LA VEJEZ: UNA DISCRIMINACIÓN MÚLTIPLE

LA VEJEZ: UNA DISCRIMINACIÓN MÚLTIPLE

Francisco Bijarro Hernandez
Susana Virginia Mendiola Infante

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LA CRUDA REALIDAD

El avance tecnológico en medicina del S. XXI ha mejorado la expectativa de vida notoriamente, siendo el promedio de vida actual de aproximadamente 70 años para los hombres y 75 para las mujeres. Este fenómeno masivo de prolongación de existencia biológica lamentablemente no es acompañado del mantenimiento de calidad de vida; garantiza una prolongada agonía pero no una adecuada vida.

Para Ondorica (2002) el contraste de la sociedad en ocasiones mantiene vivo a los ancianos para muchas veces marginarlos o maltratarlos. Los adultos mayores no tienen actualmente asignado un lugar de reconocimiento y valoración social. Existen condiciones materiales y una serie de representaciones sociales que sostienen que la vejez es un período de la vida en el que ha se ha terminado la actividad productiva y creativa de las personas. “(…) en muchos casos se encuentran fuera de la cadena económica reproductiva, y la jubilación que constituye una conquista histórica y nada más que histórica que a la final se convierte en una columna de dos cuadras para cobrar una miseria y otra para pedir servicios médicos de limosna.” (Wallace, 2000:159) Todo aquello se transforma en una etapa angustiante y sin perspectivas, se transforma en un castigo, en un galimatías y amasijo de consultas y papeles.

Sustenta Young (1992) que este escenario deduce que el adulto mayor es considerado dentro de la globalización o fase superior del capitalismo como un objeto inservible, apolítico, amnésico; cero a la izquierda, es decir, no produce, ni tiene precio objetivo; lo que crea una barrera o separación entre sociedad y ancianidad. La innecesaria separación entre anciano y sociedad, puede tener un efecto devastador en nuestros viejos convirtiéndolos en desechos humanos, en basura social de la globalización. Aprecia de la misma forma Tilly (2000) que para los globalizadores todo sirve cuando produce o se puede vender. Se ha desarrollado no por el valor humanístico intrínseco del cuidado de los viejos en general, sino porque los viejos en el mundo comenzaron a tener un pequeño ingreso por vía del Estado o por vía de la familia y son consumidores. A veces ese consumo mínimo en los sectores más pobres, genera un mercado y ese mercado recicla sus necesidades a través de los mismos viejos, especialmente el mercado farmacéutico. La vejez ha sido descubierta como "mercado de consumo", se han disparado ofertas, tanto de productos como de servicios. Encontrar la fuente de la juventud ha sido desde siempre un anhelo de la humanidad, pero ahora las cosas parecen haberse invertido es la fuente quien nos busca a nosotros.

Todo un proceso de mercadotecnia pues son puestos a la venta, regeneradores neuronales, mejoradores de potencia sexual para la tercera edad, Clubes privados para seniles, residencias cinco estrellas para ancianos; ahora sí adulto mayor es importante pues produce dinero y cuesta mantenerlo.

En un proceso de maquinación de riqueza sin precedentes creados por la globalización, según el BM a inicios de este nuevo milenio cerca de 1,300 millones de personas viven con menos de un dólar diario y 2,600 millones con dos dólares al día. La polarización social y económica que produce este proceso entre ricos y pobres ha permitido la desaparición de la clase media. Las fuerzas del mercado están arrastrando a la clase media hacia la pauperización. (Wallace, 191)

Otro contraste de la globalización lo constituye el impacto sobre las personas: estrés, tensión permanente y poco tiempo para atendernos a nosotros mismos, nuestras familias, vecinos y amigos. Por ejemplo aquí en México la constitución de las diversas AFORES, como entidades depositarias de ahorro tienen las más claras intenciones de recoger las aportaciones destinadas al régimen de jubilación por ahorro individual obligatorio. Las desventajas se incrementaría a usanza de las rapaces intenciones de las transnacionales de Seguros que frenarán el libre ingreso de afiliados de la tercera edad; pondrán trabas a los exámenes médicos.

Sostiene Beck (20009 que es importante reiterar demás entender a pesar de maquillar la realidad concepto posmodernos por ejemplo que la vejez o tercera edad o edad mayor adulta atraviesa por una crisis de valores fundamentada en el capitalismo inhumano y que se profundizará cuando se globalice y se planetarice la economía. Ya desde hoy nos limitan: para ser becario se necesita ser joven, para acceder a un préstamo se necesita ser joven, para acceder a un seguro necesita ser joven y estar en óptimo estado de salud; para acceder a un trabajo debe ser joven; para votar en las elecciones necesita ser joven, para muchas cosas excepto para ser explotado se necesita ser joven. Lo único globalizado será entonces la pobreza, miseria, desnutrición, explotación, desocupación, marginalización, alineación, imperialización.