LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel Velasco y otros

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CAPÍTULO X. LA TEORÍA DEL CAOS Y EL BIENESTAR SOCIAL

Esa tarde Trinquete Secundino mostró a Prometeo un viejo códice que los Rubicundos encontraron en Monte Albán del pasado. El pequeño Corsario logró traducirlo, pero al leerlo, el Rubicundo reclamó el por qué el códice le daba tanta importancia al aspecto humano y social de la ciencia, reclamando lo siguiente:

--¿Por qué las Ciencias Blandas si se tienen las Ciencias Duras en la búsqueda de la Armonía y el Bienestar?. Aunque ese códice fuera original, no se requiere ninguna Ciencia Blanda para “conocer más para vivir mejor”; basta con aplicar los principios de las ciencias duras.

Por respuesta, Prometeo nuevamente leyó el códice, que casualmente, decía al respecto:

“El Bienestar es la satisfacción en cuanto a alimentación, salud, vivienda, educación, cultura y esparcimiento se refiere. La humanidad posee entre sus cualidades el libre albedrío, así es que cada ser humano en lo personal decidirá hasta donde logrará su plena satisfacción, pero todo dentro de una “ética colectiva”.

El Bienestar social surge del equilibrio que deriva de los encadenamientos virtuosos de la sociedad. Si no hay Bienestar es porque predominan los “encadenamientos viciosos”. Un encadenamiento vicioso es aquel que produce insatisfacción a la mayoría, por ejemplo, al existir hambre se genera ignorancia; ambas ocasionan inseguridad, violencia, pobreza, desempleo y por consiguiente escasez para satisfacer las necesidades. Un encadenamiento virtuoso es aquel que produce satisfacción para la mayoría, por ejemplo, si se generan empresas se forja empleo, éste propicia más vivienda, más seguridad, y a la larga más cultura y esparcimiento. Muchos problemas derivan de la incapacidad para crear o completar más y más encadenamientos virtuosos, y eliminar o reducir al mínimo los encadenamientos viciosos.

La falta de Armonía y Bienestar es en buena medida un problema derivado de la imperfección de los sistemas de organización humanos --incluyendo sus ciudades y regiones--, pues casi en todas las sociedades se privilegia a algunos, y se desprotege a otros. Y aquí es muy importante la utilidad de una Ciencia que unifique el saber desarrollado en relación a la Armonía y el Bienestar, que a la vez depende de la interacción de los seres vivos con su entorno natural. Los adelantos tecnológicos o conocimientos de las Ciencias Duras por más grandiosos que sean, serán más efectivos si se canalizan hacia la Armonía y el Bienestar humanos.

Actualmente existen diversas Ciencias relacionadas con el Bienestar que se interrelacionan, que se complementan e incluso se traslapan, por ejemplo, las Ciencias de la Salud, el Urbanismo, el Desarrollo Urbano, el Desarrollo Regional, la Geografía Económica, la Economía Urbana y la Economía Regional, la Demografía, el Desarrollo Rural, el Desarrollo Económico y el Desarrollo Sustentable, por mencionar algunos ejemplos. Un campo del conocimiento unificado relacionado con la “Ciencias del Bienestar” puede suplir las dificultades y enredos surgidos por la diversidad de conocimientos desarrollados en este sentido a lo largo del tiempo. Este campo científico es la Ciencia Regional, y cuyo propósito es explicar y hacer propuestas acerca del Bienestar, pero también de la armonía humana, salvaguardando el entorno natural en armonía con la interacción humana.

Ciencia Regional, ¿para qué? La respuesta es: para afanarse por la Armonía y el Bienestar del ser humano y su contexto, para crear encadenamientos virtuosos a favor de sus ciudades y regiones.

Cuando a la Ciencia deja de interesarle la Armonía y el Bienestar, aparecen las desigualdades sociales, la marginación de los muchos y la opulencia de los pocos. Su propósito final se convierte en dominar, controlar, elevar el ego de quienes la incuban. Se transforma en algo frío y calculador interesado en las ganancias o en la dominación a través del poder. Esto no es la razón de la “Ciencia”, pues ésta es un medio para asegurar la prosperidad de los seres humanos en equilibrio con su entorno natural.

La Ciencia no solo es para el regocijo del hombre, constituye la base para el apoyo que el ser humano puede facilitar al resto de la creación que lo acompaña.

Que estas reflexiones sean de utilidad para fortalecer los conocimientos emanados de la interacción de las Ciencias Duras y las Ciencias Blandas”.

Prometeo dijo:

--El códice nos recuerda el binomio "desacuerdo-cooperación", el cual define el comportamiento del hombre, y por lo tanto de la Ciencia. La historia de la humanidad no solamente es resultado de la "lucha de clases": ¿cómo se lleva a cabo la negociación? Con esta reflexión inició su disertación de la tarde.