LIBERTAD DE CONSUMO¿ EL BIENESTAR PERCIBIDO 
¿Con más dinero compramos más bienestar?

LIBERTAD DE CONSUMO¿ EL BIENESTAR PERCIBIDO ¿CON MÁS DINERO COMPRAMOS MÁS BIENESTAR?

Camilo Herrera Mora

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El mundo es plano, y muy diferente

Por eso es momento de cambiar un poco nuestra percepción de mundo. Siempre hemos considerado al mundo como una serie de bloques continentales que se desplazan muy lentamente y he tienen elementos de consumo y productividad altamente vinculados a sus recursos naturales, tamaño de territorio y población, y sobre los factores de producción consideramos que estos bloques continentales se diferencian unos de otros.

En este mapa se evidencia que 8 bloques geográficos realmente diferencian al mundo. Norteamérica es diferente de la mayoría de Suramérica; el Magreb no es igual al África Subsahariana; Europa no es lo mismo que el bloque de repúblicas ex comunistas; ni mucho menos Oceanía es parecido a los países del pacífico pese a sus vínculos británicos.

Estas diferencias de posición global por bloque conllevan en sí mismo una fuerte relación con las estaciones, que causan que las familias hagan cambios de bienes de consumo cada 4 meses, y esto arrastra una serie de ciclos de producción y de productividad, que tienen una relación directa con su desarrollo; por esto el consumo per cápita en dólares es en muchos casos 4 veces el consumo de los países de zonas estacionales .

Bajo esta forma de ver el mundo, casi todos los bloques geográficos reaccionan de la misma manera, comenzando con un consumo de hogares mayor que la mitad de sus economías y perdiendo peso en cerca de un 20% en 50 años. Llamativamente Latinoamérica aumenta su participación del consumo de hogares en la década de los ochenta en la misma tendencia que Norteamérica (NAFTA), lo que evidencia el impacto del libre comercio, la reducción de gasto del estado y la liberalización de los capitales, es decir, el Consenso de Washington. Por el contrario Asia y África reducen su participación mientras la Comunidad Europea encuentra un “sano equilibrio” en cerca del 57% del PIB.

Estos datos nos dejan hacer una serie de reflexiones fundamentales sobre las formas de gobienro. Aquellas naciones que tengan un consumo de hogares con alta participación el PIB son las que tienen un bajo comercio internacional y el gasto del estado no es tan alto; por el contrario, las naciones que tienen un consumo de hogares cercano a la mitad de la economía tiene un mayor rol del estado (en muchos casos por constituciones de “Estados de Bienestar”) y un comercio exterior bastante más dinámico.

Esto nos lleva a pensar que las formas culturales son mejores para describir las formas de consumo, ya que tiene un vínculo más cercano a las formas de gobierno, modelo económico y creencias religiosas. Por esto la clasificación de civilizaciones nos permite saber con quienes somos hoy más parecidos y nos queda más fácil establecer comparaciones, es como saber si los vecinos son de la misma ciudad que nosotros y por esto tienen costumbres parecidas a nosotros.

En esta forma de ver el mundo, es claro que la civilización cristiana (hoy sin el mundo comunista), es mayormente católica, demócrata y capitalista; la islámica, es musulmana, con una estructura de libre mercado condicionada a la tradición coránica y sus formas de gobierno son democráticas dentro de su marco cultural; a esto se suma la civilización Dhármica que convoca países de muchas formas de gobierno y mercado pero fundamentan su creencia en un ámbito más espiritual que material, y le dan mucha más importancia a la sustancia que a la forma. La civilización restante en si no existe, ya que se refiere a las religiones que tiene cada uno de los países de la mayoría del África y el mismo Israel.

Visto el consumo de esta manera podemos visualizar más fácil el vínculo entre el estado y los hogares. Los países occidentales o cristianos, fundamentan sus tres pilares institucionales en la libertad, por esto el consumo privado en estos países es relativamente alto (superior al 60%) siguiendo la tendencia global o vicersa; por su parte los países de la agrupación de religiones propias tienen un alto consumo como porcentaje del PIB, evidenciando el poco involucramiento de estos en el mundo y con sus gobiernos; los dhramicos u oriente vienen aumentando su relación de comercio internacional y de gasto del estado, lo que se explica mayormente por el comunismo en China, Corea del Norte y Vietnam; mientras los países islámicos, que no son solamente los de medio oriente , se ajustaron a la tendencia mundial pasando de actuar como países de religiones propias ser más occidentales, dejando ver la influencia de este mundo en el boom petrolero.

Es claro que en el siglo XXI las tendencias de la importancia del consumo privado cambiaron radicalmente. Occidente mantiene su tendencia sobre el 60%, mientras que los países de religiones no comunes y las dhármicas reducen la importancia del consumo en su economía, en la tendencia completamente contraria de la civilización islámica, que en este siglo recibe a muchos de los países ex comunistas y las guerras del golfo y la invasión a Afganistán e Irak, modifican claramente el consumo. Esto deja ver que el mundo islámico reduce la intervención del estado en el mercado y los países asiáticos hacen lo contrario y profundizan su comercio internacional.

Si lleváramos este análisis a un nivel de hogar, es quizá mucho más claro. Los occidentales tienen un consumo creciente pero el nivel de impuestos que pagan para mantener el estado de bienestar y de libertad que les ofrece su régimen es alto; las familias islámicas ven como su consumo es cada vez más amplio y el estado gasta más pero sin reducir la capacidad de compra vía impuestos, lo que en el corto plazo es muy bueno para los hogares, pero no asegura la continuidad de calidad de vida en el largo plazo, y menos ante una caída en el precio de los productos básicos. Mientras tanto las familias dhármicas reducen su gasto efectivo, pero el estado le financia muchos gastos como los servicios públicos y controla los precios de ciertos bienes, lo que hace que la familia gaste menos dinero en sus compras, pero esto no es sostenible en el tiempo, ya que las familias chinas cada día tienen más dinero y lentamente esto hará que el libre mercado de occidente penetre en estos mercado como ocurrió en Japón.