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DESARROLLO DE LA COMPRENSIÓN LECTORA EN INGLÉS EN LOS ESTUDIANTES DE SEGUNDO AÑO DE CONTADOR Y VETERINARIA. UNA ESTRATEGIA METODOLÓGICA

Yudith Miranda Torres


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1.5- La lectura en el aprendizaje de una lengua extranjera.

Según el criterio de Eric H. Glendinning (1992) Scanning es una de las habilidades de lectura que se requiere para localizar rápidamente información en un índice. Scanning significa leer para encontrar una información en específico. Se tiene un objetivo en específico y se busca en el texto las palabras que se conectan con la información que necesita.

Para encontrar la información que desea de forma rápida debe desplazar su vista por las columnas del índice hasta encontrar la letra con que comienza la referencia. Posteriormente, prestar más atención a la búsqueda de la referencia especifica que desea. Con la práctica se puede ser rápido en está habilidad reduciendo el área de análisis.

Esta es una de las características del inglés escrito que puede causar problemas a los lectores. Las palabras son el primer problema que enfrentan, las que no son familiares, las que son sustituidas por otras, y las que aparecen para ser omitidas.

Palabras que sustituyen otras.

Los autores utilizan diferentes palabras en un texto que se refieren a lo mismo. El significado se mantiene pero la palabra cambia.

Los sustantivos se tornan en pronombres. Si se tiene dificultades con un pronombre, regrese atrás para encontrar el sustantivo de referencia.

Las palabras que aparecen y después son omitidas pueden causar también problemas. Algunas estructuras permiten a los escritores omitir palabras para evitar reiteración.

Como estudiante encontrarás que siempre hay mucho que leer, es por ello que es importante que se seleccione apropiadamente las fuentes de información que se necesitan. Para ello debemos de tener un propósito claro y predecir la bibliografía que nos ayudará más.

Cuando se lee es necesario tener un propósito específico que contribuya a reducir los libros de la lista de lectura, los mejores capítulos y secciones una vez seleccionada la literatura apropiada. Poseer un objetivo determinado ayuda a localizar las partes necesarias del libro e ignorar las que no nos ayudan.

Las predicciones son suposiciones inteligentes sobre un libro, capitulo o sección utilizando sólo una pequeña muestra del texto. Es una importante habilidad cuando se selecciona qué leer. Mientras más conocemos sobre nuestro tema, más fácil resulta realizar predicciones. Podemos relacionar las muestras de los nuevos textos a nuestro conocimiento. Cuando nuestro conocimiento es limitado sobre el tema tenemos que hacer uso máximo de todas las claves disponibles para predecir bien.

Algunas veces los estudiantes culpan a las palabras poco conocidas de sus dificultades en la lectura. Se ha estimado que podemos encontrar de 80.000 a 100. 000 nuevos términos en un libro de texto. Es imposible conocer el significado de todas ellas. Lo primero que debemos preguntarnos es ¿necesitamos conocer su significado? Solamente el lector puede responder esta pregunta si posee un propósito determinado.

La mayor parte del tiempo que se lee, con un significado apropiado es suficiente. El primer paso es encontrar el significado adecuado, identificando qué tipo de palabra es, si es sustantivo, adjetivo, verbo, etc. Podemos conocer este aspecto teniendo en cuenta la posición que ocupa en la oración y si existe alguna clave en el vocablo, por ejemplo terminaciones de los verbos.

Nuestros estudiantes ya tienen estrategias de lectura en su idioma. El punto de partida es dar la visión del lector en su o sus estrategias .El próximo paso es refinar estas estrategias por la exposición de ideas a otros.

Teniendo en cuenta los criterios expresados por la Dra. Rosa Antich (1982) en su libro “Metodología de la enseñanza de lenguas extranjeras” relacionados con la lectura:

“La lectura en lengua extranjera tiene también gran importancia social, educativa y práctica”. Mediante la lectura de publicaciones, periódicos en un idioma extranjero se puede conocer la actividad económica, socio-política, científica y cultural en general del país de procedencia, así como su historia, tradiciones, costumbres y muchos otros aspectos que proporcionan una mejor comprensión de sus pueblos; acceso directo a sus obras literarias propicia un desarrollo estético del lector a la par que disfruta de esta manifestación artística. La lectura de publicaciones científico-técnicas en la lengua extranjera permite un mejor aprovechamiento del tiempo para la obtención de información y es más económica para el Estado que hacer traducir la información que se recibe publicada en lengua extranjera. Igualmente debe tenerse presente que en el proceso de traducción los materiales suelen perder actualidad. El especialista que se desempeña en cualquiera de las ramas de la ciencia o la técnica debe ser capaz de leer la literatura de su especialidad en una o más lenguas extranjeras, precisar rápidamente si su contenido es o no de interés, encontrar la información que necesite y entender las explicaciones acerca de los equipos con que trabaja.

En el aprendizaje de una lengua extranjera, la lectura se integra con los otros tres aspectos de la actividad verbal y con los planos de la lengua, constituyendo un medio de reforzarlos. Al ejercitarla, los alumnos repasan los sonidos y las grafías, el vocabulario y la gramática, fijan la ortografía y el significado de palabras y frases, y en general perfeccionan su manejo del idioma. Mientras más lee un alumno más retiene el material lingüístico, lo que le facilita comprenderlo cuando lo escucha y le mejora su expresión oral y escrita.

La enseñanza de la lectura en los cursos de lengua extranjera es, por lo tanto, objetivo de fundamental importancia. Sin el dominio de la lectura el manejo de la lengua extranjera se pierde en gran medida si se vive fuera del medio lingüístico en se habla. Pero afortunadamente la lectura es el único aspecto de la actividad que se puede continuar de modo independiente durante toda la vida, por lo que una vez que se adquieren sus mecanismos en el aula se pueden aplicar con constancia como fuente permanente de práctica lingüística y de ampliación cultural.

La doctora hace referencia también a los mecanismos psicolingüísticos de la lectura donde expresa que la lectura es un proceso complejo en el cual se relacionan los mecanismos psico-fisiológicos con el aspecto intelectual de la comprensión de lo que se lee, puesto que se trata del reconocimiento de la palabra en forma de signo gráfico. La lectura requiere la relación de operaciones mentales tales como el análisis, la síntesis, la inducción, la deducción y la comparación, para comprender e interpretar la información escrita.

Desde el punto de vista psicológico la lectura se produce como sigue: los signos gráficos actúan sobre los receptores visuales provocando impulsos nerviosos que se dirigen hacia la corteza cerebral; los ojos realizan un movimiento a saltos sobre líneas escritas y la lectura tiene lugar justamente en los momentos en que los ojos se detienen. En ese instante se produce la identificación de las señales ópticas con los estereotipos lingüísticos que se conservan en la memoria del lector. El lector eficaz realiza entre 4 y 6 pausas por línea y sus ojos se detienen durante aproximadamente 0,15 segundos en cada pausa; en ese tiempo es capaz de captar sólo una parte de señales gráficas que componen la palabra, percibiendo con claridad sólo unas tres o cuatro letras como promedio, mientras el resto pierde su nitidez a medida que se abarca un mayor campo de percepción. Sus ojos se detienen poco antes del final de la línea y comienzan poco después del principio de la siguiente.

El lector suele leer en silencio completando las palabras mentalmente, o sea, anticipando el resto para sí. El mecanismo de anticipación funciona también, y principalmente, en el nivel de la frase, lo que constituye la lectura por grupos de palabras relacionadas entre sí por su sentido. La tensión muscular de los ojos de una persona que lea seguido durante 8 horas (70 000 movimientos aproximadamente) es muy grande.

La percepción de los signos gráficos y su combinación son el resultado de la lección y la identificación de estos con los estereotipos o patrones de referencia que se conservan en la memoria mediata del individuo. Durante la lectura el alumno no sólo ve el texto y lo susurra de manera audible o lo lee para sí, sino que también se escucha a sí mismo, lo que implica una interrelación entre los órganos de la visión y del oído. Si el texto se articula en alta voz de modo muy marcado esto significa que no se dominan suficientemente las técnicas de lectura. Por lo contrario, mientras perfecta se hace la técnica de lectura, más libre y más rápida se vuelve.

Algunas veces los ojos del lector se mueven diagonalmente por la página de un extremo a otro, lo que muestra que no es posible que haya leído todas las palabras o todas las líneas (Obsérvense los ojos de alguien que esté buscando una información concreta en una publicación cualquiera.)

En última instancia el proceso de lectura en lengua extranjera debe llegar a ser igual al de la lengua materna.

El esfuerzo y concentración de leer necesarios para leer un idioma extranjero ayudan a formar o a fortalecer los hábitos de atención a las formas en una y otra lengua. La adquisición del vocabulario y su ampliación consciente en la lengua extranjera mediante la lectura crea condiciones favorables para la adquisición de palabras nuevas en la lengua materna, así como para comprender más profundamente las características del vocabulario en el idioma. Incluso se pueden aprender en la lengua extranjera mecanismos que no se tengan en la materna, como pueden ser la lectura a saltos y la jerarquización de las ideas principales y secundarias. Estos mecanismos se revierten entonces a la lengua materna.

Así, la lectura en lengua extranjera puede producir un refuerzo en los mecanismos de lectura en general, sobre todo en el caso de alumnos que por cualquier razón no llegaron a formar buenos hábitos de lectura en su lengua materna. Cuando estos estudiantes comienzan a aprender a leer en la lengua extranjera, encuentran contenidos muy fáciles, puesto que para iniciar la enseñanza de este aspecto de la actividad verbal, de hecho los textos no se corresponden con el nivel intelectual de los alumnos, sino que se encuentran por debajo. Además, se les guía muy estrechamente a observar las correspondencias sonido-grafía, a encontrar el significado de las ideas, a responder preguntas de comprensión en un nivel sencillo, a analizar las relaciones establecidas por las preposiciones y conjunciones y otros. Esta actividad reproduce los procesos mediante los cuales aprendieron a leer en su lengua materna, por lo cual les ayuda considerablemente a mejorar y fortalecer los hábitos y habilidades que puedan tener en grado deficiente en esta. En cierta medida, aprender a leer en el idioma extranjero les lleva al punto de partida de la lectura. Esta es una de las formas principales en que el profesor de lengua extranjera contribuye a la formación y al desarrollo intelectual de sus alumnos en general.

Además de los objetivos específicos que pueden tener individuos o grupos de personas para aprender a leer una lengua extranjera, la enseñanza de la lectura tiene tres objetivos generales comunes a todos los casos:

 La comprensión e interpretación.

 La ampliación de vocabulario

 La rapidez.

La comprensión tiene lugar cuando se leen ideas y no solo palabras, e incluye la captación e interpretación de información. La comprensión es un proceso, y como tal debe guiarse paso a paso.

La ampliación del léxico se logra cuando el alumno adquiere gradualmente palabras, aplicando diversos procedimientos a partir del contexto, por analogía, mediante la búsqueda en el diccionario, a partir de la formación de palabras y otros recursos.

La rapidez de lectura tiene gran importancia en el mundo actual. El lector lento no puede adquirir la misma información que el lector rápido. Lo que es peor, retiene menos volumen de información de la que lee; su lentitud se debe, en la mayoría de los casos, a que lee palabra por palabra y no entiende, por lo cual vuelve atrás porque no ha adquirido el dominio de la lectura por frases. Sus ojos regresan constantemente sobre lo que ya ha leído y esto, unido a la lectura desintegrada en palabras sueltas, hace que pierda el sentido general del contenido.

El propósito de insistir en la lectura rápida es lograr que los alumnos reduzcan al mínimo la vocalización interna, ya que ésta disminuye la velocidad. En realidad la rapidez de lectura está en proporción directa con el nivel de desarrollo de la habilidad de asociar directamente lo que se lee con la información que contiene.

Otro objetivo importante en los cursos que se proponen desarrollar los cuatro aspectos de la actividad verbal es la ampliación cultural del alumno mediante la lectura de textos que contengan información de elementos paisológicos.

Por otra parte, hay un último objetivo que no se persigue en todos los subsistemas de enseñanza ni en todos los tipos de cursos de idiomas. Se trata de la interpretación de los contenidos, la intención del autor, la evaluación y la valoración crítica de lo que se lee, en fin, de lo que no se halla explícito en el texto. Estos aspectos del “subtexto" constituyen la culminación del aprendizaje de la lectura, como también sucede en la lengua materna en la que puede haber personas que no han alcanzado esta habilidad.

De estos objetivos se desprende la necesidad de enseñar las dos facetas de la lectura; el aspecto técnico, es decir, el dominio de las técnicas de la lectura, y el aspecto semántico, que consiste en la facultad de comprender lo que se lee.

La doctora Antich plantea que existen varios tipos de lectura:

 De acuerdo con el objetivo del lector, la lectura puede ser:

• De información general.

• De estudio u observación.

• De búsqueda de información especifica.

• De recreación

En la enseñanza de lenguas extranjeras cada uno de los tipos de lectura tiene sus características propias en cuanto a tipos de texto que se seleccionen, habilidades que es necesario desarrollar y por lo tanto, tipos de ejercitación que requieran.

La lectura de información general es la que se hace al leer algo que se desconoce total o parcialmente, y sobre lo cual se desea obtener conocimientos. Es, por ejemplo, la lectura de noticias del periódico, informaciones científicas o técnicas de tipo divulgativo, artículos de revistas de divulgación general, hechos históricos, biografías, descripción de lugares que no se han visitado, y otros. Se hace en textos de carácter informativo general, de temas no muy

conocidos por los estudiantes, y con una orientación inicial a ellos de que lean para encontrar las tres o cuatro ideas principales, para lo cual se utilizan las preguntas previas generales, cuyo empleo se verá más adelante. En cuanto a las palabras nuevas, si son fundamentales en la información, no deben pasar del dos por ciento. Puede convertirse en el tipo de lectura más rápida y la comprensión no debe ser menor del 70 %, incluido todo el contenido esencial. En el trabajo de investigación científica esta lectura se llama también de revisión.

La lectura de estudio u observación tiene lugar cuando se lee detenidamente para aprender y retener un material y se caracteriza por ser bastante lenta. Es, por ejemplo, la lectura de libros de texto, de algunos materiales de referencia (enciclopedias y otros, cuando se consultan para estudio), y de manuales de instrucciones, por ejemplo, para manipular un instrumento. Requiere textos ricos en contenido, con una estructura interna que refleje la lógica de la exposición, y debe tratarse en clase con un enfoque de minucioso análisis que muestre la estrecha vinculación entre la forma lingüística y su contenido temático. Siempre debe mantenerse una primera lectura inicial rápida y silenciosa para captar el todo antes de las partes. Puede tener de cuatro a seis por ciento de palabras nuevas. Más de esto la convierte en descifraje. Requiere prácticamente el 100 % de comprensión.

La lectura de búsqueda de información específica o detalles se produce cuando el tema es conocido en general, y el lector desea encontrar lo que le proporciona de nuevo. En cierto sentido es lo contrario de la lectura de información general. Requiere textos que contengan datos concretos, tales como nombres, fechas, cantidades, acuerdos, y otros. Para desarrollar las habilidades necesarias se debe, en primer lugar, asegurar el conocimiento previo del tema, lo cual se verifica mediante una o dos preguntas previas generales y la indicación de una lectura rápida de tipo diagonal, cuyas características se verán más adelante. Inmediatamente de asegurado el conocimiento del tema, se deben trabajar preguntas previas específicas que encaminen a los alumnos hacia la búsqueda de detalles

La lectura de recreación es la lectura que se hace de materiales anecdóticos, de contenido humorístico, policíaco, de ciencia ficción, crónica de viajes, aventuras, relatos históricos, poemas, cuentos, etc.

Los chistes y, en general, todo material humorístico adecuado resulta muy oportuno. Su tratamiento debe ser muy particular, deben leerse una sola vez, comprobarse si han

producido el efecto deseado (la risa, una sonrisa, el asombro) con lo cual se comprueba la comprensión, y quizás comentarse algún fenómeno lingüístico muy relevante y muy relacionado con el contenido, como pudiera ser, por ejemplo, algún tipo de exclamación. Fuera de eso, no debe hacerse objeto de análisis a fin de no echar a perder el efecto inicial y el gusto por la lectura.

Hay que tener en cuenta que produce goce estético a la par que instruye y educa en los más altos valores humanos, por lo que la literatura, en manifestaciones asequibles en lengua extranjera, debe formar parte de los cursos de idiomas.

El tratamiento de obras tales como cuentos, poemas y otros, debe ser similar al de la lengua materna en cuanto a darse información sobre el autor y su época, el significado de la obra de que se trate, sus valores, etc. Se debe aprovechar la riqueza de actividades, orales sobre todo, que pueden realizarse a partir de su lectura, como son los comentarios, opiniones, descripciones de lugares y personajes. Sólo debe tenerse cuidado de no llevar la obra literaria a un nivel de disección lingüística que empañe la impresión estética que toda obra de arte deja en el lector.

 De acuerdo con las operaciones mentales de los alumnos la lectura puede ser:

• Sintética o extensiva

• Analítica o intensiva

A los efectos didácticos se hace esta división un poco artificial; además, para cada tipo de lectura se presentan textos diferentes y se aplican procedimientos distintos. Es de suma importancia que el trabajo sobre el plano formal y el que se realiza sobre el contenido del texto se conciban como una actividad única, como dos facetas de un mismo proceso, que se complementan mutuamente y conducen a una comprensión más rápida y completa de lo leído.

En la vida, ambas formas de lectura suelen tener lugar al leerse un mismo texto las partes más fáciles desde el punto de vista lingüístico o de un contenido muy conocido pueden comprenderse de inmediato en la lectura sintética, mientras que las más complejas o cuyos contenidos son menos conocidos requieren el análisis y la reflexión. Pasado el nivel elemental, la lectura debe ejercitarse en forma combinada, analizando las partes que lo requieran y en otras partes guiando a los alumnos a captar la información rápidamente y sin detenerse

 Según su organización pedagógica la lectura puede ser:

• Lectura en clase

• Lectura extraclase

La lectura en clase esta actividad constituye un aspecto fundamental de los cursos de idiomas.

La lectura extraclase el trabajo independiente constituye una importante forma de organización del proceso de enseñanza aprendizaje de lenguas extranjeras porque permite intensificar el aprendizaje, es decir, lograr más, con mayor eficiencia y en menos tiempo. Para obtener un rendimiento satisfactorio en los cursos de idiomas, a modo general. Se estima que por cada hora lectiva los alumnos deben realizar entre media y una hora de trabajo independiente. Este puede tomar distintas formas, desde la realización de ejercicios escritos de gramática y vocabulario, la ejercitación auditiva y oral en el laboratorio de idiomas o la dramatización de diálogos por equipos, hasta su forma más tradicional y a la vez más productiva, que es la lectura extraclase. Sus objetivos son reforzar el desarrollo de las habilidades, estimular la independencia cognoscitiva de lectura y crear hábitos de trabajo independiente.

Para ello el profesor debe dar las orientaciones necesarias al comienzo de este tipo de actividad, y durante tanto tiempo como se requiera. A los adolescentes se les debe enseñar la forma de buscar las palabras identificando el significado apropiado de acuerdo con el contexto en cada caso, reconocer las raíces de las palabras para separarlas de los afijos y encontrarlas en el diccionario; observar etimologías sencillas que pueden ayudarles a fijar significados, y otras habilidades.

 Según el modo de realización por el alumno la lectura se clasifica en:

• Lectura oral

• Lectura en silencio

El alumno puede leer oralmente o en silencio. La lectura oral tiene como fin reforzar el conocimiento del sistema de correspondencias grafía-sonido, ejercitar la pronunciación y aprender a leer por grupos de palabras, y se realiza sólo en el nivel elemental del aprendizaje. La lectura oral que realiza el alumno le sirve al profesor en cierta medida para comprobar la comprensión, pues ésta se manifiesta mediante su modo de agrupar las palabras, así como las pausas, la entonación y el ritmo.

La lectura silenciosa tiene como fin obtener información. Es la que le fleja el proceso normal de lectura y se realiza en clase o fuera de ella después de pasado el nivel elemental.

Por el modo de realización por el alumno, la lectura puede ser también una lectura minuciosa (observando los detalles, tanto de forma como de contenido), lectura paso normal, y lectura diagonal o a saltos, que se hace cuando se busca si el texto contiene alguna información nueva. Esta última, por supuesto, es la que requiere un máximo entrenamiento, tanto en las técnicas de lectura rápida como en el conocimiento lingüístico.

Según los tipos de lectura y los requisitos metodológicos para su enseñanza los textos se clasifican como sigue:

 Por su forma de elaboración

• Redactados especialmente.

• Adaptados con cambios, generalmente para simplificarlos.

• Se preparan para el nivel elemental.

• Se preparan para el nivel intermedio

• Tomados directamente de publicaciones en la lengua extranjera. Pueden ser abreviados o completos.

• Los abreviados, sencillamente se acortan sin cambiar su forma, a fin de obtener la longitud aconsejable para su manejo en el aula.

 Por su contenido

• Conversacionales (diálogos y monólogos de tipo coloquial).

• Científico-populares o técnicos de carácter divulgativo.

• Sociopolíticos.

• Científicos.

• Literarios.

Los contenidos de lectura deben responder a los requisitos del Estado para la formación de los educandos, por lo que deben servir de base para la realización de actividades educativas e instructivas, desarrollar el amor a la patria y los sentimientos de solidaridad con otros pueblos, así como el internacionalismo proletario que constituye un aspecto tan importante de los objetivos de la educación socialista.

Unido a estos requisitos básicos de los textos de lectura, e inseparables de ellos, se encuentran la calidad lingüística y la amenidad de los contenidos. La calidad lingüística se refleja en la naturalidad del estilo de cada texto, según su temática. En las etapas iniciales los textos no se corresponden con el nivel intelectual y cultural de los alumnos. No obstante, es necesario tratar por todos los medios de que su contenido sea al menos instructivo, interesante y adecuado a la edad de los alumnos. En cuanto al interés, es necesario tener presente que este constituye un elemento de particular importancia para que los alumnos deseen vencer los naturales escollos que surgen al leer en la lengua extranjera. Por lo tanto hay que tener cuidado de proporcionar contenidos educativos y de buen nivel cultural. Para ello se debe sobre todo tener en cuenta los intereses de los alumnos combinados con los intereses de la sociedad.

Para comenzar a enseñar a leer sin traducir se debe dar a los alumnos solamente textos que puedan comprender por si mismos sin dificultad; para ello los textos de la primera y segunda etapas no deben contener casi ninguna palabra nueva, salvo en el caso de palabras análogas. De otro modo el alumno tendrá que preguntar o buscar las palabras en el diccionario y analizar las estructuras difíciles, con lo cual pude perder el interés por leer en la lengua extranjera al no sentirse reforzado por el éxito en la comprensión del material.

Debe hacerse todo lo posible porque las pocas palabras nuevas que sea necesario incluir en el texto sean del tipo que el alumno pueda inferir por el contexto, por la composición de palabras, por su similitud con la lengua materna y por otras vías. En el caso de palabras que no puedan ser inferidas por los alumnos y que resulten claves para la comprensión, será necesario explicarlas de antemano; lo mismo debe hacerse con alguna construcción gramatical nueva que hubiera que introducir en un texto para que resultara informativo o sencillamente natural.

Para las etapas iniciales es poco probable que se puedan encontrar textos auténticos que, además de responder a las temáticas del programa, tengan los requisitos lingüísticos para el nivel elemental. Cuando hay que redactar los textos, es indispensable garantizar su calidad lingüística, especialmente en lo que concierne a la naturalidad de expresión, para lo cual es conveniente consultar a especialistas cuya lengua materna es la que se enseña de no ser posible el contacto con especialistas, debe darse un material a leer a un hablante natural del idioma.

Para un nivel intermedio se pueden adaptar textos genuinos de la lengua extranjera, simplificándolos desde el punto de vista lingüístico. Por último, se debe trabajar solamente con textos auténticos sin alterarlos, aunque a menudo resulta conveniente abreviarlos para utilizar solo la parte que interese.


 

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