ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: 
PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

Ricardo Contreras Soto y otros

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México país Pluriétnico y Multicultural. Primera tarea ciudadana, re-conocer a las identidades culturales.

Ricardo Contreras Soto (Antropólogo)
riconsoto@gmail.com

La presencia indígena en México y en América Latina es innegable, los vemos (nos vemos) en los monumentos arqueológicos a lo largo del territorio nacional, en nuestra comida, en las comunidades, en muchas de las formas de denominar las cosas, en nuestros rasgos, en nuestra música, en las personas de las esquinas vendiendo cosas, sin embargo hay un conjunto de negaciones sistemáticas para reconocerlos (nos). La exclusión económica es uno de esos dispositivos, como el rasismo, el clasismo, el olvido, la censura, la “historia oficial” que cada vez va diluyendo los movimientos sociales (en general) y el silencio impuesto a la etnohistoria de cada identidad cultural de nuestro país, las leyes que no quieren reconocer el convenio con la OIT 169, que se firmó internacionalmente sobre los derechos indígenas, así como los acuerdos originarios de San Andrés. Las propuestas de reforma de Estado no contemplan las formas de participación y representación de los grupos originales de México como ciudadanos con identidad cultural propia, con arquitectura ciudadana adecuada para una sociedad plural y multicultural, como es el espíritu democrático de la carta magna.

La visión hegemónica “modernizante” vio a los grupos indígenas como enemigos del progreso, porque según ellos sus culturas son resabios del pasado, tradiciones retrógradas, sobrevivencias culturales, formaciones sociales irracionales, residuos salvajes, y una larga lista de adjetivos connotados ideológicamente, para solo ver el pensamiento único de la civilización anglo-europea (con su etnocentrismo).

En la visión nacionalista de corte folclorista, también hay un prejuicio peligroso que se manifiesta en el rendimiento de culto del pasado glorioso de México (referido a las culturas prehispánicas), donde los “indios imaginarios” tienen mayor presencia en la memoria colectiva de la nación, pero los indios reales están escondidos en las colonias marginales, en las zonas de refugio, en las “zonas de reserva” (como en Canadá y Estados Unidos) para conservar especimenes raros o en vía de extinción.

Considero que en nuestras sociedades de múltiples asimetrías económicas, sociales y culturales, los primero que debemos hacer los ciudadanos es re-conocer, quizá mejor dicho es conocer, porque en el sentido estricto un conjunto de prejuicios sobre los otros (aquello que llamamos indígenas) no te lleva a un conocimiento.

Las propuestas que a continuación se hace de un ciudadano a ciudadanos, sabiendo de antemano que ellos (los diferentes grupos indígenas) son los que deben de proponer en materia de demandas sociales. Pero como ciudadanos responsables sabemos que hay varias trincheras y foros donde debemos ser solidarios.

Política de reivindicación del reconocimiento a los grupos étnicos

1. Re- conozcamos a nuestros compañeros ciudadanos indígenas en nuestra sociedad como miembros, que tienen derecho real a ser escuchados, a participar en los cambios importantes de la nación y de manejar sus territorios.

2. Hacer atendidos en una política de seguridad social justa, a respetar sus formas de organización.

3. Aprender la historia que ellos han vivido y que es necesario que se incorpore sus experiencias, sus saberes, sus acervos como patrimonio vivo que enriquezca el capital cultural de la nación. Que se recupere por lo pronto en esta historia mocha (la otra parte del águila mocha) el capítulo de los indígenas que se habían ganado, claro y que se actualice con la incorporación de los nuevos movimientos y de las tareas pendientes en cuanto a su situación.

4. Que se respete y se promueva la educación bilingüe y que a la vez haya un revertimiento de sus historias, saberes y capitales culturales en la educación nacional.

5. Que se de así como es obligatorio cursar un idioma extranjero (como el inglés) en la educación media, media superior y superior, que sea necesario también cursar un idioma autóctono con conocimiento de su cultura correspondiente. Para recuperar con dignidad la memoria de las identidades.

6. Que se promueva, sostenga, facilite y apoye a las radios y televisiones comunitarias como uno de los medios para la difusión de la cultura (no solo la televisión comercial).

7. Que se formalice espacios políticos y legales de las diversas identidades culturales étnicas.

Por lo pronto los invito a re- conocerlos (nos):

Los principales estados donde viven los indígenas en México son: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Yucatán, Puebla, Hidalgo, Guerrero, Quintana Roo, San Luís Potosí, Michoacán y Campeche de acuerdo a las estimaciones de CONAPO. Pero en todos los estados de la república hay presencia de ellos, y esto cuestiona (¿Qué pasó?) sobre los procesos sociales de los grupos indígenas vividos en los territorios llamados estados. De acuerdo a los criterios de clasificación (que posteriormente discutiremos) se han ordenado por grupos lingüísticos en cuanto a número de personas de 5 años y más que habla alguna lengua indígena (De acuerdo a INEGI-II Conteo de Población y vivienda. Tabulados básicos Estados Unidos Mexicanos. Tomo II. 2006:708), en México aproximadamente hay 6, 011, 202 personas que hablan idiomas indígenas.

Basándonos en el número de personas que hablan lenguas indígenas (también conocidos como idiomas autóctonos), sacamos el porcentaje:

En primer lugar se encuentra el Náhuatl que representa el 22.89% del total de la población indígena; en segundo lugar se encuentra el Maya con el 12.62%: en tercer lugar Lenguas Mixtecas con el 7%; en cuarto lugar se encuentra Lenguas Zapotecas que representa el 6.83%; en quinto lugar Tzetzal con el 6.18%; el sexto lugar Tzotzil con el 5.48%; en séptimo lugar el Otomí con el 4%; en octavo lugar el Totonaca con él 3.84%; en noveno lugar el Mazateco con el 3.43%; el décimo lugar Chol con el 3.08%; en decimonono lugar se encuentra Huasteco con 2.48%; en decimosegundo lugar están las llamadas lenguas Chinantecas con 2.09%; en décimo tercer lugar es Mixe con el 1.92%; en décimo cuarto lugar Mazahua con 1.86%; en décimo quinto lugar Purépecha con 1.75%; en décimo sexto Tlapaneco con el 1.63%; en décimo séptimo lugar Tarahumara con el 1.25%; en el décimo octavo lugar Zoque con el 0.89%; en el décimo noveno lugar esta Tojolobal con el 0.71%; en vigésimo lugar Chatino con el 0.71%; en vigésimo primero es Amuzgo de Oaxaca con 0.62%; en vigésimo segundo Huichol con 0.60%; en vigésimo tercero Popoluca (a) el 0.58%; en vigésimo cuarto Mayo con el 0.54%; en vigésimo quinto Chontal de Tabasco con 0.54%; en vigésimo sexto Triqui con el 0.40%; en vigésimo séptimo Tepehuano de Durango el 0.37%; en vigésimo octavo Cora el 0.28%; en vigésimo noveno Popoluca con el 0.26%; en trigésimo Huave con 0.26%; en trigésimo primero Yaqui el 0.23%; en trigésimo segundo Cuicateco con el 0.20%; en trigésimo tercero Pame el 0.16%; en trigésimo cuarto Kanjobal con 0.14%; en trigésimo quinto lugar Tepehua el 0.13%; en trigésimo sexto lugar los Mame con 0.12%; en trigésimo séptimo lugar Tepehuano de Chihuahua el 0.11%; en trigésimo octavo Chontal de Oaxaca con 0.05%; en trigésimo noveno Tepehuano con el 0.03%; en cúa trigésimo lugar Chuj el 0.03%; en cúa trigésimo primero Guarijio con el 0.02%; en cúa trigésimo segundo Chichimeca Jonaz con el 0.02%; en cúa trigésimo tercero Popoluca de la Sierra con el 0.02%; En cúa trigésimo cuarto lugar es Amuzgo de Guerrero con 0.02%; en cúa trigésimo quinto Amuzgo con 0.02%; en cúa trigésimo sexto lugar Matlatzinca con 0.01%; en cúa trigésimo séptimo Kekchi con el 0.01%; en cúa trigésimo octavo las llamadas Otras lenguas Indígenas de América con 0.01%.

Poblaciones indígenas con pocos miembros que hablan el lenguaje “natural”.

Podemos suponer que con más de 500 años de resistencia cultural sobreviven ante la adversidad cultural etnocida. En comunidades chicas o en áreas urbanas con redes sociales estrechas. Dentro de las poblaciones indígenas que subsiste el idioma esta los Paipai con 200 miembros; el Ixcateco con 213 miembros; Quiché con 251 personas de este grupo lingüístico; Kumiai conformado con 264 personas que hablan la lengua; Jacalteco con 400 personas; los Seri con 595 hablantes; Chocho con 616 personas, compuestas en comunidades y familias; Chontal con 695; los Pima con 738 miembros y los Ocuilteco con 842 personas que hablan el idioma.

Poblaciones con alto riesgo de perder su cultura

Dentro de las poblaciones indígenas que corren riesgo de perder su lengua y su cultura, ya que la lengua es uno de los factores importantes para conservar las costumbres (recuerden que las culturas indígenas se basan principalmente en la tradición oral), donde el lenguaje es la forma como se construye subjetivamente el universo referenciado, la lengua es el legado que permite trasmitir conocimientos y sensaciones de generación en generación, descubrir el mundo e innovarlo. Peder la lengua es perder la identidad.

Las poblaciones indígenas que están a punto de la extinción son:

Primeramente esta Popoluca de Texistepec donde solo hay 1miembro; Papabuco donde solo hay 5 personas que hablan el idioma; Aguacateco donde hay 21miembros con conocimiento de su idioma; Cochimi con 34 personas; Kilwa con 36 personas que aún hablan el idioma; Popoluca de Oluta que hay 37 que manejan parte de la tradición oral en su lengua natal; Lacandón son pocas familias y miembros que hablan el idioma son 44; Ixil con 77 miembros; Motocintleco con 110 personas; Cucapá con 116 miembros y unas cuantas familias que lo conservan; los Pápago con 116 miembros; Cakchiquel con 154 hablantes de esa lengua y los Kikapú con 157 personas que hablan esa lengua.

Ojalá haya un plan DNIII para las culturas, donde se salga al rescate la ciudadanía, antes de que esas culturas milenarias se queden en silencio. Con un poco de inteligencia se puedan revitalizar y revivir ese capital cultural. Ojalá también, haya una especie teletón cultural (que no sea de televisa, sino ciudadano) que manifieste la voluntad de re- construir esa diversidad cultural que no ha sido valorada justamente. Por lo pronto ciudadanos no debemos ignorarla. ¡Re- conocerla!.