UNA APROXIMACIÓN A LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS DE LÁPIZ Y PAPEL EN EL AULA DE CIENCIAS

UNA APROXIMACIÓN A LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS DE LÁPIZ Y PAPEL EN EL AULA DE CIENCIAS

Joan Josep Solaz-Portolés

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2.3.PROBLEMAS ALGORÍTMICOS Y CONCEPTUALES.

Está muy extendida en las aulas de ciencias la práctica de utilizar problemas numéricos en los que el alumno manipula ecuaciones, efectúa cálculos numéricos o literales, sustituye valores y repite conocimientos memorizados. En opinión de Zoller y colaboradores (1995) esta metodología instruccional pone en evidencia una enseñanza orientada hacia habilidades de bajo nivel cognitivo. En los libros de texto hallamos con excesiva profusión una buena muestra de este tipo de problemas de carácter algorítmico, que únicamente implican la aplicación fórmulas o reglas (Stinner, 1992).

En relación con esto, Hellman (1988) encontró en sus exámenes de Física que tenía bastantes casos de alumnos con capacidad para contestar preguntas no conceptuales – aquellas que requerían sólo la sustitución de valores en fórmulas- que, sin embargo, daban un bajo rendimiento en las preguntas conceptuales –aquellas que exigen seleccionar y aplicar conceptos, principios o leyes sin utilizar ecuaciones ni realizar cálculos. También Mazur (1996) revela que sus estudiantes de Física, en la mayoría de los casos, memorizaban ecuaciones y algoritmos de resolución de problemas pero no comprendían realmente los conceptos subyacentes. Un amplio número de trabajos muestran que el éxito en la resolución de problemas algorítmicos de Química no indica dominio de los conceptos relacionados con ellos (Nurrenbern y Pickering, 1987; Sawrey, 1990; Pichering, 1990; Nakhleh, 1993; Nakhleh y Mitchell, 1993; Gabel y Bunce, 1994).

Hemos de tener en consideración que muchos estudiantes resuelven incorrectamente los problemas debido a las dificultades conceptuales subyacentes, a pesar de que pueden manipular las relaciones matemáticas de los mismos (Driver, 1988). No obstante, Lang de Silveira y colaboradores (1992) concluyen que el dominio de la parte conceptual del contenido de un problema es condición necesaria aunque no suficiente para que el estudiante resuelva certeramente los problemas.