ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: 
PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

Ricardo Contreras Soto y otros

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Instinto Sexual

Francisco Pantoja García

Cuando el hombre ve pasar a una mujer hermosa, la razón se esconde. El instinto sexual en el hombre se encuentra más desarrollado que en cualquier otro animal, así, que no se diga que actuamos como animales, estos normalmente actúan en tiempos de reproducción, mientras que el hombre en todos los tiempos, debido a que es más constante ya que posee mucha más energía sin perder su intensidad. De este modo puede llegar a ciertas anormalidades sexuales ya que sus fijaciones aumentan, degenerando en su actualización hacia cualquier fin cultural. Cada persona es diferente instintivamente, lo cual puede ser ocasionado por la forma de vida o como se halla educado. Hablando de educación sexual, para la mayoría de las sociedades, en la que vivimos ante todo se ha buscado una cierta medida de satisfacción sexual, que es una de las injusticias sociales, donde se maneja un estándar cultural exigida a todos los individuos para una conducta sexual igual, en que se basan, bueno para una persona que detenta el poder con una constitución física enclenque su medida. Es una risa, ya que las mejores constituidas pueden sufrir un sacrificio psíquico. Aunque esta muy difícil que éste tipo de injusticias en su mayoría se cumpla y cualquier precepto moral se va al caño.

No se puede discutir que existen personas que con un instinto sexual demasiado intenso, que sobrepasa a muchos se manifieste esa perversidad extremista y que si sigue en ese papel debe soportar las consecuencias de su divergencia cultural, de otro modo puede alcanzar una inhibición por las exigencias sociales dando como resultado una satisfacción insatisfecha, por esos fenómenos sustitutivos provocados por inhibición de sus instintos, lo que puede causar una serie de trastornos mentales, un continuo empobrecimiento interior, que lo llevará a una forma nociva para la persona.

En el instinto sexual su fin es el placer se manifiesta desde la infancia, a través de sus zonas erógenas y puede prescindir de otro objeto erótico en forma de autoerotismo, así que mucha gente con esa energía sufre por medio de la cultura esa represión de los elementos de la excitación sexual. La abstinencia sexual en ambos sexos ha quedado en el olvido, se puede afirmar y sostener que no existe daño alguno de cualquier persona que hacer el sexo antes del matrimonio tenga alguna consecuencia, más bien lo que se debe aceptar es que no existe ningún medio para poder dominar este impulso tan poderoso que es el instinto sexual, es muy fuerte y menos en esa etapa tan fogosa como lo es la juventud. Quitarles ese juguete los lleva como dije antes, a un trastorno mental, alguna erase de neurosis, como las que sufrían las mujeres, pero esto a cambiado. En ellas, esto ha dejado de ser “soportar” muchas calamidades del hombre y los papeles se invierten en algunos puntos, ya no existe o muy poco esa nerviosidad ocasionada por la infidelidad conyugal, ahora el nervioso es el hombre. Esta severidad hacia la mujer en ésta exigencia cultural es el instinto sexual empieza a desaparecer sus deseos y fantasías afloran, no se quedan en la neurosis.

El comercio sexual es más amplio, más abierto; la inocencia se empieza a terminar, las tentaciones son demasiadas. Y los impulsos se agrandaron. La abstinencia va quedando únicamente como palabra, antes se prefería a las mujeres vírgenes al llegar al matrimonio pues, el hombre en su machismo quería según él, enseñarlas en el oficio de su placer o ser el primero en su vida. Hay quien presume de su abstencionismo, pero es una mentira, ésta es suplida por otros medios como pueden ser la masturbación o por una práctica análoga.

Este tipo de actividad parece inofensiva pero a largo plazo puede ocasionar un disturbio mental, aunque de ante mano en nuestra cultura la masturbación sigue siendo objeto de ataque por esa moral existente que lo lleve a una costumbre por mantener en ese camino fácil de no luchar por algún objeto sexual donde pueda desarrollar su energía. Ese confort de un esfuerzo pequeño que le satisfaga sus fantasías, lo puede deteriorar en su esfuerzo sexual ya que cuando quiere trasladar esa fantasía a la realidad se le puede dificultar.

Los hombres que tienen esta práctica sexual onanista o perversa pueden propiciar que su libido cambie y en el momento de su desarrollo potencial sexual puede verse disminuido. Al igual que las mujeres que hayan conservado su virginidad hasta el matrimonio, por esa educación sexual impuesta dejando de tener placer y cuando vencen esa demora artificial a su desarrollo sexual y llegan a la cima de su existencia femenina, se pueden encontrar que las relaciones con su pareja se ha enfriado tiempo atrás y no les queda otro camino de que el deseo insatisfecho, la infidelidad o una clase de neurosis. Si se unieran este tipo de personas lo que puede ocasionar es una disminución de sus facultades eróticas, escases potencial por parte del hombre e insatisfacciones en ambos que debilitarían la relación.

Una conducta sexual insatisfecha puede provocar un efecto en los hijos, desde una exagera ternura, concentrando en ellos esa necesidad de amor lo que ocasionaría una anticipada madurez sexual. Debido al desacuerdo de la pareja, el hijo experimenta una serie de pasiones como el odio, los celos, el amor lo cual despierta su actividad sexual a muy temprana edad lo que le ocasiona un conflicto que se manifiesta en nerviosismo que le puede durar toda la vida.

No existe persona que haya enfermado por la satisfacción sexual, en cambio si por las restricciones sexuales bajo las exigencias de una moral sexual impuesta, la libido estancada se vuelve peligrosa y provoca enfermedades.

En la misma situación, no se puede obligar a una pareja a una satisfacción a través de un número limitado de copulaciones, como a utilizar esa gama de formas de hacer el sexo que pueda llevarlo a placeres no conocidos, ya sea por miedo a otro de experiencia o por ciertos complejos impuestos cuando no se quiere cambiar, en este aspecto puede desaparecer varias cosas, desde la ternura de la privación del sexo se vuelven hacia otro tipo de ilusión, pero que normalmente los llevan a ese estado de dominación y de desviación del instinto sexual, promulgando esa serie de preceptos restrictivos por la sociedad que viviendo en esa “doble” moral hace creer que se cumplan.

El limitar la actividad sexual, incrementa más factores que perturban la capacidad individual de goce, el deseo se ve reducido, se incrementa el temor a la vida y el miedo a la muerte. Ese sacrificio que se pide o más bien que se impone por esa moral sexual unido con otras restricciones van coartando la libertad y la felicidad individual.