BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


GÉNERO, SOCIEDAD Y CULTURA

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Capítulo 4. Escolarización femenina y efectos externos sobre la mortalidad fetal en municipios indígenas de Oaxaca

Por: Luís Augusto Chávez Maza

Resumen

Reiteradamente se considera que la educación es fuente del bienestar de las regiones, puesto que mayor escolarización en promedio se refleja en mayores ingresos para la población, así como otros efectos externos, los cuales influyen positivamente en las condiciones de vida de las personas educadas y su entorno. En este documento versa sobre los efectos positivos de la escolarización e la población, mas consideramos que la escolarización de la población femenina, a comparación de la masculina, aporta mayores dividendos en términos de salud. El anterior resultado se da en mayor medida, en municipios con mayor arraigo a las tradiciones y costumbres ancestrales donde la participación de la mujer en el mercado de trabajo es casi nula, como lo es en comunidades y municipios indígenas.

Este trabajo desarrolla métodos con el fin de medir los efectos externos de la escolaridad, tanto en hombres y como mujeres, sobre los indicadores de mortalidad infantil; así también se plantean diferencias entre municipios con alta presencia indígena y no. La muestra de datos seleccionada, refiere a los 570 municipios del Estado de Oaxaca, tales se agrupan por regiones definidas administrativamente. La selección de esta muestra nos ofrece enormes ventajas, principalmente porque al interior del Estado es posible encontrar municipios con gran arraigo cultural, los cuales afrontan grandes rezagos en satisfacción de servicios públicos, donde tales rezagos son compartidos por un amplio número de municipios (convergencia a la bajo entre los municipios oaxaqueños).

De los resultados obtenidos pueden derivarse diversas directrices sobre la política pública, tanto en educación como en salud. En educación porque nos permite centrar la atención en el papel principal de la mujer indígena ante su familia y la sociedad, tal papel debe promoverse desde la escuela realzando los enormes beneficios que esta trae a la sociedad. En lo correspondiente a las políticas de salud, mencionamos que la escolarización enfocada en la mujer indígena traerá por efecto elevar el cuidado de la salud preventiva, elemento fundamental ante escenarios en los que, miles de comunidades, carecen de una apropiada dotación de infraestructura y médicos.

Introducción

El estado de Oaxaca, históricamente, se reconoce como una entidad con grandes rezagos económicos y sociales, tales pueden vislumbrarse en los resultados alcanzados en educación y salud. En educación, por ejemplo, los años de escolaridad promedio en el estado para el año 2000 ascienden a 5.6 años, dato por debajo del promedio nacional que es de 6.9 años. A pesar de un acelerado crecimiento de 21.7% durante el periodo de 1990-2000 en los años de escolaridad en el Estado, dato por encima del 10.6% nacional; tal progreso educativo no ha permitido al estado oaxaqueño remontar lugares en el escalafón nacional, jerarquía que lo ubica en el penúltimo lugar por delante del Estado de Chiapas.

Refiriendo algunos indicadores sobre salud pública en Oaxaca y comparándolos con el promedio nacional, señalamos; la esperanza de vida medio para el año 2004 a nivel estatal y nacional, es de 73.8 y 75.2 años respectivamente; la tasa de mortalidad infantil estatal es de 4.9 por cada mil habitantes, el nacional es cercano a 4.5. Es claro, con los anteriores datos, afirmar sobre los rezagos en salud de la población dentro del Estado.

Reiterando, con base en los indicadores de educación y salud es suficiente para argumentar sobre el bajo nivel de bienestar vigente en Oaxaca. Tal condición, reconocida por los distintos niveles de gobierno así como por otros organismos nacionales e internacionales, pone a discusión las posibles alternativas para mejorar las condiciones de vida de los pobladores. De entre las distintas alternativas con mayor peso ubicamos, subsidios al consumo y provisión de los servicios de educación y salud. En sí, en este documento se discutirá que la formalización de la educación, especialmente en las mujeres, incrementa las habilidades de la fuerza de trabajo y con ello posiblemente el ingreso, pero en esencia argumentaremos que esa educación permite incidir positivamente sobre los indicadores de salud.

Comúnmente desde la tradición económica los temas de salud y educación se han revisado de manera aislada, como fenómenos independientes carentes de relación causal. Lo anterior es debido, consideramos, a la dificultad de conjugar teórica y empíricamente ambos contextos dado la escasez de esquemas abstractos e información sistematizada disponible, elementos indispensables para el trabajo económico aplicado. En este espacio intentaremos solventar estas dificultades, rescatando dos teorías económicas: capital humano y externalidades. Los mencionados esquemas nos permitirán asociar las variables educación y salud, donde la educación formal (de hombres y mujeres) afectan positivamente en los indicadores salud. Emplearemos para ello la información disponible del Censo de Población, llevado a cabo en el año 2005, de los 570 municipios al interior del Estado de Oaxaca.

Formalmente este documento versará sobre los efectos positivos de la escolaridad en mujeres y hombres, sobre salud pública. Concluyendo en que la escolarización de las mujeres otorga mayores beneficios sociales a comparación de la escolarización masculina. Empleando otras palabras, señalamos que la formación de capital humano en la mujer ofrece resultados favorables sobre la salud pública, esto es posible dado el contexto tradicional-machista oaxaqueño existente en las relaciones humanas dentro del hogar y en las comunidades con gran presencia indígena.

Capital humano y efectos externos

La teoría de capital humano desarrollada en la década de los cincuentas y sesentas por Schultz y G. Becker, nos insinúa que el conocimiento puede acumularse y, a lo largo del tiempo, tiende a depreciarse por el surgimiento de nuevo conocimiento. La reproducción del proceso de acumulación, transmisión y generación de conocimiento asegura el aumento paulatino del bienestar de las naciones; al respecto retomamos la siguiente cita:

“Los historiadores de la economía señalan que hoy en día las desigualdades en la productividad y el crecimiento de los países tienen mucho menos que ver con la abundancia o la falta de recursos naturales que con la capacidad de mejorar la calidad del capital humano y de los factores de la producción, en otras palabras, crear nuevos conocimientos e ideas y aplicarlos a la maquinaria y a la gente.” (David y Foray, 2002; 473).

El enfoque de “capital humano” asigna al conocimiento un valor de intercambio directo sobre el individuo, a medida que el ser humano acumula conocimiento será mejor valorado en el mercado de trabajo; esto es, el conocimiento es una mercancía a la cual se le asigna un valor monetario. En sí este enfoque conecta, aplicación y generación de conocimiento como vía para incrementar la riqueza (ingreso) de un individuo y por consecuencia de las naciones. Tal enfoque resume que los individuos con mayores conocimientos obtendrán mayores niveles de ingreso, pero la teoría de capital humano resulta limitada cuando se procura ampliar el campo de los posibles beneficios alternos de la educación, por este motivo nos es necesario ampliar las consideraciones teóricas.

Con el fin de añadir los efectos positivos alternos suscitados por el capital humano expandimos las referencias teóricas con el enfoque denominado “externalidades”. Se puede decir que hay presencia de efectos externos o comúnmente denominado externalidades, “… si a un consumidor (individuo) le afecta directamente la producción (acción) o consumo de otro” (Varian, 1999; 589). Si la acción de un individuo daña a otro/s, decimos que es una externalidad negativa, en cambio, si la acción del individuo agrada a otro/s se dirá que es una externalidad positiva.

Para este documento abordaremos exclusivamente externalidades positivas, en concreto revisaremos los efectos externos del capital humano, el cuál frecuentemente se mide, por el grado de escolarización (educación formal). Desde la perspectiva económica, “la educación radica en un incremento del stock de calificaciones, conocimientos y comprensión de las personas o de la sociedad en su conjunto.” (Leyva y Cárdenas, 2002; 80). Por lo anotado, diferentes autores han empleado a la variable educación escolarizada como buena aproximación al capital humano (conocimiento), véase los trabajo de López y García (2005), Guichard (2005), Leyva y Cárdenas (2002), Cuevas (2000).

Para esclarecer, imaginemos un individuo con altos niveles de escolaridad quien labora en una empresa, los beneficios de este trabajador son percibidos a través de su salario y la satisfacción por el conocimiento ya adquirido. La empresa a su vez, está dispuesta a pagar mayores salarios siempre y cuando, los conocimientos y habilidades incrementen la productividad por encima de un empleado con menores cualificaciones. Este contexto, desde la visión del capital humano, circunscribe la relación directa entre escolaridad e ingresos, excluyendo los otros posibles beneficios externos de la educación.

Ahora bien, los efectos externos de la escolarización podrán identificarse de forma física y/o psicológica, y además los efectos externo surgen de forma intertemporal. Decimos que son psicológicos cuando la escolarización permite modificar la autoestima de la persona, la de su familia así como su entorno social. Mencionamos que es intertemporal, puesto que la escolarización es un logro después de asistir y asimilar el proceso enseñanza-aprendizaje (para alcanzar la escolaridad primaria en México, normalmente debe un individuo cursar aproximadamente 6 años).

Continuando con nuestro ejemplo, pensemos en que el individuo educado es del sexo femenino con un hijo menor de edad. Ella, además de realizar actividades económicas comparte tiempo con sus compañeras de trabajo, otras amistades y familia. Si sus compañeras cuentan con menor escolaridad, podrán ver en ella, una inspiración para continuar preparándose (efecto psicológico). Si las compañeras cuentan con la misma escolaridad, ellas probablemente incursionarán en un sistema de competencia laboral en busca de mejorar su desempeño. Ambas situaciones dan por resultado un incremento en la productividad dentro de la empresa, en la cual laboran, a esta dinàmica Raimond y Roig (2002) la denominan como externalidad de capital humano dentro de la empresa.

Insistiendo, los efectos externos no solo son exclusivos para la empresa, sino tambièn podrán presentarse en la familia y en general sobre la sociedad. En la familia se presentarán cuando la madre escolarizada socialice el conocimiento. Por ejemplo, mediante mejora en las prácticas de higiene para con su familia, fortalezca las habilidades (escolares) innatas de lo hijos; en general, Becker y Tomes (1976), señalan que las mujeres con mayor educación prefieren dotar a sus hijos de mayor calidad, sacrificando la cantidad de hijos procreados.

Los resultados de las investigaciones de Currie y Moretti (2002) mencionan que la escolaridad de las mujeres permite mejorar la salud de sus hijos y disminuir la tasa de fertilidad, consideran que las mujeres educadas tienen mayor nivel de ingresos y están dispuestas a sacrificar el número de hijos procreados, con la intención de elevar el bienestar de los ya concebidos. De acuerdo con la interpretación económica anotada inicialmente por Becker y Tomes (1976), las familias están conformadas por individuos con el fin de compartir ingreso, consumo y afecto; su modelo presupone que la familia disfruta el contar con mayores ingresos monetarios, número de hijos así como el consumo de otros bienes.

Dadas las preferencias de la familia y considerando que las familias deben elegir entre dedicar sus recursos, tiempo y esfuerzo, en actividades productivas (el trabajo) o el cuidado de los hijos, entonces podrá derivarse que el número de hijos y el ingreso monetario, para la familia, son sustitutos. Las familias con altos niveles de ingreso tenderán, en promedio, a procrear una pequeña cantidad de hijos puesto que el tiempo productivo requerido para el cuidado de un hijo tiene un alto valor monetario, aunque estarán dispuestas a dedicar parte de su riqueza en la formación de capital humano y otras dotaciones (salud y diversión, por ejemplo) en los hijos.

En cambio, las familias con bajos ingresos procrearán una mayor cantidad de hijos, pues ellos pueden emplearse como un elemento productivo de la misma. En un contexto actual, los hijos desempeñan actividades productivas indeseables en términos sociales, los infantes de familias pobres tienden a laborar informalmente vendiendo chicles, pidiendo limosna, entre otras ocupaciones degradantes. Aunado a lo anterior, existen subsidios gubernamentales a las familias que crecen a medida que el número de hijos lo hace (ver el caso del programa Oportunidades). Una familia con escasez de recursos, poco puede aportar en la formación de otras habilidades y satisfacción de las necesidades del conjunto de los miembros del hogar.

El papel de la mujer representativa dentro del contexto familiar oaxaqueño de bajos ingresos resulta relevante para los hijos, la madre es el contacto principal en el periodo de crianza, ella es quien transfiere los primeros valores morales, éticos y sociales; en otros casos, será ella quien se responsabiliza de la crianza sino además será la proveedora mayoritaria del ingreso dentro del hogar. Dado el tenor mencionado es posible argüir el papel vital que funge la mujer, en su papel de madre, dentro del hogar a comparación del padre el cual pude incluso corresponsable con la familia.

Si el papel del hombre se centra en las labores productivas sacrificando tiempo invertido en socializar sus conocimientos dentro del hogar, y la mujer es la principal responsable de dotar los primeros símbolos culturales y de capital humano no formal en los hijos podrá esperarse que el conocimiento acumulado en las madres del hogar tienden a favorecer, en mayor medida, las prácticas de higiene y elevar los cuidados en la alimentación y por ende la salud de todos los miembros de la familia.

Entonces los que resta en este documento será mostrar evidencia cuantitativa acerca de la relación entre escolaridad y salud, diferenciando entre mujeres y hombres. Si los resultados son los esperados entonces podremos señalar que la eficiencia de la inversión en educación aumenta cuando la educación se centra en la mujer.

Externalidades en comunidades indígenas. Análisis de datos

Nuestro análisis estadístico tiene como fuente de información el Censo de Población 2005 y los Anuarios Estadísticos provistos por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Los datos recabados referentes a la situación social, demográfica y económica del Estado de Oaxaca se anotarán a nivel municipal, cabe señalar que en ocasiones nos fue imposible conformar la información para los 570 municipios oaxaqueños debido a la no disposición de la información.

Comenzando, en la Tabla 1 se describe las principales características de los indicadores sociales y económicos empleados; los datos se muestran discriminando entre las regiones determinadas administrativamente dentro del Estado de Oaxaca, ocho en total. Los valores promedio refieren a los siguientes indicadores: población promedio por municipio, porcentaje de municipios indígenas y con alta presencia indígena, porcentaje de población analfabeta, porcentaje de mujeres con hasta educación primaria (mayores a 15 años), porcentaje de hombres con hasta educación primaria (mayores a 15 años). Se empleó un único indicador económico, este es: porcentaje de población ocupada con hasta dos salarios mínimos. En tanto los indicadores de salud pública anotados son: unidades de consulta externa promedio por municipio, número de personas por médico y porcentaje de hijos sobrevivientes.

De los datos (Tabla 1) sabemos que un municipio promedio en el estado de Oaxaca se encuentra habitado por 7,586 habitantes, aunque las regiones Sierra Sur, Sierra Norte, Cañada y la Mixteca, el número de habitantes en los municipios se ubica por debajo del promedio estatal. El 55% de los municipios en el Estado pueden considerarse como municipios con alta presencia indígena, las regiones Cañada, Sierra Sur y Sierra Norte reflejan aspectos extremos, pues son municipios con pocos habitantes y en su mayoría, prevalecen características indígenas.

Debe señalarse que en los municipios indígenas cuentan con los mayores rezagos dentro de la muestra seleccionada. El porcentaje de mujeres mayores a 15 años con la capacidad de leer y escribir es mayor en municipios no indígenas; lo anterior nos permite deducir que la cultura indígena influye sobre las decisiones de la mujer en pro de educarse. Adicionalmente podríamos indicar que la baja escolaridad de las mujeres implica limitadas posibilidades de incorporarse al mercado de trabajo y por ende, económicamente municipios de tradición indígena la mujer tiende a especializarse en el cuidado de los hijos y el hogar. El gráfico 1 nos permite apoyar acerca de la baja escolarización de la mujer indígena, estadísticamente se puede presumir que la mujer tiene mayores posibilidades de elevar su escolaridad en municipios con escasa presencia indígena.

Veamos, a medida que un municipio tiende a contar con mayor población indígena el porcentaje de mujeres con hasta educación básica tiende a ser mayor; el caso de Sierra norte con cerca del 100% de municipios con alta presencia indígena ofrece las condiciones para que menos del 20% de su población femenina cuente con estudios mayores a la primaria, en cambio, en Valles centrales, región con la menor cantidad de municipios indígenas de entre las regiones, tiene la posibilidad de otorgar a poco más del 25% de su población femenina cuente con mayores años de escolaridad.

Al revisar los indicadores de salud, en el municipio medio oaxaqueño de poco más de 7 mil habitantes es factible encontrar 2.4 unidades de consulta externa, donde un médico atiende las necesidades de 1,431 habitantes, en cambio municipios con los mayores rezagos, ejemplo Cañada cuenta con menos unidades médicas 1.8, pero un médico atiende las necesidades de 1385 habitantes. De lo anterior, no es posible concluir estadísticamente que los municipios con mayores rezagos económicos son quienes carecen de mayores servicios médicos; esto posiblemente debido a los mecanismos públicos de compensación financiera los cuales, bajo el sistema de coordinación fiscal vigente se anota en el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud, en el cual se privilegia la inversión en infraestructura médica y contratación de personal capacitado en regiones con alto niveles de marginación. Lo anterior ha sido mencionado para eliminar la posible enunciación que relacione municipios indígenas y marginación absoluta, ya que es posible anotar que municipios con baja presencia indígena tienden a contar con bajos indicadores de salud, al menos no con los indicadores de infraestructura.

Al relacionar el ingreso con el porcentaje de hijos sobrevivientes, hallamos una significativa relación, ver gráfico 2. La probabilidad de que un hijo sobreviva en el parto, es mayor a medida en que el ingreso tiende incrementarse. El lector debe apreciar, si el porcentaje de población ocupada con menos de dos salarios mínimos crece esto es porque, disminuye el porcentaje de población ocupada con más de dos salarios mínimos; por consiguiente, en un municipio es preferible contar con bajos valores de ese indicador económico.

En los siguientes experimentos nos preocuparemos por identificar los factores que explican los niveles de mortalidad infantil. Por lo que hemos podido ya señalar presuponemos que las variables ingreso, la educación, provisión de mejores servicios de salud así como los sistemas culturales (indígena y no indígena) influyen de manera significativa sobre la variable salud, variable medida por medio del indicador de mortalidad infantil.

En la Tabla 2 podemos observar los resultados obtenidos del análisis bivariado, la interpretación de dichos datos son. A nivel estatal, así como en municipios indígenas y no indígenas se presenta la siguiente tendencia, a medida que la población tiene acceso a mayores niveles de ingreso la mortalidad infantil decae, el valor es significativo a cualquier nivel alfa, lo que nos permite aseverar la asociación lineal negativa entre hijos sobrevivientes e ingreso, reinterpretrando, en los municipios de mayor ingreso la probabilidad de sobrevivencia es mayor. Resaltamos que el ingreso es el principal factor que explica el nivel de porcentaje de hijos sobrevivientes para cualquier tipo de municipio, indigno o no indígena. Mas, el ingreso no es el única factor capaz de de explicar este fenómeno.

Otros factores que posiblemente influyen positivamente sobre la sobrevivencia infantil son el número de personas por médico y el número de unidades de consulta externa como indicadores de calidad de la calidad de los servicios de salud, así también el acceso a los niveles de educación primaria, tanto masculina como femenina mayores de 15 años, como indicador de capital humano. Los resultados y las pruebas de hipótesis del cruce de variables no confluyen entre los distintos tipo de municipio, por ello revisaremos los resultados discriminando entre los tipos de municipios.

En el municipio oaxaqueño de tipo indígena, la variable ingreso está altamente asociada con la sobrevivencia infantil, aunque la asociación con sobrevivencia fetal es significativa a medida que el número de unidades de consulta externa aumenta, pero tal asociación es de menor intensidad. El coeficiente de correlación de ingreso e hijos sobrevivientes es de - 0.54, en tanto las asociación entre unidades de consulta externa y sobrevivencia es de 0.42. Cuando se estima el grado de asociación entre médicos por habitante e hijos sobrevivientes, esta no es significativa. Por último en municipios indígenas si existe una mayor proporción de habitantes, hombres y mujeres, con escolaridad superior a la primaria, ello influye para disminuir la tasa de mortalidad infantil; pero, la intensidad de la asociación es mayor cuando se refiere a la escolaridad de las mujeres comparándola con la de los hombres.

En municipios con baja presencia indígena y no indígenas, el porcentaje de hijos sobrevivientes sólo está asociada significativamente con el ingreso, las restantes variables explicativas no son significativas. En cambio el municipio medio estatal está significativamente asociada con el total de variables incorporadas en el análisis, escolaridad de hombres y mujeres, unidades médicas, médicos por persona y principalmente el ingreso.

Intentando discutir sobre las causas posibles de los mencionados resultados podemos argüir las siguientes reflexiones. En municipios no indígenas que a la vez son los más habitados y urbanizados, la satisfacción de servicios médicos es mayor a comparación de lo que sucede en municipios indígenas, caracterizados por un bajo desarrollo urbano, donde la incorporación de una unidad adicional de médicos y unidades de consulta es más importante en localidades con menor cantidad de servicios. Una cuestión similar debe ocurrir cuando consideramos la escolaridad, los municipios con menor presencia indígena tienden a contar con mayor nivel de escolaridad, de esta forma un año de escolaridad adicional, en la enseñanza del nivel primaria, redunda en mayores beneficios en municipios con mayores rezagos educativos.

Implicaciones de política en salud y educación

A pesar de que los resultados parecieran ser demasiado intuitivos esto no deben considerarse como de baja importancia. De los resultados cuantitativos anotados pueden desprenderse estrategias de gasto, en políticas de salud, con el fin para disminuir el porcentaje de mortalidad infantil de formas eficiente. Consideramos que la salud pública se combate con mayor inversión directa en el servicio, sea incrementando la cantidad de infraestructura, insumos y dotando de médicos a las comunidades; aunado a lo anterior las condiciones de salud pública mejorarán a una mayor tasa si adicionalmente se incorpora de mayor capital humano a los pobladores, dado el efecto de externalidades que de ella emanan.

Los beneficios de las externalidades en salud por capital humano son provechosos en comunidades indígenas, lo mismo no ocurre en áreas urbanas no indígenas. Si consideramos a la mujer indígena como la mayor fuente de externalidades, entonces la formalización de la educación debe centrarse en ellas, relegando a segundo plano la formalización de la educación en varones. La inferencia anterior surge puesto que la mujer indígena promedio, bajo las condiciones culturales, sociales y económicas; se especializa en el cuidado del hogar, en cambio el varón es propenso a especializarse en las actividades productivas.

Consideremos nuevamente, en un contexto en cual la productividad del varón es valorado en los mercados fuera de su comunidad, por ejemplo en las ciudades o en el exterior. El dotar de habilidades y conocimientos a los hombres no redunda en generar beneficios dentro de la región, la comunidad a lo mucho gozará de las transferencias monetarias realizadas por los padres responsables del hogar. Más si se dota de mayores niveles de escolaridad a la mujer, esta tenderá a mejorar sus actitudes en pro de mejorar las condiciones de higiene y por ende de salud de sus hijos y otros familiares (padres, abuelos etc.). Es más, dotar a las mujeres de mayor y mejor escolarización desencadenará beneficios en salud pública, así como, incrementará la posibilidad de incrementar su productividad y con ello su ingreso.

Por el contrario, en zonas urbanas este tipo de estrategias se consideran poco provechosas, las acciones para mejorar las condiciones de vida de los habitantes debe girar en torno a elevar la calidad en los sistemas de salud, así como elevar la productividad de la fuerza de trabajo, quizás desarrollando las habilidades y conocimiento que se encuentren mejor valorados en el mercado de trabajo. En zonas urbanas el acceso a servicios médicos es factible, lo cuestionable es la calidad del servicio, donde las familias con mayores ingresos pueden financiar una mejor atención que aquellas familias de bajos recursos monetarios.

La política social en el agregado no puede implementarse de la misma forma en municipios indígenas y no indígenas, las creencias y las instituciones diseñadas por la colectividad impiden que los resultados puedan asemejarse. Las políticas deben atender los rezagos, desgraciadamente ante una inmensa cantidad de necesidades sociales y limitados recursos económicos del Estado, esas políticas deben jerarquizarse considerando las estrategias que ofrezcan los más altos beneficios.

El ensayo aquí realizado debe considerarse como una primera aproximación, para mejorar la contundencia deben realizarse análisis con mejor información y así generar las evidencias para por fin estipular un ideal en el proceso de enseñanza formal dentro de las comunidades indígenas, donde, por un lado la educación puede respetar la cultura y las instituciones indígenas; por otro, puede pretenderse eliminar su cultura e incorporar a esas comunidades al proceso de acumulación de capital; aunque también pueden no atenderse las necesidades de dichas comunidades y esperar que la dinámica social, independientes a las acciones del gobierno, determinen su propio futuro.

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