LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel Velasco y otros

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b. La base de la teoría clásica de las clases sociales: el ciclo económico del capital

Marx propuso que el ciclo económico del capital D-M-D’ inicia con dinero que se convierte en mercancía y finalmente, mercancía que se convierte en dinero acrecentado. Al final de este ciclo, el capital se ha valorizado, según la siguiente fórmula del ciclo en su conjunto (el pequeño Corsario dibujó el esquema que se indica a continuación):

De la estructura del ciclo se desprende que las relaciones del proceso económico global pueden subdividirse en las correspondientes al proceso de producción (proceso de trabajo y proceso de valorización), así como a la circulación del capital. De igual forma, de la fórmula se deduce que la reproducción del capital, es decir, el valor acumulado que busca acrecentarse por medio de la generación de plusvalor, se encuentra apoyada por el desarrollo y existencia de unidades y/o agentes que promueven la generación y se apropian del plusvalor, tanto en el proceso de producción, como en la fase de la circulación del ciclo global. Por consiguiente, el ciclo conlleva una forma determinada del reparto de la riqueza social entre quienes se apropian y promueven la generación de valor; y quienes contribuyen a la generación de éste.

El fundamento de la conceptualización clásica de las clases sociales se basa en los señalamientos anteriores, pues la transformación en categorías sociales de la manera en que el valor se genera y se apropia en la estructura económica, permite al menos prever la existencia de una clase integrada por el conjunto de los agentes económicos que promueven la generación y se apropia del valor, la cual se denominará “capitalista”; y la clase del conjunto de los agentes asalariados (directamente productivos como los ligados al proceso de trabajo o indirectamente productivos como los relacionados con el proceso de circulación) que generan y realizan el valor que se denominará “clase obrera”. Como se deduce, las relaciones de producción que pueden estar representadas por “el sistema de lugares asignados a los agentes de la producción en relación a los principales medios de producción” representa la relación básica a partir de la cual se definen las clases sociales (Bettelheim 1972: 89).

Prometeo agregó:

--De esta manera, según el análisis clásico el orden social de los Niños de la Ciencia tiene su fundamento en las relaciones establecidas en el proceso de producción, y a partir de éstas, se definen los conflictos o alianzas de los agentes que las sustentan. Luego continuó diciendo:

En dicha conceptualización de las clases se hace abstracción de las relaciones ideológico-políticas que involucran el resto del conjunto de agentes sociales, como los intelectuales, burócratas, etc., que integran la estructura social. Pero en lo general, puede aceptarse que las relaciones económicas representan una condición necesaria para conceptualizar las clases sociales. El análisis clásico considera como clase sociales: los capitalistas o burguesía (dueños del capital, empresarios y grandes funcionarios públicos), los proletarios (trabajadores), la pequeña burguesía (clase media, pequeños empresarios, profesionistas, burócratas medios), y el lumpemproletariado (pobres, vagabundos, desempleados, etc.). En términos cotidianos, se habla de la clase alta o rica (burguesía, capitalistas y grandes funcionarios), la clase media (pequeña burguesía, como profesionistas, burócratas y pequeños empresarios), y clases populares (trabajadores y campesinos).

Puede señalarse que la propia división del trabajo impone una caracterización a las clases sociales que conlleva el ciclo global del capital, apareciendo así las fracciones de la clase capitalista (industriales, comerciantes, etc.), y de la clase obrera (asalariados agrícolas o de la industria, etc.) siendo en este último caso la división entre los trabajadores productivos y no productivos de gran relevancia, puesto que permite recalcar sobre que fracción de la clase obrera recae la generación de valor, y asimismo, corroborar que la relación entre los productores directos y los detentadores del capital se hace cada vez más indirecta, debido a la aparición de gran número de agentes y actividades intermedias, muchas de las cuales se convierten finalmente en improductivas, tomando como referencia el criterio de que son productivas las actividades y agentes que generan plusvalor.

La situación anterior no sólo provoca que el excedente de la producción se distribuya entre un número cada vez mayor de agentes que quedan al margen del proceso de la producción. La riqueza social queda distribuida entre los detentadores del capital en forma de ganancia e interés; entre la clase obrera en forma de salario. De esta forma, puede decirse que desde el punto de vista de las relaciones condicionadas por el ciclo económico del capital, las clases sociales “representan grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo del otro en virtud de los diferentes lugares que uno y otro ocupan en una estructura determinada de relaciones económica, y más concretamente, por su relación de propiedad con los medios de producción y demás recursos productivos, situación que finalmente determina el modo y la proporción en que obtienen la parte de la riqueza social de que disponen” (ver Bagú 1972: 145; Bujarin 1977: 276-277; Dos Santos 1973: 41; Gandy 1978: 164; Harnecker 1976: 99; Lenin 1951: 17; O'Donell 1978: 180).

De igual manera, el desarrollo de la división del trabajo en el espacio ha condicionado la evolución del ciclo económico, dando origen a lo que se denomina “capitalismo de libre competencia y capitalismo monopólico”, ocasionando que las clases sociales hayan adquirido una nueva y dinámica evolución. Así se acepta que bajo el capitalismo monopolista, además de las clases y fracciones de clase, aparece lo que puede dominarse “capas de clase”. De esta forma, se dice que en el capitalismo monopolista existen las capas capitalistas monopólica y la no monopólica; y en la clase obrera las capas de los obreros ligados al trabajo manual e intelectual.

No obstante, lo relevante de esta tipología no lo representa lo extenso de la estratificación que pueda derivarse de ella, sino la necesidad de interpretar las relaciones entre, y al interior de las clases sociales, y como esta relación repercute en la organización de las regiones, pues dependiendo de donde se asientan las clases, las regiones y ciudades adquieren jerarquía económica, social y política. Dentro de las mismas ciudades aparecen zonas y lugares reservados a las clases sociales.