir sus necesidades entregaba sus excedentes al señor feudal. Y en el capitalismo el propietario del capital, después de vender las mercancías paga los insumos consumidos y los salarios. El resto del valor agregado, la plusvalía, la reparte a los dueños del capital que participaron en el proceso productivo.


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