LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel Velasco y otros

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d. ¿Es suficiente la planificación para superar la incertidumbre en la sociedad occidental?

Para el “mundo occidental” el trabajo y los recursos naturales de las comunidades preferentemente han sido entendidos como una mercancía, un valor que sólo sirven para enriquecer económicamente a los más “capaces” desde el punto de vista occidental. El resultado de esta mentalidad y actuación ha sido la explotación: de los pueblos, su gente, sus tradiciones y de sus recursos naturales, lo cual se ha reflejado en la expulsión de miles de personas en busca del pan y del abrigo en otras tierras.

Una reflexión que surge al respecto es que la planificación no es suficiente para enfrentar el conjunto sombra ni para corregir lo anterior. Más bien, esto obliga a buscar la solución en la propia organización humana. Al respecto, la respuesta es retornar, preservar y enriquecer la sabiduría de los pueblos antiguos en el manejo de sus recursos naturales, esta sabiduría recibe el nombre de “comunalidad”. Esta puede definirse como la ideología, pensamiento y acción que ha permitido a las comunidades antiguas de México y de Oaxaca en particular enfrentar y resolver la infinidad de retos y problemas locales, regionales y nacionales que la historia les ha deparado durante los últimos quinientos años: no es algo simple, sino más bien una sabiduría antigua compleja. Su complejidad proviene de que es un resultado histórico de la amalgama del territorio, los recursos naturales, la educación y la organización tradicional de la gente que se identifica con las comunidades antiguas, algunas de cuyas manifestaciones más notorias y admiradas fuera de su ámbito lo son el tequio, la guelaguetza, la fiesta popular y la asamblea comunitaria para la toma de decisiones.

La importancia de entender, y sobre todo preservar la comunalidad estriba en que en el futuro la sobrevivencia y trascendencia de los pueblos antiguos con respecto al actuar del mundo que los rodea, descansa en mantener la resistencia-adecuación de este modo de ser comunitario, sobre todo cuando es bien sabido que los valores fundamentales de la sociedad occidental descansan en el individualismo: en occidente la colectividad está puesta al servicio de la individualidad.

Esta forma de ser tiene su manifestación más acabada en el “estado de derecho” del capitalismo, cuyos valores supremos lo son la propiedad privada y la competencia: quien no posee nada, o no es competitivo, está marginado en esta sociedad. El sentimiento que provoca exaltar la individualidad y relegar la colectividad únicamente puede ser llenado con “solidaridad” en la sociedad occidental. Pero con toda la nobleza que conlleva, la solidaridad es un sentimiento y actuar individual hacia la colectividad. Por eso esta sociedad ha ensayado otras formas de organización social donde se impulse la colectividad: el “socialismo” ha sido la expresión más acabada al respecto; pero el resultado ha sido la imposición del estado, el todo, en la colectividad, generando o bien al “autoritarismo”, o el denominado “populismo”.

“Comunalidad” no es ni el individualismo (capitalismo) ni el todo impuesto en la colectividad (socialismo), sino una sabiduría viva que facilita a todos convivir y colaborar en una colectividad al servicio de todos.

Ahora bien, ¿qué provecho podría tener este saber y actuar en un mundo utilitarista como lo es la sociedad occidental? La respuesta es que la comunalidad no solo debe ser el futuro de los pueblos antiguos, sino que para occidente podría significar la alternativa de organización social que permitiría a las generaciones futuras hacer frente a dos de sus principales problemas sociales inmediatos: a) la perdida de identidad y de esperanza en un futuro armonioso ocasionados por la acumulación y competencia desmedida productos del neoliberalismo y la globalización, y b) el deterioro del medio ambiente y la pérdida de recursos naturales, cuya máxima expresión hoy en día lo es el cambio climático; aspectos ambos que están poniendo en jaque la propia sobrevivencia no solo de occidente sino de la humanidad entera.

Como es bien sabido, el neoliberalismo, con su resultado consecuente de la globalización, constituyen la exaltación máxima del individualismo, la propiedad privada y la homogeneización: en esta ideología y modo de ser la diversidad no tiene cabida. Esto ha llevado a la sociedad occidental a un punto en el cual la perdida de valores y de objetivos más allá de la acumulación de capital y la competencia se han convertido en un tema nodal de su comportamiento, cuya culminación hoy en día es la guerra y los conflictos internos sin posibilidad de acuerdos colectivos, sino solamente partidiarios y de personalidades, cuyas soluciones parciales solamente llevan a más conflictos. La comunalidad, que basa su actuar en decisiones colectivas consensuadas y armoniosas, podría ser la solución a esta situación.

Por lo que respecta al tema del deterioro del ambiente, la perdida de recursos naturales, el calentamiento global y el cambio climático, productos de la ambición ocasionada por la acumulación y el deseo de tener más y más por parte de la sociedad capitalista, nuevamente la comunalidad, por antonomasia armoniosa con el medio ambiente, sería la solución, pues desde tiempos inmemoriales la “Madre Tierra” forma parte del actuar respetuoso de los pueblos antiguos con los demás seres vivos que los rodean.

La comunalidad, apoyada con la metodología de la planificación, serían las herramientas fundamentales para verdaderamente lograr el “desarrollo sustentable”, es decir, la creación de riqueza y bienestar social para todos en equilibrio con la naturaleza, a que aspira angustiado el mundo occidental, cuyo “conjunto sombra” parece haberse agrandado enormemente.

Prometeo calló. Miró al azul del cielo, y desapareció en su celda como lo había hecho en las ocasiones anteriores.

El razonamiento de Prometeo con respecto a la certidumbre

Los valores señalados en el universos de los conjuntos, y los objetivos a lograr, pueden representarse de la siguiente manera (Prometeo dibujó lo siguiente):

En términos gráficos la representación de dichos conjuntos será:

Conseguir el objetivo de la integración global-regional resulta crítica en el "caso 1", ya que las posibles formas de lograr este objetivo consisten en la imposición de algún conjunto, por ejemplo (A'), o valor específico de algunos de éstos, por ejemplo (a’). Solamente que en estas circunstancias la pregunta será ¿porqué no imponer B', C', d' o h'?. En este caso, la posible integración social resulta crítica, y entonces lo más adecuado resulta buscar el término de la posible igualdad, induciendo, o en su caso, creando un nuevo y adecuado patrón que trate de propiciar ésta. En este caso el terreno de la resistencia o no integración, conflicto o incertidumbre está representado por

{(ABC) -(AB) -(AC)-(BC) + (ASC)}

No sucede lo mismo en el "caso 2", dado que en éste la integración regional estaría representada no por {ABC} por ejemplo, sino por {ABC}, o la parte sombreada de la representación gráfica del "universo 2", y los subconjuntos {AB}, {AC}, y {BC}. Sin embargo, en este caso podrá notarse que la consecución de ambos objetivos a la vez puede exigir un doble esfuerzo, una cantidad de recursos mucho mayor, dado que ambos objetivos implican trabajar, por una parte, con el subconjunto {ABC}; y por otra con el subconjunto

{(ABC)-(AB)-(AC)-(BC) + (ABC)}

por ejemplo.

De igual manera, conseguir el objetivo de preservar los valores culturales propios de cada región implica tener como base la integración. Sugerir la preservación de los valores, sin lograr el objetivo de la integración resultará demagógica y mas que preservar los valores específicos de cada región o grupo social, lo que se estaría preservando sería el conjunto vacío de éstos. Resulta una cuestión errónea considerar que realimentando la unidad plena, es decir, con sólo promover la integración global {A'B'C'}, se está logrando la integración, ya que en realidad, se está realimentando el conjunto vacío (}. En términos generales éste puede resultar un producto de los prejuicios de clase que haya mantenido la organización social.

Resulta claro que el elemento (a), "consenso por la mexicanidad" del subconjunto "nacionalismo" del Universo 1, constituye el elemento clave para promover la "integración", incluyendo el Universo 2 donde la "integración" resulta crítica y en la cual, los valores parciales tienden a la negación del "regionalismo" e "indigenismo", y por consiguiente, dificultan la delimitación del campo de la igualdad. Es posible prever la tendencia a la "unidad" a partir de la consideración que supone que las relaciones que se acotan a continuación:

A/b = C/b

B/c = C/c

B/a = C/a

pueden propiciar la integración. En el primer caso puesto que CÍA, entonces A.b>C.b de igual manera, dado que B.c>C.c entonces los elementos b y c resultan poco adecuados para promover la integración social. Resulta claro que en el caso

B/a = C/a

B.a = C.a

El razonamiento de Prometeo con respecto a la incertidumbre

La importancia de los desórdenes puede detectarse a través de su probabilidad. Si para simplificar se aceptan dos conjuntos: el conjunto tangible y el conjunto intangible, en términos algebraicos su probabilidad de manifestación puede expresarse como:

Pf + P = 1 ---(1)

donde Pf representa la probabilidad de la realidad conocida favorable o del conjunto tangible; P la probabilidad de la realidad desconocida o de la presencia del conjunto intangible. A su vez,

P = Pf + Pd ---(1.1)

donde Pf representa la probabilidad de la realidad desconocida favorable; y Pd la probabilidad de la realidad desconocida que es un desorden. De aquí se deduce que

Pd = 1 - (Pf + Pf ) ---(1.2)

es decir, la probabilidad del desorden Pd es igual a

Pd = 1 - Pf ---(1.3)

donde Pf = Pf + Pf , y representa la realidad conocida y desconocida favorable. En otras palabras, desconocemos hasta que grado la realidad desconocida es un desorden para los fines perseguidos, lo que si puede intuirse es cuando un desorden particular puede aparecer. Esto sucede cuando

Pf  1---(1.4)

o más probablemente si

Pf  0 ----(1.5)

Cuando predomina la perspectiva de las ecuaciones 1.4 y 1.5 los aspectos caóticos tienden a explicar las tendencias del desarrollo son los elementos de desorden del conjunto intangible. En cada periodo las combinaciones posibles de situaciones favorables (de desarrollo) y desfavorables (de caos) se resumen en la ecuación:

Combinaciones posibles = 2n-1 ----(2)

donde “n” representa las posibles “bifurcaciones” que posee el futuro a analizar. Así por ejemplo, si se toma en cuenta que en el primer periodo habría un total de 15 combinaciones, de las cuales solamente 1 conduce al “desarrollo”, y por consiguiente puede considerarse favorable, y 14 conducen a situaciones caóticas. En el siguiente periodo el total de combinaciones aumenta exponencialmente a 65535, de las cuales solamente 14 combinaciones solamente reflejan aspectos favorables. Es decir, en el primer periodo, el porcentaje de aspectos favorables representa el 25%, pero en el segundo periodo este porcentaje solamente es el 0.02%, reduciéndose en cada periodo subsecuente. Esto refleja la importancia de planificar el desarrollo adecuadamente, previendo los aspectos negativos que tiende a conllevar el conjunto intangible, pues el caos evoluciona exponencialmente conforme se adentra hacia el futuro.

El razonamiento de Prometeo con respecto al manejo del Caos

La incertidumbre puede valorarse a través de los desórdenes conocidos por medio de la función

∑i=1Vi -  = R

∑i=1Vi - ∑i=1δi = R

donde Vi: valores ideales o metas esperados u obtenidos del indicador considerado; : desórdenes conocidos del “conjunto intangible” = ∑i=1δi,: valor de la incertidumbre, medida a través de los desórdenes; R: valores obtenidos en la realidad, o valores efectivos obtenidos del indicador considerado.

Un ejemplo de esta propuesta es el siguiente. Si se trata de valorar la competitividad de una región, y se elabora un índice (∑i=1Vi) cuyo valor es 100%, que incluye infraestructura, educación, economía, etcétera), y se toman en cuenta los desórdenes ∑i=1δi (ambientales, sociales, políticos, etcétera) que afectan la región, cuyo valor es 60%, se tendrá que

R = 100% - 60% = 40%

valor que indica el efecto del “conjunto intangible” en la realidad analizada.

De manera específica, en lo que respecta al desarrollo regional, si acepta que el desarrollo involucra bienestar, pero que también puede estar acompañado de desórdenes, la relación

DT = f (DA, -K) --(1)

representa la función de las variables del “desarrollo” que incluye bienestar y desórdenes, donde: DT: Desarrollo tradicional (bienestar económico y social); DA: Desarrollo armónico; K: Proceso caótico.

Si se denomina planificación al proceso de aplicación de políticas públicas que genera el cambio

dDT = [(DT/DA)*dDA]- [(DT/K)*dK] --(2)

la condición 2 señala que las políticas públicas activan tanto el bienestar como los desórdenes del desarrollo.

De manera específica, en lo que respecta al desarrollo regional, si acepta que el desarrollo involucra bienestar, pero que también puede estar acompañado de desórdenes, la relación

DT = f (DA, -K) --(1)

representa la función de las variables del “desarrollo” que incluye bienestar y desórdenes, donde: DT: Desarrollo tradicional (bienestar económico y social); DA: Desarrollo armónico; K: Proceso caótico.

Si se denomina planificación al proceso de aplicación de políticas públicas que genera el cambio

dDT = [(DT/DA)*dDA]- [(DT/K)*dK] --(2)

la condición 2 señala que las políticas públicas activan tanto el bienestar como los desórdenes del desarrollo.

Si en la ecuación 2:

dDT = [(DT/DA)*dDA] >0 --(2b)

y

[(DT/K)*dK] = 0 --(2c)

esto implica que entonces el desarrollo armónico coincide con el bienestar, según confirma la relación:

dDA = [(DA/DT)*dDT] >0 --(3)