LA ECONOMÍA DEL FIN DEL MUNDO
CONFIGURACIÓN, EVOLUCIÓN Y PERSPECTIVAS ECONÓMICAS DE TIERRA DEL FUEGO


Miguel A. Mastroscello

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1.2. LOS RECURSOS NATURALES

La extensión y la topografía del territorio, su ubicación relativa, el clima y la disponibilidad de materias primas, definen fuertemente las perspectivas económicas de una región; más aún, tales características determinan un patrón de asentamiento poblacional. Ello sigue siendo así, por más que —como hemos señalado— en la actualidad el avance tecnológico supedite fuertemente ese determinismo del medio que poco tiempo atrás era indiscutible . Por esto, resulta importante abordar los datos que permiten una descripción de estos aspectos de la realidad fueguina.

1.2.1. Superficie, relieve, cursos y espejos de agua

La superficie de la provincia es de 1.002.445 km², lo que representa algo más de una cuarta parte del total del país. Sin embargo, es necesario considerar que cerca de un millón de kilómetros cuadrados de dicha área corresponden al sector antártico, y que la mayor parte de su población, así como prácticamente la totalidad de sus unidades productivas, se asientan en la porción argentina de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Por tal motivo, a esta última —cuyos habitantes suelen denominar, simplemente, la isla — se hará referencia en este tramo del análisis.

Una primera mirada a la isla, entonces, permite comprobar lo escaso de su territorio, cuya superficie de unos 21.000 km² es menor que la de Tucumán, la provincia más pequeña del país. Ello también la diferencia en el contexto de la región patagónica de la que es integrante, caracterizada por su dilatada extensión.

En el espacio territorial de la isla se advierten dos grandes áreas, atendiendo a las características del relieve: en el sur, la región andina, y en el centro y norte, la extraandina . No obstante, las peculiaridades de clima, topografía y comunidades vegetales presentes posibilitan una división más detallada, en tres zonas agroecológicas, las cuales (nombradas en sentido sur-norte) son: la zona cordillerana, coincidente con la antes mencionada región andina, la zona de transición conocida como ecotono o parque fueguino, y la estepa magallánica .

Un viajero que inicie su recorrido desde las orillas del casi mítico Canal Beagle en dirección al norte, atravesará primero la bellísima zona cordillerana, que abarca una franja comprendida entre la costa sur de la isla y una línea imaginaria que coincide aproximadamente con el paralelo de 54º 30’ latitud Sur, y que hacia el Este llega hasta el Océano Atlántico entre las desembocaduras de los ríos Lainez e Irigoyen. Es esta una comarca de montañas con alturas que llegan a los 1.600 metros, cubiertas hasta los 600 m. por un monte denso, las cuales se alternan con valles profundos. El atractivo del paisaje se completa con numerosos ríos y arroyos, la mayoría correntosos y de caudales reducidos, así como con varios espejos de agua; el mayor de estos es el lago Fagnano, cuya superficie de 1.138 km² la Argentina comparte con Chile . Con nevadas intensas y frecuentes, el clima es frío y húmedo, por lo que el suelo y los cursos de agua —al igual que en toda la isla— se congelan durante el invierno.

A continuación, nuestro imaginario excursionista comenzará a adentrarse en el escenario del ecotono que —ocupando la franja central, desde la región cordillerana hasta el curso del río principal de la isla, denominado Grande— tiene un atractivo diferente, a partir de una topografía más moderada. Los valles son más anchos y menos profundos, y se intercalan con planicies de altura intermedia, conocidas como pampas, mientras que la presencia de la masa boscosa va disminuyendo paulatinamente a medida que se avanza hacia el norte. También hay varios espejos de agua, entre los que se destacan los lagos Yehuin y Chepelmuth, mientras que los ríos —a favor del relieve suave— corren más lentamente sobre cauces con numerosos meandros. Las nevadas resultan algo menos frecuentes e intensas que en la cordillera, aunque el clima sigue siendo frío. Por su extensión, algunos autores han dividido a esta zona en tres subregiones, designadas como ecotono costa norte, costa sur y de cordillera, atendiendo a las variaciones climáticas y a la distribución y abundancia relativa de las comunidades vegetales.

Superado el cauce del río Grande el paisaje se vuelve más agreste, indicando que se ingresa en la estepa magallánica, una gran planicie caracterizada por la casi total ausencia de árboles. Es válido recordar, como elocuente descripción de esta peculiaridad, que los pobladores locales y, particularmente, los pescadores deportivos aplican a cierto paraje rural ubicado sobre la margen norte del río citado la denominación de El Arbolito, aludiendo al único ejemplar arbóreo que se encuentra en varios kilómetros a la redonda. Identificada por los fuertes vientos y la baja frecuencia de las nevadas, la zona muestra en su relieve algunas suaves ondulaciones, cada tanto intercaladas con depresiones conocidas como cañadones; la red hídrica corre desde el Oeste hacia el litoral atlántico, destacándose el ya mencionado Grande y el Chico como los ríos más importantes. Ningún curso de agua de Tierra del Fuego es navegable.


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