LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel Velasco y otros

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c. La dinámica de la estructura social

Según el enfoque clásico, la conceptualización derivada del ciclo económico puede conducir a una visión estática de las clases, o lo que tradicionalmente se ha denominado clase en sí. Las condiciones económicas transforman primero a la masa de la población en capitalistas y trabajadores. La dominación del capital “ha creado a esta masa una situación común, intereses comunes. Así pues, esta masa es ya una clase con respecto al capital pero aun no es una clase para sí”. Este punto de vista da una idea que una estructura social clasista se integra básicamente a partir de las relaciones entre las clases, y que en gran medida, aunque éstas últimas están conformadas por individuos y agrupaciones, su existencia solamente se consolidará como tal en la medida que sean capaces de manifestarse y organizar sus intereses alrededor de un proyecto social común. De esta manera, “la sistematización de impresiones de un sistema de relaciones reales y en la cabeza de los individuos forma la sicología de clase. En la medida que esta sicología de clase no expresa la realidad de estas relaciones en un sector significativo de los individuos que componen una clase, se puede conceptuar a estos agregados humanos como una clase en sí” (Bagú Op. cit.: 145).

Sin embargo, serán “una clase para sí” en una situación social en que tome conciencia bajo la forma de una ideología política que defina claramente las condiciones reales de su existencia y la contradicción entre ellas y sus intereses como clase social” (Dos Santos Op. Cit.: 42). Así, serán la lucha y/o la alianza de clases los elementos dinámicos que consolidarán y/o modificarán una estructura social, ya que “la constitución, por lo tanto la definición misma, de las fracciones, de las capas, de las categorías, no pueden hacerse más que tomando en consideración el factor dinámico de la lucha de clases, es decir, tomando en consideración sus consecuencias eventuales sobre la extensión, la restricción, la reconstitución bajo una forma nueva de las divisiones sociales. La delimitación de las clases no se reduce a un simple estudio “estático” de las estadísticas: depende del proceso histórico” (Poulantzas 1973: 118).

Cabe recalcar que las clases no se expresan en un primer nivel como algo estático, y posteriormente, a través de la interacción social, se manifiestan como algo enteramente dinámico, conformado. En la realidad, una clase social no constituye, ni se manifiesta, como un bloque homogéneo totalmente estático, o en una unidad integral de movimiento. En la práctica, la base de los intereses entre las clases la constituyen el conjunto de relaciones de propiedad, de producción y la organización económica. Puede decirse que para las clases capitalista y obrera es la preservación o no de la propiedad privada de los medios de producción el conducto permanente de sus conflictos y alianzas, cuya tónica fluctúa de acuerdo a las coyunturas de las relaciones entre las cuales se manifestarán como una “relación de fuerzas”, según el nivel de cohesión y organización de los intereses tomados en cuenta. Dicha “relación de fuerzas” adquiere su expresión en la estructura jurídico-política, y en la manera en que se toman las decisiones de poder (a través de un sistema democrático-partidiario o autoritario), y éstas son ligitimadas por el Estado. Normalmente, los intereses bajo consideración se traducen en ideologías y maneras de actuación como el "nacionalismo" y el "regionalismo".

En esta dinámica, aunada a la tendencia de reproducción ampliada que conlleva el ciclo del capital, debe recalcarse el señalamiento de que el proceso de producción es, a la vez, un proceso de reproducción. La división de la sociedad en clases implica “relaciones de dominación/subordinación económica que para mantenerse y reproducirse deben ir acompañadas de relaciones de dominación/subordinación políticas, articuladas sobre un poder estatal y, por lo tanto, sobre relaciones políticas”. En este sentido, “las relaciones ideológicas y el poder estatal aseguran la reproducción de la propiedad (su “respeto” en términos ideológicos) al imponer normas que permiten, precisamente, la reproducción de las relaciones de propiedad” (Bettelheim Op. cit.: 86). De aquí que las relaciones de clase se manifiestan no sólo en la esfera propia de las relaciones económicas, fundamentalmente a través de la apropiación y proporción en que se distribuyen la riqueza social, sino en la esfera ideológico-política. De esta manera, a la relación de "explotación/cooperación" establecida en el ámbito económico, se aúna la relación de “imposición/consenso” del ámbito político-ideológico. Los grupos dominantes no propiamente económicos se justifican socialmente entonces por la necesidad de preservación de un determinado orden social condicionado por las relaciones económicas.

Por lo mismo, para la teoría clásica de las clases sociales, la sociedad estará constituida además de las clases por categorías sociales, entendiéndose éstas últimas como el conjunto de agentes que contribuyen a la reproducción de un modo de producción, y que no son parte integrante del proceso económico, como la burocracia, los intelectuales, los profesores, las secretarias, e incluso, los agricultores. Si bien las categorías sociales no poseen adscripción de clase única, actúan como fuerzas sociales en la lucha o la alianza entre las clases. El concepto clásico de las clases sociales induce a concebir una estructura social clasista en un sentido relativo en relación al contexto social total.

De esta manera, será a partir de la dinámica establecida por las relaciones de las diversas clases y categorías sociales que surgen los planteamientos ideológico-políticos de carácter sociológico. La base de dicho quehacer social la constituye entonces el conjunto de relaciones establecidas entre las clases, ya que en esencia, éstas contribuyen al surgimiento, preservación y extinción de los planteamientos y prácticas ideológico-políticas. A partir de estos señalamientos, se hace imprescindible recalcar que en base a la existencia de dichos planteamientos y prácticas, también es posible la reproducción de las relaciones de producción, y con ello, de las clases mismas. En la medida en que las formulaciones y prácticas de las esferas política e ideológica dejan de funcionar, se dificulta la existencia de las relaciones de producción, y por consiguiente, de las clases que sustentan éstas.

Prometeo interrumpió su razonamiento para decirme:

--Sobre las clases sociales hay más que agregar, pero eso lo discutiremos mañana. Luego se retiró a descansar.