CRECIMIENTO ECONÓMICO Y RIESGO DE LOS MERCADOS FINANCIEROS EN COLOMBIA (1994-2006)

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y RIESGO DE LOS MERCADOS FINANCIEROS EN COLOMBIA (1994-2006)

Álvaro Andrés Pulido Castrillón

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1.2. Teoría de los ciclos económicos

Desde la Gran Depresión de 1930 hasta las crisis de finales del siglo XX, se motivó el estudio de las fluctuaciones económicas, con el fin de conocer las medidas de política económica que deben implementarse para disminuir la duración de las fases de recesión y prolongar las fases de auge, que aseguren la estabilidad macroeconómica y el crecimiento en el largo plazo.

Los ciclos económicos se definen como “un tipo de fluctuación que se encuentra en la actividad económica agregada de las economías que organizan su trabajo principalmente mediante empresas”; donde “las variaciones en la producción en sectores ampliamente definidos tiene lugar conjuntamente, con un alto grado de coherencia y la inversión y el uso de la capacidad productiva son procíclicos” (Burns y Mitchell, 1943:3; citado por Argandoña, 1997:27).

En el ciclo económico se evidencian “fases definidas de auge (cima) y crisis (fondo), caracterizadas por puntos concretos de recesión, depresión, reactivación y expansión. La actividad económica fluctúa irregularmente en torno a una tendencia secular, mostrando los patrones del ciclo, que van desde la cima hasta al fondo y desde el fondo hasta la cima” (Ruiz, 2001: 10-11).

Desde el punto de vista teórico, Argandoña et al. (1997), Parkin (2004) y Romer D. (2006) señalan que las dos principales corrientes de pensamiento que analizan las fluctuaciones económicas son las corrientes keynesianas y las ideas de corte neoclásico, tal como se expone en Cuadro 1.2.

Gracias a ello, los estudios empíricos parten de la existencia de una tendencia estocástica o determinística, con el fin de determinar la naturaleza y causa de las fluctuaciones económicas, de acuerdo a lo señalado en el Cuadro 1.3.

De esto se desprende que las criticas son consistentes para cada una de las investigaciones realizadas, pero es claro que las decisiones de política económica que buscan corregir los desequilibrios de corto plazo (y más en los periodos de crisis) deben no sólo cumplir con estabilizar el comportamiento de la economía sino que no deben generar mayores desequilibrios en el mediano plazo que desvíen aún más el retorno a la tendencia de largo plazo, dando a entender que lo que importa no es la volatilidad del producto sino el ritmo de crecimiento de éste en el largo plazo (Lucas, 1988).