ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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VIII. Recursos humanos, tecnología y competitividad.

Los recursos humanos son la base de los cambios que deben realizarse para alcanzar el desarrollo económico y social, su formación es clave en los cambios sociales.

1. Recursos humanos, tecnología y productividad.

Es concepción universal la relación de los recursos humanos con la productividad, aquellos que se encuentran en mejores niveles de educación han mostrado correlación directa con niveles de productividad más importantes, Llamas Huitrón (2007), señala que es probable que el trabajador educado mejore su desempeño cuanto interviene en la toma de decisiones y que el sistema de producción flexible recompense a la innovación endógena y al aprender haciendo. Pero también es posible que la innovación y el aprendizaje en el trabajo mejoren con una fuerza de trabajo más educada y capacitada, y por organizaciones de la producción que promuevan su participación. En ese caso, la contribución de la escolaridad a una mayor productividad y al crecimiento económico depende en gran medida de dos factores: a) de las relaciones administración-trabajo que permiten una mayor participación de los trabajadores en la toma de decisiones, particularmente en desarrollar nuevas formas de producir bienes y servicios, y; b) de redes de innovación entre empresas y entre éstas y otras instituciones de innovación, incluyendo a las que poseen trabajadores con una alta educación y a las de la administración pública que ayudan a producir la innovación.

Los individuos más educados juegan un papel central en el sector de la economía que crea nueva tecnología. Dicho sector, a su vez, está íntimamente relacionado con la participación de la Investigación y Desarrollo en el producto total, así el flujo de la nueva tecnología y el crecimiento en la productividad están vinculados a esta participación, (Llamas, 2007).

Diversos grupos coinciden en que contar con un sistema educativo fuerte es condición primaria para avanzar en el proceso de desarrollo, lograr una economía moderna, sólidamente articulada y competitiva, esto se basa en que la educación y particularmente la superior tiene atributos tales como difusora del conocimiento y el desarrollo tecnológico, genera los profesionales y el capital social que conllevan el desarrollo social y económico, favorece la creación de instituciones y espacios para la formación educativa, la creación de nuevo conocimiento y la difusión de la cultura, contribuye decisivamente a la investigación científica y a la innovación tecnológica que requiere el desarrollo interno y la competitividad económica frente al exterior, (Labra y Ramírez, 2007).

Sin embargo, el sistema educativo acusa problemas que limita la creación de condiciones adecuadas para que los recursos humanos en México puedan tener una formación acorde a las necesidades del desarrollo económico y social. Las tendencias que registra la educación superior en el país se pueden observar en: Expansión del sistema educativo con poco control de la calidad, Desregulación y privatización del sistema de educación superior, Lenta transición de un sistema de educación superior centralizado y rígido hacia uno más descentralizado y flexible, Crecimiento distorsionado de la oferta académica, Persistencia de los desequilibrios en la gestión y coordinación de las instituciones de educación superior, Rezagos en el acceso y equidad de la educación superior, Desarticulación crónica entre las instituciones de educación superior y las necesidades de la sociedad y la economía, Estancamiento del financiamiento de la educación superior.

Esta problemática condiciona que en México se pueda decir con amplitud que estamos en camino de insertarnos adecuadamente en la sociedad del conocimiento que a nivel mundial las naciones desarrolladas están construyendo, (Drucker y Colín, 2007). La sociedad del conocimiento no es un modelo que se adopta, requiere del desarrollo de un modelo pertinente de apropiación, en tanto que cada sociedad cuenta con sus propios intereses, capacidades y tradiciones que si no se toman en cuenta generan conflictos más que soluciones.

La educación, ciencia y tecnología representan una trilogía indivisible para alcanzar los niveles de desarrollo a que aspira la sociedad, lo cual se debe plantear como un asunto de Estado en al que se debe intervenir decididamente con políticas precisas, sobre todo en materia de financiamiento en la formación de recursos humanos de alto nivel que soporten el desarrollo científico y tecnológico. En México se cuenta con cinco investigadores por cada diez mil habitantes, mientras que Estados Unidos tiene 68 y Francia 59, la recomendación es contar con tres investigadores por cada mil personas de la población económicamente activa, el número de egresados de doctorado en México es muy bajo, en el año de 2004 egresaron 1629 doctores de los cuales el 92% provino de instituciones públicas y sólo el 8% de las instituciones privadas, en tanto que en el año 2003, los Estados Unidos generó 40 075 doctores, España 6 436, Brasil 7 729, Corea 7 623 y Canadá 3990, (Drucker y Colín, 2007).

La inversión en recursos humanos, ciencia y tecnología es fundamental, los últimos datos disponibles muestran que el 87% del gasto mundial en Investigación y Desarrollo es realizado por la diez principales economías del mundo, los Estados Unidos por sí solo, es responsable del 40% del gasto mundial en esta materia, lo cual sumado al gasto de Japón y Alemania representa el 68% del gasto total en Investigación y Desarrollo mundialmente, (Nadal, 2007).

La problemática no se circunscribe solamente a incrementar la inversión en materia de educación, ciencia y tecnología; es necesario además modificar el modelo de desarrollo modificando el esquema neoliberal que no puede ser marco de referencia para el desarrollo sustentable, revisar la política educativa desde el nivel básico pero prioritariamente el nivel superior que ha sido agredido por los lineamientos neoliberales buscando su privatización y por tanto el incremento a la inequidad de acceso a este nivel educativo. En lo referente a ciencia y tecnología, los recursos que se asignan deben ser por lo menos similares a los que los países en vías de desarrollo asignan en sus presupuestos, el fortalecimiento del sistema científico y tecnológico debe incluir la elaboración de estrategias sectoriales definidas por los investigadores en cada área, se necesita recuperar, fortalecer y diversificar a los organismos públicos dedicados a la Investigación y Desarrollo en los que existen grupos de excelencia que están trabajando aspectos parciales de los grandes problemas de la agenda nacional, entre otras área estratégicas se debe atender la formación de recursos humanos y el desarrollo de ciencia y tecnología en: el sector agropecuario, sector industrial, energía, recursos hídricos, infraestructura física, salud, desastres naturales y vulnerabilidad y megadiversidad y recursos genéticos,(Nadal, 2007).

Dentro del esquema globalizador, se necesitan grandes cambios institucionales dentro de los cuales nuevas formas de organización territorial y gestión del quehacer tecnológico-educativo son imprescindibles para conformar un sistema de innovación que, como un red interactiva sea capaz de vincular y potenciar los esfuerzos de todos los agentes sociales participantes en el proceso de desarrollo y social, (Kuri, 2007).