ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: 
PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

Ricardo Contreras Soto y otros

Volver al índice

 

 

Hacia una cultura no machista en el deporte

José Francisco Pantoja García

La mujer ha sido siempre marginada socialmente a lo largo de la historia, se le ha discriminado y considerado una “menor de edad” la lucha por la emancipación y liberación femenina nace siempre de la conciencia de esta situación de inferioridad y aspira a derribar las barreras que hacen de la mujer un ser social y personalmente inferior al hombre. Si antes la mujer luchó, por ejemplo, por el reconocimiento del derecho al voto, que parecía reservado para el hombre o por la posibilidad de estudiar, trabajar sin discriminaciones, hoy se unen otros objetivos más altos, otros que han ido surgiendo tras constatar que el reconocimiento de ciertos derechos no equivale a una verdadera igualdad social práctica entre el hombre y la mujer.

Las relaciones entre los sexos es uno de los temas sociales más importantes en este tiempo, hay quienes lo consideran de poca importancia. Las mujeres han empezado a tomar conciencia del dominio masculino y han empezado a combatirlo. Un punto en el que casi nadie había tocado porque parecía que únicamente le pertenecía al hombre es el deporte, tradicionalmente uno de los términos masculinos y por ende de importancia potencial para el funcionamiento de las estructuras patriarcales.

El desafío feminista se nota con más claridad en un campo atravesado por ideas machistas. A quienes todavía consideran a las mujeres intelectual y físicamente inferiores a los hombres y creen que la familia debe basarse en el dominio del hombre. En el deporte dominado por el hombre basado en la naturaleza patriarcal y donde todavía se tiene la idea de que la hegemonía masculina se debe mantener debido a un puñado de escritores que tiende a discriminar a la mujer sin que se den cuenta que la dominación que suponen existente se está transformando en otro sentido.

Un punto que se debe analizar y que es demasiado importante es esa balanza de poder entre los sexos que siempre se inclina a favor de los hombres en tanto siga existiendo la violencia, la lucha como un mal de la vida social y en la medida que ellos tengan mas oportunidades que las mujeres para acciones que monopolicen el acceso y control de esferas institucionales determinadas en la vida sobre todo en economía y el estado. Otra demostración más es que los valores machistas tienden a desempeñar un papel más importante en la identidad masculina bajo condiciones sociales en las que la lucha de poder se incline a favor de los hombres.

Deben existir oportunidades de poder para las mujeres y la segregación sexual debe disminuir. Pero dentro de estos hechos existen ideas que aún no se descartan como decir que los hombres son en general más grandes y fuertes que las mujeres y, mejores que ellas para luchar, otro de los impedimentos que le añaden es el económico donde todavía en muchas empresas existe la discriminación, en donde por trabajos iguales con respecto a los hombres perciben salarios inferiores o recurren a trabajos subalternos considerados “femeninos”; otro problema es la familia, impedimento que ha disminuido, por ejemplo el embarazo y la crianza de los hijos que tienden a incapacitar a las mujeres, obligándolas ha doble trabajo; el propio y el del hogar. Aunque parece que la ventaja del hombre sobre estos puntos se reduce a través de la moderna tecnología que elimina por completo las ventajas innatas en los hombres para pelear y por el mismo rumbo se puede encauzar la del control de natalidad debido a que ahora se disminuye a un número determinado de embarazos y por consecuencia el tiempo invertido por las mujeres en embarazos y crianza de los hijos. Aún existe un punto que puede ser negativo para las mujeres, que es de importancia, como es la influencia que se tiene en el nivel de deformación por parte del estado, en otras palabras, el grado en que el estado es capaz de mantener el monopolio sobre el uso de la fuerza física.

También es muy común ver en las familias esas formas extremas de identidad machista donde se premia a la fuerza física y es difícil entender como se genera una ética en la que la rudeza y la habilidad para pelear son fundamentales y se celebra la lucha como una de las principales fuentes de sentido y gratificación en la vida. Se sigue pintando el ideal masculino como jactancioso y físicamente rudo y, la mujer ideal es presentada a los ojos de los hombres como tímidos, débiles, exageradamente moralista y dependiente.

Históricamente se ha creído que las mujeres son inferiores a los hombres, aunque la difusión de esta creencia ha variado mucho. En los últimos setenta años han logrado las mujeres alcanzar algo similar a la igualdad, pero aún así es un logro limitado. La crítica feminista de la sociedad, se basa en la idea de que, la gente nace más o menos en situaciones de igualdad, pero después lo único que conduce a la discriminación es la forma en que la sociedad organiza las cosas.

En las últimas décadas ha mejorado la situación de las mujeres, se les ha dado la oportunidad de entrar a las universidades y al mercado laboral; notándose de antemano que han aprovechado esta oportunidad, cuando se ven los avances obtenidos. No por esto, no se siguen enfrentando a barreras de una sociedad demasiado conservadora.

En algunas encuestas de opinión es alto el porcentaje de personas mexicanas que aún piensan que los hombres son mejores que las mujeres, por ejemplo, los hombres son mejores lideres políticos que las mujeres, en el año 2000 el 37% esto opinaba, para el año 2005 se redujo al 27%; otro ejemplo sería, cuando los empleos escasean los hombres tienen prioridad sobre las mujeres esto opinaba el 31% de los encuestados en el año 2000, para el 2005 el porcentaje se disminuyó al 25%. (Almanaque Mexicano 2007, Sergio Aguayo Quezada).

A la mujer se le ha menospreciado y en el terreno deportivo no es la excepción. Ellas no podían participar en eventos que se decían “exclusivos” para hombres. Hace aproximadamente treinta años en ciertas pruebas deportivas no se dejaba participar a la mujer aún cuando ya había incursionado en otras competencias de igual desgaste físico. Ese ser humano que empezó tarde a competir en todo lo que era exclusivo para el hombre, ha avanzado mucho más rápido que este en cuestión deportiva y en otros aspectos. Es la persona más disciplinada, la que no se queja en cuanto a entrenamiento se refiere aún cuando se dice que es muy sensible pero a la vez demasiado fuerte, mucho más fuerte mentalmente que el hombre. Es un ser demasiado inteligente y hermoso y menos corruptible. Es la motivación del hombre para toda acción.

Lamentablemente en una cultura como la nuestra, donde la mediocridad de pensamiento es una forma de vida, donde el machismo es una tarjeta de presentación y donde no puede ser aceptada aún como un ser por igual a todos los hombres, pensando que aún son muy frágiles para todo, poniéndoles obstáculos como el de ser madre y decirles ¿tú una deportista no puede ser si eres casada? Y el esposo machista comentando, eso déjaselos a las solteras, atiende a tus hijos, haz tu labor en el hogar, etc. Esos modos de detención, esos obstáculos, entre otras cosas, deben desaparecer.

Se habla del sexo débil y leemos en las noticias a cerca de las hazañas deportivas de la mujer y de lo que ha logrado, como los últimos resultados obtenidos en eventos internacionales como son: las olimpiadas pasadas o los juegos panamericanos que hace poco terminaron, nos damos cuenta que ellas empiezan a rebasar al hombre en cuanto a la obtención de medallas, por ese ser que resiste mucho, más de lo que uno se imagina, ese que no se queja al igual que el hombre y la que soporta adversidades inimaginables. Ese ser tierno al que no se le conoce sus alcances.

La mujer ha logrado metas en todos los aspectos en un tiempo menor comparado al de los hombres y se aproxima a pasos agigantados a lugares que únicamente se creían de ellos. Vemos por todas partes mujeres de todo tipo y niveles sociales en deportes que se consideraban poco gratificantes para practicarlos. Por ejemplo antes se veía entrenándose corriendo para conservar el peso o mantener una buena salud, hasta ahí llegaban sus objetivos, estos han cambiado, ahora la mujer se prepara para las grandes competencias con objetivos muy diferentes.

La mujer es parte esencial de la vida del hombre, se le debe dar el lugar que se merece que se ha ganado en esa lucha constante contra esa multitud de trabas impuestas. El cambio se esta dando en la mujer, la experiencia adquirida le da ánimo de volver a repetir lo vivido y marcarse en su vida otras metas más sublimes. Ellas deben aspirar a la sabiduría y no solo a la belleza, ser competentes y no sólo útiles, ser fuertes y no sólo graciosas, tener ambiciones propias y no sólo en relación a su marido y a sus hijos.