ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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III. México: modelos económicos de largo plazo y estrategias macroeconómicas de mediano plazo: 1935-2002. Instrumentos de política económica y resultados agregados.

En México se han aplicado modelos de desarrollo económico que han buscado el crecimiento económico y el bienestar de la población, de manera muy particular resulta importante analizar lo referente a los resultados que se han obtenido por la aplicación del modelo de Sustitución de Importaciones (SI) que prevaleció a lo largo de más de cincuenta años antes de aplicar el modelo neoliberal a partir de la década de los ochenta que ha marcado la pauta en las condiciones del desarrollo económico y social que actualmente se vive en el país. El propósito de este análisis consiste en revisar si la estrategia de desarrollo de uno y otro modelo realmente ha alcanzado los resultados en los que se pueda observar una modificación a favor de las condiciones de vida de los mexicanos.

1. Modelo de la Revolución Mexicana y estrategias macroeconómicas de mediano plazo: 1935-1982.

El modelo “primario exportador” o de economía de enclave establecido en México desde la época colonial hasta el porfiriato ya no representaba la opción de crecimiento económico sostenido a largo plazo, de ahí que se hizo necesario su rompimiento para impulsar un proceso de industrialización y crecimiento, surge de esta manera como alternativa un proyecto nacionalista que estableció como objetivo el impulso decidido del desarrollo económico y político de la nación, con autonomía del exterior, (Villarreal, 1988).

Desde los años treinta, y particularmente desde el gobierno del presidente Cárdenas, se registró en México una tasa de crecimiento anual medio de la economía de 6.1% entre 1934 y 1982 que se reflejó en el mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos, la estrategia de desarrollo se encontraba sustentada en una participación relevante pero prudente del Estado como rector y promotor activo del desarrollo económico, como regulador del comercio exterior y de los mercados internos de bienes y servicios básicos, como inversionista en áreas estratégicas y como promotor del bienestar social mediante leyes laborales y agrarias e instituciones sociales de educación, salud y servicios básicos, (Calva, 2001).

Se toma como lineamiento de desarrollo los principios establecidos en la Constitución Política de la República Mexicana de 1917 con lo que respecta a la reforma agraria, legislación laboral, la nacionalización o estricto control de los recursos minerales, el control o regulación por parte del Estado de las principales actividades económicas, el Plan Sexenal del presidente Cárdenas enfatiza en la necesidad de disminuir la dependencia del país de los mercados extranjeros, la promoción de industrias pequeñas o medianas más que grandes y el desarrollo de empresas mexicanas, más que empresas bajo control de intereses extranjeros, surge de esta manera el modelo de Sustitución de Importaciones como estrategia de desarrollo de largo plazo, (Villarreal, 1998).

La reforma agraria implicó la redistribución de más de 20 millones de hectáreas, la creación de bancos agrícolas y la construcción de obras de infraestructura. La política sobre inversión extranjera implicó la nacionalización de terrenos agrícolas, ferrocarriles y la expropiación de la industria petrolera, el gasto federal se orienta al alcance de objetivos en el área económica social, se crea el banco de desarrollo (NAFINSA), el banco de comercio exterior y los bancos de crédito agrícola que vienen a configurar junto con el Banco Central una sistema financiero que sustenta al desarrollo, se apoya el crecimiento productivo con la orientación energética con el surgimiento de la Comisión Federal de Electricidad y el desarrollo de la industria petrolera nacional.

La intervención del Estado como planeador, ordenador, controlador y promotor del desarrollo permitió el diseño e instrumentación de una política fiscal y monetaria expansiva y una política comercial proteccionista, el gasto federal se incrementó al igual que la oferta monetaria, la tarifa sobre la importación de productos se revisó de acuerdo a las necesidades del desarrollo industrial. La política cambiaria también se comportó de acuerdo a las circunstancias y necesidades de la planta productiva para la generación del desarrollo.

El periodo de gobierno del general Cárdenas sin duda que fue muy importante durante el periodo que se analiza, puesto que en este sexenio se estructura en gran parte las condiciones físicas e institucionales que permitieron la continuidad del modelo de sustitución de importaciones como estrategia de desarrollo en el largo plazo, René Villarreal (1988) considera la vigencia del modelo a lo largo del periodo de 1939 a 1970 y establece que dentro de esta gran estrategia se puede diferenciar dos modelos de corto plazo: a) el modelo de crecimiento con devaluación-inflación durante el periodo de 1939 a 1958, y, b) el modelo de crecimiento estabilizador durante el periodo de 1959 a 1970.

Durante la primera etapa (1939-1958), se observa la sustitución de importaciones de bienes de consumo no duradero y un ligero avance hacia la sustitución de bienes de consumo duradero y de capital, que se caracteriza por crecimiento importante de la economía, acompañado de un proceso de inflación y un creciente desequilibrio externo que trató de ajustarse con dos procesos de devaluación, uno en 1948-1949 y otro en 1954., el crecimiento se sustenta en el crecimiento industrial. Durante el periodo 1950-58, el proceso de sustitución de importaciones se estanca.

La política comercial utiliza instrumentos proteccionistas como tasa de cambio, tarifa o arancel y control cuantitativo, en tanto la política industrial se fortalece con la Ley de industrias Nuevas y Necesarias, mediante la cual las empresas pueden disfrutar de amplias excensiones fiscales. El Estado invierte fuertemente en infraestructura y en sectores estratégicos como el energético y la agricultura que funcionó sector de apoyo a la industria.

Durante la segunda etapa del modelo de sustitución de importaciones (1959-1970), la economía continuó su crecimiento pero de igual manera se presentó el crecimiento permanente del desequilibrio externo, la industria continuó siendo el motor de la economía avanzando hacia la sustitución de importaciones de bienes de intermedios y de capital. La política comercial sigue siendo proteccionista aunque cambian los instrumentos, se mantiene fija la tasa de cambio mientras que los aranceles y el control cuantitativo se mantuvieron sólidos e incluso se fortalecieron, llegando a ser como lo dice Villarreal (1988) discriminatoria, excesiva y permanente. El Estado continuó cumpliendo con su papel de promotor del desarrollo con una política fiscal expansiva.

El objetivo central del gobierno fue lograr el crecimiento económico por la vía de la estabilidad, buscando ésta como una condición indispensable para alcanzar un desarrollo económico y social sostenido, este gran objetivo se derivó en ocho propósitos específicos: 1) crecer más rápidamente, 2) detener las presiones inflacionarias, 3) elevar el ahorro voluntario, 4) elevar la inversión, 5) mejorar la productividad del trabajo y del capital, 6) aumentar los salarios reales, 7) mejorar la participación de los asalariados en el ingreso y, 8) mantener el tipo de cambio, ( Tello, 2006).

Sin embargo el crecimiento permanente del desequilibrio externo originó la necesidad de reorientar la política económica, se mantiene la decisión de no devaluar y de utilizar el crédito interno y externo y la inversión extranjera para financiarlo aunque continuó el proceso de apoyo a la consolidación de la industria.

Durante el periodo 1971-1976, la economía se caracterizó por un crecimiento moderado y una aceleración de la inflación, la situación financiera del sector público se degradó fuertemente, cayeron los ingresos y se recurrió al endeudamiento, la deuda pública pasó de 12.8% del PIB en 1971 al 24.7% del PIB en 1976, que obligaron a hacer pagos crecientes como servicio de la deuda, aumentó el déficit en cuenta corriente que se financió con inversión extranjera y créditos del exterior, se incrementó la inflación, todo ello coadyuvó a que desencadenara en la devaluación de 1976, (Guillén, 1984).

El Banco Central inició una política monetaria y crediticia restrictiva contraria a la política de finanzas públicas expansionista del gobierno que significó una discrepancia en la aplicación de la política económica. Después de la devaluación de 1976 el gobierno mexicano firmó un acuerdo de estabilización con el Fondo Monetario Internacional basado en la ortodoxia económica monetarista para aplicarse durante el periodo de 1977 a 1979, el programa de ajuste contemplaba la reducción del déficit público, limitación del endeudamiento externo, elevación de los precios de bienes y servicios públicos, limitación del crecimiento del empleo en el sector público, apertura de la economía hacia el exterior y represión de los aumentos salariales, lo cual gracias al descubrimiento de importantes recursos petroleros el país pudo realizar una política económica diferente, en tanto que estos recursos sirvieron de aval para obtener recursos financieros del mercado internacional, (Guillén, 1994).

Durante el periodo de 1977 a 1981, la economía creció a una tasa promedio de 7.8%, aunque la inflación también se incrementó de manera importante aumentando en 24.2%, el auge se debió principalmente a la expansión de la inversión tanto pública como privada, la primera se orientó principalmente a la construcción de la infraestructura petrolera que motivó al sector privado a proveer y complementar con bienes y servicios el gran proyecto petrolero, (Cárdenas, 1996). La expansión de la inversión pública y el creciente déficit en cuenta corriente llevó a incrementar el endeudamiento externo.

En 1981 México se caracteriza por tener contratados grandes montos de deuda a corto plazo y tasa de interés variable, tipificándose como uno de los países más endeudados del mundo subdesarrollado, los incrementos en las tasas de interés tuvieron repercusiones muy considerables en el servicio de la deuda que tenía que pagarse, de esta manera llega el límite de crecimiento para México que a pesar de la riqueza petrolera entra en crisis teniendo como causas principales el desequlibrio externo creciente, presiones inflacionarias, déficit presupuestal, tipo de cambio fijo que llevan a la macro devaluación de 1982.

A pesar de los descalabros y el manejo de la economía durante el periodo 1971 a1982, los resultados del modelo se pueden observar en el siguiente cuadro:

Se puede apreciar que la estrategia de desarrollo del modelo de la revolución mexicana mostró efectividad en el crecimiento sostenido del PIB per cápita registrando en promedio anual 3.14%, durante el periodo de 1935 a 1982, la inversión fija bruta se incrementó también en 1022.1% a una tasa promedio anual de 5.78% y los salarios mínimos reales igualmente crecieron durante el periodo en un 8.84% durante el periodo a una tasa promedio anual del 1.42%, lo que representó un incremento del poder adquisitivo durante el periodo de 96.9%, (Calva, 2001).

El endeudamiento externo se mantuvo a un nivel manejable del entre el 18.4 y 27.2% del PIB entre 1946 y 1970, haciendo la excepción los dos últimos sexenios que asumieron políticas de dispendio presupuestal que los llevó a incrementar los niveles de endeudamiento externo hasta un monto equivalente al 67.6% del PIB en 1982.

Las condiciones económicas, sociales y políticas originadas por los problemas anteriormente señalados, crearon se convirtieron en las idóneas para dar apertura al establecimiento del modelo neoliberal.