BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


DINERO - LA AUTODESTRUCCIÓN DEL SER HUMANO

Antonio Morales Berruecos y Edmundo Galindo González



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• Males del Hombre, seres en un planeta ajeno

Crecimiento poblacional

El Fondo de Población de la ONU advierte sobre los riesgos para el planeta del crecimiento poblacional. El aumento de la población y el alto consumo de los sectores ricos "está agravando el estrés sobre el medio ambiente mundial, provocando un aumento del calentamiento global, la deforestación, la creciente escasez de agua y la disminución de las tierras de cultivo. Todos esos factores dificultarán cada vez más las posibilidades de abordar la pobreza y la desigualdad, agrega la UNFPA.

El ser humano pareciera vivir en un planeta ajeno considerando que padece de una impresionante variedad de males que son en mayor parte generados por el mismo; agregando constantemente nuevos males a sus penas y los ya existentes seguirán multiplicándose hasta llegar al desborde total. ¿Será que el ser humano no ha alcanzado la adaptación al ambiente natural del planeta tierra, a pesar de los siglos que lleva habitándolo? o, ¿será que las ventajas que posee sobre el resto de los habitantes no le son suficientes, o no las sabe aprovechar?

Mientras se encuentran respuestas a tales cuestiones, el ser humano vive atormentado por: hambrunas, escasez de fuentes energéticas, epidemias, contaminación ambiental, terrorismo, degeneraciones, dictaduras, anarquías, esclavitud, aumento desmesurado de desechos, racismo, falta de alimentos, tala de bosques tropicales, el efecto invernadero, contaminación del agua, odio a los refugiados, contaminación radioactiva y química de las aguas, del aire, de las plantas, de alimentos, del hombre y de los animales.

Otras clases de tormentos son: asesinatos en masa, criminalidad, homicidios, represión, alcoholismo, odio a los extranjeros, guerras, extremismo, sectarismo, drogadicción, extinción de animales, violencia, tortura, pena de muerte, crisis económicas, extinción de plantas, vicios, envidias, falta de afecto, falta de lógica, falso humanitarismo, falta de vivienda, escasez de agua, congestionamiento de medios de transporte, destrucción de tierras de cultivo, falta de trabajo, carencia de instituciones de servicios médicos, y de cuidado para ancianos, exterminación total de la naturaleza, recolectores de residuos colmados y otros males mas que, a pesar de controversiales esfuerzos no disminuyen, sino que aumentan en proporción al aumento en la población mundial.

El hombre busca continuamente aplicar un nuevo mal para combatir un mal anterior, aunque ese es el camino seguro hacia la destrucción final. Como por ejemplo, cuando una persona contrae una deuda y para saldarla incurre en nuevas deudas, y luego se endeuda más y más para pagar las deudas anteriores, así finalmente las deudas alcanzan tal magnitud que resultan impagables. Y precisamente eso es lo que hace el hombre cuando él aplica un nuevo mal para combatir un mal anterior. El hombre actúa y piensa muy a menudo en forma totalmente ilógica, y por eso busca, contra todo sentido común, concebir e implantar nuevos males para erradicar un mal anterior. Falta de lógica en todo sentido.

Cuando el hombre ve reducidas las fuentes energéticas, él simplemente planea y construye nuevas centrales atómicas, plantas térmicas, de combustión de derivados de petróleo o de carbón, o centrales hidroeléctricas de más capacidad, sin importar que justamente a raíz de ese crecimiento desmesurado, crece la contaminación ambiental, al mismo tiempo que la radiación nuclear que emiten las centrales atómicas poniendo en peligro a toda vida sobre el planeta.

Aparte de ello, al completar estas nuevas fuentes energéticas, que requieren de tres a siete años de construcción, ya en parte éstas resultan ser anticuadas y de rendimiento insuficiente como para abastecer la nueva demanda energética requerida; efectivamente durante el período de construcción, el descontrol de la natalidad, o sea la sobrepoblación, no paró, sino que siguió creciendo incesantemente aún más. Varios cientos de millones de seres humanos en todo el mundo nacen mientras se realiza la construcción de una central energética y naturalmente todos estos millones de nuevos seres también necesitan energía.

Lo anterior claramente demuestra que el incremento descontrolado de la población mundial implica a su vez un aumento sustancial en la necesidad de energía. A través de esto, la Tierra padece cada vez más y más rápidamente, más centrales atómicas deben instalarse y ser puestas a funcionar, como también más centrales productoras de energía contribuyen a que el medio ambiente y toda vida padezca continuamente un peligro y destrucción más grande. Pero también existen otras fuentes de peligro y de destrucción para el planeta y todo lo viviente, como por ejemplo el uso indiscriminado de químicos, el proyecto HAARP de los americanos en Alaska (High Frecuency Active Auroral Research Program) o también llamado por algunos científicos "Arpa del Diablo" (Harp significa arpa en inglés), por el que, a través de potentes ondas electromagnéticas escalares (no hertzianas) emitidas desde grandes antenas ubicadas en Alaska, los norteamericanos, reflejando dichas ondas en la ionosfera, siendo capaces de alterar el clima, e incluso, de afectar al cerebro humano. De ahí, las graves alteraciones que viene sufriendo el globo terráqueo en los últimos años: enormes inundaciones tras años de rigurosa sequía, nevadas en verano, temperaturas de 30 º o más en invierno en algunos días, terremotos, etc., así como cientos de cetáceos que mueren todos los años, varados en las costas (dichos cetáceos se orientan mediante ondas de baja frecuencia, igual que las ondas que usa el HAARP). Las pruebas atómicas y el uso comercial de explosivos nucleares que crean lagunas, cursos de ríos, y también depósitos subterráneos para los residuos industriales, aguas residuales y desechos atómicos. Asimismo debe mencionarse la estúpida tala de regiones tropicales y la quema de bosques para criminalmente obtener tierras para construcciones, también deben mencionarse aquellos deportes suicidas que utilizan motores de combustión de gas, alcohol, gasolina o diesel, etc.

Es propio de muchos seres humanos, actuar de manera irreflexiva y puramente materialista dando lugar a cometer muchos errores al tomar acciones sin pensar en sus consecuencias; por ejemplo en relación al problema del combate del hambre en el mundo. Para ello se crean innumerables organizaciones de ayuda para recaudar dinero, alimentos y demás contribuciones para ayudar a los que sufren de hambre. Sin embargo, gran parte de estas ayudas se pierden en gastos de una enorme burocracia, y desvíos particulares, llegando a disponer escasamente de lo recaudado; pero por otra parte sin freno se sigue fomentando la sobrepoblación, con esa aparente solidaridad humana, cuyo resultado pareciera ser en realidad una acción más destructiva e inhumana, pues no se logran aliviar los sufrimientos de la población, ni solucionar el problema del hambre, sino que se exacerban aun más. Este amor al prójimo y humanitarismo mal conceptuado pareciera falso y suele promoverse a través de doctrinas religiosas, sectas, y demás enseñanzas equívocas. No sólo la mal entendida compasión e influencias sectarias juegan un papel fundamental, sino también el hecho de que muchos necesitan de sus "acciones de caridad" para tranquilizar sus inquietas conciencias al vivir en mejores condiciones que los demás.

Los individuos salvados de morir por inanición nuevamente se volverán fuertes, crecidos y bien alimentados – y listos ya para procrear debido al escaso control de nacimientos; nuevos descendientes en cantidades completamente descontroladas, cuyas cifras por año se calculan en miles de millones de nuevos seres. Esto no sólo inmediatamente producirá a su vez más problemas de hambre, falta de fuentes energéticas, de medicamentos, de espacio, problemas económicos, etc., sino que estos descendientes también contribuyen a su vez al problema de la sobrepoblación de la Tierra: en cuanto alcanzan su madurez sexual, ellos a su vez generan incontroladamente nuevos descendientes y así nuevamente se procrean nuevos seres aún en mayores cantidades. Pareciera entonces un problema insoluble, un circulo vicioso pues cada vez más y más rápidamente y en muy corto tiempo el crecimiento se torna exponencial; ya contábamos en el año de 1978 con 4 mil millones de habitantes en la Tierra, en el año 2005 tenemos al rededor de 6,500 millones.

Debido a este continuo e incesante crecimiento de la población, todos los demás problemas crecen de manera análoga y se hacen más diversos. Son estos problemas, de los que nadie se salva, los que afectan la vida misma de los seres humanos, como también la vida del planeta, su flora y su fauna... la amenazante destrucción de la capa de ozono causada por el hombre trae insospechado sufrimiento para toda la Tierra y para toda vida, como también la propagación del SIDA. Como consecuencia de guerras y revoluciones, se están produciendo verdaderos desplazamientos étnicos, cuando la gente necesite huir de sus tierras y buscar asilo por doquier. Esto a su vez conduce al odio contra los extranjeros, contra los refugiados y al racismo, causando graves disturbios y homicidios, provocados por extremistas de todo tipo. La adicción a la droga esta aumentando y por lo tanto se elevará el terrorismo internacional. La recesión y la inflación siguen obligando a millones de personas a quedarse sin trabajo y sin ingresos económicos. La criminalidad y el crimen organizado esta aumentando considerablemente, matanzas colectivas de individuos, como también las matanzas en masa por individuos en delirios religiosos, sectarios o políticos. El medio ambiente esta siendo destruido cada vez más, y por lo tanto el planeta mismo esta siendo saqueado y diezmado.

"Fructificad y multiplicaos". Una frase que todavía hoy en día es predicada asiduamente y difundido por el mundo entero por las autoridades católicas, fomentando que la gente sobre todo en zonas marginadas, se reproduzcan como conejillos de Indias.

Las leyes de la naturaleza también tienen vigencia para los habitantes de la Tierra, como cada persona capaz de ver puede reconocer fácilmente: si hay una región donde una especie animal aumenta repentinamente su población y corre el peligro de que dicha región no pueda nutrir esta acrecentada proliferación, entonces aparecen epidemias que vuelven a eliminar esta sobrepoblación de animales. También ocurre en estos casos, que el exceso de la población simplemente muere de hambre, o al estar debilitado por falta de alimento, es presa fácil de sus enemigos naturales. Así la naturaleza preserva la población natural, causando que cada zona albergue justo la cantidad de fauna que es capaz de alimentar. Sólo el hombre, siendo capaz de pensar, actúa en contradicción a esta ley natural.

Contrariamente a la fauna, él genera descendientes en cantidades desbordantes, y desde hace tiempo las regiones productoras que abastecen alimentos se hallan sobre pobladas, de modo que el hombre no puede cultivar suficientemente ni encontrar sustento. Por otro lado, los seres humanos se han aglomerado por millones, en ciudades que alguna vez fueron construidas sobre tierras fértiles.

El hombre se considera la corona de la Creación, y por ello se toma el insensato derecho de creer, que por su poder de razonamiento, está por encima de todas las cosas y tiene el derecho sobre el planeta e ignora y pisotea las leyes y mandamientos de la naturaleza. Con estos delirios de grandeza, se ha vuelto inhumano, tan carente de amor al prójimo y tan demente, pues los pensamientos reales y razonables, así como el verdadero amor, el amor al prójimo, la preocupación humanitaria y el afán por la verdad se hallan completamente insensibilizados. Pero en lugar de reconocer esta verdad, crea y apoya a organizaciones de beneficencia que prestan ayuda, la cual va contra toda regla natural, pues no introducen un control de nacimientos.

Esto representa una gran paradoja, puesto que por un lado claman por la supervivencia y por otro lado, destruyen vidas al matar y al torturar a los culpables de delitos, de actos criminales, o de acciones e ideas político-revolucionarias. ¿Cómo se explica esto?, puesto que los motivos son distintos para todos, según estén afligidos por el alcoholismo, la drogadicción, el consumo indebido de medicamentos, el hábito de fumar, la inhalación de drogas, el sadismo, el masoquismo, cualquier sectarismo religioso de libre culto, agrupaciones filosóficas, espiritistas, esotéricas, parasicológicas, o el sectarismo de las religiones principales, o por la guerra, el asesinato, el crimen, así como el odio a los extraños, por el racismo, por el odio a los refugiados, odio a los extranjeros, odio al prójimo; estos males son provocados por grupos radicales como pueden ser: el Ku-Klux-Klan, el antisemitismo y el neo-nacismo, y otros de corte religioso, de los cuales a su vez resulta una extensa ramificación de crueldades aplicadas por el ser humano a su prójimo, como el asesinato, la tortura, la pena de muerte (que también es un asesinato), la criminalidad, el asesinato en masa y el genocidio

Precisamente por medio de la supuesta ayuda para los países en vías de desarrollo que proviene de los países industrializados del así llamado mundo civilizado y de los países más ricos, se han hecho estragos en los países del tercer mundo, desde la tala de regiones tropicales hasta la devastación y desolación total de tierras que eran sumamente fértiles. Allí donde una vez habían bosques tropicales proveedores de oxígeno y reguladores del clima, hoy se encuentran suelos desolados y devastados, corroídos, saqueados y muertos, en los que apenas crece algún pasto, y donde habían florecientes campos y praderas, o donde había tierras pobres de las que se podían obtener suficientes cosechas para sustentar la vida con diversos cereales y verduras, etc., hoy se encuentran desiertos salitrosos, paisajes desolados y muertos, o pantanos infértiles que en muchos casos son criaderos de agentes patógenos letales. Y todo esto por culpa de la ayuda para el desarrollo, ayuda de aquellos que irresponsablemente lucran inyectando recursos financieros inmensos desde los países civilizados y con fuertes economías (y siguen inyectando) en el tercer mundo, para así ejercer o dejar que ejerciten la mala administración y la corrupción, y para construir presas y establecer plantas modelo y de desarrollo según esquemas económicos que causan la deforestación de los trópicos y la destrucción de la Tierra y la vida.

Pero también con relación al hombre mismo se han evocado diversas catástrofes mediante la ayuda para el desarrollo, por ejemplo, mediante estas ayudas se ha "desarrollado" a los "pobres" campesinos del tercer mundo, de manera que se les ha desplazado de sus tierras, o se les ha impedido que cultiven sus escasas tierras para obtener sus escasas cosechas, de las que bien o mal se habían podido alimentar desde hace siglos. Por el destierro y el impedimento, los trabajadores y los campesinos han perdido sus medios de subsistencia, ya sea por excesiva edificación, o por destrucción y devastación de sus escasas, pero algo fértiles tierras. Todo gracias a la "ayuda" para el desarrollo, creando millones de desocupados, desterrados, desalojados y con falta de iniciativa, causando así una procreación explosiva y con ello, una sobrepoblación rápidamente creciente.

El suministro de servicios de planificación familiar reduce los embarazos no deseados y hace menos necesario el aborto. Algunos de los grupos más conservadores que defienden el llamado derecho a la vida mezclan el aborto con la cuestión general de la población mundial, para grave detrimento del futuro del mundo.

No podemos dejar de considerar que la culpa de esta situación, la tenemos nosotros y nuestros gobiernos pues no hemos podido o querido encontrar la formula balanceada que controle el incremento poblacional, pero no a un grado tal que el mundo se llene de viejos, situación que empieza a aparecer en muchos pueblos de Europa... De esta manera lo único que estamos logrando, es hacer una fosa común gigantesca, donde iremos echando los despojos de todos aquellos que no queremos entender, que este mundo es finito y que solo caben un número razonable de habitantes, siempre y cuando, se cuente con las mínimas medidas de salud seguridad y alimentación, pues de otra manera solo propiciaremos la autodestrucción de la humanidad.

Hemos hablado sobre todas los infortunios del ser humano sobre un planeta ajeno y de la peor calamidad, si se puede, que representa el imparable crecimiento de la población; veamos como se ha comportado este fenómeno en el siglo XX.

El siglo del crecimiento

El crecimiento es un rasgo que define al siglo XX y ha llegado a ser el principio de organización de facto para las sociedades de todo el mundo. Si bien las tasas de crecimiento han aumentado y disminuido, la escala general de la actividad humana se ha expandido sin cesar, alcanzando niveles que no habrían sido imaginables en siglos anteriores.

Esta historia de crecimiento comienza con las cifras de la población humana. Se requirió toda la historia de la humanidad para que la población mundial llegara a 1.600 millones en 1900; ese total no llegó a los 2.000 millones sino hasta 1930. El tercer millar de millones se acumuló en 1960, el cuarto en 1977 y el quinto en sólo 12 años, en 1989. La población mundial rebasó los 6.000 millones en 1999 y para finales del 2005 serán 6500 millones de habitantes. Si el crecimiento de la población continúa según las proyecciones de nivel medio de la ONU, el número de seres humanos aumentará en 4.600 millones más en el próximo siglo. Sin embargo, hay una diferencia clave. En el siglo XX, el crecimiento tuvo lugar tanto en los países industrializados como en los que están en desarrollo; en cambio, casi todo el incremento que ocurrirá en el próximo siglo tendrá lugar en el Tercer Mundo... y sobre todo en las ciudades. En realidad, se espera que la población del mundo industrializado disminuya un poco.

La población es un rubro sobre el cual no sólo disponemos de proyecciones detalladas, sino que éstas son revisadas cada dos años por las Naciones Unidas, lo cual nos da una idea de la dirección en que avanza el mundo. Las proyecciones demográficas para países individuales son hoy más variables que en ningún otro momento de la historia. La población humana se ha estabilizado en cerca de 32 países, pero las proyecciones indican que en otros se duplicará o triplicará. Con excepción de Japón, todas las naciones del grupo estable se encuentran en Europa. El número de habitantes de una docena de países, entre ellos Rusia, Japón y Alemania, se reducirá en realidad durante el próximo medio siglo según las proyecciones. En otros 40 países, que representan casi el 40 por ciento del total mundial, la fecundidad ha disminuido cuando menos hasta el nivel de reposición: aproximadamente dos hijos por pareja. Entre las naciones de esta categoría figuran China y los Estados Unidos, que ocupan el primer lugar y el tercero entre las naciones más pobladas.

En contraste con este grupo, algunos países en desarrollo triplicarán su población en el próximo medio siglo, según las proyecciones. Por ejemplo, la población de Etiopía, que ahora es de 59 millones, aumentará a 213 millones en 2050, mientras que los 147 millones de habitantes de Pakistán llegarán tal vez a 357 millones, superando la población proyectada para los Estados Unidos antes de 2050. Mientras tanto, se proyecta que Nigeria pasará de sus 122 millones de hoy a 339 millones: más habitantes que toda el África en 1950. El mayor incremento absoluto previsto corresponde a la India, cuya población aumentará quizá en casi 600 millones en 2050, eclipsando a China como el país más populoso. Naciones más pequeñas enfrentan también un crecimiento demográfico potencialmente abrumador.

Algunos países en desarrollo han seguido los pasos de China, reduciendo en forma notable sus tasas de natalidad y aproximándose a la estabilidad demográfica. En cambio, otros están mostrando signos de fatiga demográfica, resultado de sus esfuerzos para lidiar con las múltiples tensiones ocasionadas por la alta fecundidad. Los gobiernos se han visto incapaces frente al desafío de educar un creciente número de niños, crear empleos para las expansivas filas de los jóvenes que buscan trabajo y contender con los efectos ambientales del crecimiento de la población. Cuando surge una nueva amenaza importante, como el SIDA o el agotamiento de los mantos acuíferos, [esos gobiernos] definitivamente no podrán enfrentarse a ella.

Conclusión:

A este crecimiento exponencial que no tardará en desbordarse se le pueden encontrar soluciones; siendo entre otras, la aplicación de un estricto control de la natalidad bajo los siguientes regulaciones: Que el matrimonio se permita a partir de cierta edad, que sólo se permita un número determinado de hijos, -esto no necesariamente dependiente de la condición económica de la pareja y que su aplicación sea generalizada-, que se eduque a la población para que este control se acepte por convencimiento, sin evasivas, contemplaciones, o miedos a comentarios impuestos por razones sociales, militares, religiosas, o simplemente egoístas, o al equivocado amor humanitario, que afirma, que es necesario gestar un gran número de descendientes, ya que el control de la natalidad iría en contra de la religión y sería inhumano,.

Si no somos capaces de concentrarnos en la población y el consumo, destruiremos nuestro hábitat y los sistemas mismos que permiten que haya vida en la Tierra.

La educación de las niñas es un factor decisivo para estabilizar la población y debe tener prioridad

La educación se concentrará particularmente en las adolescentes, en programas de educación para ellas, ayudando a que permanezcan en las escuelas, dándoles la oportunidad de obtener un empleo, haciendo que se respeten sus derechos legales, ofreciéndoles acceso a los servicios de salud reproductiva.

La educación inadecuada constituye un determinante poderoso en la fertilidad elevada, provocando que el individuo no pueda alcanzar todo su potencial.

En todas partes del mundo la educación debe ser un componente vital de las estrategias internacionales de población y desarrollo y debemos cerrar la brecha de oportunidades educativas que existe entre las niñas y los niños.

El reconocimiento del valor de la mujer en el desarrollo y el facultarla para que pueda aportar a la sociedad todo su juicio y talento son objetivos fundamentales de la Unión Mundial [UM].


 

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