LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel Velasco y otros

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c. El tratamiento de los valores

Normalmente, en una sociedad civil conviven conjuntos de valores propios de las diversas clases, como por ejemplo, el de la aceptación, o la manera de aceptación, del concepto de propiedad (bienes materiales), y la forma en que se generan y manifiestan las creencias cultural-espirituales, entre otros. Los valores sociales predominantes en la sociedad civil se integran entonces a partir del conjunto de creencias, aspectos, situaciones, costumbres y hábitos que derivan de la utilidad, alcance o importancia de una cosa, hecho o acción, y de la capacidad de los diversos grupos sociales para acceder a los mismos. Conceptos como el de patria, propiedad, religión, o familia, representan, entre otros, conjuntos de valores sociales, y su desarrollo no solamente depende de la objetividad que nos muestra todo lo materializable, sino también de la “sicología”, tanto de los diversos individuos, como de las agrupaciones humanas que llegan a adquirir un comportamiento más o menos homogéneo.

La racionalidad económica dominante, la cual se asienta en la capacidad monetaria o económica de las diversas clases, influye en la determinación de los valores individuales. En las sociedades de clases, dicha racionalidad se manifiesta en la capacidad de compra de los diversos individuos, y en gran medida, en sus afanes de lucro y de consumo suntuario, y no exclusivamente en la satisfacción de las necesidades básicas. En la medida en que aumente la capacidad de compra, que puede tener una manifestación en bienes netamente materiales o de cualquier otro tipo, existirá una modificación en la escala de valores comúnmente aceptada. Precisamente, vista desde el punto de analítico, es la incorporación de los aspectos económicos el medio que facilita la incorporación "del elemento tangible" del conjunto de conceptos puestos en consideración.

En general, se acepta que el conjunto de valores de las clases de la sociedad civil estará sujeto a un ordenamiento jerárquico (ordinal). Dicho ordenamiento se manifiesta tanto en los comportamientos individuales como colectivos, ya que en sí, éstos representan un conjunto de valores determinados de antemano en base a las preferencias o actitudes psicológicas de los grupos o individuos.

En su interrelación las clases sociales generan conjuntos de relaciones que influyen en la selección y adecuación de los valores que pueden y deben predominar en la sociedad, y si bien este se encuentra condicionado por los valores específicos de los individuos o de las diversas clases, también posee una cierta "independencia" de ambos, al ser dichos valores de aceptación común. Una manera hipotética de representar esta situación es la siguiente,

donde Tk, T1 y T representan el conjunto de valores correspondientes a la escala de prestigio de la clase capitalista y la clase obrera por ejemplo, y que predominan en el medio social. De esta manera,

T = (Tk  T1)

que se lee “el conjunto T es la intersección de Tk y T1”.

Comparados entonces los valores de la escala de prestigio de la sociedad civil con los valores respectivos de las diversas clases, éstos no resultan totalmente autónomos, salvo debido a influencias o imposiciones extrañas como la que implica el colonizaje por ejemplo.

La transición de los valores cultural-espirituales y materiales de la escala de prestigio de la sociedad civil a derechos y deberes, es resultado de un proceso en el cual intervienen las instituciones y las estructuras organizativas de carácter público, como elementos o medios que regulan la conducta social e individual. En las sociedades clasistas, dicha transición está sujeta a las costumbres, la religión, las leyes, la capacidad económica, y a las actitudes morales de los individuos y las clases. Esto último resulta aparentemente contradictorio, dado que en una sociedad en la cual se acepta que incluso los valores cultural-espirituales se miden por la capacidad económica, los aspectos morales tienden a parecer secundarios. Pero en esencia, el comportamiento moral reside en la necesidad humana de relacionarse con el contexto social o ambiental circundante para subsistir y desarrollarse; y también para la manutención de las relaciones de dominación de las clases hegemónicas.

Si se aceptan tales premisas, entonces la escala de prestigio de la sociedad civil (T), estará sujeta a los derechos y deberes socialmente prescritos, tanto por las clases sociales, como por las instituciones públicas que necesariamente legitiman las relaciones establecidas entre ambas.