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DINERO - LA AUTODESTRUCCIÓN DEL SER HUMANO

Antonio Morales Berruecos y Edmundo Galindo González



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• El capitalismo

Nace en Europa en el siglo XV, surge históricamente como sistema social, posterior al feudalismo, y por tanto, a la esclavitud. Este proceso se verifico en dos etapas: en la primera el pequeño productor logro su emancipación de las cargas feudales que pesaban sobre el, y en la segunda fue separado de la propiedad de los medios de producción para convertirse en un asalariado sujeto a un capitalista.

Por lo anterior, el capitalismo es el sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción que procura una plusvalía dentro de una economía de libre y franca competencia por la ganancia y que a la vez divide a la sociedad en dos clases los dueños del capital que pueden ser individuos o sociedades y los no poseedores de estos medios que se ven obligados a vender su fuerza de trabajo al capitalista, quien la explota en beneficio propio.

"La ley básica del capitalismo es tú o yo, no tú y yo." (Karl Liebk Nech.)

El capital, es el total de recursos físicos y financieros que posee un ente económico, obtenidos estos mediante aportaciones de los socios o accionistas destinados a producir beneficios, utilidades o ganancias. Dentro de este sistema coexisten otros grupos sociales, como son los pequeños propietarios, profesionistas libres, y campesinos que no utilizan mano de obra ajena.

La acumulación de grandes capitales, que se sumaron a lo obtenidos anteriormente en el comercio, en un número reducido de manos, facilitó la aplicación de las innovaciones técnicas surgidas durante el siglo XVIII. Fue entonces cuando apareció el “capitalismo industrial”, como prolongación, y remplazando al capitalismo comercial dominante desde los siglos XI Y XII.

La influencia de la Revolución Francesa y el desarrollo del capitalismo en todas partes, determino un cambio en la forma de propiedad del suelo. Se constituyo así la propiedad rural. De igual forma el capitalismo no solamente impera en la industria, sino también en la agricultura, transformándose en una economía abierta al mercado de oferta y demanda.

Como lo menciona Juan Ramón Rallo: El Estado puede ser eliminado, pero el mercado, mientras la raza humana perviva, nunca lo será, va ligado indefectiblemente con su naturaleza y con su necesidad de sobrevivir; allí donde se produzca un intercambio interpersonal voluntario aparecerá el mercado.

De manera más simple definió Max Weber al capitalismo es: La actitud que busca la ganancia, - racional y sistemáticamente". "La pasión inextinguible por la ganancia, la auri sacra fames [maldita hambre de oro], será siempre lo que guíe a los capitalistas." (MacCulloch, "The Principles of Political Economy", Londres, 1830, Sin embargo este capitalismo se ha convertido en una competencia salvaje, y en una actitud que solo busca sistemáticamente, lograr la ganancia total, desenfrenada, absoluta e irracional.

“En el lodo de la sociedad capitalista no puede crecer ninguna hierba medicinal que ayude a curar la anarquía capitalista”. Rosa Luxemburgo

El capitalismo neurótico y sus orígenes.

El hombre primitivo no estaba alienado, en virtud de que sus intereses eran los de su comunidad. No había propiedad privada ni clases sociales, ni estado, se vivía bajo un matriarcado social. Con la aparición de la propiedad privada centralizada, se da lugar a la aparición de clases. Se da un paso hacia el desarrollo de una forma de alienación, donde surge la clase dominante, los “amos” quienes requieren de las riquezas y el trabajo de los dominados, justificando al mismo tiempo su explotación.

Actualmente este grave problema se ha venido acentuando aun más con el desarrollo de un capitalismo exacerbado, cuya salvaje competencia provoca la absurda deshumanización del hombre, considerando a este ser, como engranaje de una maquinaria que cuando ya no es útil para sus propósitos se desecha. Esta fácil desunión entre quienes venden su esfuerzo físico o mental a las organizaciones que los emplean, crean en la mente y en el espíritu de los trabajadores, una constante neurosis y frustración, apareciendo sus miedos y fobias, cuando sienten que su trabajo no les pertenece, que su trabajo no satisface una necesidad propia, sino la del patrón, que las condiciones de trabajo lo conducen a pensar que su existencia es simplemente, vivir explotado, y finalmente que no puede hacer nada para evitar ser desechado.

La plusvalía

El dinero crea el capital, el capital aplicando el uso del hombre y maquinaria, se convierte en mercancía, la mercancía genera dinero con plusvalía, la plusvalía hace crecer el capital; hasta aquí bien. “Pero el dinero que solo genera mas dinero es especulación y usura”.

Alguna vez consideramos las teorías de Karl Marx creador del término plusvalía, como reaccionarias y radicales sin embargo las circunstancias actuales, nos hacen pensar que estas cada vez tienen más vigencia dado el comportamiento de los grandes capitales en este siglo XXI y para ello citaremos los siguientes artículos de su libro El Capital:

Según Marx el crecimiento del valor primitivo del dinero que se lanza a la circulación es lo que se llama plusvalía. Ese "acrecentamiento" del dinero lanzado a la circulación capitalista es un hecho conocido de todo el mundo. Y precisamente ese "acrecentamiento" es lo que convierte el dinero en capital, o sea, en una relación social de producción históricamente determinada. La plusvalía no puede provenir de la circulación de mercancías, pues, ésta sólo conoce el intercambio de equivalentes; tampoco puede provenir de un aumento de los precios, pues las pérdidas y las recíprocas de vendedores y compradores se equilibrarían; se trata de un fenómeno social medio, generalizado, y no de un fenómeno individual. Para obtener la plusvalía, "el poseedor de dinero necesita encontrar en el mercado una mercancía cuyo valor de uso posea la singular propiedad de ser fuente de valor, una mercancía cuyo proceso de consumo sea, a la par, proceso de creación de valor. Y esta mercancía existe: es la fuerza del trabajo del hombre. Su uso es el trabajo, y el trabajo crea valor. El poseedor de dinero compra la fuerza de trabajo por su valor, determinado, como el de cualquier otra mercancía, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción Una vez que ha comprado la fuerza de trabajo, el poseedor del dinero tiene el derecho de consumirla, es decir, de obligarla a trabajar durante por horas o días enteros, hasta obtener el "plusproducto" no retribuido por el capitalista, que es la plusvalía. Esta plusvalía hoy oculta, es acumulada por personas privadas, lo que impide que una buena parte de ella se aplicara más en beneficio de las comunidades, para financiar la vida, la seguridad social, la educación.

Marx expresa que la "tendencia histórica de la acumulación capitalista": "se logra mediante la expropiación del trabajo de los productores dentro de un ambiente despiadado y con el acicate de las pasiones más infames, más ruines, más mezquinas y odiosas. La propiedad privada, ganada con el trabajo personal (del campesino, del artesano, del obrero, del empleado) "y que el individuo libre ha creado identificándose en cierto modo con los instrumentos y las condiciones de su trabajo, cede el sitio a la propiedad privada capitalista, que descansa en la explotación del trabajo ajeno y que no tiene más que una apariencia de libertad... Ahora no se trata ya de expropiar al obrero que explota él mismo su hacienda, sino al capitalista, que explota a muchos obreros. Esa expropiación se opera por el juego de las leyes inmanentes de la propia producción capitalista, por la centralización de capitales. “Un capitalista mata a muchos otros”. Y a la par con esta centralización o expropiación de muchos capitalistas por unos cuantos, se desarrolla, en escala cada vez mayor y más amplia, la forma cooperativa del proceso del trabajo, se desarrolla la aplicación consciente de la ciencia a la técnica, la explotación sistemática del suelo, la transformación de los medios de trabajo en unos medios que no pueden utilizarse mas que en común, las economías de todos los medios de producción mediante su utilización como medios de producción de un trabajo social combinado, la incorporación de todos los pueblos a la red del mercado mundial, y, junto a ello, el carácter internacional del régimen capitalista.

A medida que disminuye constantemente el número de los magnates del capital, que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este proceso de transformación, aumenta en su conjunto la miseria, la opresión, la esclavitud, la degeneración, la explotación; pero también aumenta, al propio tiempo, la rebeldía de la clase obrera, que es instruida, unida y organizada por el mecanismo del propio proceso de producción capitalista. El monopolio de capital se convierte en grillete del modo de producción que se había desarrollado con él y gracias a él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista, que terminara por estallar. Suena la última hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados" (El Capital}.

Consideramos que es muy conveniente no perder de vista los aspectos señalados, pues están surgiendo situaciones similares que de no poner remedio, pudiera ser que el mundo las enfrente nuevamente en un futuro muy próximo.

Valores efímeros

Crisis de 1929: La gran depresión

Si bien la Primera Guerra Mundial se desarrolló solamente en algunas regiones europeas, la crisis económica que se desencadenó luego de su finalización afectó a todo el planeta.

Esta crisis, que cuestionó entre las dos guerras mundiales, la supervivencia del sistema capitalista tal como se venía planteando hasta ese momento, tuvo su centro en los Estados Unidos y de ahí se extendió al mundo.

Los desequilibrios económicos

Luego de la Primera Guerra, los gobiernos de los diferentes países del mundo, tenían esperanzas en recuperar la prosperidad económica que habían disfrutado hasta 1914. Durante los años 1918-1919, parecía que estas expectativas se estaban cumpliendo, pero en 1920 comienza una crisis que hizo caer precios y expectativas. Tanto los países anglosajones, como los que habían permanecido neutrales en la guerra, como Japón, ensayaron propuestas para volver a tener una economía sólida basada en una moneda estable, pero lo consiguieron solo parcialmente. Sin embargo, en la derrotada Alemania cayó totalmente el sistema monetario, con lo cual la moneda perdió su valor y terminó con el ahorro privado. Las empresas, entonces, debieron recurrir a los préstamos extranjeros para poder sobrevivir, circunstancia que colocó a Alemania, en los años siguientes, en una gran dependencia de los créditos externos. La situación no era muy diferente en la Unión Soviética y en los países del este europeo, pero en Polonia, Hungría y Austria, la moneda no perdió totalmente su valor.

A partir de 1924, la crisis se fue superando, y comenzó una nueva etapa de prosperidad que reanuda el crecimiento económico, a pesar que algunos precios de materias primas y alimentos básicos volvieron nuevamente a bajar, y que el desempleo se mantuvo alto. Estos desequilibrios llevarían a una nueva crisis, pero esta vez, más profunda.

Estados Unidos y el modelo de vida americano

La Primera Guerra Mundial había favorecido a los Estados Unidos de una manera espectacular, convirtiéndolo en el principal proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales. También era el principal acreedor del mundo, y su influencia en Europa era fundamental.

La guerra había traído también un importante crecimiento industrial que se calcula en un 15%, siendo los sectores más favorecidos aquellos relacionados con la industria bélica. La agricultura también se había beneficiado y las necesidades europeas de comerciar, convirtieron a la flota americana en la segunda marina mercante del mundo.

La prosperidad y el crecimiento que se inició en los primeros años de la década de 1920, fueron mucho más profundos y estables en los Estados Unidos. En esta época se consolidaron sectores industriales nuevos como la industria eléctrica, la química y la petroquímica, la aeronáutica, la automotriz, el cine y la radiofonía.

Como consecuencia de este desarrollo industrial sin precedentes, el sistema energético se renovó, sobre todo a partir del incremento del consumo de petróleo y electricidad. La industria se hizo más eficiente al incorporarse el Taylorismo y el Fordismo como nuevas modalidades de producir y organizar el trabajo y la producción en serie se impuso. También se desarrollaron nuevas actividades relacionadas indirectamente con las nuevas industrias, como la construcción de carreteras, de aeropuertos, de viviendas de fin de semana, etc.

Como la competencia industrial era muy fuerte, aumentó la concentración empresarial, dando lugar a la formación de trusts.

La agricultura, por el contrario, no vivió un crecimiento similar, pues los precios agrícolas se mantuvieron por debajo de los precios industriales, generando un desequilibrio desfavorable al sector primario. Ante esto, muchos campesinos vendieron sus tierras por debajo del valor real y se fueron a las ciudades.

Sin embargo, la prosperidad indefinida y el optimismo se extendían por todas partes. Eran los años dorados del consumismo y de la exaltación nacionalista. Se creía alcanzada la meta de ser una sociedad opulenta. El clima de confianza se tradujo en la compra de acciones de las empresas industriales por parte de un gran número de la población, siendo la Bolsa de Nueva York el centro de la economía mundial, a dónde llegaban capitales de todos los puntos del planeta.

A pesar de esto, como la economía mundial estaba en desequilibrio con respecto a los Estados Unidos, no se pudo generar una demanda suficiente que pudiese sustentar la expansión industrial. Esto dio lugar a que ya en 1925, se comenzase a acumular stock de diversos productos, dando lugar a la caída de los precios, al desempleo y a la pérdida de la capacidad adquisitiva de la población.

Hacia fines de la década, la compra de acciones de manera desenfrenada creció en un 90%. La especulación financiera hacía ganar dinero rápidamente, siendo el valor de las acciones ficticios, ya que estaban por encima de su valor real. (La gente sacaba créditos en los bancos y ponía ese mismo dinero en la bolsa, a un interés más alto de lo que pagaba)

La caída de la Bolsa de Nueva York:

El jueves 24 de octubre de 1929, se produjo el “crash” de la bolsa de Wall Street. Más de 13.000.000 de títulos que cotizaban a la baja no encontraron compradores y ocasionaron la ruina de miles de inversionistas, muchos de los cuales, habían comprado las acciones con créditos que ya no podrían pagar.

Esto llevó a la gente a entrar en pánico, y quienes poseían dinero en cuentas bancarias corrieron a retirarlo. Los bancos no fueron capaces de hacer frente a tal magnitud de reintegros, y además, como en los Estados Unidos se había tratado de hacer frente al descenso de la demanda con una expansión del crédito a los ciudadanos comunes, se vieron desbordados por deudas incobrables. Ante esto, se negaron a dar nuevos créditos y a refinanciar las deudas existentes, sin embargo, aproximadamente 600 bancos americanos quebraron.

A partir de ese momento se inició un período de contracción económica mundial, conocido como la "Gran depresión".

En los Estados Unidos, el descenso del consumo hizo que los stocks acumulados crecieran, las inversiones se paralizaran y muchas empresas tuviesen que cerrar sus puertas.

La caída de la actividad industrial supuso una desocupación generalizada, de tal manera que se calcula que hacia 1932, existían en los Estados Unidos cerca de 13.000.000 de desocupados.

La depresión trajo también penuria en el campo, pues muchos agricultores se arruinaron como consecuencia de la caída de los precios y de los mercados agrícolas. Como solución desesperada para poder pagar sus deudas, gran cantidad de trabajadores agrícolas vendieron sus tierras a precios irrisorios y se fueron a trabajar al oeste.

La pobreza no alcanzó solo a campesinos y obreros, sino que se extendió a empleados, profesionales y capitalistas arruinados.

Extensión de la crisis

Las conexiones existentes en la economía internacional, pero sobre todo la dependencia que de los Estados Unidos tenía la economía europea, hicieron que la Gran Depresión, se extendiera por todo el mundo.

La caída de los precios en América afectó a las industrias de otras partes del mundo que tenían precios superiores a los estadounidenses y que al no poder competir, vieron drásticamente reducidas sus exportaciones. Al mismo tiempo, la disminución de la demanda norteamericana, (y por ende, de sus importaciones), frenó las exportaciones de muchos países, con lo que disminuyó el comercio mundial.

Los Estados Unidos también trataron de repatriar capitales que habían invertido en diferentes países. Esto tuvo una especial repercusión en Alemania, que tenía cuantiosos créditos tomados a Norteamérica, pues ese país había sido prácticamente obligado a endeudarse para hacer frente a las reparaciones de guerra estipuladas en el Tratado de Versalles, las que debían ser pagadas en efectivo. La crisis afectó también a Austria, Gran Bretaña, Francia, América Latina, el Sudeste Asiático, Australia, y muchos más, ya que salvo en la Unión Soviética, sus consecuencias repercutieron de una u otra manera en todo el planeta.

El New Deal

La crisis había llevado a replantear el rol del Estado en la economía de una nación. En marzo de 1933 asumió como presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, quien se fijó como principal objetivo reconstruir la economía de su país.

Para esto desarrolló un plan conocido como "New Deal", que consistía en la regulación de la economía favoreciendo las inversiones, el crédito y el consumo, lo que permitiría reducir el desempleo. El gasto público debía orientarse a la seguridad social y a la educación.

El modelo estaba inspirado en las ideas del economista John Keynes que expuso sus principios en el libro "La teoría general del empleo, el interés y el dinero". Keynes sostenía los principios del liberalismo clásico, pero proponía la intervención del Estado en aquellos casos en que se viera perjudicado. Creía que una redistribución de los ingresos y el aumento de la tasa de empleo, reactivaría la economía. Nació así la teoría keynesiana.

Las medidas adoptadas por Roosevelt fueron: ayudar a los bancos, subvencionar a los agricultores, aumento de los salarios y reducción de las horas de trabajo, creación de nuevos puestos de trabajo en la administración pública y en obras públicas, lo que daría un fuerte impulso a la construcción y a sus industrias derivadas. También se establecieron planes de asistencia sanitaria y se organizó un nuevo sistema de jubilaciones y pensiones"

Los resultados del New Deal fueron desiguales, lográndose estabilización en lugar de crecimiento. No se logró el pleno empleo y la permanencia de un número alto de desocupados, hicieron de la década del 30. Un período de tensiones y enfrentamientos sociales

Al finalizar la segunda guerra mundial, dio inicio un crecimiento espectacular en casi todas las economías de los países industrializados o en vías de industrializarse este “boom” económico que duro casi veinte años, termina a fines de 1974 al sufrir muchos de esos países, inestabilidad política, lento crecimiento económico, y surgimiento de problemas sociales. Desde esa fecha, la economía mundial ha venido atravesando cada vez más frecuente, por fuertes caídas y lentas recuperaciones.

Esta crisis estructural golpea a todos los países, empezando por Estados Unidos, quien pierde su hegemonía industrial y financiera, debiendo compartirla con Alemania y Japón.

Década Trágica 1980/90

Particularmente los países en desarrollo o subdesarrollo que parecía estaban en ascenso, de pronto, enfrentan una de las peores crisis de su historia al estar solo soportados por economías ficticias, conducidos por tanto a vivir bárbaras devaluaciones de sus monedas, endurecimiento del mercado financiero internacional, elevación de las tasas de interés reales, cierre del financiamiento a países endeudados, disminución del empleo disminución del ingreso, disminución en el consumo, adelgazamiento del estado, {disminución de gasto publico, e inversión interna}, derrumbe de exportaciones.

Algunos países pretendieron suspender el pago de la deuda externa, liderados por países como México, Argentina y Brasil, quienes a final de cuentas fueron los que dieron lugar a esta crisis. Sin embargo los países más afectados fueron: Argentina, Venezuela, Bolivia y Perú. Ante la necesidad de pagar los altos intereses que les dejaba la deuda externa, teniendo que aceptar y adaptarse a lo que el Fondo Monetario Internacional [FMI] dictaba; trayéndoles como consecuencias, la perdida de rentabilidad, una absurda acumulación de capital, desempleo estructural, reducción del nivel de vida de la población, afectando así mismo a los sectores mas desprotegidos, las mujeres, niños, ancianos y etnias, haciendo más visible el repentino despunte de la pobreza.

Otra región que tuvo una fuerte afectación, fue África, donde se redujo la cuarta parte del ingreso por habitante siendo ya de por si uno de los países mas pobres. En el caso de América Latina se redujo el consumo en 17%, acompañado de disminución de salarios reales y gasto publico social.

Esta crisis de los años ochenta la podemos llamar como crisis estructural y/o de deuda. Pero las cosas no cambiaron mucho en la década de los años noventas ya que las crisis tanto en América Latina como en algunos países europeos se acentuaron. Ahora pareciera que las causas de estas crisis de los años noventas, fueron consecuencia de un conjunto de factores, entre los mas destacados cabe decir, la globalización, la libre movilidad de capitales, y la mayor apreciación del capital especulativo.

Cuando un país ofrece estabilidad económica-política-social, y rentabilidad, hacen que sea atractivo para la entrada de capitales, lo cual de alguna manera contribuye a estabilizar la moneda, reducir la inflación, mejorar la posibilidad de pago de deuda, y darle aire al sistema bursátil. Sin embargo estos capitales solo se quedan en la esfera especulativa no van más allá, es decir, no son invertidos en crear fuentes de trabajo o fomentar aspectos productivos, por lo tanto en cualquier momento de inestabilidad, estos capitales huyen hacia otro país donde haya estabilidad y así poder seguir especulando con sus valores.

Generalmente estos países cuentan con altos niveles de endeudamiento externo de corto plazo, y no tienen capacidad para hacer frente a sus prestamos, lo que origina devaluaciones y fuertes caídas en las bolsas de valores, este tipo de “cracks” van acompañados de inestabilidad cambiaria, baja en el valor a los activos reales y financieros, se provoca la elevación de tasas de interés con el objeto de evitar la salida de capitales, haciendo con esta medida, aun mas difícil cumplir con los compromisos de pago de deudas externas, debilitando en consecuencia al sector bancario.

La caída de los bolsas de valores significa la destrucción de las ganancias ficticias que se habían configurado a raíz de la fuerte entrada de capitales al sector bursátil que se sobrevalúan.

Ahora para cerrar este apartado mencionaremos las crisis más importantes que se han suscitado en la década 1990 / 2000:

El Efecto Tequila, el cual se dio en México en 1994-1995, se le conoce como crisis financiera a causa de la baja liquidez, mal manejo de la devaluación y grandes salidas de capital. Para enero de 1995, se vencen los Teso-bonos pagaderos en dólares, valores que involucraban a muchos inversionistas de EE.UU. a los cuales no se les hubiera podido pagar, el gobierno mexicano para evitar la quiebra bancaria, solicito al gobierno de Estados Unidos un préstamo por 20 mil millones de dólares como rescate financiero y otro préstamo que envió el FMI por otros 20 mil millones de dólares. Esta crisis estuvo acompañada por grandes problemas sociales, incremento de la pobreza y el levantamiento en armas de grupos indígenas en los estados de Chiapas y Guerrero. Para el mes de noviembre se tuvieron indicadores económicos no muy alentadores, con un nivel de cambio de $7.80 pesos por dólar, inflación del 50% anual, aproximadamente más de un millón de desempleados, un millón de cuenta habientes negados a pagar etc. Además de que México, tuvo que seguir el mismo alineamiento neoliberal que se había iniciado desde 1982.

El Efecto Dragón, es una crisis que se da a partir de 1995 con el desplome de sus exportaciones, colapso de la rentabilidad empresarial, endeudamiento insostenible de empresas y gobierno. A partir de 1996 se comenzaron a ver las caídas en el crecimiento económico por parte de países asiáticos como: Japón, China y Hong-Kong, tuvieron un crecimiento casi nulo, Corea del Sur y Taiwán se redujo su crecimiento tres cuartas partes, Malasia fue pequeño su crecimiento y Tailandia de 2.9% bajo su crecimiento. Para el 27 de Octubre de 1997 se da el crack bursátil iniciando en Hong-Kong del 15.7% de caída, contagiando de inmediato a las bolsas de Sao Paulo, Argentina y México provocando caídas de entre 13% y 15% el 7% en la de Nueva York y 4% en las bolsas de Tokio y Frankfurt.. Para 1997, el won se devalúa el 70% con respecto al dólar. A esta crisis se le puede llamar de sobre acumulación, institucional y política

A manera de conclusión de estas dos crisis podemos decir que: las crisis de México y de los países asiáticos presentaron una salida muy fuerte de capitales a finales de 1997, provocando “cracks” en las bolsas de valores, presión sobre las reservas internacionales, devaluación de las monedas y elevación de las tasas de interés.

El Efecto Tango, en Argentina, el Efecto Zamba en Brasil y el Efecto Vodka en Rusia, tienen las mismas características que las dos anteriores, así que observamos que esta década ha estado cada vez más vertiginosa.

El capitalismo mundial seguirá sujeto a ese fenómeno que conocemos como “capitales golondrinos” los cuales pueden a través del sistema bursátil cambiar de un país a otro sin ningún problema, buscando aquel que les de tasas de interés atractivas con condiciones políticas-económicas y sociales aceptables para colocar su capital. Creando con estos movimientos problemas económicos muy profundos y de difícil solución sino es que imposible de remediar en las naciones donde estos capitales hacen sus nidos temporales.

Y no se necesita ser un economista galardonado para darse cuenta que las crisis cada ves son más frecuentes, más difíciles de resolver y más globalizadas; solo habrá que preguntarnos, cuando ocurrirá la “gran debacle”. Sin ser pesimistas, ésta, esta, a ¡la vuelta de la esquina!

“El capital global no tiene amigos solo tiene intereses”

Conclusión:

Los defensores del capitalismo, sostienen que las naciones se ven impelidas a dominar a otras para expandir su economía, adquirir materias primas y mano de obra baratas, o para dar salida a los excedentes del capital y producción. Esta formula capitalista por su aplicación indiscriminada, ha dado lugar al Imperialismo económico. La teoría más notable que vincula el imperialismo con el capitalismo es la de Karl Marx por ejemplo, consideraba que la expansión europea del siglo XIX era la consecuencia inevitable de la necesidad de las economías capitalistas europeas de exportar su excedente de capital. Del mismo modo, los marxistas contemporáneos explican la expansión de Estados Unidos en el Tercer Mundo basándose en imperativos económicos.

El imperialismo, sin embargo, tiene un sentido más amplio que remite al control o influencia ejercido sobre otra región, sea o no de forma oficial y directa, e independientemente de que afecte al terreno económico o político.

Frente a este Imperialismo capitalista, se alzan, como tierras de conquista y promisión, las vastas extensiones del sudeste asiático, de los continentes africano y latinoamericano.

La Unión Mundial será el eje regulador que evite se siga aplicando este Imperialismo capitalista, que solo ha logrado la conformación de un capitalismo de naciones ricas y un proletariado de naciones pobres.

Todos lo habitantes del mundo son libres de buscar su bienestar, y de obtener el mayor provecho de sus remuneraciones, por lo tanto es imprescindible encontrar los caminos que les faciliten llevar a cabo sus proyectos familiares sociales y de colaboración empresarial.

La Unión Mundial establecerá regulaciones que impidan el crecimiento de capitales más allá de un monto razonable, creando estrategias que impliquen una mejor y más justa distribución de ingresos para la población económicamente activa.

La actividad económica se controlará a sí misma; la actividad del gobierno sólo será necesaria para gestionar la defensa nacional, hacer respetar la propiedad privada y garantizar el cumplimiento de los contratos. Este será el papel que jugaran los diversos actores en el siglo XXI.


 

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