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UNA CONTRIBUCIÓN A LA ECONOMÍA ECOLÓGICA: ACTIVIDADES NO-PROLETARIAS GENERADORAS DE INGRESOS

Mara Rosas Baños




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ANEXO

EJEMPLOS DE CASOS DE ESTUDIO DE PROYECTOS PRODUCTIVOS COMUNITARIOS EXITOSOS.

Estudio de Caso ‘Alternativas’

(Adaptado de Clint Hilliard, Teresa Tattersfield Yarza, Mary Ann Rozum y Sheryl Kunickis)

La región Mixteca ubicada en la región central del Sur de México, presenta condiciones severas de pobreza principalmente en los pueblos indígenas, debido a un manejo técnicamente inadecuado y socialmente injusto de los recursos naturales que ha provocado la degradación ambiental acelerada y una distribución desigual de propiedades y de control de los recursos naturales. Esta región posee precipitaciones limitadas y erráticas, topografía accidentada y siete de cada 10 años sufre de sequías.

Los habitantes en las tierras altas han deforestado los bosques para satisfacer sus necesidades de combustible y el desmonte de tierras para la agricultura, pero la explotación forestal comercial ha agudizado el problema. La agricultura se ejerce en suelos empinados, en tierras áridas y ha avanzado a áreas que no son favorables para la producción de cultivos, por lo que el rendimiento de la tierra es bajo, pero el impacto sobre los ecosistemas es alto. Además, el excesivo pastoreo junto con la deforestación y el desmonte intensivo limitan la habilidad de la vegetación de recuperarse. Sin la protección de las raíces y la maleza en la superficie, las áreas deforestadas son muy vulnerables al escurrimiento en la superficie y a la erosión de los suelos. El incremento en escurrimiento resulta en menos infiltración y a lo largo del tiempo los acuíferos de agua subterránea se merman y los arroyos se secan. En las pendientes inclinadas el problema de erosión del suelo puede ser peor. En la región Mixteca hay zonas erosionadas hasta la roca sólida y la reducción de los acuíferos es evidente. La erosión de los sedimentos y nutrientes también causa problemas con la calidad del agua.

La pregunta que surge es ¿existe una alternativa integral que solucione tanto los problemas agrícolas, forestales, sequía, contaminación del agua, que sea incluyente y fortalezca el conocimiento tradicional, además de ser capaz de generar ingresos suficientes para incrementar el nivel de vida y que posea mecanismos de distribución económica más justa en esta región para superar la pobreza?

La respuesta es afirmativa y ha surgido de la colaboración de los pueblos indígenas de la región con la asociación civil sin fines de lucro llamada “Alternativas y Procesos de Participación Social”. En primer lugar, para mejorar la cantidad y calidad del agua a usarse para la agricultura, la ganadería y actividades domésticas se emprendió un programa de regeneración de cuencas, cuyo nombre es Programa Agua Para Siempre que fue creado en 1988 con el fin de recuperar y conservar los recursos hidráulicos, la recolección del agua de lluvia para reaprovisionar los acuíferos y aguas superficiales, la seguridad del agua potable, la retención de la humedad en los suelos, la sanidad, y el uso eficaz del agua para la producción de alimentos de riego. El conocimiento que los agricultores de la región poseen en hidro-agri-ecología los llevo a sustituir la idea tradicional de la construcción de una gran represa para recolectar agua en el fondo de una pendiente a identificar áreas donde se recolecta el agua de lluvia y donde empieza a producir surcos, enfocándose a las áreas altas de la cuenca, en cuyas áreas se emprenden obras de conservación de los suelos para controlar la erosión. En las tierras bajas se construyen represas con rocas y gaviones como estructuras de retención de agua para la recarga subterránea, pero también se toman medidas para mejorar el uso del agua para actividades de riego y agropecuarias, utilizándose estructuras de almacenamiento de agua de lluvia para proveer agua a los animales y se implementa el riego por escurrimiento. Las tecnologías de sanidad, como biodigestadores, permiten el tratamiento de aguas residuales y protegen los ríos y arroyos de la contaminación.

En segundo lugar, se inició un proyecto de investigación llamado “El amaranto como alternativa agrícola, económica y nutricional en tierras que sufren a causa de sequías”. El amaranto es un cultivo y alimento valioso porque sus granos y hojas son una importante fuente de elementos nutritivos como el hierro y el calcio. También es de los granos con más alto rendimiento en términos de la cantidad y calidad de sus proteínas. La planta es altamente resistente a la sequía, lo cual hace que sea una alternativa atractiva y confiable en áreas áridas como la Mixteca.

Este modelo regional de desarrollo sustentable promovido por Alternativas formó la cooperativa de empresas sociales Quali para facilitar la capacitación de los agricultores participantes para desarrollar los conocimientos, las actitudes y las destrezas necesarias para que participen de manera organizada en la producción, el procesamiento y el mercadeo de los productos alimenticios de amaranto. La cooperativa se basa en varios principios:

• Máxima eficiencia en el uso de agua;

• Uso preferencial de la mano de obra para emplear a la población rural;

• Requiere de una inversión de capital muy baja;

• La cultivación en áreas pequeñas en granjas pequeñas;

• La producción maximizada por área unitaria.

Se diseño un conjunto específico de prácticas de cultivo para los agricultores de subsistencia que tienen lotes pequeños de tierra y poca agua o escaso acceso a la misma. Las características principales de este método de cultivo intensivo para áreas semiáridas son:

• La producción de plantones previo al inicio de la temporada de lluvias;

• El uso de materiales higroscópicos que absorben y retienen la humedad para que la misma este disponible durante períodos de sequía;

• El transplante de plantones al campo de cultivo, incorporando áreas de microcaptación alrededor de la raíz para atrapar la precipitación y retener la humedad;

• Baja densidad de cultivo para minimizar la competencia entre plantas por la luz y los nutrientes;

• El control de pestes de manera biológica.

El cultivo de trasplantación es una parte clave del paquete. Brinda varios beneficios:

• Permite que las plantas óptimas sean transplantadas al campo de cultivo;

• Asegura que existan buenas condiciones de humedad en la zona de la raíz en el momento del transplante;

• Maximiza el uso de la escasa precipitación;

• Facilita el control de la maleza de manera natural ya que la altura de las plantas trasplantadas inhibe el crecimiento de la maleza.

Alternativas tienen un largo historial que data a la década de los 80. Se ha evolucionado mediante diferentes etapas hasta llegar al actual modelo de desarrollo. En la primera etapa se creó el modelo (1980-1994); en la segunda etapa se realizo una transformación estratégica 1994- 1995 y la tercera etapa esta dirigida a aumentar a escala los impactos de 1996 al presente. Los programas Agua Para Siempre y Quali tienen la misma meta: mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más desfavorecidas y marginalizadas en la región Mixteca.

El enfoque de Alternativas en la regeneración ecológica tiene amplio potencial de ser usado en otras regiones con problemas similares a los que se enfrentan en la región de Mixteca. Cambiar la visión de una perspectiva local a una regional sugirió nuevas maneras de promover el desarrollo, lo cual permitió que se amplíen los horizontes geográficos, incorporando una mayor cantidad de participantes, e incrementando la densidad de las obras de regeneración ecológica. El programa de Quali promovió la integración vertical de un sector agrícola. Para transferir los logros de Alternativas hacia otros, se diseñaron cursos, talleres, actividades de difusión, y materiales didácticos con relación al trabajo de la institución. El enfoque de Alternativas es dinámico y considera los procesos sociales, los ciclos estacionales y agrícolas, la participación comunitaria, y oportunidades de manejo de recursos para responder a las necesidades de los agricultores.

El análisis de las condiciones existentes, las prácticas tradicionales, y los tipos de organización social son esenciales para el éxito de los proyectos. También es importante integrar estos conocimientos en las actividades educativas, incorporando datos científicos e información geográfica. El realizar estudios previos a iniciar los proyectos tiene tres propósitos:

• Involucrar a los agricultores locales en la definición de los problemas y la formulación de soluciones;

• Evaluar la pertinencia de una solución para un problema específico;

• Educar a los habitantes en los procesos para considerar varias acciones alternas.

Después de veinticinco años de trabajo en la región de Mixteca, y en el área de influencia de la Ciudad de Tehuacan, se puede resaltar los siguientes logros:

• El ‘Programa Agua Para Siempre’ ha sido altamente exitoso en la restauración de áreas de recarga en tierras altas y ha restaurado arroyos que ahora fluyen permanentemente durante todo el año.

• El modelo de regeneración de cuencas de los tributarios desarrollado por Alternativas ha demostrado su valor en el análisis y la integración de acciones para enfrentar el problema de agua en muchas otras regiones del país.

• Se ha desarrollado un conjunto de tecnologías ambientales efectivas mediante la implementación del programa de regeneración ecológica.

• Se inauguro el Museo del Agua en 1999, el primero en el país. El museo presenta los elementos que facilitan el entendimiento del problema, y las alternativas disponibles para resolverlo. En el 2005, el museo fue trasladado a una localidad nueva y más grande dentro del Centro Mesoamericano del Agua y Agricultura en el Valle de Tehuacan.

Alternativas y las cooperativas Quali, creadas para manejar las operaciones en la región, han contribuido a la creación de empleos permanentes y equitativamente remunerados para 175 personas así como también de varios empleos temporales. Adicionalmente, 1.100 familiar agricultores de la región Mixteca participan en la cooperativa y están organizadas en cooperativas de siembra. La organización ha beneficiado a 176.000 habitantes de 164 pueblos en 60 municipalidades dentro de un área de 8.000 km2 en los estados fronterizos de Puebla y Oaxaca.

San Pedro el Alto es una comunidad zapoteca ubicada en la Sierra Sur del Estado de Oaxaca que forma parte del municipio de Zimatlán de Álvarez, la comunidad recibió el reconocimiento de sus derechos sobre el territorio comunal en 1954. San Pedro posee una extensión de 30,130 ha, cubierto casi en su totalidad por bosques, con un gradiente que va de los 3,000 a 1,900 msnm, los bosques capturan e infiltran importantes volúmenes de agua que se distribuyen, sobre y bajo el suelo en tres pequeñas cuencas hidrológicas; cada una de ellas ramificada en una compleja red de arroyos. En el bosque de San Pedro el Alto se identifico una zona de manchones de diversas especies de pinos, pinos con oyamel y bosques mixtos de pino-encino, donde existen varias especies de flora y fauna que la Norma Oficial Mexicana cataloga en peligro de extinción.

El mismo año en que la comunidad recibe derechos sobre su territorio, es concesionado durante tres décadas a la Compañía Forestal de Oaxaca (CFO), desde 1952 ésta compañía ejerció una intensa actividad en la región, en San Pedro el área explotada era de 26,690 ha (89% del territorio). A cambio de las extracciones forestales en el bosque de la comunidad, la CFO depositaba en un fideicomiso manejado por la Secretaria de la Reforma Agraria (SRA) el derecho de monte, una renta fijada por la misma secretaría.

En 1982 la comunidad se opuso de manera activa a la renovación de la concesión forestal por otros 40 años, ésta había sido aprobada por el presidente J. López Portillo durante el último mes de su mandato. San Pedro se amparó contra la resolución presidencial, su lucha contra las concesiones y su éxito influyo para que a partir de 1984 la comunidad iniciara su propia actividad de extracción forestal. Actualmente el área que se destina a la extracción forestal con fines comerciales es de 18,000 ha (60% del territorio) 12,000 ha se dedican a la conservación y las restantes se dedican a la agricultura o se usa para pastizales. Durante los primeros años el volumen de extracción fue reducido, se rentaba la maquinaria y se le tenía que vender madera a quien la rentaba. Poco a poco la empresa se fue capitalizando e incrementando el volumen de aprovechamiento, en 1989 la comunidad adquirió un aserradero.

En 1985 se constituyó la Unión de Comunidades y Ejidos Forestales de Oaxaca (UCEFO) cuya función principal era la prestación de los servicios técnicos forestales a las comunidades socias. Esta tarea resultaba crítica, ya que hasta entonces estos servicios habían estado a cargo de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos de la que hasta 1994 dependía la gestión forestal del país. La Ley Forestal de 1986 abrió la posibilidad de concesionar la prestación de estos servicios a agrupaciones de comunidades que demostrará contar con la capacidad técnica necesaria. En 1992 el esquema de concesión de los servicios desapareció y cualquier profesionista forestal podía adquirir la capacidad legar de prestar los servicios técnicos forestales. En 1995 San Pedro contrato un profesionista forestal originario de la comunidad y dejó la UCEFO.

En el 2001 los comuneros de San Pedro eran 320 y las comuneras 154, los únicos avecindados son los maestros de las escuelas y los médicos que atienden las dos clínicas que existen en la comunidad, por eso los hombres que alcanzan la mayoría de edad son reconocidos como comuneros. El status de comunero genera derechos en la participación de los ingresos que generan los bienes de la comunidad y en los procesos de toma de decisión sobre las formas en que estos se utilizan; pero también implica deberes hacia la comunidad, entre los que destacan la participación en el sistema de cargos. A pesar de que el municipio al que pertenece no se rige por el sistema de usos y costumbres en los poblados que son agencias municipales los responsables de la gestión civil continúan siendo electos mediante el sistema de cargos, esto confiere a la comunidad un nivel importante de autonomía en la gestión de los servicios urbanos y civiles que se fortaleció con la generación de ingresos forestales.

El desarrollo de la actividad forestal de la comunidad ha sido un factor poderoso de cambio de este sistema, aunque aún mantiene sus características, han surgido numerosos cargos relacionados con el manejo forestal y el manejo de la empresa, que son todos retribuidos y cuyos ocupantes tienden a ser electos cada vez más con base en las capacidades personales. La vigencia del sistema de cargos, de los espacios de elección colectiva y del bosque como recurso común son pilares de la institucionalidad de la comunidad y de su permanencia. Estas instituciones operan con base en valores de reciprocidad, transparencia y rendición de cuentas.

Los activos productivos con que cuenta la comunidad actualmente son: la Unidad Económica Especializada de Aprovechamiento Forestal Comunal, encargada de la producción de madera en rollo, la dirección técnica, la planta forestal que cuenta con un aserradero y una planta de impregnación para postes, la línea de autobuses de San Pedro el Alto y la planta embotelladora de agua. Las empresas de la comunidad han logrado un nivel de capitalización importante. La Unidad Forestal tiene doce camiones y seis gruas, además de maquinaria para la construcción y mantenimiento de caminos forestales, dos tractores, un camión de volteo y una motoconformadora. En la comunidad hay 40 camiones para transporte de la materia prima, 19 son propiedad de la unidad forestal. En 2001 la comunidad estimó que el conjunto de su actividad económica generaba ingresos excedentes de alrededor de 1 millón de dólares.

La actividad económica genera una importante gama de empleos en el contexto regional. En 2001 las empresas comunales de San Pedro ocupaban alrededor de 380 empleados, alrededor del 60% del excedente se ha dedicado a inversiones sociales, como los 14 km de camino que conectan a San Pedro con la carretera Oaxaca-Sola de Vega. Del mismo modo se introdujo la electricidad a las distintas localidades de la comunidad, también se construyó la red de agua potable, y la de drenaje, la clínica de salud, la escuela de educación preescolar y la iglesia católica. La clínica funciona con ingresos forestales, también se construyó el palacio de gobierno de la comunidad que alberga a las autoridades comunales y a las de la agencia municipal. El costo de esta obra fue de 5 millones de pesos en el 2001. También se ha invertido en la diversificación de las actividades productivas, se adquirió una farmacia, una tienda comunal, una granja de pollos, un tractor agrícola y huertos frutícolas. La comunidad de San Pedro el Alto es una de las comunidades forestales más importantes del estado Oaxaca.

La comunidad de Capulalpam se encuentra en la Sierra Norte de Oaxaca, o Sierra de Juárez y es una comunidad zapoteca con derechos sobre su territorio que datan de 1599 con una población hasta el 2001 de 2,200 habitantes y una extensión de 7,300 ha. La Sierra Norte constituye actualmente el gradiente latitudinal de vegetación húmeda más amplio y mejor conservado de México, donde se posee el 50% de las especies de flora y fauna del Estado de Oaxaca, además también se encuentra el mayor manchón de bosque mesófilo del país, en este bosque existe la mayor densidad de diversidad de especies de México. Capulalpam es comunidad agraria y municipio al mismo tiempo, se rige por el sistema de usos y costumbres, posibilidad que tienen algunas comunidades indígenas de elegir los distintos cargos de la estructura de gobierno local según sus propias prácticas comunitarias, éste sistema es reconocido por el gobierno estatal.

A partir de 1954 el bosque de Calpulalpan fue concesionado a la fábrica de papel Tuxtepec (FAPATUX). A pesar del reconocimiento agrario de los derechos de las comunidades sobre sus recursos, la concesión no les otorgaba ninguna posibilidad de influir en los programas de extracción, ni siquiera de fijar los precios de la madera. Las comunidades no recibían información sobre los volúmenes extraídos, se simulaba que había aprobación de la comunidad con el aval de los comités campesinos conformados por quince o veinte personas, las cuales no rendían cuentas a la comunidad. Al igual que en San Pedro, Calpulalpam sólo recibía una cuota establecida por la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) denominada derecho de monte. La extracción de 25 años de FAPATUX alteró de manera significativa la composición de especies del bosque, especialmente el bosque perdió buena parte del arbolado de las especies con demanda en los mercados regionales. En las extracciones sólo trabajaba gente de la propia comunidad lo que favoreció que los trabajadores adquirieran conocimiento de la actividad forestal y conciencia de que el bosque representaba un importante activo productivo.

En los setenta Capulalpam junto con Ixtlán y la Trinidad llevaron a cabo una primera iniciativa de producción forestal, que aprovechaba la madera que no utilizaba FAPATUX. A principios de los ochenta la concesión llegó a su fin y entre las comunidades de la Sierra Norte afectadas por esta política se desarrolló un activo movimiento que buscaba impedir la renovación de las concesión y recuperar el control de los bosques, y se creó la Organización para la Defensa de los Recursos Naturales de la Sierra de Juárez (ODRENASIJ). En 1982 las comunidades que participaban en esta organización se ampararon contra la resolución presidencial que dictaminaba la continuidad de las concesiones y lograron la cancelación definitiva de la disposición.

La posesión colectiva del territorio comunal es un eje de la identidad de la comunidad y de sus miembros. Se trata de un bien con intenso sentido patrimonial, que representa un fuerte vínculo entre generaciones, en torno al cual se han desarrollado espacios de organización e institucionalidad comunitaria. La propiedad del territorio es comunal pero la asamblea reconoce los derechos de posesión de las familias que tradicionalmente han ocupado determinadas parcelas, así como la posesión de las viviendas en la zona urbana, el área sujeta a apropiación particular representa sólo 6.55% de la extensión del territorio.

Calpulalpan cuenta con distintos ámbitos de organización comunitaria que abarcan varios espacios de la vida comunal. El funcionamiento de éstos se mantiene gracias a la articulación de las relaciones entre individuos y las familias con la comunidad: el sistema de cargos y el tequio. El sistema de cargos se refiere a la estructura de puestos a partir de los cuales se desempeñan funciones de gobierno civil, gestión de los recursos comunes y reproducción de la vida ritual. El tequio es el trabajo no retribuido que los miembros de la comunidad deben prestar para la construcción/mantenimiento de distintos bienes comunitarios. A los 60 años la comunidad jubila a los comuneros, aunque mantienen el derecho de participar en asambleas. La participación de los individuos en la comunidad está enmarcada en el valor de la reciprocidad entre la comunidad y sus miembros. A lo largo de la historia de la comunidad los distintos espacios de gestión comunitaria se han desarrollado y modificado en función de las transformaciones de la propia comunidad: sus actividades de producción y reproducción social y sus relaciones con otras entidades. A partir de la titulación de Bienes Comunales la gestión de los bienes asumió la estructura de cargos agrarios que son: presidente, secretario y tesorero del Comisariado de Bienes Comunales, responsable de la administración de los recursos de las comunidades. Además existen puestos similares en el Comité de Vigilancia, la comunidad ha establecido que estos puestos sean cubiertos mediante el sistema de cargos.

En 1984 Capulalpam adquirió un aserradero con una carpintería que es propiedad de la comunidad. Capulalpan tiene una posibilidad de extracción de 4,000 anuales, pero la asamble comunal generalmente autoriza aprovechar volúmenes de alrededor de 1500 . Todas las actividades de extracción como las del aserradero están integradas en la Unidad de Aprovechamiento Forestal (UAF) que tiene un consejo de administración que toma las decisiones sobre las operaciones cotidianas, pero que esta subordinado al Comisariado de Bienes Comunales. El Consejo esta formado por un presidente, un secretario y un tesorero que sólo permanecen durante un año en sus puestos. Recientemente la comunidad ha decidido retribuir a los miembros del comité.

En el 2000 los ingresos forestales fueron de un millón de pesos de los cuales la mitad eran un excedente, el destino de ese dinero se decide en asamblea y en esa ocasión se destino 40% como gasto social, 20% a actividades de protección forestal y 30% a capitalizar a la UAF. En los últimos 20 años se ha elevado el nivel de vida en la comunidad, se introdujo la red de drenaje y se pavimentaron las calles, se financió la instalación del alumbrado público y la restauración del antiguo templo católico. Se construyeron los centros de salud de la comunidad, el aula de cómputo del centro de estudios del bachillerato y recientemente el edificio de la biblioteca comunitaria, toda esta infraestructura se ha creado también gracias al tequio.

Actualmente los ingresos excedentes se ocupan para apoyar la realización de eventos sociales en las escuelas o la fiesta patronal, para financiar equipos de futbol, para cubrir el pago de la bibliotecaria y la administradora del Centro de Salud. También se paga el alumbrado público y la electricidad de las escuelas, a las que además se da mantenimiento anualmente. En las palabras del Comisariado de Bienes Comunales, gracias al bosque y a la política de no reparto individual de ingresos excedentes, en Calpulalpan hay más dinero para la gestión colectiva”.

Desde hace 10 años Capulalpan ha desarrollado un esquema de ordenamiento territorial que busca orientarse con base en el reconocimiento de las condiciones ecológicas de las distintas áreas y que toma en cuenta los criterios de uso y las prioridades de la comunidad. Cómo área dedicada a la producción forestal comercial se destinan 1,329 ha que representan el 18.20% del territorio comunal. De estas 486 ha se dedican a la silvicultura intensiva, 316 ha a silvicultura de baja intensidad y 527 ha a la silvicultura de bajo impacto. En un área de 1,209 ha donde predomina el encino, el bosque se utiliza para extracción forestal de uso doméstico (leña y material de construcción) Una extensión de 395 ha (5.41% del territorio comunal) se destina a la agricultura desde el tiempo de la concesión forestal y desde la época de la papelera, la superficie agrícola ha crecido. Desde hace años se han dejado de establecer parcelas agrícolas en el bosque y se han reforestado algunos claros en las áreas forestales. Gran parte del territorio de la comunidad (mas del 26%) se dedica a la conservación: 1,029 ha se destinan a la conservación; 676 ha se destinan a la protección de cuencas; 104 ha para recreación; 20 ha corresponden a zonas productoras de semillas forestales; 9 ha se usan para tareas de restauración ecológica; y 89 ha se utilizan para la zona urbana, la población ha crecido poco en los últimos 20 años, las familias jóvenes en promedio tienen ahora 3 hijos, el nivel educativo es alto en relación a las zonas rurales en México, la mayoría de los adultos tienen estudios de secundario o preparatoria, los avecindados representan aproximadamente el 20% de la población y son el sector mas pobre, pero tienen posibilidades de encontrar empleo y con el tiempo tienen acceso a los recursos de la comunidad.

La comunidad con la dirección técnica de la Unión de Comunidades Zapoteco-Chinanteca de la que es miembro y fundador junto con otras tres comunidades, desde hace más de 12 años, ha llevado a cabo tareas de investigación y protección: se ha invertido en el desarrollo de un herbario, y de un orquidiario, también existen brigadas de vigilancia y brigadas contra incendios. En 1995 Capulalpam obtuvo la certificación de buen manejo forestal, bajo el esquema del Consejo Mundial de Manejo Forestal. En 1996 recibió el Premio Nacional al Mérito Forestal y en 1997 el Premio Nacional al Mérito Ecológico.

La comunidad indígena purépecha de San Juan Nuevo Parangaricutiro (SJNP) tiene 18,139 ha de bosques comunales de pino y encino y cuenta con 1229 comuneros. En los años cuarenta, el valor principal de la propiedad comunal era la resina de los árboles, ya que en 1944 se impuso una veda de tala que fue puesta en vigor en la Meseta Purépecha y que se levanto hasta principios de los setenta. Las cooperativas de recolección de resina impulsaron a los comuneros individuales a dividir el bosque en parcelas individuales para la explotación de este producto forestal no maderable. También se tenía el modelo tradicional preexistente de dividir las tierras agrícolas para el uso individual permanente. En los años sesenta y setenta cuando el valor de la resina y de la madera se incrementó, los comuneros se empezaron a comportar como si su uso privado de las tierras implicara la propiedad privada. Muchos comenzaron a vender madera y sus tierras de forma ilegal. De los cuarenta a principios de los setenta cerca de 4,000 ha de tierra comunal fueron privatizadas. Hasta 1976 que se termina la veda y las políticas públicas permiten el manejo forestal comunitario se conforma la Unión de Ejidos y Comunidades Luis Echeverría Álvarez de la Meseta Purépecha, de la cual SJNP se hace miembro. Pero por el mal manejo de la unión en 1981 SJNP decide establecer su propia empresa forestal que fue dirigida por un grupo de jóvenes comuneros educados quienes reclutan a un comunero que había sido empleado del aserradero de pulpa de Michoacán propiedad del Estado y así contaron con alguien que sabía del manejo forestal.

Uno de los primeros problemas que enfrentaron los comuneros fue la manera de constituir una empresa comunal por las privatizaciones ilegales que se habían hecho, en vez de restituir por completo la propiedad comunal la empresa comunal empezó a funcionar con un bosque parcelizado. En ese acuerdo los comuneros aceptaron dejar sus derechos individuales sobre el fluido de madera, mientras que retuvieran la posesión de sus ha de bosque y se les pagara el derecho de monte, a cambio de aceptar que la empresa comunal inventariara su reserva y no llevar a cabo ningún uso del suelo que fuera en contra del plan de manejo forestal. Después de 1991 con la resolución presidencial de reconocimiento de SJNP como comunidad indígena por la ley agraria mexicana, las autoridades de la comunidad fueron capaces de establecer nuevas reglas de relación entre el ser comunero y los derechos de tierra dentro de las tierras comunales. Desde ese año si alguien insiste en tener títulos individuales sobre la tierra no es considerado como comunero, y no tiene ningún acceso a los beneficios comunales de la empresa forestal, a partir de ese año los ingresos excedentes de la empresa forestal comunitaria se han dedicado a recobrar cerca de las 4,000 ha perdidas durante los periodos anteriores y cerca de 2,500 ha han sido recuperadas.

A principios de los ochenta la asamblea general designó el primer Consejo Comunal compuesto de 70 a 80 comuneros que dirige las operaciones de la empresa comunitaria forestal, actualmente el comisariado elige a los miembros del consejo, como en los otros casos el comisariado consta de un presidente, un secretario, un tesorero y un consejo de vigilancia. La diversificación productiva también es una característica de la empresa comunitaria forestal, en 1983 cortaron 30,000 y con los ingresos excedentes junto con un préstamo de la empresa de Pulpa estatal adquirieron su aserradero. Pero una parte de esos ingresos fueron repartidos individualmente en efectivo y se usaron según este estudio en el consumo de alcohol. Ese fue el único año en que se retribuyeron los excedentes individualmente, en posteriores años SJNP invirtió en expansión y diversificación productiva. En 1983 adquirió maquinaria para molduras y una fábrica de muebles y su primer horno de secado, en 1986 invirtió en más hornos de secado. En 1990 ya había invertido en nueva maquinaria de extracción, transporte e infraestructura industrial, una planta de destilación de resina, una astilladora, una almacén de distribución de fertilizantes y actualmente está haciendo una inversión en huertos de aguacate y durazno con el fin de crear empleos.

La fabrica de resina fue establecida por decisión de la Asamblea General, en la actualidad produce 280 ton de brea mensualmente y exporta a Venezuela, Cuba y Colombia. En la producción de madera aserrada los mercados son domésticos se vende en el Distrito Federal, Veracruz, Jalisco y en algunas partes del sureste de México, tienen un portafolio de clientes establecido y pueden generar productos de mayor calidad que algunas maderas aserradas importadas. La producción de molduras se exporta a Estados Unidos, alcanzando ventas por 60 millones de pesos en el año 2000. Los muebles se venden a Liverpool y al Palacio de Hierro. Los comuneros tienen tres flujos de ingresos directos: 1) a través del empleo; 2) a través del derecho de monte pagado por parcelas forestales, además de ingresos provenientes de la recolección de la resina; 3) beneficios indirectos.

Se han generado aproximadamente 600 empleos en la empresa forestal y otros 300 en las empresas comunitarias mencionadas anteriormente, estos empleos son para comuneros e hijos de comuneros, el 75% de los comuneros tienen empleo en las empresas comunitarias, el restante 25% ha emigrado. Según este estudio, los salarios en esta empresa comunitaria son 25% más altos que en aserraderos privados y se pagan los planes gubernamentales de salud y pensiones. De mediados de los noventa a 2001 se estimaron ingresos netos de 5 y 6 millones de dólares.

Existe un interés por afianzar la identidad cultural e inculcar la productividad, también se hacen ajustes, también existe la posibilidad de intercambio de información sobre puestos, ya que un operador de motosierra también puede ser miembro del Consejo Comunal y aprender sobre los problemas de la empresa en general.

En los casos descritos, el manejo de la empresa comunitaria se incorpora a la estructura de gobernancia tradicional y presenta una diversificación de actividades productivas. En el diagrama 1 se muestra la estructura general de una empresa comunitaria forestal con diversificación productiva, cuya máxima instancia es la Asamblea General de la Comunidad, el comisariado puede administrar directamente la empresa como parte de sus actividades, o pueden existir comités separados, que se incorporan al sistema de cargos.

La población de origen Nahua esta oficialmente considerada entre las más pobres en México. En por lo menos 6 de las comunidades Nahua ubicadas en el estado de Guerrero el Nahua es extensamente hablado. La base económica de las comunidades campesinas es diversificada: agricultura de subsistencia, cría de ganado, producción de artesanías de palma y la del mezcal. El 35% de las familias no tienen tierras y el 60% tiene menos de una hectárea. La economía de las familias depende crecientemente de la migración a zonas urbanas de México y a los Estados Unidos.

El proyecto integral para agave y mezcal papalote del Chilapan representa una línea del Programa de Manejo de Recursos Naturales Campesino y Sistemas Alimentarios, con colaboración del Grupo de Estudios Ambientales (GEA) y el Área de Reforestación de la Organización Campesina SSS Sanzekan Tinemi (ARRNST). Este proyecto esta orientado a fortalecer las capacidades y control local de los recursos naturales e incrementar los ingresos de las familias rurales. El principal objetivo es establecer la planeación del uso de la tierra en las comunidades. El programa tiene tres ejes: agua, conservación de la biodiversidad, maíz y sistemas agroalimentarios sustentables y producción y comercialización del agave y del mezcal.

Desde 1994, el trabajo realizado por el programa en 30 comunidades ha incluido varias líneas: a) biodiversidad, reforestación con especies nativas, establecimientos de viveros comunales y servicios forestales, control de incendios, investigación básica para el manejo de bosques de roble para leña; b) conservación de tierra y agua, con el proyecto “Acción Agua para Todos” conservación, mejora y restauración de los recursos hídricos; c) sistema de pastoreo de ganado para permitir la regeneración forestal; d) sistema agroalimentario sustentable que implica la conservación de germoplasma nativo, sistemas agroecológicos, transformación y comercialización de alimentos locales y e) el proyecto integral para la producción de agave y mezcal papalote.

El área de influencia de la organización campesina SSS Sanzekan Tinemi, incluye los municipios de Chilapa, Zitlala, Mártir de Cuilapa y Ahuacuotzingo dentro de una extensión de 2,211 entre 800 y 2200 metros sobre el nivel del mar. Los principales tipos de vegetación son tropical seco, bosques de robles, sabana y asociación palma-agave, la región endémicamente rica. Los recursos naturales de valor económico son principalmente productos no maderables forestales y especies maderables no convencionales, palmeras, agave, aceite de árboles, maderas suaves, plantas medicinales entre otros.

En esta región el agave ha sido manejado por cientos de años como un producto forestal no maderable (pfnm) por las insituciones locales quienes regulan el acceso, las practicas de manejo y la distribución de los beneficios. Las regulaciones que cada comunidad ha creado derivan de su condición histórica particular. El acceso esta inicialmente vinculado a la tenencia de la tierra (ejido, propiedad privada o comunal) en los ejidos y en las comunidades indígenas el agave es un recurso de reserva común que pertenece a todos los miembros del ejido o comunidad. Los derechos de extracción y distribución de los ingresos provenientes de ésta actividad están estrictamente regulados por la asamblea general, institución de mayor autoridad en los ejidos y en las comunidades.

Las decisiones sobre los recursos dependen del tipo de tenencia de la tierra, en la propiedad comunal la tierra puede ser asignada individualmente pero la tierra no puede ser vendida y en caso de ser abandonada regresa a propiedad de la comunidad. El agave cupreata es sólo aparentemente una especie silvestre, por cientos de años los habitantes han estado manejado, seleccionando las mejores semillas, su crecimiento y su densidad basados en el conocimiento tradicional, estas prácticas están determinadas por normas y acuerdos la asamblea general y se modifican o se derogan en respuesta a nuevas situaciones. El manejo comunitario más efectivo depende del desarrollo de acuerdos no escritos sobre los planes de manejo, rotación sistemática de áreas y estricto monitoreo de la extracción de las plantas, y la suspensión de extracción cuando los monitoreos visuales indican un declive.

En 1990 Sanzekan Tinemi empezó la colección de semillas silvestres y crecimiento de plantas en viveros. Con soporte gubernamental 9 viveros comunitarios fueron establecidos con una capacidad para producir 2.5 millones de plantas por año. Estas plantas han sido usadas en 30 comunidades para enriquecer los ecosistemas naturales.

La producción de mezcal ha dañado el medio ambiente debido al uso de grandes cantidades de leña para lograr la calidad artesanal deseada en la bebida. El uso intensivo de la leña en las destilerías amenaza las zonas forestales. El gran cambio que provee el desarrollo de un sistema de producción sustentable permite la coexistencia de cierto número de cabezas de ganado. La solución ha estado a nivel de discusión comunitaria en plantar especies de árboles de rápido crecimiento para la leña y experimentar con bloques de ganado vacuno.

El mezcal es producido en pequeñas y rusticas destilerias en el campo cerca de mantéales de agua. La transacción entre el mezcalero y el ejido o comunidad están reguladas por las instituciones locales, la asamblea general puede imponer un contrato de exclusividad en el que el mezcalero debe comprar el agave solo a unos cuantos ejidatarios y los productores solamente deben venderle a él. Las autoridades mantienen una vigilancia constante para evitar la extracción de una planta inmadura. Cuando varios mezcaleros están interesados en comprar de una comunidad, ellos deben manifestarlo en asamblea. Frecuentemente el mezcalero vende directamente al consumidor o a una tienda de esquina o a restaurantes los cuales venden a los consumidores. También existen algunos intermediarios que compran al mezcalero autorizado por la comunidad y lo venden en botellas de plástico de refrescos.

En 2001 el proyecto empezó desde las organizaciones sociales para la producción y comercialización de agave y mezcal. El cambio contemplo mantener toda la cadena productiva en manos de los campesinos, el primer paso fue diferenciar la producción de estas comunidades por la calidad, la cual tiene que sobrepone a la cantidad y esta determinada por la capacidad de los ecosistemas, la producción de agave y la leña bajo un manejo sustentable y orgánico y garantizar la distribución de beneficios a lo largo de la cadena de producción. También se decidió registrar una marca colectiva bajo la Asociación de Magueyeros y Mezcaleros del Chilapan AC (AMMCHI).

La Asamblea General es reconocida como máximo órgano de dirección, también se eligieron dos comisiones de vigilancia: una para el agave y la leña y otra para la calidad del mezcal. Cada año la Asamblea organiza la planeación de la producción anual bajo una estricta vigilancia del mezcal certificado. La AMMCHI es una organización regional incluyente, que considera las particularidades de cada tipo de producción, la comunal, ejidal y privada para la compra y venta del maguey y el mezcal con acuerdos bien establecidos.

La AMMCHI se ha consistituido también como una Sociedad de Producción Rural “Mexcalli Papálotl del Chilapan” de embotellamiento y comercialización de licor certificada en la que se concentra la tarea de administración, uno de los primeros logros es la construcción física de una bodega con capacidad de 60,000 litros de licor. La idea es permitir que el mezcal maduro incremente su valor. Uno de los mercados que se utilizan para la comercialización es el comercio justo y nuevos mercados donde los consumidores buscan calidad y un soporte de producción comunitaria sustentable. También se esta realizando una alianza con bares y restaurantes en la ciudad de México. Los cambios en la regulación mexicana para la producción y comercialización en su apartado de normas para bebidas alcohólicas, la NOM 070 “Apelación al origen” por región geográfica en el país, han contribuido a la generación de un producto original con calidad y características del medio ambiente humano y natural. Mezcal es un nombre generico de algún licor destilado de agave, pero en México existen más o menos 20 especies de agave en 27 estados.

Las Implicaciones Geográficas son benéficas porque posibilitan que una vez que se establecen los derechos de legitimidad de un producto, las comunidades pueden son reconocidos legalmente como dueños de la marca; la diferenciación del producto generalmente genera un sobre precio, además es una protección para consumidores y productores porque los productores pueden generar un prestigio y los consumidores se protegen de información falsa, también protege el know-how local y genera valor agregado; contribuye a proteger la biodiversidad; juega un rol positivo en la identidad local y nacional porque los productores conservan su excepcional producto tradicional. Lo anterior contribuye positivamente a la dinámica socioeconómica de las comunidades y a demás puede usarse como una protección al conocimiento tradicional y protección de semillas nativas.

Aproximadamente 40,000 Shuar habitan la Amazonía ecuatoriana, éste territorio fue dividido en 1941 con el Protocolo de Río de Janeiro debido al conflicto limítrofe entre Ecuador y Perú, actualmente los cuatro grupos étnicos que conformaban la zona Shuar se han reencontrado con la firma del Acuerdo de Paz de 1998 después de estar 56 años separados.

A finales del siglo XIX, la exploración de petróleo y el interés de Perú en este territorio fueron una presión para integrar la zona Shuar a la organización del estado. En 1935 Velasco Ibarra creó la reserva Shuar y el control sobre ella se les dio a los monjes salesianos, a cambio el estado esperaba que los monjes educaran a los niños Shuar para transformarlos en ciudadanos ecuatorianos.

Los Shuar son la primera organización indígena en Ecuador, están agrupados en tres niveles de organización, comenzando por los Centros que son la unión de núcleos familiares. Actualmente hay alrededor de 400 centros distribuidos a lo largo de la Amazonía. Luego están las Asociaciones (alrededor de 33) que son la unión de centros. Finalmente están las Federaciones que son el agrupamiento de asociaciones. Existe la Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH) de origen católico, la Federación Independiente del pueblo Shuar (FIPSE) de origen evangélico y la Federación Interprovincial de la Nacionalidad Achuar del Ecuador (FINAE). El objetivo de la Federación es la autodeterminación del grupo Shuar en un nuevo concepto de estado ecuatoriano pluralista.

Las principales actividades económicas eran la horticultura itinerante con técnica de roza y quema, caza, pesca, recolección y manufactura, que se mantiene en sectores lejanos como el Transcutucú. Otra de sus características fundamentales, común a todos los pueblos amazónicos, era la ocupación de grandes espacios territoriales, cuyo uso se realizaba de manera itinerante: las familias tenían un lugar de residencia permanente y otros de residencia temporal, con derecho al uso de todos los recursos. Se procuraba tener varios lugares, tanto dentro de la misma región de residencia como en áreas con acceso a ríos, lagunas, o montañas.

En momentos en que se iniciaba el proceso organizativo de la Federación, el Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización, IERAC, realizó las primeras legalizaciones de tierras a título individual; posteriormente la Federación llevó una larga lucha hasta conseguir la legalización con títulos globales por centro. Sin embargo, no pudo modificar la exigencia de demostrar que las tierras debían estar cultivadas en un 60%. Frente a este requisito legal impuesto por el IERAC, la Federación adopta como estrategia de defensa de su territorio y a la vez como estrategia económica el impulso de la actividad ganadera. A consecuencia de ello, se produce un acelerado proceso de deforestación en los territorios Shuar. Así, en el período 1968 y 1987 se deforestan sólo en la provincia de Morona Santiago 241,188 ha, con una tasa anual de deforestación de 12,059 has.

La conversión de una parte de los bosques en potreros, afectó sobre todo a los recursos que permitían la subsistencia a base de la cacería, pesca y recolección. La actividad ganadera introdujo cambios notables en la sociedad Shuar; sobre todo produjo una ruptura de su forma de vida basada en el modelo itinerante, y el paso a la sedentarización dentro de las fincas familiares. De esta manera se inicia la relación con el mercado (centros cercanos a las vías de comunicación) y la modificación de las formas de manejo y uso del suelo y de los patrones de consumo y el abandono o disminución de varias de las actividades económicas tradicionales (cacería, pesca, artesanía).

El Estado declaró en una parte del territorio Shuar la creación del Parque Nacional Sangay, encontrándose algunas comunidades en su interior y en la zona de influencia. Algunos centros shuar están ubicados también en la zona de influencia del Parque Nacional Podocarpus y de la Reserva Faunística del Cuyabeno. Las nuevas leyes de conservación ecuatorianas permitieron a la Federación Shuar negociar títulos en éstos dos parques nacionales, en los que ellos serían libres de practicar la casa, la pesca y selvicultura que les permiten utilizar su conocimiento tradicional, diversificar sus actividades productivas y mejorar sus ingresos a cambio del trabajo de conservación y vigilancia. Ancestralmente los Shuar han considerado que cada ser o cosa tiene su espíritu, cada árbol o animal es considerado como un ser, no existe un delineamiento claro entre las clases del reino animal, vegetal y mineral, todo fenómeno de la naturaleza tiene un significado para los Shuar. A pesar de la imposición de la religión católica los Shuar están recuperando la relación de la espiritualidad y el uso de los recursos mantener que les ayudaba a mantener una relación de respeto, integración y reciprocidad con la madre tierra.

Las federaciones cuentan con varios programas en distintos campos; así, por ejemplo, la Federación Interprovincial de Centros Shuar, FICSH, cuenta con el Servicio de Educación Radiofónica Bilingüe Indígena Shuar, SERBISH, y con el Servicio Aéreo Shuar, SASH, medio importante, tanto para el programa de salud como para la comercialización de productos. Mediante convenios con el Gobierno, tiene a su cargo una oficina de registro civil y varios centros y subcentros de salud. Cuenta además con programas de comercialización y de agroforesteria. La Federación Independiente del Pueblo Shuar del Ecuador, FIPSE, entre otros proyectos, desarrolla un programa de ordenamiento de su territorio, contexto en el cual ha avanzado en la legalización de gran parte de su territorio.

La lucha por recuperar y gestionar su territorio ha sido constante, en Morona Santiago, Bloque 24 de la compañía Burlington, se registran en la actualidad varios conflictos. Los centros ubicados en Sucumbíos y Orellana se encuentran en zonas de explotación petrolera, aunque no se conoce el número de comunidades ni los bloques en los que se ubican. La FIPSE interpuso un recurso de amparo constitucional en contra de la empresa Arco, en el bloque 24, hoy de la Burlington. El Tribunal Constitucional falló a favor de FIPSE y advirtió a la empresa, entre otros aspectos, el no emprender acciones que conlleven a la división de la Federación ni ingresar a sus comunidades sin la debida información y aceptación de la Asamblea de la Federación.

Entre 1998 y el 2000 la Red de Acción en Alternativas al uso de Agroquímicos (RAAA) desarrolló una experiencia de fomento de la producción de algodón orgánico en dos zonas agroecológicas distintas en el Perú: la primera en el valle de Cañete, ubicado en la árida costa subtropical; la segunda en una zona de bosques húmedos tropicales de altura en la cuenca del Río Mayo. El proyecto se desarrolló en la región noroeste de la selva alta amazónica del Perú que tiene la tasa más alta de deforestación del país (57 mil ha/año), ocasionada por la expansión desordenada de las actividades agropecuarias, el establecimiento de monocultivos, contaminación por agroquímicos y el aprovechamiento inadecuado de los recursos naturales. Estos factores aparecen como puntos críticos para la sustentabilidad, lo que pone en riesgo el mantenimiento de las especies cultivadas nativas como el algodón de color (Gossypium barbadense). El objetivo del proyecto para el primer caso fue la sustitución de los insumos químicos por orgánicos en el marco de una producción intensiva convencional; en el segundo, se trabajó en la perspectiva de potenciar el sistema productivo tradicional sustentado en la diversificación y el aprovechamiento sostenido de sus recursos naturales.

El número de hectáreas por familia en el ámbito de intervención varía de 5 a 15, de las cuales el 50 por ciento está sujeto a un manejo con incorporación de cultivos anuales y el resto de las fincas se mantiene como purma, nombre local para designar la vegetación espontánea que cubre los suelos degradados. La unidad familiar está conformada por seis miembros (2 jefes de familia y 4 hijos en promedio), que son la fuerza laboral de la unidad productiva. Persiste el sistema de ayuda comunitaria conocido localmente como choba-choba, que permite trabajar las tierras y construir viviendas de manera cooperativa. Con las familias beneficiarias se realizaron cursos de capacitación y pasantías para agricultores, se implementaron sistemas productivos demostrativos tomando como eje al cultivo de algodón orgánico; asimismo se ejecutaron investigaciones participativas para determinar la viabilidad de las diferentes técnicas relacionadas con el manejo ecológico de suelos y plagas. Además se desarrollaron seminarios regionales y uno latinoamericano, con la intervención de técnicos y profesionales, quienes presentaron investigaciones y avances en el manejo de algodón orgánico en otros países.

El proyecto estuvo orientado a promover el manejo del algodón nativo (color pardo) utilizando técnicas agroecológicas para el manejo de suelos y plagas, cuyo punto de partida fue la diversificación productiva de los predios de las familias campesinas involucradas. La metodología de intervención del proyecto fue incorporar el conocimiento local a través de mecanismos participativos, lo que permitió determinar prioridades en el manejo de los sistemas productivos. Otro objetivo fue apoyar la formación de un comité de productores para mejorar la capacidad de gestión en las diferentes etapas de la producción y comercialización del algodón producido ecológicamente.

El sistema de producción tradicional se iniciaba con la eliminación de la cobertura vegetal primaria, mediante roza, tumba y quema, estableciendo nuevas áreas de cultivo bajo las condiciones del trópico húmedo. Luego de tres años de explotación las parcelas se abandonaban debido a la pérdida de fertilidad del suelo. Los cultivos que se instalan en las nuevas áreas son principalmente: maíz, yuca, fríjol y algodón nativo. Además las familias incorporan la crianza de animales, así como el cultivo de especies frutícolas (cítricos) como parte del subsistema forestal. De hecho existía un nivel de diversificación productiva, pero como ésta no estaba suficientemente organizada se desaprovechan los recursos naturales del sistema y sólo permitía la reproducción familiar. La producción agrícola en un 85 por ciento estaba orientada al autoconsumo, mientras que el 15 por ciento restante se destina al mercado (encuestas a productores no beneficiarios), particularmente algodón y aves; asimismo, las maderas aprovechables del sistema, aunque sin realizar acciones de reforestación. El algodón se cultivaba después del maíz y luego se instala yuca o plátano. La producción de algodón era muy pobre. Como los agricultores no estaban organizados, tienen muchas dificultades para la compra de insumos o la comercialización de sus cosechas. El manejo tradicional incluía el uso de úrea para la fertilización del suelo y plaguicidas órganofosforados (como el metamidofós) para el control de las plagas agrícolas.

El proyecto alternativo de producción de algodón orgánico está orientado a la sustentabilidad. Existe un ordenamiento y planificación del sistema sobre la base del cultivo de algodón, cuya diversificación involucra el subsistema de crianza animal, subsistemas agroforestales y frutícolas los cuales han sido instalados en el predio sobre la base de un diseño que responde a los intereses a corto, mediano y largo plazo de las familias. Este sistema de ordenamiento permite una mayor integración y flujo entre cada uno de los componentes; por ejemplo, el maíz suministra granos para las aves y el cultivo de leguminosas permite mejorar la fertilidad del suelo y contribuye también a la seguridad alimentaria de la familia. La organización de productores mejoró su capacidad de negociación para ofertar el algodón orgánico producido.

El manejo del algodón orgánico tiene como eje la incorporación de prácticas agroecológicas para contribuir a la diversificación productiva del sistema. Por ejemplo, la incorporación de hasta 5 especies de leguminosas de grano en sistemas de asociación y/o rotación permitió incrementar los niveles de fertilidad del suelo, lo mismo que las prácticas de incorporación de mulch o cobertura con rastrojos. Por otro lado, la estrategia del proyecto permite establecer especies alimenticias y frutales de corto periodo y anuales, contribuyendo a mejorar la dieta alimenticia. También da importancia al uso de especies que pueden ser utilizadas como forraje en el subsistema pecuario; la incorporación de animales, principalmente animales menores y vacunos, facilita el uso de insumos locales como el estiércol y rastrojos para fertilizar y cubrir el suelo.

La promoción del desarrollo de capacidades para el manejo de las unidades productivas y el fortalecimiento de la organización, condujo a mejorar la capacidad de gestión. Esto se tradujo en la comercialización ventajosa de la producción, en especial del algodón, y también en la generación de valor agregado (prendas de vestir) en la comunidad. También fue tomada en cuenta la práctica tradicional de «crianza de las semillas», realizada en función al intercambio de semillas entre las comunidades vecinas con la finalidad de obtener mayor diversidad en el sistema.

Los resultados indican una mejoría significativa en el aprovechamiento de los recursos del predio. El desarrollo del sistema de algodón orgánico, sustentado en la diversificación del predio y su manejo con tecnologías agroecológicas, permitió encontrar nuevos niveles de equilibrio en la producción agrícola y pecuaria. Además, contribuyó a incrementar la producción de biomasa, la mejora de su seguridad alimentaria y el incremento de ingresos (ver Cuadro 1). En cuanto al impacto económico, las familias participantes en el proyecto reportaron un ingreso anual de 4.030 nuevos soles frente a las familias no beneficiarias, cuyo ingreso no supera los 2.000 nuevos soles (donde US$ 1equivale a S/. 3,5). El ingreso mayor lo genera el maíz y la yuca, seguido por el algodón y la crianza de animales, productos que se ofertan en el mercado. El resto de productos sirve para el autoconsumo. En cambio, en las familias no beneficiarias, el ingreso principal proviene sólo del maíz, y si bien en sus unidades hay algo de diversificación, ésta no es manejada adecuadamente, lo que no permite mayores ingresos. El proceso de diversificación tuvo un efecto directo en la seguridad alimentaria de las familias: la mayor disponibilidad de alimentos permitió mejorar la dieta de la familia y subsecuentemente la nutrición de los niños. Al mismo tiempo, esta práctica permitió la recuperación de las semillas locales como en el caso del algodón pardo (algodón de color), que se intercambia entre las familias de la comunidad.

El componente conservación de suelos fue fundamental para recuperar y mantener la fertilidad del predio. Para ello se establecieron barreras vivas y siembras en surcos en contornos, con lo que se redujo la tasa de erosión. La instalación de diversos cultivos asociados y/o en rotación con el algodón atenuó la erosión, facilitando la recuperación de la fertilidad natural del suelo debido a su mejor cobertura como producto de la diversificación y a la incorporación de residuos orgánicos generados dentro del mismo sistema.

La Asociación de Productores de Plantas Medicinales de las comunidades de Viacha y Ampay, ubicadas en las partes altas del Valle Sagrado de los Incas, Cusco, Perú; con el acompañamiento del Instituto de Ecología y Plantas Medicinales (IEPLAM) desde el año 2000 están desarrollado una experiencia comunitaria en el uso y manejo sostenible de las plantas medicinales a través de programas de cultivo orgánico, transformación y comercialización de plantas medicinales.

Especies de alto valor curativo como la muña (Minthostachys setosa), el chiri-chiri (grindelia boliviana) y el cedroncillo (Aloysia herrerae) han sido utilizadas tradicionalmente para el tratamiento de diferentes enfermedades, estos conocimientos permanecen vigentes en las comunidades y se transmiten de generación en generación. La recolección de estas plantas para su transformación en productos medicinales o aromáticos, además del sobrepastoreo, la quema de pastos en las laderas y la excesiva extracción de leña que originaba la deforestación y erosión de las laderas provocaba también la pérdida de germoplasta (información genética) de plantas medicinales y aromáticas y la desaparición de muchas especies de alto valor curativo.

Después de cumplir con las primeras etapas del programa con recursos locales, esta asociación recibe el apoyo económico del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que se destina para la adquisición de equipo para el procesamiento de las plantas medicinales y la obtención de los productos medicinales como: aceites esenciales, ungüentos, hiervas deshidratadas y empacadas, etc. La experiencia en la comercialización se ha fortalecido por la alianza estratégica entre los comités de productores de las comunidades de Viacha y Ampay.

El programa de producción ecológica se enfoca en un primer momento en las plantas medicinales y en los últimos años se ha trabajado en la inclusión de todas las unidades productivas. Una vez que determinadas las especies con mayor valor curativo, son incluidas en el programa de cultivo orgánico. En un primer momento son propagadas en viveros y luego trasplantadas o reforestadas en los terrenos que constituyen el hábitat natural de cada especie, es decir, lugares donde crecen silvestremente. Actualmente se están rescatando especies arbustivas y subarbustivas andinas: arrayán, cedroncillo, chiri-chiri, muña, phauka y hampi rosas, entre otras. Cada comité de productores cuenta con infraestructura y equipamiento para deshidratar y transformar plantas medicinales, las tecnologías implementadas son sencillas y de bajo costo.

En el ámbito de la comercialización se tienen debidos dos mercados, uno local destinado a satisfacer los problemas primarios de salud, y el mercado externo nacional e internacional. Los productos como: pomadas, infusiones y tinturas son comercializados mediante centros naturistas en las ciudades cercanas y los aceites esenciales se destinan a la exportación principalmente para mercados de productos aromáticos y cosméticos. En el mercado se observa que existe una demanda cada vez mayor de productos alimenticios y para la salud obtenidos ecológicamente. Este fenómeno crea un nuevo mercado para los productos agrarios, si bien lo anterior exige el cumplimiento de normas y procedimientos también implican sobreprecios.

En el año 2005 la Asociación de Productores de Plantas Medicinales de las comunidades de Viacha y Ampay realizó su primer programa de turismo con el fin de acercar a los productores y consumidores interesados en el tema de las plantas medicinales y aromáticas andinas. El objetivo es fortalecer la relación productores-consumidores, pero no solo persigue beneficios económicos, hay una propuesta de responsabilidad social, ecológica y de revaloración cultural de la medicina tradicional andina. Los visitantes tienen la oportunidad de compartir con los productores toda la experiencia sobre el manejo sostenible de las especies de las cuales obtienen los aceites esenciales, participan en las plantaciones y conocen la vivencia de las familias campesinas.

Las mujeres fueron las primeras en participar en los trabajos de cultivo en los huertos familiares, cuando las mujeres organizadas recibieron los primeros beneficios económicos por la comercialización de las plantas, los varones comenzaron a interesarse dejando de lado los prejuicios machistas y reconociendo el valioso conocimiento que tienen las mujeres para prevenir y curar enfermedades. Por otro lado, la incorporación de tierras marginales de ladera a la producción de plantas medicinales y aromáticas representa un incremento sobre su valor, sobre todo porque la disponibilidad de tierras por habitante es muy escasa en estas zonas de montaña. Otro aspecto relevante es que las habituales practicas de de tala y quema de tierras en ladera para dedicarlas al cultivo de papa y otras tuberosas andinas, pierden vigencia ante una alternativa que genera mejores ingresos como la que presenta el manejo y uso de la vegetación natural. Además a estos efectos económicos se suman las ventajas ecológicas que implica la disminución de la tala y quema para el ecosistema, principalmente en el control de la erosión de suelos y la conservación de la biodiversidad.

Este proceso demuestra que las experiencias locales para la conservación y uso sostenible de estas especies –en comunidades habitualmente clasificadas de pobres—si pueden generar un impacto positivo en la biodiversidad silvestre de los ecosistemas, así como en las condiciones de vida de cientos de familias campesinas.


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