AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA
 La transformación de la sociedad tradicional, del neomalthusiano Edward Arthur Wrigley

AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD TRADICIONAL, DEL NEOMALTHUSIANO EDWARD ARTHUR WRIGLEY

Edgardo Adrián López

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6.2. Algunas características de la vida en la capital

A los fines de mostrar el contraste entre el Londres de la época con las ciudades típicas, recurriremos a las descripciones, efectuadas por el historiador G. Sjoberg, de las ciudades pre/industriales de distintos lugares del mundo (Asia, la Antigua Mesopotamia, el Cercano Oriente, las culturas clásicas del Mediterráneo y de la Edad Media europea -1992: 198).

La gran ciudad pre/industrial recibe su empuje de la élite, que induce al campesinado a incrementar su producción y renunciar parte de su cosecha a favor de la comunidad. Debió tener un gran poder de persuasión para que muchas personas que estaban al borde del hambre, cedieran alimentos o artículos que eran capaces de consumir ellos mismos.

Los comerciantes se encuentran excluidos de las elites por cuanto, al estar en contacto con personas de desiguales posiciones y de múltiples visiones del mundo, pueden ser una amenaza para el statu quo (1992: 198-199).

Las transacciones, por triviales que sean, se concluyen tras largo regateo. Hay poca especialización en la producción artesanal (1992: 199).

Los hombres son indiferentes al reloj y sólo de vez en cuando están atentos al paso del tiempo.

La familia extensa era el tipo de familia dominante, más en la élite que en las clases bajas. El matrimonio se realiza pronto y antes de él, el hombre no alcanza la plena condición de adulto.

Ahora bien, todos los anteriores rasgos ya estaban suprimidos en la Londres del siglo XVII. Por ejemplo, con el casamiento, hombre y mujer creaban otra familia; casi nunca las mujeres contraían matrimonio en la pubertad (1992: 200). Obviamente, los comerciantes no estaban excluidos de las elites; más aun, los nuevos ricos no estaban ni siquiera vinculados con el campo (1992: 200/201).

En otro orden de cuestiones, que al menos uno de cada seis adultos haya conocido alguna vez la gran ciudad tiene que haber actuado como un disolvente de la Inglaterra campestre: progresivamente, una fracción de la población significativa se encuentra expuesta a un modo de vida no tradicional (1992: 196).

Tal vez, Londres estimuló cierta educación dentro de un espectro social más amplio de lo que era previsible; hacia 1839 había pocos hombres y mujeres que no supieran firmar al casarse (1992: 197).

Londres no estaba dominada por su entorno rural, como en el caso de ciudades de tamaño medio (Leicester, Derby). Los parientes cercanos tenían distintos lugares de residencia; había más inquilinos, sirvientes, aprendices, etc. en proporciones diversas según la zona (1992: 196). Hay una tendencia a preferir el ocio, como imitación de las clases dominantes, que a lograr ingresos elevados a través del trabajo (1992: 197).

Las familias ricas se concentraban en el centro, disminuyendo su número hacia la periferia (1992: 198).

La tienda, que se vuelve una característica normal a partir de la segunda mitad del siglo XVII, vendía azúcar, té y tabaco en calidad de artículos de gran consumo (1992: 197).