AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA
 La transformación de la sociedad tradicional, del neomalthusiano Edward Arthur Wrigley

AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD TRADICIONAL, DEL NEOMALTHUSIANO EDWARD ARTHUR WRIGLEY

Edgardo Adrián López

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11.7. Las tasas intrínsecas de crecimiento

La tasa neta de reproducción, sin incluir los hijos “ilegítimos”, se mantuvo constante y algo más baja a 1, 00. Aunque la natalidad, los decesos y la cantidad de bodas variaron no incidieron de manera contundente en la tasa de crecimiento.

En términos amplios, las discrepancias regionales se acentuaron con el tiempo y se hicieron más divergentes de lo que habían sido antes de 1901 (1992: 424). Pero todos los datos confirman que entre 1831-1871 la tasa de crecimiento fue próxima a cero (1992: 425, nota 54 en p. 427). Ello implica que los contrastes regionales entre los factores mencionados se compensaron de tal suerte que la tasa cero de crecimiento fue la hegemónica tanto en el país, cuanto en el plano regional y departamental.

11.8. Regulación social y control individual

Sabemos que el control de la fecundidad mediante el casamiento es una estrategia involuntaria de homeostasis. Empero, ¿es factible plantear lo mismo para el control de los alumbramientos en el interior del hogar? Tengamos en cuenta que las regiones francesas estudiadas demuestran que con variaciones para cada una de los elementos ponderados o para su conjunto, la tasa de crecimiento fue casi cero, de manera que el óptimo entre demografía y recursos o “nichos” económicos disponibles se consiguió por caminos divergentes (1992: 426).

Del análisis precedente también inferimos que la fecundidad y la nupcialidad fueron sensibles a sus mutuas variaciones, y que incluso ambas lo fueron respecto a las oscilaciones de la mortalidad. Quizá habría que suponer con igual derecho que las estrategias naturales anticonceptivas, tuvieron un rol estabilizador de idéntica importancia que el número de casamientos. Empero, existen tanto mecanismos demográficos cuanto económicos que pueden tener efectos homeostáticos similares a los que inducen dichas técnicas. F. i., el tiempo de espera para abordar el matrimonio depende, entre otras cosas, del deceso de los parientes mayores que el soltero, o de la curva de las rentas y precios. Estos condicionantes en el retraso de la edad para constituir pareja actúan como si fueran vías de regulación anticonceptiva. Una mortalidad leve incrementa la cantidad de niños y jóvenes, lo que puede suscitar el deseo de controlar el número de herederos (1992: 428). Sólo podríamos diferenciar a unos y otros luego de recopilaciones más exhaustivas de datos (1992: 427/428, 435).

Tampoco podemos subestimar la inmigración y emigración entre las unidades familiares como “racionalizaciones inconscientes” para conservar el equilibrio. Papel análogo jugaron las migraciones desde el mundo y hacia él (1992: 429, 435). Tal vez lo único que puede apoyar la idea (especulativa) respecto a que acaso se practicaban métodos anticonceptivos naturales, es que la homeostasis entre oportunidades económicas y comportamientos demográficos duró bastante, antes de que cambios insoslayables alteraran el panorama.

11.9. La fecundidad matrimonial antes de 1831 y después de 1871. Conclusiones

Como lo hemos expuesto, en la Francia del siglo XVIII y antes de 1831 hubo una caída llamativa de los decesos y un “badén” en la fecundidad (1992: 430). No nos es viable determinar si igual sucedió en las regiones y departamentos.

Luego de 1871, la mortalidad mejoró con un descenso marcado de las diferencias regionales (1992: 430-431). Hacia 1881, la fecundidad matrimonial decayó y en 1931 encontramos una homogeneidad notoria (1992: 431). Sin embargo, la sima de la fecundidad fue más honda en los sectores de abultado número de embarazos que en los discretos.

En otro orden de cuestiones, también nos es conocido que cuando Fm era bajo, Tnu se incrementó y con ella la demanda de casamientos (1992: 433; ir a supra, p. 95). Pero luego de 1871 este nexo se flexibilizó, incrementándose muy poco o bien disminuyendo.

La cantidad de occisos se contrajo y la tasa neta de reproducción colocó más lejos de la unidad (1992: 434): Francia había abandonado sus patrones singulares, enmarcándose en uno europeo.