LA ECONOMÍA DEL FIN DEL MUNDO
CONFIGURACIÓN, EVOLUCIÓN Y PERSPECTIVAS ECONÓMICAS DE TIERRA DEL FUEGO


Miguel A. Mastroscello

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CAPITULO 1 – LOS RECURSOS PRODUCTIVOS

1.1. EL MARCO TEÓRICO

La teoría económica puntualiza que la producción de los bienes físicos y los servicios destinados a la satisfacción de las múltiples necesidades humanas, se lleva a cabo mediante combinaciones de ciertos recursos, a los que denomina factores productivos. Los grandes autores clásicos, que vivieron en Europa entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX, clasificaron a esos factores en tres grandes grupos, la tierra, el trabajo y el capital, lo cual resultaba acorde a la realidad socioeconómica de esa época y ese lugar. Pese el tiempo transcurrido, dicha clasificación se sigue empleando en nuestros días para el estudio de los problemas económicos, pero complementada con otros elementos que, aunque intangibles, resultan de creciente importancia en las sociedades modernas: por un lado, la capacidad empresaria, considerada hoy como un factor productivo más, y por el otro el conocimiento (asociado al factor trabajo) y el entorno tecnológico (vinculado al capital).

Por factor tierra entendemos al conjunto de los recursos naturales en general, lo cual significa que la denominación involucra a aquellos medios provistos directamente por la naturaleza, sin intervención humana. El término “tierra”, además, se debe interpretar en un sentido amplio, ya que se refiere no sólo a las cultivables y a aquellas que disponen de pasturas, sino también al espacio urbano, a los bosques y los minerales del subsuelo, y a las riquezas del medio hídrico.

En cuanto al factor trabajo, comprende a las habilidades y competencias de la población que interviene en el proceso productivo. Se trata del capital humano y constituye por ende el elemento de producción básico. El análisis económico considera en particular a los trabajadores que aportan la oferta de mano de obra al mercado laboral.

El factor capital, por su parte, abarca a las construcciones —tales como fábricas, depósitos, caminos y puentes— así como a las máquinas, equipos, grandes aeronaves, barcos, camiones y otros medios de transporte, etc. En otras palabras, son los bienes que sirven para producir más bienes, aunque también están comprendidos en este grupo los edificios destinados a viviendas, escuelas, hospitales, etc., todos los cuales generalmente tienen una vida útil de muchos años. Para evitar confusiones, conviene recordar aquí que el dinero sólo es considerado capital cuando va a ser gastado en la producción de bienes y/o servicios, distinguiéndoselo entonces con la denominación de capital financiero.

La capacidad empresaria está referida a la organización del proceso de producción, y se define a partir de la aptitud de un individuo o una empresa para combinar los restantes factores, con el objeto de alcanzar una operación lo más eficiente posible.

Estas definiciones permiten concluir que la capacidad económica de una región o un país depende, de manera esencial, de su dotación de factores productivos, analizada tanto en términos de cantidad como de calidad, y de la forma en que esos recursos se combinan. Para una mejor ilustración del concepto, podemos recurrir a uno de los modelos más sencillos del análisis económico, conocido como Frontera de Posibilidades Productivas (FPP).

Los modelos económicos son representaciones simplificadas de la realidad, por lo general formalizados mediante herramientas matemáticas y basados en uno o más supuestos, los cuales son utilizados por los economistas para estudiar uno o más fenómenos. Se trata de un recurso analítico comparable a las maquetas del cuerpo humano con las que los médicos explican anatomía: aunque no son la realidad, permiten comprenderla.

En este modelo partimos del supuesto de estar ante una economía que produce sólo dos bienes: tablas de madera y televisores; además, diremos que la industria maderera y la electrónica emplean en conjunto a la totalidad de los factores productivos disponibles. Otro supuesto consiste en que si esa economía emplea todos sus recursos en los aserraderos, produce 3.000 tablones por año y ningún televisor; en el caso extremo contrario, si las fábricas electrónicas absorben la totalidad de los factores, la economía elabora 1.000 aparatos de televisión. Ello determina una frontera de posibilidades productivas que en el gráfico siguiente está representada por la curva FPP. Entre tales extremos, ambas ramas fabriles se dividen los recursos en diversas combinaciones, con una de las cuales –por ejemplo- producen 700 tablones y 2.000 televisores; designamos a esta última con la letra A.

En el punto B, en tanto, la economía produce 1.000 televisores y 400 tablas, pero por alguna razón hay recursos ociosos o subocupados (trabajadores sin emplear y/o máquinas sin utilizar) y entonces la producción se ubicada por debajo de la frontera potencial. Naturalmente, ese nivel productivo podría aumentar si la economía avanzare hasta lograr la ocupación plena y eficiente de los recursos, situación que en el gráfico está representada por cualquiera de los puntos ubicados sobre la frontera. En cambio, si la economía se propusiera alcanzar un nivel de producción superior, por ejemplo llegando al punto C, debería incrementar su dotación de recursos, incorporando trabajadores y/o máquinas, de manera de desplazar hacia la derecha la curva FPP. En el primer caso, el avance desde el punto B hacia el A responde a medidas denominadas de corto plazo o coyunturales, ya que los recursos existen y sólo debe lograrse su utilización plena; en cambio, el segundo caso implica acciones de largo plazo para provocar cambios estructurales.

Estados Unidos es desde hace tiempo la economía más poderosa del planeta, merced a la feracidad y extensión de sus tierras, las competencias laborales de su numerosa y bien instruida población, la eficiencia de sus empresarios y un equipamiento nutrido y moderno. Japón, aunque carece de recursos territoriales vastos, ha disfrutado de fuertes crecimientos económicos a partir de su extraordinaria capacidad para generar ahorro interno (volcado como inversión para la ampliación de su equipo de capital), de su buena organización productiva y del notable rendimiento de su mano de obra (es decir, de su alta productividad).

Diversas combinaciones de escasez o ineptitud territorial, carencia de equipamiento y bajos niveles de educación y/o capacitación tanto de sus segmentos empresarios como de la fuerza laboral condicionan en forma negativa las posibilidades de progreso económico en muchos países de Asia, África y América Latina.

Pese a ello, como apuntamos con anterioridad, es importante tener en cuenta la influencia que el conocimiento y las innovaciones tecnológicas han adquirido en el presente, dado que mediante su incorporación ciertos países o regiones consiguen superar, por ejemplo, sus desventajas territoriales y alcanzar estándares de vida satisfactorios para sus poblaciones.

A continuación procuraremos describir las características que en Tierra del Fuego poseen los primeros tres recursos productivos mencionados, poniendo especial énfasis en algunos aspectos esenciales, tales como los rigores climáticos, las peculiaridades del relieve, la distancia a los grandes centros de producción y consumo, la dinámica poblacional, etc. En cuanto a la capacidad empresaria, nos referiremos a ella en la segunda y tercera parte de este libro, cuando abordemos el análisis sobre la evolución histórica y las perspectivas de la economía provincial.


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