AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA
 La transformación de la sociedad tradicional, del neomalthusiano Edward Arthur Wrigley

AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD TRADICIONAL, DEL NEOMALTHUSIANO EDWARD ARTHUR WRIGLEY

Edgardo Adrián López

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1.3. Los límites del crecimiento

En las sociedades tradicionales no era posible el tipo de desarrollo vinculado a la Revolución Industrial. Entre otros motivos, porque las materias primas que eran la base de la génesis de riqueza dependían de la productividad del trabajo agrícola y de la fertilidad del campo (1992: 23, 111, 132).

Se generaron cuatro cambios fundamentales (1992: 23/24, 214):

a- sustitución de materias orgánicas por materias inorgánicas en la mayoría de las ramas económicas;

b- nuevas fuentes de energía;

c- transformación de la agricultura pre-industrial (los tiempos de trabajo eran breves en el seno de procesos de producción muy prolongados) en una verdadera empresa, en la que los ingredientes de origen mineral exteriores contribuían a elevar la fertilidad del suelo;

d- ampliación de los mercados (1992: 30/31, 214).

1.4. La naturaleza de la ruptura

Algunos cambios asociados a la Revolución se suscitaron antes: por ejemplo, la familia nuclear no es algo que afloró con aquélla sino que se constituyó décadas previas, al menos en lo que nosotros denominamos, con base en cierto Marx, grupos subalternos (1992: 27). Una sociedad con familias pequeñas es ideal para un contexto de crecimiento de las rentas (1992: 28). Sin embargo, la dinámica interna de la población (fecundidad, nupcialidad y mortalidad) continuó dentro de márgenes pre-industriales hasta 1870 (1992: 28, 291-292).

1.5. Cambio de la productividad y estructura del empleo

La productividad de la agricultura creció de modo constante desde el siglo XVIII (1992: 29/30, 203-204, 212, 214, 253/255). Pero en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX las modificaciones en la agricultura perdieron el “peso” en el conjunto de la producción, ya que la fracción de individuos que vivía de actividades conectadas al campo disminuía (1992: 30, 203, 214).

En conclusión, cuando se comprobó que se podía emplear cada vez más fuerza de trabajo y que el carbón incrementaba en escala siempre creciente la productividad, apareció la base para que las rentas evolucionaran (1992: 31, 212, 214).