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LOS ABORÍGENES DE GRAN CANARIA EN TENERIFE

José Melchor Hernández Castilla




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1. NOMBRES UTILIZADOS PARA LOS HABITANTES DE LAS ISLAS CANARIAS EN EL SIGLO XV

A) De las islas: de origen castellano/andaluz, francés (1) y aborigen (2), quizás también portugués (3). Pertenecientes a las islas de Lanzarote y Fuereteventura. En el siglo XV, mahorero se aplica exclusivamente a los naturales de Fuerteventura, pero ya en el siglo XVI, además, se hace con los de Lanzarote (4).

B) Los aborígenes de la isla del Hierro (5) no tienen un nombre definido. Parece ser que Bimbache es una licencia literaria del siglo XVIII (6).

C) Gomeros: los aborígenes de la isla de La Gomera.

D) Canarios: grancanarios prehispánicos de la isla de Gran Canaria.

E) Palmeses: aborígenes de la isla de La Palma.

F) Guanches: aborígenes de la isla de Tenerife.

Hay que tener en cuenta que se utilizaba para el nacido en las Islas Canarias la terminología “natural de” la isla de nacimiento o la palabra genérica “canario”, independientemente que fuera aborigen o no, cuando un documento se confeccionaba fuera de las Islas (7).

2. EL ORIGEN/PROCEDENCIA DE LOS APELLIDOS EN LAS ISLAS CANARIAS

Queremos hacer una aclaración sobre los apellidos-topónimos y/o sobre los mismos apellidos en cuanto a su origen/procedencia y a su llegada hasta nuestros días. En primer lugar, el apellido, en los primeros años del siglo XVI, no siempre es escrito exactamente igual –Isasaga e Ysasaga indistintamente-, y puede escribirse sólo el apellido de un individuo que el escribano conoce –Caravallo, para Luis Caravallo o para Alonso Caravallo- o que el apellido aparezca incompleto –Diego de San Martín en lugar de Diego Iñiguez de San Martín-. Estas son algunas de las variantes que deseamos destacar para significar la dificultad en detectar la identidad inequívoca de algunos personajes del Valle de La Orotava, en este caso, y de otros en general.

En segundo lugar, los apellidos de los padres –Alonso Gallego, hijo de Lope Gallego y de Leonor de Mendoza (8)- o de las madres –Cristóbal López, hijo de Lope Gallego y de María López (9) - suelen llevarlos los hijos; aunque, a veces, los hijos puedan tener apellidos que poco o nada tienen que ver con sus progenitores – Juan Alonso, hijo del canario Pedro Mayor y de la canaria Marina Fernández (10)-. En este sentido, en el tipo de apellido que se le impone a la persona, hay que considerar las formas y los modos que durante 5 siglos han cambiado a la hora de anotar a una persona en el registro eclesiástico, generalmente.

En tercer lugar, hay que reconocer que, hace cinco siglos, los apellidos castellano-portugueses y los que derivan del francés, suelen ser adaptados por los aborígenes de las islas de señorío –Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro, La Gomera- y de realengo –Gran Canaria, La Palma, Tenerife-, y que sólo en casos muy concretos el apellido aborigen permanece –como el del canario Juan Dana en Tenerife que adquiere el apellido aborigen de su padre, el canario Autindana de Agaete-Gáldar (véase página 92, del libro Los Conquistadores de las Islas Canarias, de José Antonio Cebrián Latasa).

En cuarto lugar, en general, la gran mayoría de los esclavos negros, moriscos y aborígenes de las islas, al ser bautizados, toman el apellido de sus señores o de sus padrinos.

En quinto lugar, sólo una genealogía bien hecha y trabajada desde los registros civiles y eclesiásticos, para mayor exactitud, nos podría dar una aproximación bastante fiable y válida del origen/procedencia del apellido de cada individuo y de sus distintas realidades sanguíneas, tómese como ejemplo de ello los 4 tomos del Nobiliario de Canarias de Francisco Fernández de Béthencourt.

Este pequeño comentario aclaratorio sólo trata de retratar la inviabilidad de conocer el origen/procedencia de cualquier persona actual sólo por los apellidos.

3. EL NEGOCIO DEL AZÚCAR: MADEIRA Y CANARIAS

Queremos destacar dos notas, de autores diferentes, sobre los portugueses de Madeira y su relación con las Islas Canarias y su influencia mutua:

1) “Buena parte de los portugueses establecidos en Canarias y de los que traficaban con estas islas procedían, como se habrá visto, de la Madera… pero la corriente principal se dirigía del de la Madera al de las Canarias… De la Madera se llevan a Canarias, como se ha visto, el cultivo de la caña y la industria azucarera derivada del mismo. Y con el cultivo y la industria, los agricultores especializados y los maestros y oficiales indispensables para introducir, dirigir y desarrollar todo este dulce negocio del azúcar” - José Pérez Vidal- (11).

2) “Es bien sabido, efectivamente, que de la misma manera que Pedro Vera hizo traer frutales y cañas azucareras de la Madera a Gran Canaria después de 1483, en que terminó la conquista de esta isla, también de la Madera llegaron luego los cosecheros, los maestros de azúcar y el personal auxiliar que formaban los carpinteros, caldereros, refinadores, etc. Tras el estudio de estos documentos, presumimos que muchos de aquellos portugueses que vinieron a las Canarias a fomentar el negocio del azúcar no eran otros que antiguos esclavos aborígenes canarios, ahora libertos, cristianizados y ostentando los apellidos de sus padrinos portugueses o el de sus antiguos amos madeirenses. En abono a esta conclusión hay que señalar que algún lusitano trajo incluso apellido de toponímico canario, cual es el caso de Juan de Gáldar, portugués, que aparece citado en documentos de nuestras Islas desde fines del siglo XV” - Simens Hdez y Barreto de Siemens- (12).

4. EL FINAL DE LA CONQUISTA DE TENERIFE: 1496-1497

“… no paró hasta apostarse a las faldas del gran cerco de Taoro, en donde, trazando un campo ventajoso, fijó su real. Nacía en aquel silencio de que, como Bencomo empezaba a respetar seriamente nuestras armas, había desamparado su palacio al primer aviso que tuvo del movimiento de las tropas extranjeras y, seguido de los menceyes de Anaga, de Tegueste, de Tacoronte y de Zebensuí, se había salvado con el grueso de sus vasallos sobre la cumbre de Tigaiga, dejando centinelas en todas las demás alturas. Establecidos los españoles en su campo, recorrían desde allí todo aquel valle impunemente, hasta tanto que, habiéndose aventurado los príncipes guanches a bajar de las cumbres de Tigaiga, se acercaron a la cabeza de sus vasallos, el 24 de julio, y se apostaron dos tiros de mosquete más abajo del real de los cristianos. Esta famosa posición de ambos ejércitos dio desde entonces nombre a aquel territorio. De manera que el paraje en donde estaban los conquistadores se llamó Realejo de Arriba, y el que ocupaban los guanches, Realejo de Abajo. Véase aquí la etimología de los pueblos que en aquellas partes retienen ambos nombres” -Viera y Clavijo, 1776- (13).

El Realejo Viejo de Arriba, quinto campamento o real, es constituido después de la batalla de La Victoria de 25 de diciembre de 1495, con el propósito de reducir la resistencia en el reino de Taoro, Tegueste, Tacoronte e Icod. El 15 de febrero de 1496 se produce la primera desmovilización de tropas (14) insulares de Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y La Gomera, y peninsulares del duque de Medina Sidonia (15), después de haber reducido y esclavizado a la mayoría de los guanches de los reinos de guerra y haberse apropiado de su ganado.

Los 4 monarcas que, se presentan en el acuartelamiento de tropas de El Realejo Viejo para consumar la sumisión a los soberanos de Castilla, a principios de mayo de 1496, son los de Tacoronte, Tegueste, Icod y Daute, ya que el de Taoro, Benitomo, ha muerto en la batalla decisiva de la laguna, y su hijo, Bentor, se ha suicidado ante la pérdida de la libertad.

“Entre tanto no estaban los conquistadores ociosos. Habían ofrecido a Dios edificar en la parte del Realejo de Arriba una iglesia bajo la invocación del apóstol Santiago, en memoria de la reducción del rey Bencomo, conseguida el 25 de julio, y se aplicaron inmediatamente a construirla con la magnificencia que la edad y el tiempo permitían. De manera que ésta fue la primera iglesia parroquial que vio Tenerife, y la memorable fuente bautismal en donde recibieron el carácter de cristianos los nueve reyes guanches, con los demás neófitos de la nación. Bencomo de Taoro recibió el nombre de Cristóbal; Beneharo de Anaga, de Pedro de los Santos; Añaterve de Güímar, de Juan de Candelaria; Pelinor de Adeje, de Diego; Acaimo de Tacoronte, de Fernando; Tegueste, el nombre de Antonio; Romen el de Daute, el de Gonzalo; Adxoña de Abona, el de Gaspar; Pelicar de Icod, el de Blas Martín; el príncipe Guetón, de Francisco Bueno; la princesa Guacimara, el nombre de Ana; y la princesa Dácil, que casó con Gonzalo García del Castillo, se llamó doña Mencía” -Viera y Clavijo, 1776- (16).

Los bandos de guerra guanches son los de Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icod, Daute. Se desconoce el nombre de los reyes de estos cantones, salvo el de Taoro (17). Se señala, además, la existencia de 2 hijos de Bentor, y por tanto, nietos de Benitomo, el Gran Rey de Taoro. Uno es Ana Gutiérrez, casada con el mercader Martín de Mena; y el otro es vendido a Diego de Llanos, vecino de La Palma, por Alonso Fernández de Lugo alegando que era guanche de guerra, después de que su hermana pagara la libertad de su hermano en ganado (18). Hay sospechas, por parte de Cebrián Latasa, de que sea el guanche del grancanario prehispánico Fernando Guadarteme, llamado Cristóbal Hernández, que aparece en el testamento del guanche Pedro Hernández, el 5 de septiembre de 1527, ante el escribano público Alonso Gutiérrez (19).

Los bandos de paces guanches son los de Güímar, Abona, Adeje, Anaga. Los tres primeros acuerdan, un lustro antes del comienzo de la conquista de Tenerife (en 1494), paces con el gobernador de Gran Canaria, Pedro Vera; el de Anaga, lo concreta con el pesquisidor de Gran Canaria, Francisco Maldonado, vísperas a la conquista (20). Estas paces aseguran a los súbditos de estos régulos el derecho de no ser apresados y a los castellanos la obtención de la orchilla, el liquen tintóreo.

Sobre el mes de mayo de 1496, parte Alonso de Lugo para Almazán con el séquito de los conquistadores Francisco Gorvalán, sevillano, Mateo Viña, genovés, Jerónimo de Valdés, sevillano y sobrino de Alonso, y Jaime Joven, barcelonés (21), junto a 7 menceyes de Tenerife (22). Su llegada a la Corte de los Reyes Católicos se produce en los primeros días del mes de junio. Los menceyes se bautizan en el seno de la corte, en la iglesia de San Miguel de Almazán, la más cercana al Palacio de los Mendoza (23). Los reyes de guerra no regresan a las Islas Canarias, y uno de los menceyes se envía a la república de Venecia a la ciudad de Padua, a la residencia del palacio del gobernador (24); de los demás nada se sabe (25).

Según Leopoldo de La Rosa Olivera, don Diego de Adeje es uno de los ausentes de Almazán (26), el otro mencey es el de Taoro.

El rey de Adeje, don Diego (m. 1505), fiel al Adelantado, durante la conquista de la isla, obtiene en repartimiento las tierras y aguas del valle de Masca; 100 fanegadas de tierras de sequero en Taxo, abajo de Arjo –actual Erjos, en el valle de Santiago-; y 30 fanegadas entre los reinos de Adeje y Abona, además del agua sacada del agua de Chasna (27). Don Fernando, régulo de Anaga, no es de la confianza del conquistador Alonso Fernández de Lugo (28), y pasa a Gran Canaria junto a sus parientes y allegados, y se asienta en Arguineguín; regresa a la isla de Tenerife antes de 1508 (29). Don Pedro (m. 1507), rey de Abona, y su hermana doña Mencía permanecen en Tenerife. Del régulo de Güímar, posiblemente el iniciador de las paces a través de declaración episcopal (30), no hay información alguna (31).

Durante el verano de 1496, Fernández de Lugo en colaboración con el jefe militar del ejército peninsular del duque de Medina Sidonia, el gaditano Bartolomé de Estopiñán, y el espingardero natural de Flandes, el borgoñés Jorge Grimón, reducen a los rebeldes de los reinos de Icod, Daute, y a los refugiados en el reino de Abona. …y luego el señor adelantado mando que le tomasen la pólvora y se repartiese con nueve espingarderos que avía, y se fue a la vuelta de Taoro y llevó consigo a Jorge Grimón y a Alimán con tres espingardas, y a la subida de Icod fue en la delantera Jorge Grimón con todos los espingarderos y mataron muchos guanches y destaparon el camino por donde pasaron los caballos… -testigo: Pedro de Vera- (32). En el reino de Abona, unos guanches se atrincheran en Los Mogotes, y una pequeña expedición, donde se halla el borgoñón Jorge Grimón con sus espingardas, entra en la playa de Los Cristianos; los alzados se rinden sin oponer resistencia (33).

La lonja de Valencia, durante los meses de abril-septiembre de 1496, computa la cantidad de 75 esclavos guanches; de los otros mercados esclavistas como Sanlúcar de Barrameda, Puerto de Santa María, Cádiz, Sevilla, Barcelona, Palma de Mallorca, entre otros, no se tienen noticias porque no han mantenido la documentación íntegra (34). Las operaciones militares continúan en la ausencia de Alonso Fernández de Lugo bajo el mando del lugarteniente Bartolomé de Estupiñán, desde septiembre de 1496 hasta abril de 1497; y luego bajo el mando del gobernador Alonso hasta el 29 de septiembre de 1497, el día de San Miguel, fecha de la terminación oficial de la conquista de Tenerife (35). En los tres últimos meses de 1496, la lonja levantina cuenta la cantidad de esclavos guanches en 74 (36). El 20 de noviembre de de 1496, se vende en la isla, en una sola jornada, 56 guanches de las comarcas de Icod, Daute y Abona. Durante todo el año 1497, ya sólo se contabiliza la venta de 25 guanches (37).

Los guanches de los bandos de Anaga, Abona y Adeje suelen esconder o proteger a los guanches de los bandos de guerra, y el del bando de Güímar lo hace sólo desde el verano de 1496, ello acaba en esclavitud de un gran porcentaje de la población de estos reinos de paces de la mano del gobernador de Tenerife, Alonso de Lugo.

El Conquistador de Tenerife, Francisco Albornoz, en la Reformación del Licenciado Juan Ortiz de Zárate, denuncia, el 7 de mayo de 1506, las maneras del Adelantado Alonso Fernández de Lugo, en los confines de la conquista de Tenerife, contra los guanches bautizados y los guanches de paces: fizo llamar e traer ante sí e ante algunos clérigos que estavan en el reino de Taoro, en El Realejo, fasta cient ánimas de guanches desta isla , los quales heran del reino de Tegueste, los quales estavan subidos en un risco de una sierra diziendo que querían ser cristianos,… e después de batizados, los finieron enbarcar forzosamente e los llevaron a vender, e algunos dellos vendieron en la dicha isla… el dicho Adelantado fizo traer ante sí a los guanches del reino de Anaga, en que podían aver entre hombres e mugeres doscientas ánimas poco más o menos, las quales heran de paces mucho tiempo avían y en la dicha conquista ayudaron a conquistar a los otros en fabor de sus Altezas e del dicho Adelantando, e que no se le acuerda si los tornaron cristianos o non, pero que vió como cautivaron e los repartieron por esclavos e los enbarcaron e llevaron a vender… el dicho Adelantado fizo parecer ante sí fasta doscientos guanches entre honbres y mugeres e niños, los quales heran del reino de Adexe e de los de las paces e asimismo ayudaron a conquistar a los otros en esta manera e con tal engaño…e que los llamava para que viniesen a tornar cristianos… e desque los tuvieron dentro en el corral los cautivaron e los repartieron e enbarcaron por cautivos…(38).

Según Rumeu de Armas, el número de cautivos de los reinos de paces pasan de 1000, y los que permanecen en Tenerife, en 1498, se sitúan alrededor de 300 (39). Sin embargo, desde esa fecha tuvieron asegurada su libertad por mandato regio, dado a conocer por el gobernador de Gran Canaria Lope Sánchez de Valenzuela, en el mes de julio (40). Cifra similar, a la de Rumeu, es la que da Gómez Escudero para los aborígenes supervivientes de la isla de Gran Canaria: “Hubo muchas poblaciones en Canaria, que hubo dies mil según nos informaron, a la primera venida de Vetencourt, i a la conquista cuando vino Juan Rejón abría más de seis mil, después les fue dando a manera de peste que por último había trescientos quando se acavó de sujetar la isla”-Gómez Escudero, f.º 66 v.º- (41). Cebrián Latasa sólo le da valor exegético –interpertativo y/o explicativo- a la obra de este último autor, Gómez Escudero (42)


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