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USOS Y APROPIACIONES DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN EN LA FORMACIÓN DEL COMUNICADOR SOCIAL, CASO: UNIVERSIDAD VERACRUZANA

María de Jesús Rojas Espinosa


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Comunicación educativa

La comunicación y la cultura demanda una definición disciplinaria de la Comunicación Educativa como un espacio problemático para el análisis de las representaciones sociales. Pero el modo de pensar esta complejidad ha sido más bien limitada ante el constreñimiento dominante de la mirada informacionista característica del modelo cienficista de investigación de la comunicación y de concepción del conocimiento (Sierra: 2005).

La comunicación educativa ha tomando fuerza desde la década de los ‘60, debido a su identificación como un campo de estudio interdisciplinario que aporta nuevos conocimientos para la explicación de los procesos educativos, superando el esquema clásico al incluir factores socioculturales del contexto en el que se desarrollan dichos procesos educativo-comunicacionales.

El concepto actual de comunicación educativa atribuye al emisor importancia como sujeto de su propia actividad (autoevaluación) y como evaluador de los perceptores (ILCE). Así mismo, reconoce el papel del perceptor como sujeto activo, reflexivo y critico, que también evalúa su propia actividad y posee la capacidad de evaluar al emisor.

La correlación comunicación-educación, en el marco de los procesos que se describen, hace necesario repensar los diversos elementos implicados así como la relación entre cada uno de ellos, de acuerdo con cada situación educativa. Se pueden distinguir diversas acciones insertas en el terreno de la comunicación educativa: la investigación, el diseño, la sistematización, aplicación y evaluación de los factores intervinientes en los procesos de comunicación involucrados en la enseñanza y el aprendizaje, dentro de los sistemas de educación formal y no formal.

Pese a que no existe un acuerdo entre los teóricos para dar una definición consensuada de comunicación educativa, en el ILCE y en particular al interior de la UIME, se entiende a la comunicación educativa como un campo del conocimiento en vías de conformación que, desde los aportes de la teoría de la comunicación y bajo un enfoque interdisciplinario, ayuda a explicar los procesos educativos para, con base en sus principios y procedimientos, proponer opciones que coadyuven a dar solución a las problemáticas educativas y a mejorar dichos procesos en los ámbitos: educativo, comunitario y tecnológico. Para que se dé la comunicación educativa, es necesaria la interacción entre los participantes, que posibilite el intercambio de significados.

Para algunos autores como Sarramona (1988) y Gutiérrez (1974) educar es comunicar y comunicar significa dialogar lo que da lugar a una forma particular de relacionarse, de establecer un intercambio que genera reflexión, crítica y construcción de significados compartidos, a través de una negociación constante entre los participantes. Implica horizontalidad e interacción.

Sobre la comunicación educativa, diremos que la UNESCO dio a conocer este término en 1972, a partir del estudio de Edgar Faure (1972) en el que señala el cambio cultural generado por los medios de comunicación colectiva y los sistemas de información en la modernización de la enseñanza. En este sentido el organismo internacional depositó en la comunicación educativa la posibilidad de transformación cultural y recomendó la educación con, a través de y para los medios. La comunicación educativa se convierte entonces en un campo cultural estratégico, que demanda un cambio en la percepción tradicional de la enseñanza, al tomar en cuenta en sus contenidos curriculares, la cada vez mayor cantidad de mensajes, técnicas y tecnologías de la información como espacios de mediación pedagógica y cultural.

Kan Kalix, autor que corresponde con la pedagogía marxista, define a la comunicación pedagógica como un tipo especial de comunicación profesional -la del profesor con sus alumnos, tanto en el aula como fuera de ella- que tiene lugar en el proceso de enseñanza y educación y posee determinadas funciones pedagógicas. (Ojalvo: 1994: 2).

Leontiev, la define como la comunicación del maestro con los escolares en el proceso de enseñanza, que crea las mejores condiciones para desarrollar la motivación del alumno y el carácter creador de la actividad docente, para formar correctamente la personalidad del alumno (Ojalvo: 1994: 3).

Landivar define la comunicación educativa como el área donde ocurren precisamente los procesos de interacción propios de toda la relación humana, en donde se trasmiten y recrean todos los significados (Ojalvo: 1994: 7).

La comunicación constituye un proceso determinante para el desarrollo de la subjetividad humana, que expresa la interacción entre los sujetos de la actividad y permite la apropiación sociohistórica de todo el desarrollo de la humanidad por cada uno de los seres humanos.

La comunicación pedagógica, como forma especial de comunicación que ocurre en el proceso docente entre el profesor y los alumnos, resulta vital para la educación de los sujetos en dicho proceso.

El proceso de interacción comunicativa en el proceso pedagógica presenta una serie de características que afectan su influencia adecuada en la educación como:

Estilo de dirección autoritario y verticalizado, comunicación pedagógica autoritaria, centrada en la información y escasa facilitación de la interacción y comunicación grupal (1989: 75). “Todos conocemos este tipo de educación vertical y autoritaria. O paternalista (el paternalismo es tan sólo una forma más edulcorada del autoritarismo). Todos lo hemos padecido. Es el que predomina en el sistema educativo formal: en la escuela primaria y secundaria, en la universidad” (Kaplún, 1998: 22).

Como sugerencia fundamental para el mejoramiento de la interacción comunicativa pedagógica, se hace necesaria su democratización a través de estilos de dirección y comunicación más abiertos, flexibles y participativos, que permitan mayor autonomía y responsabilidad personal de los sujetos que intervienen.

En el proceso pedagógico se distinguen variados estilos de comunicación educativa que no siempre se corresponden con la educación de concepción participativa y democrática. Entre estos estilos, los fundamentales pueden resumirse como los estilos democrático, permisivo y autoritario. Pero se mencionan estilos como los llamados consultivo, participativo, benevolente, explotador, directivo, colegiado, pasivo colegiado, liberal, entre otros.

El modelo de interlocución conduce a un modelo de educación que se centra en la persona y, como sostiene Kaplún (1998), “pone énfasis en el proceso”. El principal inspirador de este modelo de comunicación pedagógico es Paulo Freire y lo denomina “educación liberadora o transformadora”.

“En este sentido, la educación liberadora, problematizadora, ya no puede ser el acto de depositar, de narrar, de transferir o de transmitir ‘conocimientos’ y valores a los educandos, meros pacientes, como lo hace la educación bancaria, sino ser un acto cognoscente” (Freire: 1987: 85).

La comunicación educativa: Es un proceso de interacción entre profesores, estudiantes y estos entre sí y de la escuela con la comunidad, que tiene como finalidad crear un clima psicológico favorable, para optimizar el intercambio y recreación de significados que contribuyan al desarrollo de la personalidad de los participantes dice Ojalvo (2000: 3-7).

Las concepciones de lo que es educación y de otros procesos inmersos en ella, como es el proceso de comunicación. La comunicación en la enseñanza es un factor de evidente importancia para lograr cualquier tipo de objetivo educativo. Por ello, resulta de particular importancia conocer la comunicación, ya que se puede considerar que el "proceso de enseñanza-aprendizaje es, en muchos de sus aspectos, una forma especial del proceso de comunicación, que se efectúa entre el profesor y el alumno" (Escudero, 1980:9).

Cuando se habla de transformación de la educación, implica hablar sobre todo de un nuevo rol de maestro, el de "facilitador", que comprende una serie de tareas como el uso de la comunicación, instrumento importante de los procesos de aplicación pedagógica.

El proceso educativo con nuevas características, trae consigo una forma diferente de comunicación y que va más allá de una transmisión de información, formando parte de un proceso de interacción e intercambio entre docente y los estudiantes.

La comunicación entre los estudiantes y docente se enmarca en una comunicación de carácter interpersonal; al no ser el maestro el protagonista más importante del proceso educativo, la comunicación tiende a ser más específica y se da mayormente entre dos personas (en este caso entre el estudiante y el docente).

En este marco, se observa que el docente se convierta en un mediador pedagógico en el momento en que su trabajo no es mecánico, sino que se interesa porque los estudiantes asimilen nuevos conocimientos y está pendiente de las debilidades, fortalezas y necesidades de los alumnos en el proceso educativo. Es por esta razón que mejorar el proceso de educación ligado al de comunicación; propone revisar la capacitación de los maestros.

De ahí la importancia de la comunicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en el que interviene la semiótica, con todas las disciplinas que forman su corpus teórico; así tenemos las partes principales del discurso, el diálogo, la comunicación verbal y la comunicación no verbal.

En cuanto al diálogo, se considera que es un acto creador. En este sentido Freyre dijo en alguna ocasión sólo el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin el no hay comunicación y sin esta, no hay verdadera educación. Otra característica del diálogo es que comienza con la buena escucha, que por cierto esta es una parte débil en la enseñanza, debido a que se da en diferentes niveles porque los alumnos escuchan de manera diferente, esto quiere decir, con un nivel critico, otros desde el análisis mientras que otros sólo están en su papel de estudiante bancario, como también dijera Freyre.

La comunicación educativa y el aprendizaje son la columna vertebral, de la “construcción humana”. Semánticamente, el concepto no está bien precisado, la idea predominante proviene de la teoría comunicativa de comienzos del siglo pasado.

Según Óscar Quezada (1996: 179), la comunicación educativa es interacción. En este sentido, reiteramos, es necesario que todo discurso pedagógico, por su naturaleza vital, deba basarse en la pragmática y semántica. Ambos son componentes de la semiótica.

Como se sabe, en la comunicación educativa se utiliza un lenguaje determinado y estructurado que ofrece condiciones que lo diferencian de otros discursos.

Estas condiciones son de carácter motivador, persuasivo, estructurante, adaptativa, consistente, generalizadora, facilitadora y de inteligibilidad. Los elementos que caracterizan al discurso pedagógico y que son indicados por José Luis Castillejo (1986) quien indica que son parte de la competencia profesional de los actantes que participan en el proceso educativo. Es decir, su empleo es habitual al destinador – profesor. Asimismo, el contenido del mensaje estructurado en función de aquellos elementos, es aceptado por el destinatario – alumno, a su vez, éste se actualiza en la práctica social que tiene vigencia en una situación espacio temporal.

La problemática de la comunicación es abordada a partir de conceptualizaciones elaboradas por el lingüista, filósofo y crítico literario ruso, Mijail Bajtín (1982). Cabe señalar que dentro de la educación en ciencias, se utilizan las propuestas bajtinianas que plantean: el principio de dialogía, la noción de voz, la idea de polisemia y la caracterización de géneros discursivos.

Bajtín (1982: 248) amplía la definición cotidiana de diálogo, diciendo que comprende no sólo la comunicación cara a cara, entre dos o más personas, sino también toda comunicación discursiva, del tipo que sea (por ejemplo, cualquier texto escrito constituye, según este criterio, un elemento de la comunicación discursiva y es, por ello, dialógico).

Al seguir a Leander y Brown, (1999: 93) en su definición del principio de dialogía, se puede decir que las prácticas discursivas que se realizan se configuran a través de la interacción constante con los otros. Una afirmación individual responde a pasadas intervenciones de los otros y también anticipa futuras intervenciones, insertándose de esa forma en la cadena de la comunicación. Situación que se registra a diario en el aula.

Bajtín afirma además, la comunicación discursiva jamás puede ser comprendida y explicada fuera de su vínculo con una situación concreta, esto es, con su contexto de enunciación.

La psicología social desde la concepción vygotskiana biológico-natural otorga un papel central al discurso y a la comunicación en la construcción del conocimiento científico y asume el carácter sociocultural de este proceso de construcción (Vygotsky, 1984: 105).

Sin embargo, se sabe que el aprendizaje no se da por medio de copia o memorización de determinados contenido, por el contrario se da, a través de experiencias del individuo. El aprendizaje es el proceso por el cual el comportamiento se modifica producto de la experiencia, no se restringe a la asimilación de contenidos o técnicas, sino también por sentimientos y emociones (Matheus, Moreira, Ohl y Castro: 1996: 34).

Cabe agregar que para que la comunicación educativa sea eficaz, esta ha de reunir ciertas características, tales como:

• Postura abierta en el emisor y en el receptor para lograr un clima de mutuo entendimiento.

• Bidireccionalidad del proceso, para que el flujo de los mensajes pueda circular en ambos sentidos, si bien mayoritariamente lo haga de educador a educando.

• Interacción en el proceso, que suponga la posibilidad de modificación de los mensajes e intenciones según la dinámica establecida.

• Moralidad en la tarea, para rechazar tentaciones de manipulación.


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