LIBERTAD DE CONSUMO¿ EL BIENESTAR PERCIBIDO 
¿Con más dinero compramos más bienestar?

LIBERTAD DE CONSUMO¿ EL BIENESTAR PERCIBIDO ¿CON MÁS DINERO COMPRAMOS MÁS BIENESTAR?

Camilo Herrera Mora

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LA MEDICIÓN DE BIENESTAR: LA LIBERTAD DEL CONSUMO

El capítulo anterior dejo abierta una puerta que no ha sido olvidada. Por esto, es fundamental profundizar en un concepto teórico muy simple: el pocket share . Este es la participación de cada ítem de consumo en el total de consumo, es decir, que el vestuario en Bélgica en 2.006 peso el 6,48% de su gasto.

Entonces cada mes la persona reasigna su gasto según las necesidades y gustos de cada momento, los precios, las oportunidades, el abastecimiento, su cultura. Por ejemplo, el pavo tiene un pocket share mucho más grande en navidad que en el resto del año al igual que los regalos, mientras las Compras personales pierden participación.

En este ejercicio de sustitución de bienes y servicios mensual es donde se definen los ciclos de consumo de los bienes, que son fuertemente influenciados por las tradiciones culturales, las estaciones, las temporadas de consumo (como las colecciones de moda) y está fuertemente influenciado por la capacidad de sustitución en caso de escases o de precios altos. Cuando uno está en el mercado, y ve que el pan de avena que siempre lleva es más caro que el pan de 3 granos, tiene que tomar una decisión que se refiere a la preferencia de un bien sobre otro y a la capacidad de compra de ese momento.

La Definición de Bienestar Percibido.

Sin duda en un escenario de escogencia como ese, la decisión final estará vinculada a la necesidad del bien inicialmente, a la capacidad de compra de ese momento (que está claramente vinculada a los precios de todos los otros bienes necesarios) y al gusto; entonces llega la pregunta inevitable en el momento de la compra, ¿compró por necesidad o por gusto?, y es en este punto donde la persona percibe su nivel de bienestar.

El Bienestar Percibido es pues la relación entre los bienes que podemos comprar frente a los bienes que debemos comprar; ya que esta simple relación nos muestra cual es nuestro verdadero nivel de libertad y de satisfacción de nuestros gustos más allá de haber logrado un mínimo de consumo necesario . Este concepto absorbe las tres dificultades que se plantearon en el primer capítulo y las dinámicas visualizadas en el segundo, ya que en presencia de la libertad de elección en cada cultura, forma de gobierno y oportunidades del mercado el sujeto toma las elecciones más eficientes para él y así puede definir su propio bienestar, dentro del marco de las limitaciones culturales, políticas, económicas y su misma capacidad de compra.

Seguramente en este punto usted puede estar sorprendido por la sencillez de este indicador, pero creo que es fundamental que todo indicador cumpla con tres premisas básicas:

(1) Sencillez de Cálculo; para que el conocimiento no se limite a unos pocos y su interpretación pueda ser colectiva.

(2) Fuentes de Fácil Acceso; para que cualquier persona u organización pueda estimarlo y no requiera grandes inversiones en información.

(3) Continuidad; es fundamental que el indicador permita medirse a lo largo del tiempo y en lo posible ser calculado en tiempo pasado.

Por esto el BP busca ser simple y comprensible; al ser una relación simple la persona lee el indicador la final como “de cada tres pesos que gasto en lo que me toca, gasto uno en lo que quiero, entonces mi bienestar es del 25%”, y le permite compararse con otros.

Entonces es prudente hacer una serie de precisiones sobre el indicador:

1. El indicador se valora por encima de cero (0<BP), pero no se limita en uno, ya que en muchos casos particulares, (y esperando que llegue a ser un indicador nacional) la persona puede tener un gasto de bienes suntuarios superior al de los necesarios;

2. La condición de necesidad de un bien a nivel particular lo asigna cada persona, pero a nivel nacional es prudente usar las elasticidades precio para esta definición, ya que algunos bienes son necesarios para unos pero para otros no.

3. En el mismo sentido del punto anterior, algunos bienes que consideramos suntuarios hoy pueden ser necesarios mañana, y por esto el ejercicio de las elasticidades es muy importante; cuando salieron al mercado los teléfonos celulares eran considerados un lujo inalcanzable y hoy existen tendencias mundiales para definirlo como servicio público y bien necesario.

Bajo estas premisas y usando la información de los estudios de RADDAR internacional, Euromonitor, Eurostat y diversos datos de los institutos estadísticos de diferentes naciones, he logrado unificar una lista de 31 países, de tres grupos de ingreso diferentes para visualizar esta medición y reflexionar sobre ella.

Estos 12 grupos de consumo son definidos por Eurostat, tienen una agregación de 86 ítems de consumo, que nos permiten visualizar que bienes consideramos a nivel global como necesarios y suntuarios, ya que si ubicamos el indicador por las elasticidad de cada país, seguramente la tasa de bienestar percibió será muy similar entre naciones, ya que captura las diferencias de política económica.

Nota: se clasifico por grandes grupos ante los vacios de información en ciertas categorías por la inexistencia de productos en algunas naciones como el caso de los narcóticos.

Entonces bajo ciertas premisas lógicas, se listaron estos 86 ítems como necesarios y suntuarios para hacer la medición en estos países desde 1.999 hasta 2.006, con los siguientes resultados (ver tablas anexas al final del capítulo):

1. Inglaterra es el país con el indicador más alto de los países estudiados con un dato de 0,96, lo que indica que por cada dólar destinado en bienes suntuarios comprado en Austria, se destinan otro a bienes necesarios.

2. El país con el indicador más bajo es Perú, donde la relación es de 1 a 4, con un bienestar relativo de 0,25, debido al gran peso que tienen los alimentos en su canasta de consumo.

3. La relación de los países estudiados es de 0,57; que se desagrega en 0,57 en países de ingreso alto, en 0,51 en países de ingreso medio y 0,42 en países de ingreso bajo. Lo que evidencia el problema del listado de países estudiados por darle más peso a naciones de altos ingresos, y por lo tanto se recomienda estudiar sobre los datos por grupos de ingreso, como es caso de América Latina.

Dentro de esta evidencia surgen datos que para cualquier lector son interesantes. Estados Unidos es un país que se parece más a América Latina que a un país de ingresos altos, siendo el caso contrario de Panamá, que tiene mayor libertad de consumo que el país del norte. Los países nórdicos comúnmente bien listados, demuestran que el estado bienestar que los gobierna les da un buen nivel de bienestar percibido pero son superados por naciones de libre mercado como Inglaterra y Japón, el cual demuestra que pese a sus dificultades macroeconómicas de finales del siglo XX, ha mantenido su calidad de vida.

Esta medición no es constante en el tiempo y por el contrario demuestra y refleja el comportamiento de la economía global, porque evidencia fácilmente los cambios de precios del mercado y la posición de cada país en el comercio internacional y en las especializaciones de producción.

Es importante recalcar que en los promedios de estudio por niveles de ingreso las diferencias no son tan grandes: los ingresos altos superan a los ingresos bajos en cerca de un 35%, dejando ver que las grandes diferencias entre los consumos per cápita no son fundamentales en el momento de percibir el bienestar. Esto se debe a que cada sociedad se ajusta a las oportunidades del mercado, y por medio de este indicador se puede apreciar que los niveles de bienestar. Ahora bien, aprovechando la conceptualización teórica del capítulo 2, podemos establecer la trayectoria de este nivel de bienestar percibido en el mundo.

Esto evidencia que en todos los niveles de ingreso la tendencia del bienestar percibido es positiva ante el aumento del consumo per cápita en dólares y que ya se evidencia una reducción del consumo y del bienestar ante la presencia de inflaciones altas.

La tendencia que se aprecia evidencia rápidamente el peso en el bienestar de los precios de los productos básicos, ya que los países de ingresos altos pierden su bienestar al mismo tiempo que el mundo encarece la gasolina y otros commodities, y por el contrario los países que exportan el petróleo aumentan ligeramente su bienestar. Esto demuestra la sensibilidad del indicador, que sin lugar a dudas en 2.007 (exento del estudio por ausencia de información) el bienestar al nivel global se verá afectado, como consecuencia del aumento de precios del petróleo, los alimentos y la caída del sistema hipotecario en los Estados Unidos.

Igualmente es apreciable que a mayor capacidad de compra se reduce el bienestar percibido, debido a que ante un mayor gasto muchos bienes considerados suntuarios se convierten en necesarios y esto se potencializa ante la mayor cantidad de compras de bienes en un mercado más desarrollado.

A manera de conclusión, al parecer el indicador de bienestar percibido expresa muy bien las dinámicas de comercio exterior, capacidad de compra, inflación y las condiciones culturales y políticas, lo que lleva a que de un modo directo en la evaluación del pocket share de los hogares podemos saber que tan bien se sienten con su condición de gasto y la libertad de consumo que su mercado le aporta.