CONCEPCIONES DE LOS ESTUDIANTES E HISTORIA DE LA CIENCIA: EL CASO DEL CONCEPTO DE VACÍO

CONCEPCIONES DE LOS ESTUDIANTES E HISTORIA DE LA CIENCIA: EL CASO DEL CONCEPTO DE VACÍO

Joan Josep Solaz-Portolés

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1.4. Enseñanza de las ciencias e historia de la ciencias.

Nos centraremos aquí en los beneficios didácticos que se pueden obtener con una adecuada utilización de la historia de la ciencia. En primer lugar, señalaremos que son bastantes los autores que, basándose en los paralelismos encontrados entre los modos de razonamiento espontáneo de los estudiantes y los de ciertos períodos históricos, proponen que el conocimiento por parte del profesorado de los problemas que se produjeron en el desarrollo de conceptos y teorías de las ciencias, permita a éste anticipar las dificultades que puedan tener los estudiantes en su aprendizaje de la ciencia (Wandersee 1986; Matthews, 1991; Sequeira y Leite, 1991). Así, aunque no tiene ningún sentido buscar correspondencias estrictas entre las ideas de los estudiantes y las de algunos científicos a lo largo de la historia de la ciencia, ni siempre el pensamiento de los estudiantes se ha dado en alguna etapa de la evolución de la ciencia, el conocimiento de la historia de la ciencia puede poner en alerta al profesorado ante ciertas resistencias que se han manifestado a lo largo del tiempo (Saltiel y Viennot,1985).

Esta última idea en realidad tiene su origen en los estudios de Gaston Bachelard. Este epistemólogo francés introdujo en 1938, año de la primera edición de La formation de l’esprit scientifique, la noción de obstáculo epistemológico (Bachelard, 1983). Con este término, dio nombre a la resistencia que se ofreció, en determinados momentos de la

historia de la ciencia, a cambios que implicasen la negación por parte de la misma ciencia de los fundamentos sobre los que se sustentaban las investigaciones anteriores. Es decir, cambios que cuestionaran alguna categoría fundamental o algún factor relativo al mismo acto de conocer. Esta resistencia, según Bachelard, no se debe en exclusiva a la complejidad de lo real, esto es, a la naturaleza del objeto que nos proponemos conocer, sino a factores tales como los instintos, las costumbres intelectuales, la inercia de las culturas, la enseñanza errónea de la ciencia, la ideología de la ciencia o a los propios actos cognitivos. Señaló asimismo que la noción de obstáculo epistemológico puede ser estudiada tanto en el desarrollo histórico del pensamiento científico como en los conocimientos de que dispone un estudiante de ciencias.

La historia de la ciencia en la didáctica puede ir encaminada, en segundo lugar, hacia su uso como herramienta en la enseñanza/aprendizaje (Pessoa de Calvalho y Castro, 1992; Fillon, 1991). En concreto, este último investigador hace la prometedora propuesta de efectuar actividades en las que, mediante textos históricos, los alumnos tengan posibilidad de comparar sus modelos con los de los científicos en determinados momentos de la historia. Esta estrategia, según el autor, permite centrar los objetivos en un determinado obstáculo y mostrar al aprendiz que el saber científico es el resultado de una construcción humana, con sus errores y rectificaciones correspondientes.