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EVOLUCIÓN DE LOS VÍNCULOS COMERCIALES EN AMÉRICA DEL NORTE Y EL ESTE ASIÁTICO 1994-2004

Alfredo Sánchez Ortiz




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Capitulo 1. Integración Regional

1.1. Introducción

Para el tema de la Integración Económica, la Regionalización se ha tornado cada vez más importante en el contexto actual de la economía mundial. Ha establecido una relación paradójica de mutua dependencia con la Globalización, pues todo regionalismo separa de lo global a una región por exclusión, pero al mismo tiempo la estructura unitaria de la globalización comercial sólo es dable si la integración de las regiones facilita la articulación de redes interregionales con las cuales cubrir al globo. Esta característica paradoxal de la integración regionalista es uno de los elementos más peculiares en la economía internacional presente y futura, según indican las tendencias financieras, productivas, y comerciales, en acto.

El surgimiento y el desarrollo de la actual etapa en la integración económica regional, son consecuencia de los cambios en la economía internacional, determinados tanto por los avances científico-técnicos del transporte y las comunicaciones, como por el auge de los proyectos económicos y los acuerdos gubernamentales entre países, operados por empresas o capitales transnacionales. Ello ha promovido el establecimiento de redes comerciales y productivas internacionales, que impulsan los procesos económicos y sus marcos políticos de regionalización.

Las redes productivas tienen un alcance principalmente regional pues la cercanía geográfica constituye un condicionante decisivo para su establecimiento, y modernización, por tres razones. La primera se ubica en las restricciones de competitividad por producción flexible3, básicamente asociadas a las necesidades modernas de infraestructura y de calificación laboral. La segunda aprovecha la ventaja comparativa de los bajos salarios en áreas subdesarrolladas, así las redes productivas regionalizadas facilitan el establecimiento de ensambladoras u otras actividades similares que no requieren de fuerza de trabajo calificada. La tercera usa la cercanía geográfica en la competencia comercial reduciendo al mínimo los inventarios para abatir costos en la satisfacción de las necesidades de los clientes inmediatos garantizando la proximidad de las fuentes de suministro.

1.2. Antecedentes

Sus antecedentes se encuentran en la guerra fría. La integración regional fue una característica de las relaciones comerciales internacionales que aumentaron o redujeron su importancia política y su extensión territorial de manera intermitente en los años finales del siglo XX. Pueden identificarse dos grandes olas de regionalismo previas a la que está en marcha ahora. La primera comenzó con el proceso precursor de integración (1957) en la actual Unión Europea, y en América Latina y África con algunos acuerdos binacionales o regionales para la sustitución de importaciones, para impulsar el crecimiento hacia adentro. La mayoría de los procesos de esta primera ola se debilitó o derrumbó en los años setenta y ochenta, a consecuencia de la liberalización multilateral que debilitó el regionalismo.

La segunda ola se inició en la década de los ochenta, y su origen se atribuye a la permanencia y lento progreso de las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT, al aparente éxito y los temores generados por la decisión de la Unión Europea de establecer un Mercado Europeo Único, y a la estrategia de los EE.UU. para conservar su posición regional dominante promoviendo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para luego ampliarlo con la propuesta de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En América Latina aparecieron nuevos acuerdos como el MERCOSUR y adquirieron nuevo impulso algunos acuerdos de integración (Mercado Común Centroamerican, Pacto Andino) como resultado de cambios políticos. En Asia, la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ANSEA) impulsó planes para un Área de Libre Comercio (AFTA), la Asociación Regional de Cooperación del Sudeste Asiático acordó en 1997 transformarse en Área de Libre Comercio del Sudeste Asiático, mientras que el grupo de Cooperación Económica en Asia y el Pacífico (APEC) también se comprometió con objetivos de liberalización comercial de carácter no-preferencial.

En términos de cobertura geográfica, los nuevos acuerdos bilaterales han cambiado fundamentalmente el patrón de los ACR. Primero, hasta inicios de los años noventa los ACR eran un conjunto de zonas que no se interceptaban, con sólo pocas excepciones. Actualmente muchos países participan en más de un ACR, lo que Bhagwati (1995) denomina el "tazón de spaghetti". Segundo, el nuevo regionalismo se caracteriza por la integración Norte-Sur, con varios esquemas que involucran tanto países en desarrollo como países industrializados. Tercero, muchos de los nuevos acuerdos son "interregionales", sus miembros se encuentran en más de una región geográfica del mundo. Cuarto, otra característica es el surgimiento de ACR de dimensión continental. La Unión Europea (UE) se encuentra en su cuarta ampliación. El ALCA podría dar lugar a una zona con 34 naciones, si sus negociaciones concluyen exitosamente. Un ACR para Asia Oriental es una posibilidad. Por lo tanto, el escenario actual se caracteriza por muchos acuerdos bilaterales nuevos que coexisten con ACR de dimensión continental, patrón que Lloyd (2002) caracteriza como bilateralismo combinado con continentalismo.

"La integración regional entre países en desarrollo es parte de una más amplia estrategia para promover el crecimiento equitativo y no es un fin en sí misma. La integración regional eficaz aumentará la competencia, reducirá los costos de las transacciones privadas, hará posible que las empresas exploten las economías de escala, fomentará la entrada de inversión extranjera y facilitará la coordinación de las políticas macroeconómicas. Las agrupaciones regionales deben estar abiertas hacia el mercado mundial en el sentido de mantener aranceles a niveles que no promuevan desviaciones de comercio. Estas agrupaciones no deben intentar formas de autarquía regional que han llevado a fracasos en el pasado. El regionalismo abierto complementa la liberalización unilateral. Sin coherencia regional, la liberalización unilateral puede tener efectos secundarios negativos. Una estrategia de liberalización regionalmente coherente reducirá y suavizará el costo del ajuste en las economías que enfrentan la globalización, tanto en el sector público como en el privado. El alto costo de ajuste de las liberalizaciones unilaterales ha sido una causa de reversión de políticas en cierto número de países en desarrollo". (Declaración del Consejo de la UE sobre Cooperación para el Desarrollo, 1997).

En un estudio Cristina Rosas (2001) establece que la regionalización económica es consecuencia y a la vez parte de la globalización al unir los mercados nacionales de diversos países o territorios, con lo que se crean espacios económicos de productores, consumidores, distribuidores e inversionistas más amplios en virtud de las necesidades que tiene el proceso de reproducción y expansión del capital a escala planetaria.

Para Stephen Krasner y Robert Gilpin (Citados por D. Coleman y Geoffrey Underhill, 2000) el regionalismo es una de las causas y consecuencias del declive del poderío hegemónico de EE.UU., porque al aumentar su intervención regional en Asia evidencia que su hegemonía ha declinado al grado de no tener ni voluntad ni capacidad para imponer un sistema comercial liberal multilateral.

La integración regional ha originado un fenómeno sin precedentes en los Estados-nación, al grado que los poderes decisivos de los Estados nacionales para elaborar sus normas reguladoras y formular sus políticas públicas han experimentado importantes limitaciones y hoy las comparten“hacia arriba”, en diferente grado y medida, con organismos y entidades internacionales que cumplen funciones de fiscalización comercial y monitoreo monetario (OMC, FMI, BM, etc.); y “hacia abajo” a través de procesos y mecanismos de descentralización que involucran a entidades subestatales (regiones, provincias, comunas, etc.).

Sin embargo, la cesión de poderes decisivos “hacia arriba” implica erosión de facultades soberanas para orientar sus políticas públicas, en tanto que la cesión de poderes “hacia abajo” puede ser interpretada como un proceso de descentralización político-administrativo que fortalece los principios y mecanismos de la democracia, incorporando de manera más plena problemas e intereses grupales y sectoriales de su población. Por otro lado los mecanismos y criterios de asignación de recursos han experimentado transformaciones igualmente importantes “hacia arriba”. La apertura al proceso de globalización exige una creciente competitividad internacional y solapa presencias productivas transnacionales más gravitantes incluso en empresas que tradicionalmente habían sido controladas por el Estado.

“Hacia abajo” se han abierto, al menos potencialmente, oportunidades de descentralización económica asociadas con la apertura de las economías, que afectan positiva o negativamente las oportunidades de agentes localizados a nivel provincial y local (Di Filippo, 2000).

De esta forma, las regiones son entre otras cosas una serie de decisiones voluntarias de los Estados soberanos para remover las barreras internas para el intercambio mutuo de mercancías, servicios, capitales y personas; en otras palabras las regiones son construcciones sociales creadas a través de la política .

Aunque las regiones son más que flujo de mercancías y gente a través del espacio físico, son construcciones sociales y culturales que están arraigadas en la práctica política. El ambiente internacional puede guiar a un cierto tipo de regionalismo, ya sea abierto (en 1990) o cerrado (1930 y 2000) con la consolidación de la UE y del TLCAN. Ahora bien, no está por demás señalar que las regiones pueden ser pacíficas y ricas, o propensas a la guerra y pobres, según las agencias calificadoras internacionales.

La integración regional es un mecanismo económico más que político , mediante el cual los Estados se integran porque persiguen objetivos comunes e intentan alcanzar la competitividad internacional de sus empresas a través de la creación de Áreas de Libre Comercio, Uniones Aduaneras o Acuerdos Sectoriales de ámbito regional , para incrementar su nivel de desempeño comercial. Los campos de congruencia entre la lógica nacionalista y la lógica internacional son evidentes. El conflicto especulativo y fáctico se inicia cuando necesariamente intervienen la lógica transnacional de las empresas con intereses sin frontera, mezclados con la lógica a-nacional de los capitales. La propuesta del Dr. Palacios sobre una “lógica múltiple” para describir las relaciones entre globalización y regionalización, queda corta para una explicación satisfactoria de las reacciones en los sistemas monetarios nacionalistas, el flujo internacional de tecnología y mano de obra, la producción y comercialización masiva de las transnacionales, y la ausencia de regulaciones nacionales e internacionales para controlar la anomia de los capitales afásicos.

La pérdida de soberanía y aparición de supranaciones tipo UE son resultado y característica de cualquier esfuerzo de integración, porque una vez que un país liberaliza una parte de la economía (por ejemplo comercio), ya no tiene el poder de legislar sobre este aspecto en particular; no obstante, muchos tratados de integración establecen tribunales e instituciones reguladoras en un intento por garantizar una práctica clara, dirección a la que se dirigen los países del Asia Pacífico, (el AFTA es un ejemplo).

El recrudecimiento de la lucha por la hegemonía mundial y el interés de preservar y ampliar las zonas de influencia, hacen más evidente el desarrollo de una mayor competencia entre los tres grandes centros de poder mundial y explica que países tradicionalmente reacios como EE.UU. y Japón se incorporen ahora de una forma u otra al fenómeno integrador.

El incremento de la inseguridad económica internacional como resultado de la explosión de los flujos financieros y el aumento de su volatilidad, así como las propias tendencias de la globalización y de la transnacionalización, condicionan la necesidad de una mayor adaptación a los cambios mundiales que, entre otras muchas implicaciones erosionan significativamente la soberanía nacional en términos de instrumentación de las políticas económicas. Un elemento soslayado en la pérdida de las soberanías es el pago de servidumbre monetaria al dólar americano, impuesto en Breton Woods para instalar un sistema monetario mundial, y que ha sido usado por EU para sus intereses hegemónicos mediante el BM y el FMI. Sistema que debe ser ajeno a cualquier moneda nacional. Esto es válido tanto para los países más fuertes como para los más pequeños, aunque obviamente en medidas diferentes, pero en todos los casos se trataría de utilizar la integración monetaria y de mercado para enfrentar conjuntamente los retos que imponen los enormes cambios que están teniendo lugar.

En resumen, tanto la idea de globalización como las acciones de integración regional coexisten y caracterizan la dinámica actual en las relaciones internacionales. Los diferentes procesos de integración regional obedecen a distintas circunstancias históricas, políticas, culturales y económicas, pero comparten la necesidad de adaptarse a los retos que surgen de la instauración de un sistema económico internacional. La integración regional es un fenómeno de concentración y aumento en los intercambios comerciales entre países, básicamente en tres zonas geográficas del planeta: América del Norte, Europa y Asia Pacífico, con objeto de desarrollar formas de cooperación fortaleciendo sus vínculos económicos sobre una base regional geográficamente cercana.

Las definiciones básicas de Regionalismo Económico son las de Regionalismo Abierto y Estratégico, que se explican a continuación.


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