BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


EL TÚNEL MÁGICO DE LOS PARADIGMAS ….LA CIENCIA REGIONAL AL ALCANCE DE LOS JÓVENES

Andrés E. Miguel Velasco y otros



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CAPÍTULO 12. LA PÉRDIDA DE “DOS MUERTE"

Después de lo ocurrido con Siete Movimiento Flecha Sangrienta, Corazón de Jade reviró sus expectativas de ayuda hacia otro amigo suyo de Jalatlaco.

Coincidentemente, esa tarde Uno Venado fue visitado por este amigo llamado Dos Muerte Cerro de Malinalli, hombre entrado en años, antiguo sacerdote mixteca del cacicazgo de Tilantongo que se había salvado milagrosamente de la muerte decretada por el conquistador contra el antiguo sacerdocio, con quien su padre se identificó por la sabiduría que llevaba prendida en las canas de sus sienes. También era artesano dedicado a la producción de tejidos de lana en Jalatlaco, y por la edad poseía un cuerpo lleno de achaques que iba a curarse con el pequeño Corazón de Jade. Este anciano todavía encerraba una filosofía de esperanza hacia la Ciencia Antigua en el futuro del indio:

--Vengo a que me cure el hijo de mi amigo Dos Caña Sol Brillante, dijo dirigiéndose al pequeño Corazón de Jade.

Fue en aquella ocasión cuando Donají y José Pablo se atrevieron a preguntarle su opinión acerca de los sucesos que habían desgarrado el mundo del indio, su propio mundo, y el anciano respondió seguro de si mismo:

--El Dador de Vida tiene un lenguaje para cada cosa, pero un mismo mensaje. Si su hablar es duro aquí, es porque duro es el oído al que se dirige.

Con gran parsimonia, Dos Muerte Cerro de Malinalli continuó diciendo:

--La necedad, como la hierba mala que nadie siembra pero que invade los campos de la futura cosecha, había pervertido la conciencia de nuestros pueblos, y éstos se preocupaban diariamente por realizar hechos horribles, ¡así vivían los pueblos de Anáhuac!. Ahora todos pensamos en la injusticia que el blanco comete contra nosotros, porque consideramos injusta la forma como nos fue mostrada, sin hacer alusión a la injusticia con que vivíamos la vida. ¿Tan siquiera portaba tranquilidad el mexica, el mixteca, o el binigulaza cuando pocos años antes de la llegada del español en el cielo brillaron las señales solicitando nuestra clemencia?. Pues nadie hizo caso a la lluvia de fuego que mucho tiempo resplandeció por donde sale el sol; ni tampoco cuando en Tenochtitlan se incineraron los templos de Huixilopochtli y Xiuhtecutli, ni cuando cayó un cometa en pleno día haciendo que retumbara toda la tierra; o cuando en los campos se oyó la voz de la mujer llorona diciendo: ¡oh hijos míos, ya nos perdimos!, ¡oh hijos míos, a donde los llevaré!, ¡ay mis hijos!.

--¿Había muchas divisiones entre los pueblos cuando llegaron los españoles?, lo interrumpió José Pablo.

--¿Y nadie hizo caso de los sucesos que avizoraban la falta de armonía existente aquí?, completó Donají.

Dos Muerte Cerro de Malinalli respondió:

--Cuando llegó, el hombre blanco encontró envidia y rencor en abundancia, lo que aprovechó para sus propios propósitos. Así, se alió con quienes odiaban al vecino, o querían apoderarse de sus tierras o de sus mujeres. Al español no le fue tan difícil convencer al indio de que el mismo debía autodestruirse, afirmó Dos Muerte Cerro de Malinalli.

Corazón de Jade, quien aceptaba la convicción con que el anciano expresaba sus propias ideas, le preguntó:

--¿Lo que nos ocurre es un castigo enviado en contra nuestra, como aseguran los frailes que portan la cruz?.

--Entonces la conquista le fue facilitada a los españoles, afirmó Donají.

--Y esto provocó que se viniera más para abajo el Bienestar de la población, razonó José Pablo.

--¿Bienestar?, no sé que signifique esto, pero desde hace mucho que los tiempos son de resignación para el indio, pues solamente a través del dolor, sufrimiento y muerte nos está permitido vivir. No nos queda sino esperar con paciencia la llegada del momento cuando nuestra Ciencia Antigua sea reconocida como igual a la Ciencia del español. Y cuando ello suceda, otro pueblo surgirá así.

--¿Y cuál es esta Ciencia Antigua?, preguntó José Pablo.

--Sí, díganosla por favor, insistió Donají.

Dos Muerte Cerro de Malinalli iba a responder, pero prefirió guardar silencio, pues había llegado la hora de partir. Solamente respondió diciendo:

--Me da gusto que niños como ustedes se interesen por la Ciencia de mi pueblo. Mañana continuaremos con nuestra charla, ya que esto amerita un buen rato de reflexión.

Dicho lo anterior, Dos Muerte Cerro de Malinalli se marchó.

Después de esta conversación, los niños se quedaron llenos de esperanza y emoción: al fin tendrían quien los ayudaría a descifrar el códice de que eran poseedores.

Al día siguiente esperaron ansiosos al anciano para preguntarle y así aclarar sus propias dudas. Pero al impacientarse porque su amigo no llegaba, decidieron llegar al jacal del anciano, encontrándose con la noticia de su fallecimiento repentino con la llegada de las primeras luces del amanecer.

--Como las flores así nos vamos marchitando. Como la luz del día que transcurre así nos vamos borrando. ¿Quién no se irá nunca de aquí?, se dirigió el pequeño Uno Venado a sus amigos mientras aventaba puños de tierra al cuerpo amortajado con petates y mantas de Dos Muerte Cerro de Malinalli, recientemente depositado en el fondo de la fosa donde reposaría eternamente.

Ellos debían continuar luchando por la “Ciencia Antigua” que tanto les importaba conocer y mantener. Ese fue el razonamiento de Donají, José Pablo, y el pequeño Uno Venado Corazón de Jade, quienes acompañaban a la familia de Dos Muerte Cerro de Malinalli en su dolor.

La preocupación de los niños era no haber podido contar con la ayuda de su anciano amigo. Y en este pensamiento se encontraban cuando la esposa del fallecido se acercó a ellos diciendo:

--Mi esposo dejó esto para ustedes, entregándoles un pequeño bulto que tomó Uno Venado.

--¿Qué será preguntó Donají?.

--Seguramente algo importante, respondió José Pablo.

Corazón de Jade rápidamente se dirigió con sus amigos al patio de su casa, donde extendió el bulto, el cual resultó un ayate con varios símbolos:

--¡Uhm!, esto tiene que ver con la Ciencia Antigua de que nos habló ayer nuestro amigo Dos Muerte Cerro de Malinalli, comentó Uno Venado extendiendo el ayate.

--¡Son los mismos símbolos del códice de Flor de Luna y de tu ayate!, dijo emocionada Donají.

--Efectivamente, reafirmó José Pablo.

--¡Si, es el mismo mensaje de Quetzalcóatl!, dijo con alegría el pequeño Corazón de Jade, quien se disponía a tomar el nuevo ayate cuando le fue arrebatado bruscamente por el perro negro que sin que lo notaran los seguía.

--Ésta no es la Matlacihua, dijo Donají.

--Este perro tiene toda la traza de Bezelao, comentó José Pablo, quien salió en persecución del animal, el cual se perdió en los terrenos baldíos.

--Lo bueno es que él no sabe que aun tenemos el mensaje, expresó Donají.


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