AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA
 La transformación de la sociedad tradicional, del neomalthusiano Edward Arthur Wrigley

AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD TRADICIONAL, DEL NEOMALTHUSIANO EDWARD ARTHUR WRIGLEY

Edgardo Adrián López

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6.4.3. Cambios sociológicos

h- La difusión constante de orientaciones “racionales”, “modernas”.

i- La aparición de nuevos grupos que no aceptaron las mismas prioridades que los sectores tradicionales, ni utilizaron su riqueza de igual manera que los estratos altos antiguos.

j- La generalización de los nuevos estilos, gustos, patrones de consumo, etc. en los grupos inferiores. Esta situación es a tal punto general, que bien puede sostenerse que hay un conjunto no minoritario de trabajadores industriales que mantienen sus familias, y no sufren menoscabo alguno en sus derechos civiles a causa de una pobreza que no los lacera (1992: cf. nota 65, p. 216).

Los nexos entre el crecimiento de Londres, los factores detallados y la Revolución Industrial pueden graficarse en un diagrama que permite visualizar el feedback positivo entre ellos:

Tal cual lo manifiesta el esquema, en algunos casos el crecimiento fue viable por una retroalimentación bidireccional (vg., el desarrollo de Londres no podría haber avanzado tanto si el campo y el transporte no se hubieran transformado a tono). En otros, no hay un nexo de ida y vuelta entre las alteraciones acaecidas en Londres y otros procesos: el crecimiento de la capital disminuyó el ritmo de incremento en el resto de la población inglesa, pero ese menor aumento no incidió en la gran urbe (1992: 216). En cuanto al universo probable de sucesos no se aventuró conexión alguna, a fin de evitar lo especulativo y para aguardar los resultados de las monografías específicas. Ésa es la situación en relación con el progresivo abultamiento de las rentas, en especial, de los salarios obreros, y las mejoras en el transporte (1992: 218). La ausencia de “líneas” que operen a modo de “conectores” delata la simple ignorancia y el escaso margen para arribar a juicios fundamentados (1992: 219). Por último, las “flechas” en un solo sentido no descartan la bidireccionalidad, pero el estado de nuestros conocimientos históricos no permite aventurar hipótesis con cierto grado de verosimilitud (1992: 218): es más que posible que entre las nuevas formas de promoción y los distintas clases de praxis “racional” haya interacción biunívoca; sin embargo, sólo resulta comprobable en los documentos el impacto abocetado con una “flecha” (como siempre, es metodológicamente recomendable esquivar los juicios subjetivos, los presupuestos no explicitados ni “falsables”, etc. –1992: 219).

Empero lo afirmado hasta aquí, todavía queda por explicar a raíz de qué, entre los elementos del diagrama, se produjo un feedback positivo. En efecto, en los siglos XVI y XVII, etapa de manifiesto progreso, las relaciones típicas entre las variables fue de retroinfluencia negativa: la mayor cantidad de habitantes saturó el mercado laboral, hizo subir los precios, redujo los salarios y aumentó las barreras de la producción industrial (1992: 219/220).