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CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA MIGRACIÓN DE MEXICANOS A LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Horacio Mercado Vargas y Marisol Palmerín Cerna



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3.2.- CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA MIGRACIÓN.

En términos generales surgen varias opiniones respecto del impacto de la migración, el primero se refiere al monto de las remesas que entran a México gracias a los trabajadores mexicanos en los Estados Unidos y la segunda se refiere al destino de las remesas.

El autor Jorge Durand, comenta que las condiciones socioeconómicas cambian de acuerdo con la época y regiones. Y afirma que las investigaciones, que se han realizado, con relación a las remesas y los ahorros de los emigrantes, coinciden en que estos se los ha llevado el consumo, y que muy rara vez se han canalizado hacia inversiones productivas, peor, aún, ya que otro problema, estriba en que se opina lo mismo sobre las remesas y es que existen varios tipos de ellas; las remesas como salario, como inversión y como capital. Así, tenemos:

1.- La Remesa Como Salario.- Tanto los emigrantes temporales, como los emigrantes permanentes, utilizan la migración como vía para obtener dinero. Estos es, un buen salario, que les permita pagar los gastos del viaje y enviar dinero a su familia, constantemente, y ahorrar una cantidad importante para los meses en que regresan a México y permanecen desempleados.

2.- La Remesa Como Inversión.- La migración es vista, por muchos, como la manera de ganar dinero rápidamente y alcanzar un objetivo, en base a eso se planea: la salida y el tiempo que va a durar su estancia en Estados Unidos, este objetivo puede ser para la compra de una casa, lotes, ganado, terreno, poner algún negocio etc.

3.- La Remesa como Capital.- Esta se refiere a reunir capital, para destinarlo hacia actividades productivas. La inversión en actividades manufactureras, de pequeña escala, es la que más se ha impulsado últimamente, este tipo de inversiones se han dado de manera simultánea y en diferentes épocas.

Los trabajadores migrantes mexicanos mandan a sus familias remesas con regularidad, sin embargo, no son constantes, ni en las cantidades, ni con la frecuencia necesaria. Por lo general, han enviado, durante años, su dinero por medio de: órdenes de pago, giros postales y correos certificados. La mayoría han usado las órdenes de pago, porque la cobran fácilmente en cualquier tienda de abarrotes y sin problema; en cambio, los giros postales los utilizaron en menor proporción, porque se adquieren las oficinas de correos y temen ser los inmigrantes descubiertos.

Muchos estudiosos, del tema, consideraron que seguir a los fondos que se enviaban iba a ser de mucha utilidad para conocer el monto de las remesas, de donde provenían y hacía donde se dirigían, y también calcular el número de inmigrantes en determinado momento, sus lugares de origen y destino.

Por lo que, con el paso del tiempo en el envío de remesas de nuestros paisanos, se cometieron muchos fraudes en las oficinas de correos de México, y han sido detectados por los reclamos de los trabajadores que las envían a sus familias.

El investigador Juan Diez–Canedo Ruiz, hace mención acerca de las órdenes de pago y dice que: han permitido obtener una estimación mucho más amplia de la distribución geográfica, y la magnitud del número de trabajadores mexicanos, que se encuentran en los Estado Unidos y que pueden servir para definir las zonas de locación de la migración en México. Para 1975, se señaló que la mayor parte de las órdenes de pago se dirigieron al Estado de Guanajuato con el 35.4%; Zacatecas con el 16.3; el Distrito Federal con el 11.6%; el Estado de México, con el 9.1%; el Estado de Durango con el 3.5% y el Estado de San Luis Potosí 3.2%; estados que han tenido una gran tradición, como origen de los migrantes.

Para 1930, el 60% de los trabajadores migrantes mexicanos llegaba al país del norte, procedentes de: Michoacán, Guanajuato y Nuevo León. En la actualidad los estados de: Michoacán, Guanajuato y Zacatecas son los que aportan un mayor número de migrantes hacia Estados Unidos.

El total de las remesa fue de 318 millones de dólares para 1975, aclarando que en esta cantidad no se está incluyendo el dinero que traen consigo, los indocumentados, cuando regresan a México, pues en encuestas, que se han realizado, ellos mismo afirman que prefieren no traer consigo grandes cantidades de dinero, por el riesgo que ello implica, ya que en ocasiones las autoridades, de ambos lados de la frontera, abusan y se aprovechan de ellos. Y prefieren en todo caso una orden de pago.

Se dice que los estados más importantes, ese año, por el número de migrantes, fueron los de: California, Illinois, Texas, Nueva York y Minnesota. Pues, los cheques que se enviaron desde California, tuvieron un monto de cerca de 12 millones de dólares, un promedio de 135 dólares por cheque y un 99% de cheques de menos de 500 dólares. Los salarios de los migrantes, tuvieron que ser muy similares y por consiguiente también las remisiones. El mercado de trabajo ilegal, parece ser un mercado definido en California, que además depende en alto grado de los trabajadores mexicanos.

En este orden le seguía Illinois, con un promedio de los cheques de 193 dólares, el 96% de los cheques no llegó a los 500 dólares. Para el caso de Texas, los cheques promedio eran de 209 dólares. Nueva York, resultó el cuarto estado en cheques menores de 500 dólares y un 92% fueron los otros lugares. Esto nos indica que hay distintas clases de indocumentados, en cuanto a su calificación, por lo que se puede decir que en este último estado, se agrupan inmigrantes con una mejor preparación, y que proceden de la zona metropolitana de la Ciudad de México. Minnesota, ocupa el quinto lugar, cabe destacar que ni este estado, ni Nueva York son considerados por la mayoría de las investigaciones, como lugares de destino para los trabajadores mexicanos indocumentados, tal vez porque en esos lugares no había mucha vigilancia del SIN (Servicio de Inmigración y Naturalización), ya que la mayoría de los agentes se encuentran en la frontera mexicana.

Para Díez–Canedo, las remesas de 1975 apenas pasaron de 300 millones de dólares, y si se toman en cuenta los cheques personales, la cifra ascendía a poco más de 500 millones de dólares (534,454,968), cifras que coinciden, en términos generales, con las cifras registradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre remisiones dirigidas hacia México, para 1975.

En 1984, se incrementó la corriente migratoria, que los investigadores calcularon en 1.4 millones de personas, ello como resultado de: la crisis de 1982, en México, la Ley de Amnistía de 1986, y la Ley de Reforma y Control de la Migración.

Para 1987, las cifras fueron más confiables, precisamente por la nueva Ley de Inmigración mencionada anteriormente.

Lo que se puede apreciar en la tabla siguiente:

Cerca de un millón doscientos mil mexicanos, solicitaron ser admitidos en el programa de Amnistía General, y un millón cien mil en el programa Trabajadores Agrícolas Especiales (SAW). Según algunos estudios una cifra cercana a: dos millones trescientos mil fueron amnistiados (indocumentados), en 1986, que representaba el total general. Y se estimó, que existían 570 mil mexicanos, que no se contabilizaron.

Las cifras resultado de las investigaciones, que se llevaron a cabo por el Banco de México, indicaba que el monto de las remesas familiares provenientes del exterior sumó, 1,682 millones de dólares durante 1989, y se estimó en 1990, alcanzaron los 1,977 millones de dólares. Pero cabe mencionar que, las cifras mencionadas no incluyen aquellas en las que no hay intervención de entidades bancarias o cambiarias, como las cobradas en el exterior, por personas físicas y las traídas en efectivo, en especie por los mismos mexicanos residentes en el exterior, y porque no se les han adicionado otros montos, como por ejemplo: las remesas vía compañías especializadas, como: Internacional Payment Services de Banamex, y la Western Union con Electra.

Independientemente, de las fallas que se pueden dar en las estimaciones presentadas, no es difícil aceptar que el monto de las remesas ha sido muy significativo para nuestro país.

El impacto económico de la migración, más bien, se ha evaluado negativamente, a nivel local se habla del despilfarro, de gastar por gastar, de que sus inversiones no generen empleos ni nada que sea aprovechable, que compran tierras y no las ponen a trabajar, así como la construcción de casa las cuales son inhabitables, y no invierten el dinero en algo para beneficio de sus comunidades de origen.

En general, se considera que la inversión en actividades productivas ha sido mínima, así se ha valorado al impacto económico de los emigrantes mexicanos.

A los trabajadores mexicanos se les ha exigido mucho, cuando en realidad la mayor de sus motivaciones para laborar en los Estados Unidos ha sido precisamente el de sobrevivir, el de satisfacer sus necesidades básicas y de sus familiares como son: comida, vestido, vivienda y gastos médicos, y no el de modificar patrones económicos como: los sistemas de explotación de tierra.

Jorge Durand, señala que hoy es posible afirmar que el impacto económico de la migración, debe ser analizado con las condiciones locales específicas y cambiantes, sólo de este modo parece posible evaluar la magnitud del impacto.

También, cabe señalar que cada región tiene diferentes necesidades, de ahí que los recursos se destinen a actividades específicas en cada localidad, tales como Valle de Santiago y San Francisco del Rincón del estado de Guanajuato, tiene inversiones en herramienta y maquinaria, ya que existe una tradición obrera desde hace mucho tiempo. En los Altos de Jalisco, los pueblos de Unión y San Diego han invertido en ganado, ya que esa zona es una cuenca lechera.

En Gómez Farías, municipio de Zamora, Michoacán, las tierras si han sido trabajadas por los emigrantes. Ahí mismo, se han dado los proyectos comunitarios, que reflejan la manera de hacer las cosas sin tener que depender de ninguna dependencia gubernamental. Ya que la carretera que une al pueblo con la que lleva a la cabecera municipal, se logró pavimentar gracias a recursos locales, de los migrantes, y gubernamentales. Los recursos locales, son obtenidos del exterior y son los que el inmigrante obtuvo, y que viene e invierte en su lugar de origen.

La manera en que se dieron estas contribuciones fueron: la aportación por la familia de los inmigrantes, en base al número de miembros que trabajan en los Estados Unidos, y las familias que no tenían ningún miembro migrante, contribuyeron con su mano de obra.

Los recursos de los migrantes, han servido para llevar a cabo diversos proyectos comunitarios como: mejoras a las escuelas, a las iglesias, clínicas, lienzo charro, agua entubada, campos de fútbol y béisbol.

La inversión del emigrante en su región, tiene que ver con el tiempo que dure su estancia en los Estados Unidos, es decir si se trata de migración temporal o permanente, ya que algunos solo han estado por una o dos ocasiones y por corto tiempo, ya que no regresan nunca más. Por consiguiente, es imposible que sus inversiones eleven el nivel de vida de sus localidades mexicanas.

Es por ello, que para la mayoría de las familias las remesas es un sustento que tienen, dos terceras partes de los artículos para el hogar son comprados en dólares. Lo que refleja este tipo de valoración, es la falta de políticas gubernamentales, encaminadas a promover el crecimiento económico y a generar trabajos locales, que pudieran atraer a los migrantes ya que los recursos de los migrantes, se han invertido en: viviendas, sustento familiar, tierras, ganado; una vez logrado este objetivo, se piensa en otro tipo de inversión como: un taller, o un establecimiento comercial.

Durand sostiene que la migración permanente, ha contribuido al reforzamiento de la urbanización, y diversificación económica de las ciudades medias y pequeñas de la región occidental del país. Las inversiones productivas suelen tener un fuerte impacto a nivel local, sin embargo si no se implementan políticas gubernamentales, destinadas a promover el crecimiento económico y a generar empleos locales, que pudieran atraer a los migrantes, para que se queden a trabajar definitivamente en nuestro país, pero en cambio si los migrantes se llevan con ellos a sus familias, a los Estados Unidos, el destino de esas remesas podrían quedarse en ese país y ya no en el nuestro.


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