CRECIMIENTO ECONÓMICO Y RIESGO DE LOS MERCADOS FINANCIEROS EN COLOMBIA (1994-2006)

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y RIESGO DE LOS MERCADOS FINANCIEROS EN COLOMBIA (1994-2006)

Álvaro Andrés Pulido Castrillón

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6. CONSIDERACIONES FINALES

La década de los noventa se caracterizó por un nuevo orden institucional y un nuevo modelo económico en Colombia y muchos países emergentes, además de una alta volatilidad en los mercados financieros, reversión de los flujos de capital y múltiples crisis financieras que afectaron el funcionamiento de las economías. Las crisis financieras de México, Sudeste Asiático, Rusia, Brasil, Argentina, trajeron consigo desaceleración del producto, aumento en los niveles de desempleo, deterioro en las finanzas públicas, devaluación del tipo de cambio, aumento en las tasas de interés y mayor riesgo e incertidumbre en los mercados de bienes y capital para la mayoría de países en desarrollo, con el posterior deterioro de la calidad de vida de algunos de los sectores menos favorecidos de la sociedad.

El comienzo del nuevo siglo trajo consigo una recuperación económica lenta (2001-2002) pero consistente (2003-2006), estabilización de la mayoría de los mercados financieros -sin escapar de algunos momentos de estrés y alta volatilidad-, y una percepción de mayor seguridad y confianza entre los agentes, acompañada de una expansión económica a nivel mundial.

Estos antecedentes permitieron plantear esta investigación con el fin de determinar como el riesgo de los mercados financieros condicionaron el crecimiento económico entre 1994 y 2006, con resultados positivos para datos trimestrales pero poco concluyentes para los datos mensuales, de acuerdo a los modelos econométricos utilizados. Así, el riesgo de cada mercado impactó el comportamiento del producto en el período analizado, pero su contundencia se refleja más entre 1998 y 2000, pues todos los mercados presentaron altas volatilidades que limitaron algunos procesos de inversión, acompañados de las altas tasas de interés , devaluación del tipo de cambio y algunas políticas económicas que no se anticiparon al ciclo de desaceleración y que ayudaron a crear una burbuja ficticia de crecimiento que se derrumbó por el deterioro de la cartera del sistema financiero , la crisis del sector hipotecario , los altos niveles de desempleo .

Entre 2001 y 2006, la estabilización del producto dentro de la fase de recuperación del ciclo, fue acompañada por bajas tasas de interés , amplia liquidez en los mercados y mayor percepción de seguridad y confianza entre los agentes, que permitió mayores y mejores procesos de inversión en los sectores productivos y una menor volatilidad en los mercados, sin desconocer los períodos de estrés vividos en 2S-2002 -por la incertidumbre política de la llegada del nuevo gobierno y la crisis de confianza en el mercado secundario de deuda pública- y 1S-2006 –tras la incertidumbre por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de incrementar sus tasas de interés de intervención-, llevando a que los inversionistas liquidaran sus posiciones de renta fija y variable para refugiarse en activos más seguros como algunas divisas (efecto flight to quality).

Este primer ejercicio indica que se cumplió en parte la hipótesis planteada: “la alta volatilidad en los mercados financieros durante la década de los noventa generaron incertidumbre y riesgo entre los agentes económicos, ocasionando mayor desaceleración del PIB”, pero la revisión de literatura existente contradice lo sugerido, sobre todo para el período de crisis financiera en lo referente a que “algunas medidas de política económica implementadas contribuyeron a disminuir los riesgos existentes en los mercados, lo que permitió que la crisis fuera inferior en términos de producción, empleo, ingresos y bienestar social, a los resultados que se dieron en otros países de mercados emergentes”.

Por consiguiente, el ejercicio de sugerir algunas recomendaciones que permitan adelantarse a períodos de desaceleración del producto, alta volatilidad en los mercados y períodos de crisis es relevante y controvertido, pues en estos momentos normalmente se toman medidas para ayudar a algunos sectores productivos tras el comportamiento poco favorable de algún indicador clave . Así, se busca enriquecer el debate académico en torno a:

 Mayor supervisión y regulación de los mercados financieros, según lo establecido por los Acuerdos de Basilea, buscando la existencia de información completa y así optimizar las decisiones de inversión de los agentes y disminuir el riesgo de pérdida en los rendimientos, tanto para las grandes instituciones financieras como para los inversionistas con poco capital.

 Seguimiento a la implementación de modelos acorde a los estándares internacionales y que capturen toda la información disponible con el fin de perfeccionar la cuantificación de todo tipo de riesgos, que se anticipen a períodos de estrés y alta volatilidad, optimizando la toma de decisiones y teniendo en cuenta mecanismos como la diversificación de los portafolios y la calificación crediticia de los participantes en los mercados.

 Utilizar eficientemente los mecanismos existentes para una coordinación adecuada entre la política monetaria, cambiaria y fiscal y así reducir la volatilidad en los mercados y propiciar el cumplimiento de los objetivos de largo plazo en cuanto al control de la inflación, bajas tasas de interés, tasa de cambio competitiva, liquidez suficiente, equilibrio presupuestal, entre otras, como condiciones necesarias para un mayor crecimiento económico, una mayor competitividad, generación de empleo y riqueza, que permitan superar la pobreza existente en la sociedad, sin descartar decisiones de corto plazo que sean compatibles con lo anterior y que ayuden a estabilizar los mercados y el crecimiento.

Lo anterior busca la implementación de políticas eficientes, dentro de un tiempo óptimo, para que sean menores las posibles pérdidas que se puedan originar ante eventuales choques internos y externos, y evitar las crisis financieras, las cuales “se transmiten al sector real por medio del mecanismo de retroalimentación entre crédito, inversión y precio de los activos” (Badel, 2001), pues con la reciente crisis hipotecaria de los Estados Unidos, se reabrió la discusión de que eventuales períodos de estrés y alta volatilidad en los mercados no se pueden descartar en ningún momento y mejoras en los fundamentales económicos, en la supervisión y regulación, evitarían eventuales crisis, como las múltiples ocurridas en la historia reciente.