AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA
 La transformación de la sociedad tradicional, del neomalthusiano Edward Arthur Wrigley

AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD TRADICIONAL, DEL NEOMALTHUSIANO EDWARD ARTHUR WRIGLEY

Edgardo Adrián López

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3.2. Testimonios empíricos y modelos históricos

Lo que asoma claro en los nexos entre modernización e industrialización es que parece existir un vínculo entre innovación tecnológica y aumento de la productividad (1992: 95-96), aunque no sea un enlace lineal, determinista y mecánico. Por lo demás, encontramos inicios de modernización en zonas pre/industriales que luego no dieron el “salto” hacia un mundo industrial (1992: 109). Igualmente, es probable que un cúmulo de enormes barreras en los principios de la expansión industrial, en particular, el abastecimiento de materias primas claves (f. i., el carbón), empujaran a agudizar el ingenio para disminuir el tiempo de transporte (la invención del ferrocarril) y para explotar las minas a mayor profundidad (la creación de la bomba extractora de agua). Al respecto, es conocido que desde el siglo XVII la escasez de madera convertía a Gran Bretaña en dependiente del carbón (1992: 96). A comienzos del siglo XVIII las máquinas de Newcomen para succionar el agua, se empleaban como un complemento ineludible de la explotación de las minas. Las innovaciones introducidas por James Watt la convirtió en un medio para revolucionar el resto de las industrias (1992: 96/97). Por ende, los inicios de la nueva tecnología de la máquina de vapor y el ferrocarril se remontan a la industria minera del siglo XVIII, y uno de sus principales puntos de apoyo fue a su vez el crecimiento de Londres (cf. infra; 1992: 206).

Con una explotación más acabada de las minas se pudo solucionar el problema del hierro. En la isla, la producción de dicho metal era pobre y no se la podía incrementar sin elevar considerablemente los costos de producción. Con el uso extendido del carbón, disponible en grandes cantidades y barato, la extracción y fundición del hierro se elevó sin que se dispararan los costos. El trabajo escapó de las limitaciones que impuso la productividad de la tierra en las épocas pre-industriales (1992: 97). Estos dos ejemplos nos ilustran que la máquina de vapor y el alto horno fueron resultado de una lucha agobiante contra las fronteras que debía vencer la génesis de valores de uso.

Pero las primeras invenciones que apelaban al empleo del vapor tenían necesidades energéticas modestas, de manera que se requería una expansión en la escala de la producción para hacer preferibles las nuevas fuentes de energía a la que proporcionaban los saltos de agua (1992: 98).

En otro orden de cosas, es dable constatar un fenómeno curioso. El tipo de desarrollo que indujo la modernización en Londres fue suave y continuo (1992: 107). En el siglo XVIII, la ciudad inglesa estaba modernizada pero no industrializada; en cambio, las áreas cuasi/industriales al estilo de Midlands eran industriales mas no modernas (1992: 108). En dichos espacios, la producción capitalista estaba bastante firme y avanzada; sin embargo, los salarios se abonaban en especie, poniendo en peligro la circulación del dinero y la expansión del mercado.