BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


EL PROCESO DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES EN AMÉRICA LATINA:
EL CASO DE MÉXICO, 1940-1980

Ana Luisa González Arévalo


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1.4.3. Empresas transnacionales.

Las empresas transnacionales (ET) en la estructura industrial de los países de América Latina se localizan en los sectores de estructuras oligopólicas y dentro de ellas desempeñan el papel de empresas líderes. Las filiales de éstas su política es la de adquisición de aparatos tecnológicos y es la forma en que llega la inversión directa al país y no en la canalización de recursos financieros líquidos. En este tipo de empresas, existe una división de funciones, (Fajnzylber, 1983), para determinados productos que están en la fase final del ciclo del producto, se transfieren algunas actividades productivas, y por consiguiente la maquinaria y equipo requerido: desde instalaciones ubicadas en países subdesarrollados. Por este conjunto de factores, la demanda de filiales de ET, no obstante de representar una proporción elevada de los requerimientos totales de bienes de capital, a diferencia de lo que ocurre en sus países de origen, no constituyen un factor de estímulo a la producción local.

El tamaño reducido del mercado interno y la utilización de tecnologías diseñadas para los países desarrollados conduce a las naciones latinoamericanas a estructuras industriales más concentradas que en los países donde tiene su origen las innovaciones técnicas. En las regiones industrializadas la concentración es producto de un largo proceso competitivo con novedades constantes en los equipos y elevados niveles de productividad, en esta parte del continente, la estructura concentrada aparece al iniciarse el proceso productivo.

Estas grandes unidades económicas que desean establecerse en la región se presentan en los sectores con una gran diferenciación de productos, donde la competencia no se manifiesta por la vía de los precios. No se trataba de penetrar en el mercado de los sectores productores de insumos como el acero, cemento, química básica, por los siguientes factores: la homogeneidad de los bienes, las empresas estatales, la fijación o regulación de precios, la no división de técnicas con fuertes economías de escala, debilitaban los incentivos y aumentaban los obstáculos para introducirse en el mercado. En el caso de que las empresas transnacionales tuvieran una posición dominante, la estructura hubiera sido muy concentrada y de muy difícil acceso incluso para las ET.

En los sectores de consumo durable y no durable la única barrera para la entrada fue el estado. Para las nuevas filiales de ET en los rubros de consumo durable existían obstáculos a la entrada, pero resultaba infranqueable cuando grupos nacionales privados pretendían entrar donde se encontraban las ET. Las industrias estatales podían superar esos muros cuando planteaban la asociación con alguna ET establecida o que deseaba incorporarse al mercado.

En las empresas privadas nacionales, que en general eran industrias pequeñas y medianas, el financiamiento que obtenían constituyó un factor decisivo, las condiciones que les ofrecieron los proveedores nacionales les resultaba menos atractivos que en el mercado internacional.

En los sectores donde se encontraban estos núcleos privados de carácter nacional, los problemas para introducirse mantenían su vigencia cuando la empresa que pretendía entrar era nacional, pero perdía todo su significado al tratarse de la incorporación de las ET y menos aún cuando eran los proveedores de tecnología de las compañías nacionales establecidas. Algunos autores afirman, al respecto, que en determinados sectores en las que predominaron las ET el grado de concentración fue inferior que en los países de origen de las ET.

Este factor de concentración no se tradujo en una transferencia de ingresos al consumidor, sino en una expansión de la instalación de plantas ineficientes a los requerimientos del mercado internacionales y que por la protección obtuvieron tasas de rentabilidad muy altas.

Dentro de este marco, el sector automotriz fue la expresión más clara de la reproducción trunca y distorsionada del sector industrial de los países latinoamericanos. La existencia de un número mayor de empresas productoras que el que se observa en los países avanzados, la proliferación de modelos, el sistemático sobreprecio de los vehículos fabricados localmente y su fuerte contribución al déficit externo, constituyen rasgos que han sido sistemáticamente dejados en evidencia en numerosos estudios efectuados tanto a nivel nacional como regional.

Las mercancías producidas por las ET en América Latina estuvieron en función de los requerimientos del mercado de los países de origen que tenían niveles de ingresos altos y por ello la mayor parte de las necesidades de los consumidores de esos países estaban satisfechas. Por ejemplo, en el caso del automóvil, eran productos de consumo en los países latinoamericanos, estaba mercancía solamente estaba destinada a un sector reducido de la población, y las ET mantenían el liderazgo que ejercieron los países de origen.

En las naciones como México y Brasil, los bienes de con sumo imitativo tuvieron un alto grado de penetración en el conjunto de la población urbana. Ello se explica por lo siguiente: la estructura de consumo se ve modificada a favor de estos rubros, se desarrollan las mercancías vía financiamiento del consumo y la disminución de los precios de estos productos con respecto a las del consumo tradicional. Estos bienes se originan en las ET, en este sentido se puede afirmar que estas compañías produjeron para los sectores de elevados ingresos.

Es frecuente la afirmación de que las empresas líderes de los países de origen jugaron un papel fundamental en el proceso tecnológico en las innovaciones, y ello es precisamente lo que se argumentó a favor del establecimiento de estas empresas. Lo que ocurre, dice (Fajnzylber, 1983), es que las estructuras oligopólicas se transfieren a los países receptores a un nivel inferior de eficiencia, las tasas de rentabilidad también se reproducen localmente, pero lo que no aparece es el proceso de innovación tecnológica generado localmente. Esta omisión no impide que parte de las utilidades generadas localmente se destine a la amortización de los gastos que se efectuaron en el país de origen en las actividades de innovación tecnológica.

Las filiales tuvieron la capacidad de influir en esta fase de la industrialización sustitutiva de importaciones, en la expansión de la expansión industrial, porque hubo un crecimiento mayor en los sectores en que ellas predominaban y el desplazamiento que realizaron a las empresas nacionales en diferentes sectores, éste es un proceso de concentración, al que también se le puede denominar transnacionalización , el cual ocurrió por el crecimiento de las filiales y la intensificación de compra de las empresas nacionales.

Este fenómeno en América Latina es el de “desnacionalización” tuvo dos características: las empresas de carácter privado nacional crecieron menos que las ET con producción similar y la expansión de los bienes de producción de parte de las unidades económicas es más alta de las que provienen de las ET:

El marco de industrialización en esta zona geográfica planteó para las ET un liderazgo que contenía factores estructurales que atentaron contra el crecimiento del empleo. Se afirmaba que el desempleo provenía de la utilización de técnicas intensivas en capital, al considerar estática la relación capital-trabajo y no se analizaba de manera simultánea su evolución en el tiempo, el ritmo de crecimiento de los sectores, la estructura de los bienes.

Los rubros en los que predominaban las transnacionales, el trabajo con respecto al capital es más elevado porque su expansión era más rápida, ello contribuyó al crecimiento del empleo en las ramas en que predominaban las empresas nacionales. La explicación a este fenómeno es que el nivel inicial de la relación capital-trabajo es más bajo en los sectores nacionales, resultado del tamaño de los mercados. Las firmas nacionales tenían una estructura competitiva que buscaba la “modernización” para poder enfrentar la competencia con las ET. El dinamismo de estos gigantescos núcleos económicos conduce a la desnacionalización de la industria, por ello se modernizan las empresas nacionales para restringir este veloz fenómeno.

Las ET la tecnología que utilizaron era para obtener altas tasas de rentabilidad, lo que les permitió expandirse y aumentar su participación en el mercado. Las cuestiones técnicas respondían a los intereses de las ET y no a un interés macroeconómico que garantizara la expansión del empleo a largo plazo. Cuando existía un gran dinamismo por parte de estos consorcios generaron por determinados periodos mayores incrementos de ocupación, utilización de sistemas productivos cada vez más intensivos de capital.

Estos grupos cuando alcanzaron el dominio de una rama y sus tasas de rentabilidad muy altas tuvieron un mayor respaldo externo y por ello también presentaron perspectivas atractivas para el sistema bancario y de finanzas, este escenario favoreció que se destinaran a estas compañías y rubros recursos económicos. Sin embargo, este entorno no condujo a crear un núcleo nacional-articulado productivo, financiero y comercial que fuera capaz de asignar recursos a las necesidades de expansión a nivel nacional y latinoamericano.

El sector público consideró que estas empresas y rubros fijaran el ritmo de expansión de la economía, por tanto, las actividades gubernamentales estaban encaminadas a otorgar recursos en infraestructura y servicios requeridos para la ampliación de estos consorcios líderes. En cierta forma estos ingredientes determinaron la estructura de la inversión pública, por ende, se vio relegada la agricultura, la producción de alimentos básicos de consumo interno, la oferta agrícola descendió, lo cual ejerció presiones de tipo inflacionario, disminuyendo la exportación y estimulando la importación de productos agrícolas.

Las industrias poderosas mostraron los coeficientes de importación más caros, generando un déficit comercial creciente que se amplió en la cuenta corriente por las remesas de dividendos intereses y regalías. En el caso de los países mineros y exportadores de petróleo los ingresos de exportación ayudaron por un periodo de tiempo a compensar el déficit industrial y la erosión del superávit agrícola.

La mayor parte de los estudiosos de la temática coinciden en afirmar que cuando la presencia de las ET se acentúa también se agudiza el déficit externo y la deuda al alcanza r una magnitud considerable y se transforma en motivo de preocupación macroeconómica para las ET porque los gobiernos en repetidas ocasiones adaptaron medidas que afectaron la flexibilidad en el flujo de recursos hacia el exterior. En estas circunstancias, los conglomerados optaron por incrementar y diversificar sus exportaciones industriales, agrícolas o mineras. Con ello lograron mejorar su poder de negociación con el gobierno y garantizaron el envío de remesas al exterior contribuyendo a mejorar la solvencia financiera.


 

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