ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: 
PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

ESTUDIOS Y ENSAYOS CRÍTICOS SOBRE LA CULTURA EN GUANAJUATO: PRÁCTICAS CULTURALES, RELIGIÓN, PLURICULTURALIDAD, EDUCACIÓN Y TANATOLOGÍA

Ricardo Contreras Soto y otros

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Nuestra razón obsesiva

Nicolás Gerardo Contreras Ruiz

No olvides que cualquier tipo de querencia posee un techo, un límite: más allá de él habita la aridez o la locura; en ambos casos, poco a poco o de súbito, comienza el sinsentido.

Carlos Pereda, Crítica de la razón arrogante.

La sospecha sobre las buenas conciencias

Son varios los autores que en el marco de la filosofía, han sacudido y lanzado a nuestras buenas conciencias a la perturbación que supone vernos situados de golpe ante una de nuestras variadas miserias: ese resistir a una toma de distancia pertinente respecto de la vocación colonialista que ha orientado lo más de nuestros desplazamientos en los escenarios de la geografía mexicana, por más de quinientos años.

Separación su-puesta

El aparente viraje incorporado a esa vida en común, a partir del triunfo del proyecto liberal en el siglo XIX, reorientándola hacia un recorrido avocado a la separación de los ámbitos de la iglesia y del Estado, parecía dar apertura a un panorama retirado de esa forma de interacción humana a partir de cancelar y desterrar la injerencia clerical en los espacios de lo público.

Emergencia de la racionalidad liberal

Heredera del legado Ilustrado, la tendencia liberal consideraba haber dispuesto la cimentación requerida por el ineluctable derrotero del progreso, desplazando a la fuerza eclesiástica a las zonas de lo privado.

Los planteamientos reformadores auguraban un país moviéndose en la línea de una temporalidad siempre mejor, una ciudad conformándose en términos de mayor perfección desde las formas implícitas en una estructura republicana de lo social. Mas el recorrido histórico nos remite brutalmente ante una realidad diferente, un contexto plagado de experiencias de retorno de lo colonial en un juego de relaciones que cuestiona de fondo el optimismo de su superación, de sus facetas supuestamente dejadas en el pasado.

Retorno a los recursos del colonialismo

Nada más ajeno al sueño liberal, la mirada colonialista nos persiste en recomienzos variados a través también de variadas manifestaciones encarnadas en el ejercicio de la fuerza que escinde brutalmente de condiciones de posibilidad de un sentido comunitario de la vida, porque, como señala Carlos Pereda, nos invade de continuo una obsesión que lejos de permitirnos crecer, nos destroza. Una invasión silente o poco vista, una forma de creer, sentir, desear, actuar sustentada de los excesos de lo propio, una especie de implacable desdén por el valor del otro, un tener a menos a todo lo otro.

Todo un desprecio activo por lo que no pertenece al ámbito de la propia validación, el operar categórico de lo que nuestro autor llama la razón arrogante, una de cuyas “…ocupaciones favoritas es seguir ciegamente la regla de la desmesura: Siempre es bueno más de lo mismo”.

Siempre es bueno más de lo mismo, precepto terminante, concluyente, que aleja nuestro pensar y actuar de todo enfoque problematizante, del cuestionarse sobre los modos en que son articulados nuestros vínculos, sobre las condiciones de posibilidad de formas alternas de visualizar las variadas asociaciones que establecemos en el mundo de la vida. Siempre es bueno más de lo mismo, consigna que norma los intercambios en nuestro existir, inclinación a considerar lo indispensable e imprescindible de persistir en la atracción seductora de los esquemas verticalistas que atraviesan lo fundamental del pacto social que orienta nuestra vida.

Los conservadores y su formula ideológica: más de lo mismo

Una necedad contundente por mantener intacta una visión petrificada del fluir de los espacios vitales dados en los ámbitos del existir humano. Concedemos que ese flujo no remite a un itinerario expresado en la exclusividad del cambio, de la transformación, porque el desplazamiento de la sociedad y la cultura ocurre en la incorporación de aspectos del pasado.

La tradición que aniquila

Las tradiciones son re-creadas, reinventadas y puestas en actualidad ampliando los márgenes de sentido del tiempo presente. El cambio y la conservación mantienen un vínculo quiasmático a la manera de Maurice Merleau-Ponty, mas esa relación supone un ejercicio de pensamiento y acción abierto, creativo, un despliegue de aptitudes para generar formas de interacción más allá de las simples ocurrencias y creencias de una opinión que reclama ciegamente el deseo de preservar aspectos de una vida anterior al margen de una actitud reflexiva, atenta, crítica.

La identidad colonizada

Los excesos de una memoria parcial que apuesta desde una razón obsesiva por la reactivación de un título para el plano de una ciudad mexicana, bajo el argumento de una necesaria recuperación de lo nuestro, emplaza a considerar ciertos supuestos de una iniciativa expuesta al ámbito publico con la buena intención de reinscribirse en una identidad con el ser que se ha sido y que se es. Siempre es bueno más de lo mismo: Celaya de la Purísima Concepción, nominación conferida en el siglo XVII por la autoridad monárquica a uno de los planos que padecen las prácticas de conquista y colonización, reafirmación de una pretendida superioridad occidental sobre lo salvaje, lo bárbaro, lo incivilizado, acto indispensable en la concreción del ideal de cristianización que encubre prácticas de saqueo, de depredación, de piratería, pretensión de borrar las multiplicidades culturales, cancelarlas.

Negación bajo el orden superior de lo divino

Suprimir de la memoria el sufrimiento de la imposición, de la devastación de simbolizaciones, de familiaridades, del sentido de vidas, de esa historia de los frecuentemente omitidos, de los tenidos por lo prescindible, por lo indiferente, por su ubicación en un ámbito carente de valor en cuanto que ellos han sido desplazados a la condición de vencidos. ¿Acaso nuestra memoria, nuestra historia comienza y se agota en los aspectos que traducen el existir colonial? ¿No hay acaso un antes con saberes y manifestaciones milenarios que asombraran y ocasionaran la perplejidad de los mismos conquistadores?

Confinamiento social en las creencias

Obsesión por los resabios de la imposición destructora, por dar continuidad a las ataduras que nos mantienen fijados a los signos de la aniquilación de los modos plurales que traducen la acción innombrable de exterminio dirigido contra todo un continente, todo un proceso con matices eclesiásticos reforzado y reformulado en formas laicas de dominación. Michel Foucault, pensador francés, ha ubicado uno de los mecanismos privilegiados por la revaloración cristiana del mundo: el poder pastoral, una tecnología de poder avocada a la constitución de sujetos respondiendo a sus esquemas y formas de dominación, “orientadas hacia los individuos y destinadas a dirigirlos de manera continua y permanente”. Desde el punto de vista de nuestro autor, de todas las tecnologías puestas en operación por Europa, ésta ha sido la más fructífera para instaurar las condiciones de dominio duradero sobre los hombres.

Dispositivos de la censura

El ámbito europeo fue el único en desplegar ese raro dispositivo del poder aplicado a los seres humanos considerados a la manera de rebaño dirigido por un grupo de pastores. Foucault sitúa los caracteres formales de ese poder: la extraterritorialidad; el poder del pastor es ejercido sobre un rebaño al margen de cualquier territorio; la captura direccional, la conducción, la guía del pastor hacia el rebaño; la escatología redencionista, aseguramiento de la salvación de la grey por el pastor, orientarle al redil, a buenos pastos; la vigilia autoimpuesta, el ejercicio de poder significado deber, el pastor debe velar cuando sus ovejas duermen.

Representación y control

De las derivaciones de ese aparato, destacan la idea de que el pastor es responsable de su rebaño, el movimiento complejo de faltas y méritos, un vínculo moral entre ambos planos; la idea de una exigencia de obediencia, sometimiento completo del rebaño al pastor, una relación de sumisión de cada oveja al pastor; la idea de conocimiento íntimo del pastor sobre cada uno de los componentes de su rebaño, el pastor debe saber lo que ocurre con cada una de sus ovejas, con su hacer y con sus almas, conocer de sus pecados públicos y callados, su progreso hacia la santidad; la idea de mortificación existencial, la renuncia a sí mismo y a este mundo, una suerte de aceptación de una muerte continua asegurada por el examen, la confesión, la dirección de conciencia y la obediencia.

Orden del discurso y los límites de la percepción de lo cotidiano

En las líneas anteriores del aporte foucaultiano, se percibe la fuerza de que dispone el proceso de cristianización que ha invadido de tal manera el plano interno de nuestro ser y cuyo arraigo deviene en la convicción de la necesidad de negación de otras posibilidades de constitución de otros modos de subjetividad.

Poder mundano en tentaciones divinas

Obsesión por impedirnos pensar, actuar, sentir y sufrir desde nosotros mismos, porque aparece ante nosotros una figura de autoridad espiritual que invita a la renuncia a esa lectura atenta que nos brinda la oportunidad de enfocar los matices, aspectos y detalles pertinentes al cuestionamiento, a la interrogación requeridos por los entramados complejos en que discurre nuestra existencia, esa mirada abierta, vigilante, reivindicada por Carlos Pereda, porque ante nosotros opera el apremio a ceñirnos a los dictados que decretan desde fuera lo viable y bueno para nuestras vidas. Esa vocación que impele a considerar que siempre es bueno más de lo mismo.

Silencio institucionalizado

Abusos de la memoria y del olvido, como suscribe Paul Ricoeur, rememorar los signos del ejercicio del poder de la corona española e incorporarlos al plano de la civilidad actual, deseo por borrar incluso los nombres instaurados por el México republicano que compartiera la empresa de la dominación colonial bajo formas alternas.

Al final fue el verbo y no se recuerda más

Afán por disolver la actividad ancestral de nombrar como acto cognitivo, creativo; el conocimiento agudo de la geografía, una comprensión profunda de los sentidos de lo natural que nos rodea, todo un despliegue de la riqueza sensible y la ternura que acompaña la percepción del mundo de los que han venido padeciendo nuestros desprecios y nuestras arrogancias, su aptitud de comunicar y comunicarse desde y con el conjunto de los seres poblantes de ese mundo. Aptitud en el manejo de formas expresivas donde aparece el plano significativo de la fraternidad de todos, con todos y con todo, porque todo tiene vida, porque todas las cosas tienen corazón.