explicación psico-social de la violencia hacia las mujeres en Miahuatlán explicación psico-social de la violencia hacia las mujeres en Miahuatlán
BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


GÉNERO, SOCIEDAD Y CULTURA

Coordinador: Ángel Christian Luna Alfaro



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Capítulo 6. La explicación psico-social de la violencia hacia las mujeres en Miahuatlán, una alternativa para el diseño de políticas de igualdad de género.

Por: Cristina M. Nava Flores y

Carlos Ricardo Aguilar Astorga

Introducción

La igualdad entre mujeres y hombres es un tema que cada vez cobra mayor importancia en las agendas gubernamentales a nivel internacional. En septiembre del 2000, en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, los líderes de los países miembros de la ONU, convinieron en establecer objetivos y metas mensurables, con plazos definidos, para combatir la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer. El tercer objetivo de este acuerdo estipula que es necesario: “Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer (ONU, 2000), el documento se plantea como eje central de las políticas nacionales a nivel mundial. Las políticas de género son hoy día una exigencia hacia los países miembros del organismo internacional, sin embargo sus objetivos, metas e indicadores, no dejan entender como se gesta, formula, implementa y evalúa las políticas sub nacionales y hasta municipales en cuanto a la igualdad entre hombres y mujeres, más bien abre muchas interrogantes de cómo funcionan las políticas locales en la materia.

La mera voluntad política de los gobiernos, no basta para entender la problemática de la violencia hacia la mujer y mucho menos resulta suficiente para diseñar políticas. Explorar análisis y propuestas de las distintas ciencias sociales (psicología, sociología, derecho, antropología, filosofía, administración, etc.), es una tarea infaltable en los sectores académicos, pero no solo eso, sino hacer de estos análisis materia útil para la mejora de toma de decisiones de nuestros gobiernos.

El objetivo de este trabajo es explicar por qué la visión psico-social de la violencia hacia las mujeres permite que esta problemática entre en la agenda real de los gobiernos municipales así como la elaboración de diseños de política. De igual manera, lograr la incorporación de la violencia vivida y sufrida por las mujeres en las agendas municipales, es la principal razón del presente.

El objetivo de este trabajo es despertar la iniciativa gubernamental para incorporar el problema de género como algo primordial en las agendas municipales mediante la explicación psicosocial de la violencia hacia las mujeres.

Percepción de la mujer en la sociedad Miahuateca

Hablar de la mujer no sólo es hablar de los cambios fisiológicos y psíquicos que ésta representa durante su recorrido por las diferentes etapas de la vida, es importante conocer de ella no sólo estos aspectos, sino ir más allá y aproximarse a la situación familiar y al entorno sociocultural en el cual se desarrolla y se encuentra involucrada.

La mayoría de las mujeres viven situaciones de violencia donde el principal obstáculo es la exclusión de género, aquí la mujer se ve como objeto y no como sujeto de derecho. El cual la sociedad bajo sus prejuicios e intereses no le permite desarrollarse personal y profesionalmente, al contrario se le limita, prohíbe, violenta, forza. Pero entonces, ¿qué rol social es el que debe representar para no entrar en conflicto con ella misma y con la sociedad?, ¿debe seguir reproduciendo patrones familiares? y ¿dónde queda su proyecto de vida, sus deseos, sus emociones, sus intereses personales y su significado cómo mujer?

La cuestión de la exclusión de género y violencia en la mujer Miahuateca se encuentra vinculada a esta situación de no reconocimiento de la misma como ser social y productivo sino solo reproductivo, a la que solo se le demanda el ser hija, esposa y posteriormente madre y mantenerse dentro del núcleo familiar para el cuidado de los hijos y el sometimiento del esposo, pero ni siquiera ellas lo deciden, no tienen el derecho de decidir sobre su cuerpo, su sexualidad reproductiva, sus necesidades personales y sociales, viven en un entorno en el cual la palabra y la Ley que vale es la Paterna, donde los padres sin duda deben representar autoridad en los hijos pero, ¿qué pasa cuando la autoridad se transforma en autoritarismo y el no reconocer la palabra del otro se vuelve violencia? El riesgo en este sentido es que el hijo al no tener simpatía por el autoritarismo se revela ante la autoridad y no obedece reglas y hace de sus patrones de conducta, acciones que se contrapongan ante lo establecido, confundiendo gravemente autoritarismo con autoridad. En este caso el individuo puede retomar los actos delictivos como escenario para violentar, pues su objetivo es ir contra lo establecido dada la manera como se formó su super yo, el cual tiene relación directa con la percepción de padre, y por otro lado los actos en contra del orden le dan identidad. Es así como la sumisión y el machismo se conjugan con mecanismos de violencia estructurada a partir de su construcción social.

El padre cumple una función como un personaje autoritario mediante el uso de la violencia, la cual se puede representar de diversas formas ya sea física, psicológica, sexual, económica, etc. En Miahuatlán la masculinidad se representa mediante el acto violento ya sea real o de manera simbólica hacia la mujer. El ejercer el poder por parte del hombre está relacionado por la cuestión de género, el mantenerse bajo la idea arraigada del Patriarcado, crea estereotipos sobre la masculinidad, tanto que contribuye a legitimizar la violencia y crear estereotipos femeninos asociados a la resignación, sumisión y la inferioridad y es la propia cultura quien determina ese papel social de la mujer y establece patrones de conducta y expectativas sociales sobre ella.

Los ejes de poder o violencia dentro de las familias mexicanas principalmente están dadas por el género masculino, cuando se habla sobre la violencia de género precisamente se habla sobre este poder que se ejerce sobre la mujer a tal grado que se pretende la destrucción y el aniquilación de la misma ya sea niña, adolescente, joven o adulta. Aquí la violencia repercute en la conformación de la identidad en la mujer desde niña debido a que en este momento de su vida se adquieren valores, actitudes, afectos y modelos de identificación que determinan su comportamiento en la vida adulta en relación con su medio familiar y social.

Análisis psicosocial de la violencia hacia las mujeres

La violencia es un problema social que en muchas ocasiones no se le da el suficiente interés, las mujeres son un grupo en el que la violencia principalmente se ve reflejada en la desigualdad social que ésta vive dentro del entorno en el que se encuentra involucrada ya que se le ha dado y se le sigue dando un trato discriminatorio en el que dicha desigualdad comienza desde la construcción social del rol de género, donde las ideas y los prejuicios sociales están entretejidas en el género y determinan el diferente papel que los hombres y las mujeres tienen dentro de una de las principales instituciones como lo es la familia y su medio social.

Una gran parte de las mujeres del municipio de Miahuatlán comentan que son ellas las destinadas para realizar las labores domésticas, estar encargadas del cuidado de los hermanos más pequeños y cumplir con una función que no va de acuerdo a su edad ni a su madurez psico-emocional, desde pequeña se le introyecta la idea de empezar a servir al padre, hermano y posteriormente al esposo, y es una construcción que de alguna manera contribuye la madre, ya que ella bajo su rol de sumisión y buena esposa no ejerce autoridad ni hace verse como tal ante la pseudo-ley del padre.

La violencia es una relación que produce fuerza debido a que las formas de comunicación es mediante la fuerza, es una forma de aplicar el poder físico o moral al otro y es el acto de obligar a este a hacer algo que no quiere hacer su propia iniciativa o voluntad, “es la cualidad propia de una acción que se ejerce sobre el otro para inducir en él, por la fuerza un comportamiento contrario a su voluntad, a su autonomía, que implica su negación como sujeto humano libre” (Sánchez: 1998, 373)

La aplicación de la fuerza por otra parte tiene como fin producir daño o lesión al otro, ya que es precisamente de esta manera como el acto violento se consuma; es decir que se tiene como propósito el alterar negativamente a la persona ya sea desde lo orgánico o lo psicológico.

La relación violenta se busca una finalidad, esto quiere entenderse que se hace como una determinada intención, es decir; que en el juego cruzado de los poderes e intereses que constituyen buena parte del entramado social, unos tienen mediante la fuerza inclinarlo a su favor. Las diferentes finalidades son las que en algunas de las ocasiones van a permitir tipificar y clasificar los actos violentos.

La violencia proviene de la fuerza y el poder, lo que implica que en todo acto violento hay un ejercicio del poder, y por lo tanto toda manifestación de poder es violenta. “El abuso de la fuerza como medio y el sometimiento como fin son definitorios de la violencia, y permiten discriminarla de otras formas de control y otros fines.” (Vargas: 1990, 83). Sin embargo para Foucault, toda relación humana es una relación de poder. Empero la violencia hacia las mujeres, si bien es una relación de poder, estas difieren de lo cotidiano porque no tienen capacidad de respuesta y en su resistencia está la afectación psicológica que trasciende a lo social.

Las niñas miahuatecas entonces empiezan a ser violentadas porque se les comienza a limitar y decidir sobre su vida y crea en ellas un desequilibrio emocional y de identidad porque no realizan las actividades propias del ser niñas como: vivir en la fantasía, jugar, divertirse y vivir en un mundo de exploración a partir de los juegos y la socialización con otros niños, sino que su juego radica en jugar a ser madre y trabajar desde temprana edad para contribuir al gasto familiar. Debe jugar este rol social que la sociedad miahuateca le demanda y someterse a las “reglas familiares” aunque sus sueños e ilusiones no sean escuchadas y su autoestima sea devaluada, desde este momento comienza una desvalorización de la imagen femenina para ella.

Pero no solo estas mujeres son víctimas en la niñez. En el transcurso de una etapa a la otra, estas niñas se vuelven adolescentes, hay una transformación en su imagen corporal y una búsqueda por su identidad, se establece una lucha por querer pertenecer a un grupo, sentirse parte de él y tener en común elementos identificatorios (símbolos, significados, ideales, etc.) que le van a permitir vincularse con los otros(as) adolescentes. En este recorrido por la vida y durante este proceso el despertar sexual y atracción hacia el sexo opuesto se manifiesta como algo normal, una normalidad en la que conlleva el interés por la sexualidad y el desarrollo de su femineidad.

El sentirse deseada por el hombre en cualquier cultura y entorno social es algo normal pero cuando este deseo se concentra en algún miembro de la familia ya sea padre, hermano, tío, primo, abuelo, etc. entra dentro de lo que se le conoce como abuso sexual o violación (donde hablar de incesto es algo común) y con ello va dando forma a la violencia sexual.

Las adolescentes miahuatecas viven constantemente este tipo de violencia principalmente del Padre, ese hombre quien supuestamente debe de protegerlas, cuidarlas y contribuir a su desarrollo de manera saludable se vuelve en la persona más temida y odiada.

A partir de esta problemática se ha encontrado en materia de la salud mental y agresión sexual que el 80% de las mujeres miahuatecas durante la etapa de la adolescencia han sufrido abuso sexual por parte del padre, ya sea biológico o adoptivo. Este problema real no es manifestado por las menores (niñas o adolescentes) debido a que el padre realiza amenazas contra ellas o contra algún miembro de la familia quien es regularmente es a la madre a quién el padre pone como principal objeto de ataque.

Dentro del quehacer de la psicología a partir de la aplicación de entrevista a profundidad con población adolescente, se ha obtenido información sobre estas agresiones, en donde las adolescentes manifiestan sus experiencias sobre el abuso o la violación por parte del progenitor.

En entrevista las adolescentes refieren que estando solas dentro de la misma casa, cuando la madre sale a realizar alguna actividad como ir de compras o llevar a los hermanos a la escuela, es el padre quien realiza tocamiento de genitales (cintura, senos, vágina, piernas, nalgas, etc.) o pedir mediante amenazas que la adolescente sea quien manipule los genitales del mismo, así como también solicitarle besos o caricias. Pero no solo esa manifestación de agresión sexual han vivido las adolescentes miahuatecas, por otro lado existen casos de violación, en donde el padre bajo amenaza de muerte, intimida a la hija y comete el ataque y en la mayoría de casos se ejerce la fuerza física para golpear a la menor y someterla para llevar a cabo la violación, las menores comentan ser abordadas por el padre mientras las chicas se están bañando, o realizando cualquier actividad en el hogar pero mientras el agresor tenga conocimiento que la madre no se encuentra en casa.

Pero no solo este abuso y violación han sido cometidos por el padre sino también por hombres que las chicas conocen y con quién tienen contacto frecuentemente como: hermanos, primos, tíos, abuelos o en ocasiones conocidos, es decir por miembros de la misma familia, la mayoría de los casos que se han reportado es que son parientes los que cometen el abuso.

La realidad es que la violencia sexual está presente como un patrón de violencia a través del tiempo dentro de las familias del Municipio de Miahuatlán, es un problema que las mujeres han vivido y callado por años y que trae consigo secuelas emocionales que afectan la vida de la adolescente y posteriormente su vida adulta. Principalmente se ve afectado el lazo emocional-afectivo que une a esa hija con el padre, se viola un lazo de confianza entre la niña-adolescente y el padre, cuidador, protector, progenitor, etc.

Las consecuencias emocionales para las menores son serias porque no solo el cuerpo de la adolescente es violado sino también su confianza, el amor hacia ella misma y hacia el otro. Su agresor toma lo que quiere de ella, la aterroriza, la humilla, la controla y la quebranta, le roba la oportunidad de desarrollarse hacia la adultez de manera saludable, ignorando su principal función como padre que es cuidarla y protegerla.

Ante los ojos de los profesionales de la salud mental esto es un problema de violencia intrafamiliar y por consecuente de violencia sexual hacia las mujeres. Este tipo de casos nunca salen a la luz pública; primeramente porque la víctima calla ya sea por voluntad propia o porque son amenazadas, por otro lado por el agobio que siente la víctima por mantener la seguridad y santidad de la familia, por el estigma que le puede causar el manifestarlo o porque la menor considera que su palabra será puesta en tela de juicio.

Para poder ver este problema de la violencia como público precisamente se debe hacer una toma de conciencia por parte del Estado de la gravedad del problema y de las medidas para atenderlo.

La violencia generalmente queda en la impunidad del silencio, pero ello no significa que la salud mental de la mujer no haya quedado dañada y es el silencio el que no hace voz de la violencia hacia las mujeres miahuatecas. Este problema social va más allá de curar heridas y tener apoyo psicológico o grupos de apoyo, se requiere de percibirlo y entenderlo como un problema de origen público.

La violencia hacia las mujeres como problema público

¿Qué es un problema público? Es aquel asunto o asuntos que afectan directa e indirectamente a la sociedad o un grupo de este, mismo que compete al gobierno su solución.

Un problema público, es una construcción social que parte de marcos valorativos pero sobre todo cognitivos del formulador de la política, es una construcción lógica que necesita del consenso de su definición que permita la intervención gubernamental. Pero la verdadera complejidad radica más allá de si la definición del problema de violencia hacia las mujeres, es aceptable, legal, fiscal y políticamente viable y permite su solución, sino que el reto es que el gobierno ofrezca políticas que no difieran de la concepción del problema de las propias mujeres involucradas.

Una política es una acción de gobierno que pretende revertir una situación indeseada dentro de sus competencias. ¿Pero, compete al gobierno solucionar la violencia sufrida por las mujeres?, si esto es afirmativo, ¿de quién es tarea incorporar a la agenda de gobierno la problemática de las mujeres si estas no denuncian?, ¿si no hay denuncia o presión pública por parte de las mujeres, entonces para quién es un problema público si las mujeres por no poder ejercer sus derechos no denuncian?

Como ya se especificaba con anterioridad este trabajo pretende problematizar el asunto de la violencia hacia las mujeres y ubicarlo como asunto urgente en la agenda de los gobiernos municipales.

Las mujeres no denuncian simplemente porque ese es parte del problema, si bien un gobierno debe atender las demandas ciudadanas, ¿cuándo veremos a un grupo de mujeres exigiendo sus derechos de manera pública?, puede resultar algo paradójico, porque una mujer dentro del entorno familiar carece de reconocimiento para ser un sujeto de decisión y si la mujer saliera a las calles a manifestar sus descontentos, ésta ya sería un sujeto de decisión (al menos en otra etapa).

Las mujeres difícilmente harían públicas las exigencias de sus derechos, pues no deciden sobre sus vidas y eso más que ser un problema moral es un problema público, porque la violencia intrafamiliar genera consecuencias en los hijos, padres y madres muchas veces irreversibles, ¿qué salud mental, emocional puede tener un individuo si sus padres discuten en repetidas ocasiones?, ¿qué consecuencias sociales en la vida adulta de una mujer genera si de infante sufrió acoso, asedio ó violación a manos de su padre, tíos, primos o hermanos?, ¿qué consecuencias tendrán unos hijos (pero sobre todo las mujeres) si han vivido la mayoría de su vida con padres alcohólicos, divorciados, violentos, drogadictos, etc. ? ¿Es un problema público?

Efectivamente el no apoderamiento de los derechos de las mujeres es un problema público, esto lo convierte en un asunto dentro de las competencias de los gobiernos locales.

Agenda formal y agenda real

¿Cómo formular políticas de igualdad entre mujeres y hombres en Miahuatlán? No podemos formular políticas mientras no discernamos mediante un proceso de negociación (incluso de conflicto) el asunto de género como algo primordial, pero ¿porqué el asunto de género ha de generar una acción de gobierno si tal vez haya asuntos más prioritarios que este?, ¿las políticas de igualdad entre mujeres y hombres son más ó menos importantes que las políticas de: empleo, inversión, crecimiento económico, servicios públicos, infraestructura, medio ambiente?, no olvidemos que los gobiernos municipales tienen recursos limitados (tiempo, presupuesto, deuda, etc.) y que sólo eligen los asuntos más prioritarios considerando sus propias limitantes. Resulta evidente la necesidad de discernir y entrar en una fase de negociación que permita al gobernante tomar una decisión orientada a la generación de alternativas propias para el diseño de una acción. ¿Cómo es posible ponernos de acuerdo en lo que a todos nos conviene?, ¿cómo construir interés público (políticas públicas) a partir del interés privado (violencia sufrida por mujeres)?

Cada gobierno define sus prioridades en sus Planes Municipales de Desarrollo, pero, ¿qué pasa con ese plan (conjunto de políticas) si no se realiza?, hasta el momento no hay claridad legal sobre los cumplimientos o no del plan, salvo de los contrapesos financieros y de auditorias; ¿y los municipios de usos y costumbres que no están obligados a tener un plan municipal?, ¿quién los obliga a qué?, ¿las asambleas generales discuten la violencia intrafamiliar y la violencia acaecida por las mujeres?, ¿podemos al menos maginar la existencia y el fomento a grupos y/o personas (del sector privado, religioso, filantrópico, etc.) que propongan el tema en las asambleas comunitarias?

Se necesitan personas capaces de entender el asunto de la desigualdad entre las mujeres y los hombres, que sean lo suficientemente capaces de cabildear, orientar y aconsejar a los gobernantes sobre la urgencia del tema (ello implica que el gobierno que cuenta con recursos escasos, desplace a otra necesidad para que la discusión de género entre a la agenda real de gobierno; por eso hablamos de conflicto, más no de violencia), pero sobre todo integrar su necesidad con otras, de tal modo podemos proponer -por ejemplo- políticas de generación de empleo con enfoque de género y a la vez que se respete el medio ambiente, ó bien políticas agrícolas que tengan tasas impositivas preferenciales a las mujeres (como un estímulo no como un aspecto permanente que a la postre generaría subsidios al consumo).

Incluso hay autores como Alicia Ziccardi que plantean que en la elaboración de políticas públicas, son infaltables tres aspectos: participación ciudadana, género y medio ambiente. La propuesta es diseñar políticas (educativas, de salud, económicas, etc), que contemplen estos tres factores así mejorando la negociación y minimizando el conflicto, generando con ello mayor gobernabilidad.

A continuación presentamos un cuadro que especifica las fases del ciclo de la política pública. En él se especifica claramente los pasos que una política ha de seguir como acción lógica. Sin embargo la explicación de este documento hace énfasis en la fase de gestación y algunos elementos de la formulación.

Proponer alternativas es primordial para diseñar una política, sin embargo, el problema más urgente es que la sociedad no contempla la violencia sufrida por las mujeres como asunto de intervención pública.

En el cuadro precedente vemos que apenas estamos entrando ni siquiera en la primera fase de la política (gestación) sino que apenas estamos en la discusión de si es o no un problema público de índole gubernamental.

Dicotomías

Oaxaca se presta para varias dicotomías, algunas no tan interesantes como otras, pero sería prudente ponernos de acuerdo en ellas. Si bien todos estamos de acuerdo con fomentar los derechos que favorezcan la igualdad entre mujeres y hombres, ¿qué tipo de derechos escogeremos?, ¿los derechos políticos y civiles (liberales) de occidente, ó los económicos sociales y culturales del socialismo?

En cuanto a la autonomía de los sistemas políticos tradicionales como los usos y costumbres, seguiremos aceptando ¿“las cuotas de género” en el primero ó la venta de hijas o su intercambio por ganado de lo segundo?, ¿qué relaciones, diferencias y similitudes existen entre los mecanismos mesoamericanos de organización y los occidentales en materia de igualdad de género?, ¿es prudente proponer escenarios adaptativos?

Conclusiones

Es paradójico que a nivel mundial, regional, nacional, estatal y local, la mayoría coincida en el fomento a garantizar los derechos (incluidos los de las mujeres), y por otro lado como nunca en la historia seamos testigos de su constante violación al grado de trivializarlo (postmodernismo).

Si el tema de la violencia hacia las mujeres entra en las prioridades del gobierno con una definición del problema muy general y apartado de las exigencias reales de quienes lo sufren, cada actor político lo entenderá a su manera, haciendo que la política a estructurar quedase bastante vaga. Es precisamente el uso alternativo de disciplinas científicas (en este caso de psicología social) que ayuden a explicar un problema y entender su pertinencia entre las tareas prioritarias de gobierno.

La psicología social explica el problema de la violencia hacia las mujeres, sin embargo es importante dos asuntos; primero: discutir el enfoque con otros (filosofía, medicina, ciencias políticas, economía, sociología, etc.) a fin de generar mejores mecanismos de decisión de los gobiernos; segundo: generar alternativas realizables que permitan un diseño de política que pueda lograr mayores resultados.

Bibliografía

García, M.I. Foucault y el Poder. México. UAM-X 2002

Sánchez, T. Violencia y modernidad. México D.F. Taurus. 1998,

Vargas, L. E.. Sobre el control de los vínculos en “Tiempos de violencia” Educación y Comunicación, UAM-X. 1997.


 

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