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DESARROLLO ECONÓMICO DE SANTANDER

Pedro Alonso Martínez Cortéz




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4. Competitividad Regional en Colombia

Se observa en el país la falta de continuidad en los programas de desarrollo desconociendo en gran medida la región como determinante fundamental de la competitividad. El gobierno nacional viene recomendando a las regiones adelantar iniciativas de competitividad, reconociendo la importancia de este nivel para trabajar la competitividad. Sin embargo, aun existen importantes vacíos conceptuales y de proceso que deben resolver las regiones antes de obtener procesos paralelos regionales exitosos.

El Centro de Estrategia y Competitividad de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, creado en el año 2004, ha realizado estudios y facilitado procesos en los distintos niveles de análisis de la competitividad, partiendo del nivel empresa hasta el nivel país, pasando por clusters, sectores, ciudades y regiones. Particularmente, en lo regional, se han adelantado estudios de competitividad de regiones como el departamento de Santander, la regiones Bogotá-Cundinamarca y Barranquilla-Atlántico, y el departamento del Cesar, y se ha adelantado trabajos de iniciativa de competitividad en más de doce (12) clusters en distintos lugares y sectores del país.

4.1 Comportamiento Departamental

El desempeño de las regiones colombianas ha sido bastante disímil producto de las distintas condiciones de competitividad que ellas ofrecen y con una escasa evidencia de convergencia regional; departamentos como el de Santander está experimentando altos niveles de crecimiento económico y altos niveles de ingreso per cápita lo que lo caracterizan como un departamento ganador.

Hay otros, sin embargo, que por su bajo nivel de ingreso per cápita y bajo crecimiento lucen como departamentos que tienen un gran reto por delante, como los departamentos del Choco, y los del Eje Cafetero.

Ramírez Vallejo Jorge, En Línea. Bogotá. Competitividad Regional en Colombia: Marco Conceptual, Hallazgos y Recomendaciones del Centro de Estrategia y Competitividad. Documento preparado para el Observatorio de Competitividad del Centro de Estrategia y Competitividad de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. www.dnp.gov.co (Consulta 22 de Junio de 2009).

También se presentan departamentos en retroceso con inferior crecimiento y alto nivel de ingreso per cápita como es el caso de la región Bogotá-Cundinamarca y los departamentos de Antioquia y Valle y hay departamentos potencialmente ganadores con un alto crecimiento y un bajo ingreso per cápita como la gran mayoría de los departamentos de la Costa Atlántica. En estas regiones colombianas el vínculo que existe entre la competitividad y el nivel de prosperidad de los habitantes es evidente.

La globalización está transformando fundamentalmente la economía colombiana. Las regiones del país están compitiendo por talento, capital e inversión proveniente de otros lugares de Colombia y de todo el mundo. Ahora más que nunca las regiones logran su fortaleza económica actuando regionalmente para competir globalmente, utilizando nuevos elementos jalonadores del crecimiento económico como son la innovación y el emprendimiento; en la medida que las regiones colombianas sean totalmente conscientes que están conectadas con la economía global, entenderán la necesidad de mejorar sus ventajas competitivas y de reconocer la importancia de tener activos regionales distintivos.

Las regiones colombianas están dotadas de activos específicos particulares y de un legado histórico que ha hecho que evolucionen con patrones de desarrollo propios de cada espacio geográfico. Sin embargo, la experiencia del Centro de Estrategia y Competitividad muestra que existen elementos comunes en los diagnósticos de las principales regiones del país. Utilizando los resultados de una encuesta de percepción empresarial aplicada por el Centro a empresarios en los departamentos de Atlántico, Santander, Antioquia y Valle, se presentaron a algunas desventajas principales competitivas de los ambientes de negocios y de la calidad de las estrategias.

En lo relacionado con las estrategias de las empresas en estas regiones, el diagnóstico no fue nada favorable. Para la mayoría de los empresarios la competencia es fundamentalmente por precio y no está dada por productos y procesos únicos sin una mayor diferenciación.

Adicionalmente, solamente el 37% de los empresarios consideraron que compiten con una estrategia sofisticada, para el 57% la mano de obra no calificada a buen precio es fundamental para la sostenibilidad de su negocio, y más de la mitad de los empresarios no utilizan tecnología de punta.

* Nota: la importancia relativa del producto es representada por el tamaño de los círculos. El “grado de sofisticación” se mide como el ingreso per cápita promedio de los países que exportan dichos bienes. Mientras más alto sea dicho ingreso, se dice que el producto es más sofisticado.

Las exportaciones de los departamentos clasificados como “regiones especializadas de clase mundial”, están concentradas en unos pocos productos. Cerca del 40% de las exportaciones de Santander son oro, el 65% de las de Boyacá son piedras preciosas y semipreciosas, y en Caldas, Risaralda y Quindío, el café tiene una muy importante participación en las exportaciones totales, aún cuando estas cifras no capturan la creciente participación de cafés especiales y gourmets de alto reconocimiento en los mercados internacionales (el 11% de las exportaciones cafeteras en 2008 corresponde a estos productos especiales con mayor valor agregado como el liofilizado).

* Nota: La importancia relativa del producto es representada por el tamaño de los círculos. El “grado de sofisticación” se mide como el ingreso per cápita promedio de los países que exportan dichos bienes. Mientras más alto sea dicho ingreso, se dice que el producto es más sofisticado.

Fuente: DANE, Hausmann y Klinger (2007), cálculos propios.

Es de resaltar que estos tres productos tienen un bajo valor agregado: el ingreso por habitante promedio de los países que los exportan no supera los US$ 10.000 (en PPA).

Al mismo tiempo, se observan algunos nichos de exportaciones más sofisticadas, pero su importancia relativa es muy pequeña, quizás con excepción de Caldas con productos como extractos, esencias y concentrados de café y refrigeradores y frigoríficos, y Boyacá con coques y semicoques de hulla, productos que tienen cierta importancia en las exportaciones departamentales.

De manera positiva, se encuentra que por encima del 50% los empresarios participan en más de una actividad de la cadena de valor e invierten en atraer y entrenar a sus empleados. Sin embargo, solamente el 37% de los empresarios utilizan técnicas y herramientas sofisticadas en el mercadeo de los productos/servicios.

Desde el punto de vista de gobierno corporativo, los empresarios les asignan valor importante a sus juntas directivas y las consideran que tienen una visión internacional. Sin embargo, consideran que no tienen la disposición de delegar autoridad y las decisiones importantes se toman en el nivel más alto de las organizaciones.

Ahora bien entrando en el umbral del ambiente microeconómico de los negocios, en lo que respecta a la condición de los factores, el diagnóstico en general relacionado con la infraestructura física es desfavorable, particularmente lo relacionado con el transporte férreo, aéreo, y terrestre, en ese orden. Sin embargo, más de la mitad de los empresarios percibe que el costo y la disponibilidad de la infraestructura de comunicaciones (telefónica, TICs) son buenos y consideran tener un adecuado acceso a esta infraestructura como herramienta fundamental para sus negocios.

Los departamentos clasificados como “polos para el desarrollo local” tienen una limitada apertura exportadora (US$103 per cápita en promedio, frente a US$240 en promedio en las regiones especializadas de clase mundial, y a US$412 en las regiones diversificadas de clase mundial). En realidad la producción en estas regiones, está concentrada en la satisfacción de los mercados locales y en la venta de excedentes a otras regiones del país, más que en la exportación a mercados internacionales.

Adicional a esto, sus exportaciones dependen en fuerte medida, de pocos productos que son, por lo general, de muy bajo valor agregado (véase Gráfico 22).

Así por ejemplo, más del 80% de las exportaciones no mineras de Huila y Tolima están representadas por café, y más del 50% de las exportaciones de Meta, Magdalena, Nariño y Caquetá son, respectivamente, palma de aceite, banano, café y textiles. En el caso de Cauca, el 58% de las exportaciones corresponde a café y azúcar.

En todos los casos (con excepción de textiles en el Caquetá), el ingreso per cápita promedio de los países que producen dichos bienes es inferior a US$5,000. Aunque el departamento de Norte de Santander muestra una canasta exportadora más diversificada, sus bajas exportaciones per cápita (US$66), permiten clasificarlo en este grupo.

La estructura económica de la mayoría de las regiones colombianas gira en torno a los recursos naturales, no solo en su componente primario, sino también en sus productos procesados. Departamentos como Cesar, Huila, Nariño, Tolima, Quindío o Santander exportan casi exclusivamente productos basados en recursos naturales. Contrario a esto, muchas de las exportaciones de departamentos como Bolívar, Atlántico o Bogotá son intensivas en capital y tecnología.

Por diversas razones, es deseable reducir la dependencia que tienen muchos de los departamentos de Colombia de los recursos naturales. Por un lado, la alta volatilidad de sus precios en los mercados internacionales induce inestabilidad económica e impone grandes retos a la política macroeconómica.

Por otro lado, si no existen los instrumentos que permitan generar mecanismos de estabilización a través del ahorro, los auges de exportación basados en recursos naturales pueden inducir un retroceso de los sectores productores de bienes industriales y agroindustriales, retrasando o impidiendo, de esa manera, la transformación productiva.

Si ello ocurre, aunque a corto plazo dichos auges generen expansiones económicas, a la postre comprometen la capacidad potencial de crecimiento del país.

Aunque sin duda es importante aprovechar los recursos naturales, es necesario desarrollar procesos de industrialización y valor agregado, como es el caso de la petroquímica en torno a la producción de petróleo. De esta manera, la abundancia de recursos naturales puede contribuir a la transformación productiva en lugar de oponerse a ella.

En lo que tiene que ver con la educación, la mayoría de los empresarios considera que la calidad de las universidades es buena en estas ciudades, al igual que la calidad de los centros de educación técnica y vocacional.

Sin embargo, manifiestan preocupación por la falta de disponibilidad de capital humano calificado en sus regiones, y según ellos, se hace difícil encontrar gerentes de alto nivel con las calificaciones que los negocios los requieren. Cuando se indaga sobre la relación universidad-empresa, los resultados son bastante desfavorables; para más del 70% de los empresarios esta relación no está produciendo los beneficios esperados, y no perciben de manera favorable que las empresas e instituciones educativas y de investigación estén trabajando conjuntamente en investigación y desarrollo, y generando currículos de forma colaborativa para mejorar la pertinencia del recurso humano. Adicionalmente, el diagnóstico de bilingüismo es altamente desfavorable.

Por su parte, en general, la disponibilidad y calidad del recurso financiero es mal calificada. En particular, la disponibilidad de capital de riesgo es escasa y no satisface las necesidades de los empresarios.

Más aún, la interacción con los bancos es calificada como poco valiosa por la mayoría de los empresarios. En relación con los proveedores, para el 46% de los empresarios la calidad de los proveedores especializados de productos y servicios es adecuada para sus negocios y para el 75% de los empresarios hay una valiosa interacción entre las empresas y los proveedores.

No ocurre lo mismo con las otras relaciones críticas de las empresas con otros actores regionales, como por ejemplo, con los centros de investigación públicos y privados, firmas de servicios profesionales, y otras asociaciones y agremiaciones regionales.

Ramírez Vallejo Jorge, En Línea. Bogotá. Competitividad Regional en Colombia: Marco Conceptual, Hallazgos y Recomendaciones del Centro de Estrategia y Competitividad. Documento preparado para el Observatorio de Competitividad del Centro de Estrategia y Competitividad de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. www.dnp.gov.co (Consulta 22 de Junio de 2009).

Es por esto, que el nivel de profundidad de la competitividad de los clusters existentes en las regiones es generalmente bajo, aunque un importante porcentaje de empresarios considera que las redes empresariales son valiosas (45%), esto respecto a las industrias relacionadas y soportes.

Mirando lo referente a la demanda, para el 60% de los empresarios la disponibilidad de clientes/consumidores exigentes para sus negocios en la región es favorable lo que se convierte en una ventaja competitiva al imponer mayores estándares de calidad, mejor relación precio-calidad y más variedad en la oferta de sus productos y servicios.

Sin embargo, en el nivel público la situación es muy diferente, las compras y licitaciones públicas son poco exigentes en calidad lo que no da oportunidad de mejorar la competitividad regional vía exigencia a los proveedores de las instituciones públicas para ofrecer bienes y servicios de alta calidad.

El diagnostico en relación con la innovación en las regiones es bastante desfavorable. En primer lugar, según los empresarios, las personas de los diferentes sectores de la economía regional generalmente no interactúan en el proceso de generación de nuevas ideas, procesos o productos. El nivel de interacción entre artistas y empresarios, por ejemplo, es bajo en muchas regiones.

De otro lado, solamente el 35% de los encuestados considera que los empresarios exitosos en la región invierten activamente en proyectos de desarrollo y nuevos negocios. Para la mayoría de los empresarios la disponibilidad de instalaciones especializadas y laboratorios para el desarrollo y prueba de productos en sus regiones es desfavorable, lo que limita las posibilidades en innovación de las empresas. Peor aún, los empresarios en general califican la interacción con los centros de investigación públicos y privados como poco valiosa.

En relación con el emprendimiento, solamente el 25% de los empresarios encuestados opina que los programas de capacitación para emprendedores son favorables. Solamente el 20% de los empresarios opina que la efectividad de programas para ayudar a las nuevas empresas regionales es favorable y que la interacción con las incubadoras es valiosa.

Adicionalmente, la cultura del fracaso para la mayoría de las empresas no existe. Solamente el 38% de los empresarios está de acuerdo con que el fracaso es parte del proceso de aprendizaje e innovación.

Finalmente, según la percepción empresarial, no se evidencia un trabajo conjunto importante entre el sector privado y los gobiernos locales para promover el desarrollo de nuevos negocios.

En el análisis de la competencia el 80% de los empresarios aducen que los ambientes de negocio de sus regiones están caracterizados por tener adecuado nivel de competencia (rivalidad).

Sin embargo, para el 64%, unos pocos grupos empresariales siguen dominando la actividad empresarial en sus regiones. Algo que preocupa, es la alta valoración relativa al tamaño de las empresas. Según los empresarios, en sus regiones sigue siendo más importante el tamaño de las empresas que su nivel de crecimiento. (

Ahora en lo que respecta a la normatividad y el Gobierno, los negocios se están viendo afectados negativamente por las regulaciones y los procedimientos de los gobiernos locales. Solo un pequeño porcentaje, 13% considera favorable la normatividad gubernamental. En particular, consideran bastante desfavorable los niveles impositivos de las regiones en las que se encuentran localizados, y muy poco positivo los incentivos gubernamentales para el crecimiento de sus empresas. En lo que respecta al tema de la corrupción y la violencia, el 79% de los empresarios considera que la corrupción es un impedimento para el desarrollo de los negocios. De igual manera, el 69% de los empresarios considera que el crimen, la violencia, y el terrorismo, son un marcado impedimento para el normal desarrollo de los negocios en la región. En el análisis referido a la inversión extranjera, el 75% de los empresarios opina que la inversión extranjera es bienvenida en la región, y mayoritariamente consideran que los nuevos residentes pueden integrarse rápidamente a la comunidad empresarial.

Igual porcentaje opina que la región está caracterizada por un ambiente tolerante atractivo para la gente de diversos orígenes. Así, los elementos comunes del diagnóstico resaltados en esta sección presentan una guía de lo que podrían ser los grandes lineamientos estratégicos de competitividad para las regiones colombianas.

Colombia puede lograr niveles altos de prosperidad colectiva y generar la riqueza que resuelva los problemas de pobreza estructural. A lo largo de este trabajo ha quedado claro que para lograrlo, es fundamental elevar los niveles de competitividad. Concretamente, necesitamos, elevar nuestra productividad como también, los niveles de exportaciones per cápita.

El gobierno y el sector privado al interior de la Comisión Nacional de Competitividad (CNC) hacen esfuerzos mancomunadamente a fin de elevar la competitividad del país teniendo como requisito indispensable las instancias de coordinación y articulación entre el sector público, el sector privado, la academia, las regiones y los trabajadores, y con un papel clave de la Alta Consejería para la Competitividad, como instancia facilitadora de la coordinación al interior del gobierno. Según las consideraciones vistas a lo largo de este capítulo y la bibliografía consultada se presentan unas consideraciones a nivel de análisis y propuestas a fin de lograr mejores índices de competitividad entre los departamentos del país.

La ruta para la prosperidad colectiva es la competitividad. Mayor competitividad significa mayor productividad y por ende, una mayor capacidad de generar ingresos y de crear empleos de calidad. La competitividad de un país se construye sobre la base de la competitividad regional. Es en las regiones donde tienen lugar las apuestas productivas del sector privado y donde operan los factores que posibilitan o dificultan el desarrollo de dichas apuestas productivas.

El desafío para la competitividad regional es pasar de una estructura productiva basada en la existencia de firmas individuales, a una articulada en torno a clusters, con una presencia significativa a nivel nacional y en muchos casos también a nivel internacional. Al mismo tiempo, uno de los principales retos de la transformación productiva de Colombia es desarrollar y consolidar algunos clusters de clase mundial con un alto nivel de sofisticación e innovación.

La competitividad regional en Colombia es altamente heterogénea: los departamentos con un mayor grado de desarrollo –que aquí hemos denominado como regiones con “diversidad de clase mundial”–, tienen productos de exportación relativamente sofisticados y un predominio de industrias que exportan a otras regiones y al mundo, algunas de ellas con altos salarios relativos. Sin embargo, incluso estas regiones, siguen rezagadas frente a la mayoría de los países de referencia en términos de apertura exportadora, y de sofisticación de su canasta exportadora, frente al promedio de la estructura productiva de países como Brasil, México o Portugal.

Las exportaciones de los departamentos clasificados como “regiones especializadas de clase mundial”, están concentradas en pocos productos de bajo valor agregado. Para llevar a cabo una transformación productiva exitosa, estos departamentos deben comenzar por encontrar nichos de mercado de más alto valor agregado en sus exportaciones tradicionales.

De otro lado, los departamentos caracterizados como “polos de desarrollo local”, tienen exportaciones reducidas, concentradas en pocos productos y de muy bajo valor agregado, y por ende, con bajos salarios relativos.

Colombia diseñó una política de competitividad (Conpes 3227) para incrementar el crecimiento potencial de la economía y convertirse en un país de ingresos medios altos en un período de 25 años. Esta política de competitividad está dirigida a la búsqueda de una transformación productiva de los departamentos y de las regiones.

Para lograr este objetivo se necesita que los gobiernos locales diseñen e implementen políticas de competitividad, y desarrollen mecanismos institucionales que promuevan la coordinación eficaz público-privada a nivel regional, de tal manera que el resultado sea la transformación productiva de sus regiones. Ante la diversidad del desarrollo regional, la políticas de competitividad regional y local deben ser por lo tanto, “hechas a la medida”. No existe una sola política que pueda responder a las diversas necesidades productivas de las regiones colombianas.


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