AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA
 La transformación de la sociedad tradicional, del neomalthusiano Edward Arthur Wrigley

AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD TRADICIONAL, DEL NEOMALTHUSIANO EDWARD ARTHUR WRIGLEY

Edgardo Adrián López

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4. El suministro de materias primas en la Revolución Industrial

La primera diferencia entre la producción de materias primas de origen animal y vegetal, con las materias primas minerales es que las primeras son renovables. Pero su aporte energético es menor en comparación con las fuentes de energía no vivas (1992: 112). La segunda diferencia se vincula con el tipo de traslado desde las áreas de explotación hacia las zonas de comercialización: el mismo peso de grano y/o madera que el representado por carbón supone un espacio mayor en el flujo de la madera (los bosques son distantes), que en el del mineral (pocas minas son capaces de generar el tonelaje implicado). Además, el tráfico de las materias primas vivas es menor que el de los recursos minerales, por lo que la inversión en vías de comunicación es más rentable para los segundos (1992: 114).

4.1. La sustitución de la madera por el carbón

Ese reemplazo era imprescindible dado que 10.000 modestas toneladas de hierro hubiera exigido el producto de 40.000 hectáreas de bosque (1992: 115), lo que era insostenible. En un contexto de crecimiento industrial era ineludible conseguir abundante hierro de buena calidad y a costos moderados; esto se podía lograr con una revolución energética (1992: 116). Desde la fabricación de barcos, rieles, puentes y máquinas, hasta la producción de ladrillos, cerámica y vidrio, todas las industrias avanzaron con la gran cantidad de calor liberado por el carbón mineral (1992: 116-117, 206).

Ahora bien, las industrias que despegaron con rapidez fueron las que sustituyeron sus enlaces con la agricultura, en especial en el aprovisionamiento de combustible. Sin embargo, por eso mismo resulta llamativo y desconcertante que haya sido la industria del algodón la que fuera la gran protagonista del capitalismo británico (1992: 117, 130/131).

4.2. El transporte voluminoso

Antes de la era de producción a gran escala de minerales, el transporte por tierra sólo era apto para transportar un peso reducido, medido en quintales, en comparación con los cientos de toneladas que albergaban los barcos (1992: 118). Pero cuando los pesos generados se medían en millones de toneladas anuales (1992: 119), fue impostergable encontrar una solución al traslado hacia zonas interiores (la descarga y comercialización del carbón mineral se hacía en las costas desde el siglo XVII, fase en la que casi la mitad de la flota inglesa se dedicaba a su transporte –1992: 118).

El incremento permanente en los volúmenes transportados (de tres millones de toneladas a comienzos del siglo XVIII y de diez millones al final), no sólo convirtió al carbón en la materia más trasladada sino que estimuló las mejoras sustanciales en las vías de comunicación, al cubrir los costos a raíz de los altos beneficios (1992: 121). Por ello al principio, en lugar de ocuparse de las vías terrestres, se mejoraron las vías fluviales (cf. la canalización del Weaver, del Douglas, del Worsley, etc.). Algo después se comenzaron a extender los rieles; ya eran conocidos desde el siglo XVII (por ejemplo, las que comunicaban las minas con los muelles de Tyne) pero su utilización no era general (1992: 120). Sin embargo, tiene que consignarse una paradoja respecto al mineral: aun cuando su comercialización estaba revolucionando las industrias vinculadas a él de manera más o menos directa, su explotación no estaba sufriendo cambios que delataran una aguda elevación en la productividad por horas/hombre (1992: nota 14 en pp. 121-122).