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Jorge Nieto Malpica y otros



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Diferencias socioespaciales y desigual acceso a la información por parte de las personas ancianas en la ciudad de Granada (España)

Diego Sánchez González
Alma Lilia Olvera Hernández
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Resumen

La información es un factor de bienestar social al que acceden de manera desigual los grupos de población (jóvenes, mujeres, ancianos) en la ciudad. El estudio se centra en el desigual acceso a la información y a los medios de información por parte de las personas adultas mayores en la ciudad de Granada (España), un sector de población en notable crecimiento demográfico. Aquí se describe el fenómeno del envejecimiento demográfico urbano en el municipio de Granada, así como la imagen que proyectan los medios de comunicación de masas de este proceso demográfico conocido como “la revolución silenciosa”. En segundo lugar, se exploran las preferencias informativas de las personas adultas mayores y su relación con el problema del analfabetismo y la marginación de este grupo de población. En tercer lugar, se analizan las preferencias mediáticas y su relación con las diferencias socioespaciales de la población adulta mayor en la ciudad. La metodología se ha basado en una amplia revisión bibliográfica, así como la consulta de bases de datos y la explotación de una encuesta realizada a la población adulta mayor en la ciudad de Granada. Por último, se reflexiona sobre la sociedad de la información y el papel de los medios ante una sociedad urbana que envejece.

PALABRAS CLAVE: ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO, CIUDAD, MEDIOS INFORMATIVOS, DIFERENCIAS SOCIOESPACIALES, GRANADA.

Introducción

La actual sociedad de la información promueve la contribución de la comunicación en el desarrollo social, económico y cultural del país y de los diferentes grupos humanos, especialmente los más vulnerables, entre los que destacan los niños y los adultos mayores.

El contexto social, urbano y demográfico que vive España, como país desarrollado y democrático, así como el acusado proceso de envejecimiento de la población que experimenta, exige el respeto del derecho a la información y a la comunicación, así como la mejora de la calidad de vida de las personas adultas mayores en las ciudades.

Partimos del hecho de reconocer que la comunicación es una importante herramienta capaz de orientar la atención pública hacia temas fundamentales (envejecimiento demográfico y situación de las personas adultas mayores), de informar a la sociedad sobre asuntos relacionados con sus necesidades y demandas, de contextualizar situaciones, y de contribuir a promover y facilitar la participación de las personas ancianas en la construcción y desarrollo de la sociedad (Harwood, 1999: 85-90). La comunicación social debe establecer estrategias que involucren al Estado, la sociedad civil, el sector privado y los medios de comunicación, haciéndose eco y reorientándose a la valoración positiva del envejecimiento y de la vejez.

El estudio se centra en el desigual acceso a la información y a los medios de información por parte de las personas adultas mayores en la ciudad de Granada (España), un sector de población en notable crecimiento demográfico. Aquí se describe el fenómeno del envejecimiento demográfico del municipio de Granada, así como la imagen que proyectan los medios de comunicación de masas de este proceso demográfico conocido como “la revolución silenciosa” (Borrero, 2004: 17-25). En segundo lugar, se exploran las preferencias informativas de las personas ancianas y su relación con el problema del analfabetismo y la marginación de este grupo de población. En tercer lugar, se analizan las preferencias mediáticas y su relación con las diferencias socioespaciales de la población adulta mayor en la ciudad.

La metodología se ha basado en una amplia revisión bibliográfica, así como la consulta de bases de datos y la explotación de una encuesta realizada a la población adulta mayor en la ciudad de Granada en el año 2001. Por último, se proponen alternativas para reorientar el papel de los medios de comunicación ante una sociedad urbana que envejece.

Objetivos y metodología

Partiendo de la reflexión de la investigación cuantitativa y cualitativa sobre la conceptualización y metodología de los medios de comunicación empleados por las personas mayores, defendemos la necesidad de hallar nuevas alternativas en el ámbito informativo, tanto en países desarrollados (España) como en países en vías de desarrollo (México).

El objetivo general de la investigación es conocer las preferencias informativas de las personas adultas mayores y detectar las diferencias socioespaciales que se producen en la ciudad de Granada. Para ello, se describe el proceso de envejecimiento demográfico urbano y se analizan las consecuencias sociales negativas del desigual acceso a la información de las generaciones más longevas en el heterogéneo espacio urbano granadino.

Nuestra hipótesis de partida plantea que el acceso a la información y la elección de un medio de comunicación está determinado por factores socioeconómicos de los adultos mayores en Granada. Además, los medios de comunicación de masas contribuyen a establecer estereotipos de los ancianos asociados a problemas sin solución (pensiones, dependencia, Alzheimer, abandono, soledad, maltrato).

La metodología está basada en una amplia revisión bibliográfica y la consulta de bases de datos (INE, IMSERSO). Del mismo modo, el estudio utiliza un material de base que procede de los resultados de una tesis doctoral propia[2] (Sánchez-González, 2005), y ha sido reelaborado expresamente para mostrar en este texto algunos aspectos esenciales de los medios de información y su repercusión en la calidad de vida del anciano que sistemáticamente no suelen ser incluidos en los estudios oficiales. El material del que aquí partimos es parte del resultado de una encuesta de 322 ítems realizada entre la población mayor de Granada no institucionalizada, obtenida en el 2001 en las casas, mediante un muestreo estratificado por sexo, edades y secciones municipales. Se validaron 797 cuestionarios con un nivel de significación del 95% y un error máximo del 3,4%.

Los ancianos en la sociedad de la información

El tema de los ancianos en la sociedad de la información atrae la mirada cada vez más interdisciplinaria de los investigadores (comunicólogos, sociólogos, psicólogos, geógrafos) nacionales e internacionales (Sánchez-González, 2005; Darío, 2004: 39-59).

El reto de las naciones reside en construir una verdadera sociedad para todas las edades. El actual proceso de envejecimiento demográfico que experimentan los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, se ha traducido en un aumento acelerado de la población adulta mayor. Hoy más que nunca las personas viven más años y las previsiones indican que en el 2050 en España una de cada cuatro personas será mayor de 65 años. Este fenómeno demográfico y social se conoce como la revolución “silenciosa”, pues afecta a cada persona y a cada país y, sin embargo, los gobiernos y los medios de comunicación no están preparados para asumir los cambios que conlleva dicho proceso. Distintas investigaciones (Harwood y Anderson, 2002: 81-97) indican que los ancianos son sub-representados en los medios, sobre todo la televisión, y éstos tienden a perpetuar los estereotipos.

La sociedad de la información debe entender que el envejecimiento acelerado de la población es un logro de nuestro tiempo. La segunda mitad del siglo XX ha pasado a la historia por que se consiguió aumentar en 20 años la esperanza media de vida en España y el Mundo. Se trata de una nueva generación de ancianos más saludable, mejor educada, más productiva que la de sus antecesores y que demandará cada vez más y mejor información. Esta prolongación de la vida debe favorecer una redefinición de las formas de vivir la vejez y, sobre todo, un esfuerzo por parte del resto de la sociedad y de los medios de comunicación en comprender el envejecimiento de la población que requiere mejorar las condiciones de vida de esta población, mayoritariamente urbana. En los próximos años, los medios de comunicación deberán responder a las nuevas necesidades y demandas de un colectivo de población en notable crecimiento, las personas adultas mayores, que, en muchas ciudades de todo el mundo, se convertirán en uno de los principales receptores y consumidores de estas empresas de comunicación.

El proceso de envejecimiento demográfico urbano

En el último cuarto del siglo XX la transición demográfica en España (INSERSO, 2002) no sólo ha reducido el crecimiento de la población sino que además se ha llegado al estancamiento y envejecimiento demográficos. Hoy España se ha convertido en el segundo país más envejecido del mundo tras Japón, y cuenta con 6.842.143 españoles de 65 años y más, de los cuales 1.045.871 son andaluces y 132.220 residen en la provincia de Granada (INE, 2000) (Gráfico 1).

Gráfico 1. Pirámide de población según sexo y grupo de edad. España. Año 2000 (población en millones de habitantes)

Fuente: INE (2000). Y elaboración propia.

La desigual distribución espacial del fenómeno del envejecimiento es una realidad histórica y estructural motivada por la emigración de las zonas rurales marginales y el efecto llamada de las grandes áreas urbanas. Este proceso tiene mayor peso absoluto en las ciudades, donde se calcula que en la actualidad más del 70% de las personas mayores residen en municipios de más de 10.000 habitantes (INE, 2000). Precisamente, la ciudad de Granada se ha convertido en la capital andaluza más envejecida de Andalucía, con una tasa del 16,5%. Las causas que explican la evolución del fenómeno del envejecimiento urbano granadino son la caída de la fecundidad, el descenso de la mortalidad y los movimientos migratorios, sobre todo de población joven hacia los municipios del área metropolitana (Sánchez-González, 2005).

La desigual distribución espacial de la población de 65 y más años en el municipio de Granada obedece a distintos procesos socioeconómicos e históricos que han marcado el discurrir de los espacios de la ciudad a lo largo de las décadas. La actual situación demográfica está provocando una feminización de la población, así como un vaciamiento demográfico del casco histórico, incrementado por la mortalidad por sobreenvejecimiento. Partiendo de la división administrativa en el 2000 del Municipio de Granada según Juntas Municipales de Distrito, barrios y secciones (Mapa 1), podemos observar un fuerte contraste entre el centro urbano, envejecido demográficamente y con tasas superiores al 22% (Mapa 2), como los barrios históricos de San Agustín, San Ildefonso, San Matías y San Pedro, y la periferia, menos envejecida y con tasas inferiores al 6%, como los barrios de Almanjáyar y Parque Nueva Granada (Norte), Camino Bajo de Huétor (Genil).

Mapa 1. División administrativa según Juntas Municipales de Distrito, barrios y secciones. Municipio de Granada. Año 2000 (% sobre el total de la población del barrio).

Fuente: AYUNTAMIENTO DE GRANADA (1998): Padrón Municipal de Habitantes de Granada a 1-01-1998. Y elaboración propia.

Mapa 2. Distribución relativa de la población de 65 y más años del municipio de Granada según barrio. Año 1998 (% sobre el total de la población del barrio).

Fuente: AYUNTAMIENTO DE GRANADA (1998): Padrón Municipal de Habitantes de Granada a 1-01-1998. Y elaboración propia.

Estimamos que la ciudad de Granada seguirá siendo la capital andaluza más envejecida en la próxima década, lo que favorecerá una progresiva homogenización del envejecimiento en todo el casco urbano y municipios del área metropolitana. Además se producirá un importante incremento de la demanda de servicios sociales, sanitarios y asistenciales por parte de este sector de población, sobre todo, por los octogenarios.

Estas frías estadísticas encierran muchas interrogantes sobre la situación de las personas mayores, un colectivo muy heterogéneo cuyas demandas están desbordando los recursos sociales y sanitarios de estos municipios. Creemos que las distintas Corporaciones Locales deben asumir el reto del envejecimiento y garantizar el bienestar de sus adultos mayores. Para ello será necesario conocer mejor la realidad socioespacial de las personas adultas mayores en las ciudades y, sin duda, incrementar considerablemente los recursos materiales y humanos destinados a este sector de población en los próximos años. Aquí el papel de los medios de comunicación será de vital importancia para informar a la sociedad sobre la compleja realidad del proceso de envejecimiento y la, a veces, mal entendida, vejez.

Los medios de información preferidos por los mayores

Hoy en día casi toda nuestra realidad está modelada por lo que nos llega a través de los medios de comunicación (televisión, radio, Internet). Los ancianos disponen de mucho tiempo libre, pasan casi todo el día en casa y en ella están los receptores de los dos medios más masivos, la televisión y la radio. Ellos son los mayores usuarios de ambos medios, lo que equivale a decir que son el colectivo más impactado por los mismos, siendo incluso frecuente que muchos tengan una verdadera dependencia de estos medios.

El 57,5% de los ancianos dicen escuchar la radio y el 90,7% ver la televisión. Al ir cumpliendo años disminuye la interacción social y, en general, el interés por el mundo formal exterior. De esta forma, tras agrupar al colectivo en cohortes de edad, la correlación[3] entre la variable edad del mayor y las variables porcentaje de mayores que escuchan la radio y porcentaje de mayores que ven la televisión resulta ser muy alta y negativa, del orden respectivamente de r = -0,60 y r 0 -0,77. Las regresiones correspondientes indican que el porcentaje de mayores de cada cohorte que dejan de ver la televisión o escuchar la radio por cada año que pasa disminuye respectivamente en 0,67% y 1,04%. Es decir, ambos medios son progresivamente menos influyentes a medida que los mayores cumplen años aunque siguen siendo muy consumidos en todas las cohortes de edad.

Según nuestra muestra (Cuadro 1) (Gráfico 2), la televisión (48,6%) y la radio (34,1%) son los medios de información preferidos por los mayores granadinos. Los que dicen preferir la prensa diaria son sólo el 7%. Los que se valen de los familiares y amigos como medio de información son el 5,4% del total pero en este caso hay una correlación positiva de (r = 0,71) entre la edad y el porcentaje de ancianos que se informan a través de familiares y amigos y el aumento de este porcentaje en cada cohorte es de 0,47% por cada año que pasa; este dato es un indicador de que con la edad se pierden facultades incluso para poder informarse directamente por estos medios. Finalmente, hay un 4,9% de los mayores que declara que su información la obtienen por otros medios como el correo informativo, el Centro de Mayores e Internet, etc.

Cuadro 1. Distribución de la población según medio de información preferido para estar informado y nivel de instrucción. Municipio de Granada. Año 2001. (% sobre el total)

Medio de información preferido Nivel de instrucción Total

No sabe leer ni escribir Sabe leer y escribir Estudios Primarios Estudios Secundarios Estudios Superiores

Televisión 60,7 52,9 42,6 42,9 28,6 48,6

Radio 19,1 32,4 40,5 36,7 32,1 34,1

Prensa 0,0 2,9 10,3 14,3 32,1 7,0

Correo informativo 0,0 0,6 1,4 0,0 0,0 0,8

Familiares y amigos 13,5 7,4 2,1 0,0 0,0 5,4

Centros de Mayores 0,0 0,6 1,0 0,0 0,0 0,6

Internet 0,0 0,0 0,0 2,0 0,0 0,1

Otros 4,5 1,5 1,0 0,0 7,1 1,8

Ns/Nc. 2,2 1,8 1,0 4,1 0,0 1,6

Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Sánchez-González, D.: Encuesta sobre las personas mayores de Granada (2000-2001). Elaboración propia.

Gráfico 2. Histograma de frecuencias sobre número de actividades de ocio que practica. Municipio de Granada. Año 2001. (Frecuencias)

Fuente: SÁNCHEZ GONZÁLEZ, D.: Encuesta sobre las personas mayores de Granada (2000-2001). Elaboración propia.

Hemos visto que casi el 83% de los mayores prefieren informarse a través de la televisión y la radio. Los aparatos de TV y radio tienen precios muy asequibles y están prácticamente en todas las casas. En buena parte de los casos los ancianos los consumen para evitar el aislamiento y la soledad. Está bastante generalizada la idea que nos exponía Francisco, de 78 años, que utiliza la radio «no tanto para estar informado de lo que pasa en el mundo, sino como una compañía y no sentirme tan solo».

Observamos diferencias de género en cuanto al medio de información preferido, ya que, entre los que utilizan la televisión y los familiares y amigos para informarse predominan las mujeres, mientras que éstos destacan relativamente más como usuarios de la radio y la prensa. Un aspecto a tener en cuenta, que corrobora lo que adelantábamos en un apartado anterior, es que las mujeres son las grandes usuarias de ambos medios de comunicación masiva, tanto para estar informadas como actividad de ocio no organizada. Una de las principales razones para esta diferencia de género es la mayor asiduidad con la que los varones practican el ocio en la calle.

Entre las personas que prefieren la televisión para estar informadas destacan las mujeres (52,1%) de entre 75 y 79 años (52,3%), viudas (55%), que viven con los hijos (57%) o solas (54,7%), que tienen 4 y más hijos vivos (53,9%), que no saben leer ni escribir (60,7%), que han trabajado en el servicio doméstico (58,7%) o en sus labores (52,9%), que perciben ingresos mensuales entre 270,5-390,7 euros (61,4%), que han nacido en otro municipio de la provincia (55,4%), que llevan residiendo menos de 5 años en el municipio (54,7%), y que percibe su estado de salud como “a medias” (56,4%) (Cuadros 2-4).

Entre las personas que prefieren estar informados a través de la prensa escrita destacan relativamente los varones (14,1%), menores de 70 años (8,8%), casados (9,7%), que tienen un hijo vivo (17,4%), que tienen estudios superiores (32,1%), que han ejercido como profesionales liberales (46,7%), que cuentan con ingresos mensuales superiores a 871,5 euros (46,2%), que han nacido en otra CCAA (11,8%), que llevan residiendo entre 10-24 años en el municipio (9,9%), y que perciben su estado de salud como bueno y muy bueno (11,7%) (Cuadros 2-4). De hecho, podemos ver que la variable porcentaje de personas que prefieren la prensa para estar informados (INF_PREN) está correlacionada positivamente (r = ≥ +0,5) con las variables porcentaje de personas con estudios superiores (E_SUPER); y que participan en educación de adultos (EDUCA_AD).

Como puede verse, el tipo de medio de información empleado por los mayores está determinado por factores como el nivel de instrucción (Cuadro 1), la profesión ejercida y el estado de salud. De lo cuál se desprende que durante la vejez se tiende a repetir los mismos comportamientos que durante la vida laboral también en lo referente a las fuentes de información.

Los mayores dedican, pues, mucho tiempo a la televisión y la radio. Ambos son medios de audiencia masiva entre ellos y tienen una enorme capacidad de impacto. Se convierten en magníficos vehículos potenciales para la acción social sobre este colectivo. Podrían ser instrumentos valiosos para múltiples tareas (información cultural y sanitaria, activación social y participación ciudadana, etc.), sin embargo, están dominados por las necesidades de las empresas privadas que tienen otros intereses y no cumplen prácticamente esta función social, sino la de desarrollar pulsiones consumistas. En ocasiones sirven para entretener de una forma grosera y el cotilleo vulgar se ha generalizado contribuyendo a rebajar la calidad de vida de la audiencia. En otras ocasiones, sobre todo en los programas interactivos de radio, especialmente durante la noche, sirven para matar la soledad y constituyen un claro exponente de la gran necesidad de comunicación que tienen muchos de ellos.

Es necesario que se produzca un gran pacto entre los medios de comunicación centrado en el respeto y el derecho a informar con objetividad a las personas mayores sobre temas de gran interés (derechos, pensiones, salud, soledad, ocio, oferta de los servicios sociales, formación y educación social y ambiental, enriquecimiento espiritual, etc.) y, en general, a la sociedad sobre el envejecimiento demográfico y la vejez. Ello no sería muy costoso dados los beneficios sociales que reportaría y no tendría dificultad para los excelentes técnicos publicistas y comunicadores que existen hoy día. Para ello haría falta que las cadenas de televisión y radio brinden un verdadero servicio social a la sociedad que las financia, dejando de ser instrumento de la dialéctica entre las empresas y los partidos políticos.

Preferencias informativas y diferencias socioespaciales de la población adulta mayor en la ciudad de Granada

La desigual distribución espacial de la población adulta mayor en la ciudad de Granada nos permite comprender otros fenómenos sociales inherentes a esta realidad sociodemográfica y las preferencias informativas. Como resultado de correlacionar la edad con algunas variables seleccionadas, destacamos el nivel de estudios, bajísimo en este colectivo (54% de analfabetos funcionales). Ello les incrementa los problemas de desinformación y aislamiento. En la regresión lineal[4] del Gráfico 3 podemos ver como el porcentaje de personas que prefieren la prensa para estar informados aumenta significativamente con el nivel de instrucción de los adultos mayores según barrio. Precisamente, en el centro urbano, envejecido demográficamente, se observan tasas superiores de personas con estudios superiores terminados, profesionales liberales, altas pensiones y que prefieren la prensa escrita para estar informados, como los barrios de San Matías y San Agustín. A la inversa, en la periferia, los barrios menos envejecidos (La Paz, Casería de Montijo) registran tasas superiores de analfabetismo, obreros no cualificados, bajas pensiones y que prefieren la televisión para estar informados (Mapa 3).

Gráfico 2. Regresión de la variable % de personas que prefieren la prensa escrita para estar informados y % de personas con estudios superiores terminados. Municipio Granada. Año 2001 (Datos agregados por barrios)

Fuente: Sánchez-González, D.: Encuesta sobre las personas mayores de Granada (2000-2001). Elaboración propia.

Las enormes diferencias de nivel de instrucción entre los barrios del centro y la periferia están relacionadas con el fenómeno de la inmigración, y más concretamente con la tasa de población anciana inmigrante, sobre todo del resto de la provincia, ubicada en la periferia granadina. Un colectivo con bajos niveles de instrucción que desempeñó trabajos en el sector primario limitando sus posibilidades educativas y determinando su actual situación económica precaria (bajas pensiones). Las diferencias espaciales en cuanto al nivel de instrucción de los adultos mayores según barrios, va a tener un efecto importante en preferencias de medios de información, especialmente en la prensa escrita e Internet.

El estudio revela que en el centro urbano de Granada, sobre todo, las personas ancianas se muestran más interesadas y participativas socialmente, coincidiendo con aquellas más instruidas y que se informan a través de la prensa escrita. Por otro lado, en los barrios de la periferia, con mayores problemas de pobreza y marginación, se detecta una mayor presencia relativa de las personas ancianas aisladas socialmente y vulnerables, así como más desinformadas de las cuestiones sociales, políticas y económicas del país, región y ciudad, y, lo que es más preocupante, de las informaciones relativas a programas de ayudas social, prestaciones y contingencia ante posibles peligros en la ciudad (catástrofes naturales, como terremotos e incendios). Con ello, demostramos la hipótesis de partida y afirmamos que el acceso a la información y la elección de un medio de comunicación está determinado por factores socioeconómicos de las personas adultas mayores en el heterogéneo y desigual espacio urbano de Granada.

Los retos de los medios ante el envejecimiento demográfico

Hoy los medios de comunicación priman el espectáculo, las audiencias y el escándalo por encima de la veracidad y el ejercicio profesional de informar y contribuir al desarrollo social. Es imprescindible que los medios de comunicación recuperen su esencia, comenzando por dejar de contribuir a los estereotipos que fomentan la exclusión social del adulto mayor (Gerbner et alii, 1980: 37-48). Es necesario plantearse nuevas interrogantes, ¿Qué parte de culpa tienen los medios de comunicación y, sobre todo, la televisión en la desinformación de la sociedad y, especialmente, de los ancianos? ¿Qué tipo de televisión queremos y qué papel dejen jugar los medios de comunicación para servir a una sociedad que envejece?

El proceso de envejecimiento de la población mayor se acompaña de una intensa disminución en su calidad de vida, tanto por razones familiares (desaparición de seres queridos, necesidad de seguir trabajando en casa,...) como por razones demográficas (decremento de la salud, aumento de la dependencia física) y socioeconómicas (incremento de la pobreza económica, deficiente atención pública y problemática derivada de ello) (Compán y Sánchez-González, 2006). La ancianidad es hoy una bolsa de exclusión, marginación y pobreza que pertenece al lado más oscuro y olvidado del sistema, junto a otras realidades (medio ambiente) y, pese a nuevas leyes y programas institucionales, no interesa airear en los medios de comunicación ni resolver con un mínimo de seriedad los problemas de las personas ancianas, comenzando por la desinformación.

Algunos investigadores (Parales y Dulcey-Ruiz, 2002: 107-121) advierten que la manera que tienen los medios de reflejar el envejecimiento y la vejez depende en gran medida de cómo nos relacionemos con los ancianos y lo que hagamos al respecto. En la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002 se indica la necesidad de un mayor diálogo entre los investigadores y periodistas, lo cual permitiría divulgar los hallazgos de la investigación en los medios. Uno de los retos más importantes que presentan los medios es contribuir a conocer y difundir más y mejor el proceso de envejecimiento y la situación de las personas mayores, mostrando una imagen más real y positiva del adulto mayor. Las previsiones demográficas pueden acelerar en las próximas décadas ese cambio en los medios, ya que el número e influencia de las personas ancianas obligará a la sociedad de la información a adoptar un concepto de vejez más positivo, activo y orientado al desarrollo.

Conclusiones

La dinámica demográfica actual constata el avance del envejecimiento demográfico urbano en el municipio de Granada. Este hecho sociodemográfico refleja una población anciana heterogénea determinada por factores socioeconómicos (nivel de instrucción, profesión ejercida) que repercute en las preferencias informativas de este grupo en la ciudad. Precisamente, el analfabetismo y la marginación de estas personas favorecen la desinformación y la exclusión social. También, se desprende que durante la vejez se tienden a repetir los mismos comportamientos en cuanto a preferencias en las fuentes de información que en la edad laboral. Esta situación favorece que la gran mayoría de las personas mayores puedan estar condicionados en sus decisiones por los grandes medios de comunicación (televisión y la radio). De lo que se desprende el gran poder que tienen estos medios sobre la población anciana.

En cuanto a las preferencias informativas, la televisión y la radio se muestran como los medios más extendidos, sobre todo entre la población anciana analfabeta funcional en los barrios periféricos deprimidos, mientras la prensa e Internet son señalados por aquellos que cuentan con mayor nivel de instrucción, participación e integración social y están localizados en los barrios centrales y con mayor estatus socioeconómico. Aquí, se observan importantes diferencias socioespaciales en cuanto a las preferencias informativas y su relación con la situación de la población adulta mayor en cada barrio de Granada. Estas diferencias espaciales deben ser tenidas en cuenta por las Instituciones y los medios de comunicación con presencia en la ciudad para establecer estrategias sociales y comerciales y, sobre todo, para fomentar la información e integración de los adultos mayores.

Es necesario que los medios de comunicación se replanteen la imagen estereotipada que proyectan de los adultos mayores, lo cual solo evidencia a una sociedad frívola y llena de complejos y temores sociales. Nuestra calidad de vida futura dependerá en buena medida de la visión que reflejen los medios de cuestiones como el envejecimiento demográfico y la vejez en nuestras ciudades. Un hecho que debe comenzar por que en las sociedades modernas y urbanas los medios de comunicación se conviertan en verdaderos agentes de socialización, donde los niños y ancianos recuperen el protagonismo perdido.

Notas

[1] Profesor e Investigador. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México. Miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Coordinador del Departamento de Planeación Urbana, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Instituto de Investigación en Ingeniería. Facultad de Ingeniería “Arturo Narro Siller”, Universidad Autónoma de Tamaulipas. Tampico, Tamaulipas, México.

[2] Este artículo utiliza un material de base que procede de los resultados de una tesis doctoral propia titulada La situación de las personas mayores en la ciudad de Granada. Estudio Geográfico, que fue dirigida por Diego Compán y presentada en el Dpto. de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física de la Universidad de Granada. La tesis, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad, fue defendida ante un tribunal de prestigio, formado por los doctores Joaquín Bosque, Miguel Guirao, Francisco Villegas, Antonio Abellán y Juan Jesús Lara.

[3] Lo correlación simple mide el grado en que se parecen dos variables. Se mide mediante el coeficiente de correlación, r, y oscila de 0 a1 o de 0 a -1. Cada r puede expresarse de forma más inteligible mediante el coeficiente de determinación, o r2, que mide la covariación entre las variables y expresarse en % tras ser multiplicado por 100. Por ejemplo, un r=0,7 se corresponde con un r2=0,49 que indica que las variables en cuestión covarían globalmente en un 49%.

[4] La regresión lineal sirve para mostrar la forma que tiene la relación entre variables. Se expresa mediante una ecuación que centra la nube de puntos correspondiente y sintetiza dicha relación. La ecuación es el modelo matemático que sintetiza y define esta relación. El 2º parámetro numérico, o coeficiente b de regresión, mide la pendiente de la recta de regresión (a mayor valor, mayor pendiente) e indica la cantidad de unidades de cambio de la variable dependiente (y) por cada unidad de cambio en la variable independiente (x); en nuestro caso mide la variación de los afectados (variables Y) según barrios.

BIBLIOGRAFÍA.

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