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PATRONES DE CONSUMO ALIMENTARIO EN MÉXICO DE 1992 AL 2002. EL CASO DEL MAÍZ, TRIGO Y FRIJOL

Danae Duana Ávila


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3. CONCLUSIONES Y ALGUNOS LINEAMIENTOS DE POLÍTICA ECONÓMICA

La investigación mostró que el ingreso es la principal variable que determina el consumo de las personas y se desprende de ésta que, en términos reales, el ingreso no es suficiente para que las personas accedan a una alimentación adecuada.

También es claro que históricamente los hogares modificaron sus patrones de consumo y que en ello influyó, de manera importante la incorporación de las mujeres y otros miembros del hogar en la actividad productiva. Esto tiene que ver fundamentalmente con una disminución del tiempo disponible para la preparación de los alimentos y con una reasignación del tiempo entre las actividades de esparcimiento, laboral y de satisfacción de las necesidades fisiológicas y culturales.

Los resultados obtenidos mostraron similitudes importantes entre el gasto monetario y no monetario dado lo cual los resultados son parecidos a los obtenidos por otros autores, aun y cuando sólo se hayan restringido al análisis del gasto monetario.

De acuerdo a la primera hipótesis que señala que la cantidad del ingreso destina-do al gasto en alimentación a nivel nacional, propicia el surgimiento de una gran variedad de productos diferentes a los que se consumían hace algunos años (cultura) se identificó que en la actualidad la mayoría se encuentran industrializados.

Ahora bien, en base a la literatura consultada y al análisis realizado encontramos que las personas destinaron a la satisfacción de sus necesidades básicas grandes porcentajes de su gasto monetario (40%), siendo las principales alimentación, educación y vivienda. Estas asignaciones del gasto coinciden con las que manejan diferentes autores, donde establecen que el rubro de mayor gasto es el de alimentación, y en segundo lugar mencionan diferentes actividades, las cuales pueden variar dependiendo del decil o como ellos lo nombran (población con ingreso bajo medio o alto).

La otra hipótesis señalaba dice que el factor fundamental en el consumo de alimentos era la diferencia en los ingresos individuales, lo cual provoca una desigualdad para adquirir alimentos básicos como maíz, trigo y frijol.

Se detectó que existe una generalidad en el consumo del principal derivado del maíz: la tortilla pues se observa un porcentaje de gasto semejante para todos los deciles, lo cual indica que la tortilla forma parte de los patrones de consumo de toda la población mexicana, las botanas es otro producto derivado del maíz que presenta un in-cremento en los deciles bajos, aunque este se acentúa en los jóvenes, para los cuales representa su principal fuente de alimentación es la comida chatarra cuando andan fuera casa.

El frijol en grano evidencia una disminución en el consumo debido la mayor incorporación de las mujeres en el trabajo, y no disponen de tiempo para la elaboración de los alimentos, razón por la cual ahora buscan productos sustitutos a los tradicionales (frijol en grano), es decir alimentos más industrializados que pueden ser en polvo en lata o caja, sin olvidar que el precio se incrementó y eso fue otro elemento central que explica la disminución de su consumo.

El trigo presenta un crecimiento en el consumo de galletas siendo el decil uno y dos los que presentan un mayor consumo, mientras que el gasto que se destina al consumo de pan blanco resulto mayor para el decil diez, lo cual nos muestra que el pan forma parte del patrón de consumo de este decil, mientras que el pan de marca y el pan dulce muestran un mayor consumo en los deciles bajos. Ello tienen que ver con el tipo de consumidores, pues este tipo de pan es vendido en cualquier tienda de comestibles; se puede decir entonces que esta comida forma parte de los patrones de consumo de los jóvenes y de las personas, de escasos recursos que pasan la mayor parte de su tiempo fuera de casa.

La última hipótesis indicaba que hay un creciente proceso de homogenización en los patrones de consumo entre la población rural y urbana.

Aquí, documentamos que, incluso en el sector rural se ha incorporado la mujer al trabajo y ello significa una disminución del tiempo disponible para la preparación de alimentos en forma tradicional, lo cual provocó cambios en los patrones de consumo y ahora se observa que las zonas rurales están cambiando los hábitos de compra por productos más industrializados.

El porcentaje de gasto que la gente destinó a maíz en estos diez años muestra un incremento tanto en términos monetarios como no monetarios, lo que afirma que el maíz es el principal producto que integra el patrón de consumo de las personas, mientras que el frijol en grano muestra una disminución, sin embargo el gasto del frijol en lata indica un incremento en su consumo.

En el caso del trigo, en términos monetarios se observa un crecimiento poco significativo mientras que en términos no monetarios el crecimiento ha sido mayor en los últimos años.

Las galletas elaboradas con base en harina de trigo presentan un consumo mayor en los primeros deciles, al igual que consumo de pan blanco, el pan dulce es con-sumido por los últimos deciles mientras que el pan de caja o pan de marca sigue con-sumiéndose en mayores porcentajes en los deciles primeros. Esto se supone que es resultado del aumento del consumo por parte de la población joven para paliar el hambre fuera de su hogar. Las pastas muestran un cambio ascendente en el porcentaje de gasto asignado por los deciles, de suerte tal que se comporta como un alimento ancla en la dieta nacional, son, junto con la tortilla el alimento llenador.

Mientras que en las zonas urbanas los cambios en los patrones de consumo se empezaron a dar desde que la mujer se incorpora en el trabajo, en los años 80`s e incluso antes, en las zonas rurales ya para los años noventa era también una realidad. Creemos que ello se explica básicamente por la disminución en la disponibilidad de tiempo para la preparación de alimentos dado lo cual se crean las condiciones favorables para el aumento en el consumo de alimentos procesados.

Por lo tanto podemos decir que la magnitud del ingreso familiar impulsa la incorporación de la mujer al ámbito productivo laboral y que esto ha llevado a las personas a modificar la forma en que adquieren los alimentos, pues buscan bienes sustitutos que les ahorren tiempo y dinero.

Otro factor que ha influido en estos cambios son los movimientos migratorios que han modificado en algunas regiones los patrones de consumo, por ejemplo en los estados del norte, fronterizos con Estado Unidos, pues ahí los ciudadanos han modificado la forma de preparar y consumir los alimentos. No obstante, se observa que algunos estados se resisten al cambio como es el caso de los estados del sur que a pesar de que la mujer se incorporo al trabajo, la forma de preparar y consumir los alimentos ha sido modificada aunque no en una forma tan marcada como en los estados del centro y norte del país, es decir compran alimentos que no tienen grandes procesos de industrialización.

Aunque existen diferentes variables en el sector urbano que influyen en la adquisición de los alimentos como son: la ubicación geográfica, la cultura y la dieta, la variable fundamental es el ingreso, pues como lo mostró la investigación en términos reales el ingreso ha disminuido, razón por la cual las personas del las zonas urbanas se han visto en la necesidad de incorporar a otros miembros de la familia en la actividad pro-ductiva, así como también han modificado sus patrones de consumo.

En consecuencia con lo anterior, mediante al análisis del índice de Gini se corroboró que efectivamente el ingreso se está concentrando en los deciles últimos, mientras que el índice de desigualdad muestra la misma tendencia, los deciles últimos son los que tienen una mayor concentración del ingreso, de ahí que los deciles de población con mayores ingresos no sólo concentran la mayoría del ingreso nacional sino que históricamente han mostrado una mayor capacidad de ajuste ante las fluctuaciones y crisis económicas de suerte tal que su alimentación no se ha visto afectada por estos elementos, en cambio, la literatura de manera creciente, esta documentando cambios en los patrones de consumo asociados con la publicidad y con la imposición y adopción de hábitos de consumo globalizados, cuyo ejemplo más claro es la macdonalización.

En términos generales y considerando el consumo en gramos del maíz y trigo, estos han aumentado a lo largo de la década pasada, en forma heterogénea y des-igual, mientras que el frijol manifiesta una disminución casi generalizada.


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