LIBERTAD DE CONSUMO¿ EL BIENESTAR PERCIBIDO 
¿Con más dinero compramos más bienestar?

LIBERTAD DE CONSUMO¿ EL BIENESTAR PERCIBIDO ¿CON MÁS DINERO COMPRAMOS MÁS BIENESTAR?

Camilo Herrera Mora

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LO QUE NECESITAMOS Y LO QUE QUEREMOS

Cada fin de mes esperamos ansiosos la llegada del salario para asignar nuestros gastos mensuales, para saber que debemos pagar y que podemos gastar para saber que vamos a hacer con el extra de dinero que nos queda. Este ejercicio, que por lo general es insatisfactorio porque no nos queda mucho dinero para hacer lo que queremos, es el que nos explica el vínculo directo entre la necesidad y el bienestar.

Durante mucho tiempo nos hemos puesto como meta lograr cierto nivel de ingreso para alcanzar cierto nivel de gasto, y sobretodo cierta canasta de gasto; el mejor ejemplo de esto es el teléfono móvil o celular, que al comienzo fue presentado como un servicio de lujo y hoy la mayoría de la población lo considera un bien necesario, como ocurrió con el televisor y el carro.

Entonces, de acá surge la teoría microeconómica que responde la pregunta de este libro, ¿qué bienestar percibimos?

Cada familia determina su nivel de gasto por el ingreso de los jefes de hogar, que hoy son el padre el hijo, y en algunos casos en Latinoamérica y Europa inclusive, los hijos mayores de edad que no han salido del hogar. Este ingreso se reparte entre bienes definidos como necesarios (GN) y con el sobrante se hacen las compras suntuarias o de lujo aparente (GN).

Evidentemente cada familia y por ende cada cultura define la necesidad de un bien según su tradición y condiciones de mercado; para un judío no es importante la carne de cerdo, pero sin duda para los asiáticos el consumo de té es algo más que frecuente.

Entonces la definición de la necesidad de un bien viene claramente dada por la elasticidad precio de este bien, porque fórmula en si misma que demuestra la baja sensibilidad del producto ante cambios de precio, evidenciando que de dicho bien se consume una cantidad definida y que es consumido en cualquier situación financiera del hogar, y porque refleja las condiciones culturales de cada familia y sociedad. Sin duda la elasticidad precio del vino en Europa es mucho más baja que en Latinoamérica, donde el vino no es parte de su identidad cultural.

Por esto la definición clásica de la elasticidad nos permite acercarnos a comprender la importancia de bien o servicio en la canasta de consumo del hogar. Bienes como la comida, el arriendo o hipoteca del hogar y los servicios públicos son bienes necesarios en casi todas las culturas – por lo menos en las urbanas -, y las bebidas alcohólicas, la televisión cerrada y las joyas son igualmente aceptadas como de lujo en la mayoría de las sociedades. Por esto la evidencia empírica de este indicador microeconómico refleja las diferencias culturales sobre algunos bienes que consideraríamos fácilmente necesarios o de lujo.

Este es el caso de la cerveza. Para los alemanes la cerveza tiene una elasticidad precio de 0,57 , y para los Colombianos es de 1,95, lo que indica rápidamente que para el germano esta bebida es importante en su consumo diario, mientras que en los colombianos no; igualmente en el caso de los libros, para los alemanes la elasticidad precio es de 0,22 mientras que en Japón es de 2,27. Sobre esto se pueden hacer algunas inferencias culturales sobre este país, ya que si bien la cerveza es fundamental en su vida cotidiana, son lectores fieles pese a las condiciones de precio, lo que se vincula correctamente con el alto nivel cultural que tienen; lo curioso es que en Colombia la cerveza bien puede ser un bien más que necesario para muchos ciudadanos y sin lugar a dudas la lectura es parte fundamental de la cultura japonesa, pero en el primer caso, la cerveza es muy cara para el consumo promedio, y en el segundo, los nipones hoy consumen mucho contenido virtual, que tiene un costo cercano a cero .

Estos escenarios nos permiten comprender que el fenómeno de ingreso o capacidad de compra es fundamental, por esto ante una contracción en la capacidad de compra, cada hogar debe hacer una reasignación de gasto, que teóricamente defiende el consumo de los bienes considerados como necesarios, y es así como el hogar reconoce lo que realmente es básico en su consumo y presencia la reducción de su bienestar, ya que una de sus dos canastas se ve reducida; caso que sería completamente contrario si el ingreso aumentará.

Es común que para los salarios tradicionales (sin considerar los variables) se dé un aumento mensual en enero con el fin de recuperar la capacidad adquisitiva pérdida en el año pasado, que a nivel mundial puede ser cercano al 3%, que es lo mismo que la inflación causada en año inmediatamente anterior.

Durante el año, el consumidor común va perdiendo capacidad de compra cada mes a medida que aumenta la inflación, al punto de perder un 3% de capacidad de compra, lo que nos llevaría a pensar que el consumidor reduce sus compras a final de año, más la evidencia cultural nos muestra que en casi todas las civilizaciones las fiestas de fin de año hacen mucha de la facturación de muchos bienes de consumo . En este punto es donde la capacidad de crédito y el ahorro son fundamentales.

En resumen, la condición de bien necesario o suntuario es mucho más compleja que las mismas mediciones de elasticidad, ya que un bien como una botella de vino puede ser parte del consumo frecuente del hogar o un regalo navideño, lo que lo única en un lugar muy diferente en la asignación de gasto; aunque en muchos casos consideremos que un regalo es un obligación, y por ende un bien necesario de comprar.