LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

LAS MATEMÁTICAS DE LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel Velasco y otros

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b. El juego del Conejo Sideral

El Pequeño Corsario se duerme soñando con el Conejo Sideral...

Sucede que en el sueño aparece en el futuro jugando una especie de frontenis en el cual se desafía la ingravidez. El Conejo Sideral instruye pacientemente al Pequeño Corsario. Poco a poco, éste comprende las reglas, y cada vez presenta una mayor batalla a su instructor. El gimnasio donde practican se encuentra en un extremo del albergue espacial llamado “La Nueva América”, y desde allí el paisaje resalta por la luz de las estrellas blancas y amarillas de tamaño similar al de nuestro sol, el azul brillante de las estrellas gigantes, los soles moribundos de color rojo y los campos galácticos de estrellas. Todo resulta deslumbrante y desafiante a la imaginación.

Mientras juegan, el Pequeño Corsario se entera que la sociedad a la cual pertenece el Conejo Sideral está en los inicios de la “Fase 3” en tanto que la suya se encuentra en la “Fase 1”, ya que solamente obtiene sus recursos energéticos de un sólo planeta. La sociedad del pequeño Pequeño Corsario todavía se encuentra en la antesala de la colonización de la luna, hacer habitable el planeta Venus, construir ciudades volantes alrededor del sol; exactamente el umbral que ahora rebasa la sociedad de su instructor, la cuál prácticamente está saliendo de la “Fase 2”, cuando los recursos energéticos se obtienen de todo el sistema solar madre, desmantelándose los recursos de los planetas gigantes inhabitables, y desplazándolos para utilizar sus materias primas. En la “Fase 3” ya se obtienen recursos de otras partes de la galaxia (Ver Berry 1983: 32).

El Pequeño Corsario se pregunta si realmente la sociedad del Conejo Sideral no será un desastre, es decir, si estará gobernada por máquinas que prácticamente poseen vida propia y subyugan a los ciudadanos; y de igual manera, tal vez el sistema sociopolítico es tan totalitario, que difícilmente puede hablarse ahí de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Es posible que esté regida por un Emperador tan poderoso, que su voluntad sea capaz de acabar con todo lo creado y conocido. El Pequeño Corsario también teme que los Estados que aún existan invadan todas las esferas de la vida de los ciudadanos, y que las burocracias sean de tal magnitud, que a más de obstaculizar el buen avance de los asuntos, consuman la mayor parte de la riqueza de la sociedad. Comenta esto a su instructor, y éste le explica algo al respecto.

Una sociedad como la del Conejo Sideral no podría llegar a ese estadio de desarrollo trasladando la situación de la colectividad del Pequeño Corsario a ese futuro. Los sistemas de organización de la economía, aunados al desarrollo tecnológico, han llegado a un estado capaz de regular la actividad social de tal manera que prácticamente impiden que un ciudadano pierda buena parte de su vida y de su energía elaborando y leyendo informes de sus colegas como sucede con la burocracia. Las máquinas electrónicas, operadas convenientemente, realizan dichas actividades en el menor tiempo posible, y empleando solamente los recursos necesarios. Las velocidades de la información y de la toma de decisiones así lo reclaman.

La organización económica ha hecho realidad uno de los sueños y aspiraciones de todas las sociedades, incluyendo la del Pequeño Corsario: todo individuo posee casa, vestido, sustento, salud, transporte y para realizar sus actividades de esparcimiento. Poco a poco, conforme su sociedad se fue desarrollando tecnológicamente, así como su organización, casi todas las actividades para satisfacer los “rubros básicos” salieron de la esfera de la actividad económica, es decir, del sistema regido por la relación oferta (empresas)-demanda (consumidores)-precios; y formaron parte de los sectores sociales comunitarios reglamentados, tecnificados y planificados: de manera gradual desaparecieron las clases sociales de la sociedad del Conejo Sideral.

El proceso inicial de dicha etapa se logró cuando los Estados tuvieron que tomar la rectoría de determinadas actividades y empresas, pero sobre todo cuando se formaron consejos civiles de la producción, capaces de administrar, con la rectoría del mercado, grandes empresas. De hecho, estos consejos de producción, junto con las empresas netamente privadas, lograron planificar las actividades según el crecimiento y poblamiento de nuevos espacios, y las unidades de producción creadas establecieron sistemas de producción capaces de abastecer todas las necesidades básicas de la sociedad.

Al mismo tiempo, existe la capacidad de elección de los individuos, sobre todo en cuanto a la satisfacción de sus aspiraciones de esparcimiento (la visita a lugares turísticos en el espacio); pero la elección no solamente se hace en base a una relación entre oferta y demanda, sino sujeta a la racionalización programada de las aspiraciones. Esto no se hubiera logrado, si la sociedad, por un lado, no hubiese avanzado en la concepción y puesta en práctica, de nuevos sistemas de organización a todos los niveles (tanto de unidades de producción como de las asociaciones de gobierno); ni tampoco, si por otro lado, las concepciones generales no se fundamentaran en sistemas filosóficos en continuo dinamismo y renovación.

Un ciudadano de “La Nueva América” sabe que las asociaciones económicas y científicas tienden a ser más dinámicas que las asociaciones filosófico-morales y políticas, y por lo mismo, tiene que concederse a las asociaciones más conservadoras el “imponer” los cánones generales. Debido a tal circunstancia, las asociaciones menos flexibles tienen que ser verdaderamente fuertes, ya sea en el espacio (caso de las asociaciones políticas); o bien, en el tiempo (caso de las asociaciones filosóficas). En otras palabras, para que subsistan, las asociaciones económicas y científicas tienen que adecuarse continuamente con las asociaciones filosófico-morales y políticas.

En la sociedad del Conejo Sideral se acepta que todos los cambios hacia el futuro tienen que hacerse con la adecuación del espacio-tiempo (o espacios sociales respectivos). La sociedad del Conejo Sideral no podría concebirse con las divisiones políticas geográficas de la sociedad del Pequeño Corsario, ya que para que exista una adecuación entre el sistema económico, tecnológico, filosófico, científico y político, el espacio social tiene que ser flexible.

El sistema político de “La Nueva América” es dinámico. Se consideran todos los puntos de vista para la toma de decisiones de la administración, la cual se apoya, precisamente, en los resultados de los congresos organizados por los consejos de la Economía, la Filosofía, la Ciencia y la Tecnología. Preferentemente se busca el bienestar de la sociedad, ya que el problema de separar la administración de la ideología ha sido superado, aspecto todavía común en la sociedad del Pequeño Corsario.

El sistema jurídico está en constante dinamismo, y básicamente regula los conflictos provenientes del ámbito de la planeación y del mercado. No hay problemas entre Estados, aunque existen organizaciones similares en los diversos espacios, pues es la Organización Social Universal la que toma las decisiones, ya que este organismo ejerce los cánones del Derecho Universal (también abundan en él los especialistas burócratas, pero sus acciones no son tan nocivas como antaño).

A través del tiempo, los cuerpos militares de los antiguos Estados se han ido convirtiendo en una fuerza de paz, la cual se encarga de regular los conflictos entre los diversos ámbitos y jurisdicciones universales; y por lo tanto, es este cuerpo el que ejecuta el derecho universal, orientado hacia el progreso y la paz como ya se señaló.

De igual manera, cada ámbito y jurisdicción universal cuida de la cultura y valores propios de las diversas regiones pobladas por los conciudadanos del Conejo Sideral. La cultura sigue siendo a la vez que universal, heterogénea.

Los individuos son disciplinados, existe entre ellos un fuerte sentido de la hermandad, lo que permite el desarrollo de las relaciones cordiales en lo fundamental. Practican el deporte, las artes, ejercen una actividad básica, y tienen acceso a los avances científicos y tecnológicos cotidianamente difundidos para que popularmente sean comprendidos. En otras palabras, el Conejo Sideral no tiene ningún problema para comprender el sentido de lo general y lo específico, la idea de las funciones sociales; la relación entre derechos y deberes; y también posee un fuerte sentido de la fidelidad y cooperación. Claro está, no tiene ya problemas de seguridad social y de un carácter económico, su sociedad ya los superó en lo general; ni tampoco de clases e ideologías, ya que se respeta y promueve toda iniciativa y actividad individual y colectiva. Es un ser que vive en continua visión hacia el progreso, pero que a la vez, admira y respeta su pasado, pues él mismo es ambas cosas a la vez.

El Pequeño Corsario juega animadamente con el Conejo Sideral, y precisamente cuando cree poder ganarle, tiene que despertar. Quedan muchas dudas, como por ejemplo, ¿cuáles son las características de las relaciones familiares existentes en la sociedad del Conejo Sideral?,¿cómo es posible inducir los cambios de una manera pacífica?, y otras muchas cosas que ya no pudo preguntar a su instructor. Sin embargo, el Pequeño Corsario recuerda ciertas cuestiones que considera conveniente tomar en consideración. Una de ellas es que el Conejo Sideral le dio a entender que de hecho su sociedad funciona a través de la interrelación, no sólo de los individuos y las familias, sino básicamente, de las diversas organizaciones económicas, filosóficas, políticas y de todo tipo. En este sentido, su sociedad, puede comprenderse a través del eslabonamiento de los derechos y deberes de tales organizaciones.

En esta sociedad más que nunca, está presente como norma de comportamiento, la máxima de que entre las asociaciones, los individuos, como las naciones

El respeto al derecho ajeno es la paz

pues el desequilibrio entre los derechos y deberes tiende a reflejarse en el desequilibrio social y regional.