ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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1. Globalización y bloques económicos. Realidades y mitos

Como se mencionó, la globalización económica ha tenido efectos en todos los rincones del planeta, marcando desigualdades donde es observable la presencia de la tríada del poder: Estados Unidos, Japón y Europa, se identifican tres momentos en el que se desarrolla la globalización entendida como se presenta hoy: a) 1895 y 1914 la cual constituyo la edad de oro respecto del comercio y las invenciones a nivel mundial, se desarrolló de fines del siglo XIX hasta la primera guerra mundial, caracterizándose por un fuerte crecimiento económico y de la inversión foránea, b) La segunda etapa inicia en los años 50´s y se prolonga durante toda la década siguiente hasta concluir en la década de los 60´s , con un bajo crecimiento en la productividad y el estancamiento de los Estados Unidos y Europa, fue un período de rápido crecimiento comercial y gran inversión extranjera directa (IED), y c) La tercera y actual etapa, inicia durante los 80´s y se distingue de su predecesora por (Kuri, 2007):

• El papel de la nueva tecnología

• La aparición de empresas globales

• La mayor internacionalización de los mercados financieros

• La desregulación de los países miembros de la OCDE

• La apertura de países no miembros de la OCDE

• La organización flexible en la producción

En esta etapa del capitalismo se ha observado un crecimiento del comercio internacional y presencia fuerte de un creciente número de empresas multinacionales. La movilización del capital financiero ha generado dinámicas en las regiones económicas a las que la mayoría de los países en desarrollo aspiran incorporarse aunque los costos pagados por ello son altos, se manifiestan en ajustes internos que han propiciado la presencia voraz del capital extranjero y apertura comercial indiscriminada que a la postre se refleja en resultados desventajosos.

Sin embargo, su inserción en la dinámica global obliga a los países a participar de la competencia en los mercados y por tanto de identificar su integración a grupos de países o bloques económicos que fortalezcan las posturas competitivas.

La integración en bloques económicos se desarrolló a partir de las pautas marcadas por las economías hegemónicas, siendo los más sobresalientes: Norteamérica con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la Unión Europea (UE) y la Región Asiática del Pacífico (ASEAN+3).

Los principios de integración son diferentes en cada caso, por una lado, la Unión Europea que tiene una visión integrativa, en sus orígenes reivindica los derechos sociales como fundamentales, abogando por la reducción de las disparidades regionales y aspirando a una integración paulatina y con poderes institucionales acotados pero dinámicamente cambiantes, (Álvarez, 2007).

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte tiene otro concepto de integración, se supedita a la aplicación dogmática de los preceptos y lineamientos del Consenso de Washington, donde prevalecen los principios neoliberales y las reglas del mercado son las que dominan.

La integración de la región asiática se ha llevado a cabo bajo lineamientos donde se toma en cuenta las características propias de cada uno de los países que conforman la región, utilizando principios alejados al Consenso de Washington.

En la integración internacional se observan diferencias en los modelos utilizados, en la concepción del modelo europeo se puede apreciar una verdadera integración, al contemplar las asimetrías entre países y la búsqueda por reducirlas a través de mecanismos que han venido instrumentando para lograr la convergencia del desarrollo entre las naciones miembro.

En el modelo europeo de integración la filosofía política incluyente es una característica, manifestándose en la unión establecida entre países ricos y pobres para poder crecer juntos con base a un mismo esfuerzo integrador y resolver de esta manera las enormes disparidades económicas y sociales existentes entre ellos, lo que ha llevado a la Unión Europea a posiciones protagónicas en el mapa político y comercial en la era global.

La apertura de fronteras físicas, administrativas y legales han otorgado a los estados miembros verdaderas oportunidades en el plano del comercio y las inversiones, con un visión institucional comunitaria supranacional se le ha impreso un sello humano a la llamada “mano invisible”, la economía social de mercado prevalece a diferencia de lo que ocurre en América Latina en la que la economía salvaje ha agudizado las disparidades. En Europa la liberalización económica tiene un sentido y se ha dado bajo el objetivo de incorporar a la dinámica del desarrollo a las regiones más atrasadas, para ello se han diseñado políticas ex profeso cuyos objetivos se identifican con la reducción de la pobreza y la inducción del crecimiento económico de manera equilibrada.

La instrumentación de la política se lleva a cabo mediante la transferencia de recursos frescos y know how otorgándole un efecto práctico y eficiente. Los llamados fondos estructurales y de cohesión han apuntalado la aplicación de las políticas de desarrollo comunitario haciendo que los países modifiquen sus estructuras y tiendan a la convergencia, cuestión totalmente opuesta a los modelos de integración basados en tratados de libre comercio como es el caso del TLCAN donde no existen estos fondos compensatorios y las asimetrías crecen a favor de los más poderosos, (Piñón, 2007).

La aplicación de los Fondos Estructurales y Modernización de las zonas rurales como instrumento de la política comunitaria representan una respuesta conjunta de los estados miembros a la problemática que presentan las regiones atrasadas, tienen como objetivo incidir positivamente en la dinámica de crecimiento y modernización de estas zonas y con ello a disminuir las disparidades facilitando el ajuste estructural. Se han diseñado políticas sectoriales específicas tales como: la política agrícola, la política de pesca, la política de desarrollo regional, la política de transporte e infraestructura física, dotadas con cuantiosos recursos operados en fondos financieros como el Fondo Europeo de Orientación Garantía Agrícola (FEOGA), el Instrumento Financiero de Orientación de la Pesca (IFOP), el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), el Fondo Social Europeo (FSE) y el Fondo de Cohesión, para este último su objetivo es hacer converger las variables macroeconómicas de los estados aspirantes a formar parte de la zona del euro con resultados óptimos. Los fondos se canalizan a través de programas multianuales referidos a áreas y objetivos específicos, el objetivo 1 está enfocado a la recuperación de las regiones menos desarrolladas, el objetivo 2 a la reconversión socioeconómica de zonas con dificultades estructurales y el objetivo 3 a la modernización de los sistemas de formación y fomento del empleo, la prioridad presupuestaria está encaminada hacia le objetivo 1.

Las normas generales a nivel comunitario le otorgan coherencia y congruencia a la aplicación de los fondos estructurales y de cohesión, salen del esquema paternalista al ser estructurados para responder a las necesidades reales derivadas del proceso de liberalización económica e integración. Los estados beneficiarios tienen como compromiso diseñar proyectos viables con metas y objetivos económicos y sociales claros que justifiquen la asignación de recursos y deberán ser acompañados de recursos propios que pueden variar entre 20 y 30% del total que comprenda la inversión.

En resumen se puede mencionar del análisis observado que el modelo de integración europeo tiene muchas más ventajas en comparación con los modelos que se han puesto en práctica en América Latina, por lo que puede tomarse como referente en las negociaciones subsecuentes o en las modificaciones que pudieran hacerse a los esquemas ya negociados, (Piñón, 2007).

El bloque económico que mejores resultados ha obtenido en la inserción a la globalización en término de competitividad es el Asiático, en contraste con el bloque de Norteamérica que ha venido perdiendo competitividad, (Ramírez, 2007).

La integración de este bloque asiático inicia en 1967 con la creación de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN) conformada por Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia cuyo objetivo inicial sustentado en la visión regionalista producto de la guerra fría, fue buscar la paz y estabilidad, fomentar el desarrollo económico, establecer mecanismos de colaboración y asistencia técnica mutua.

En 1984 se incorpora Brunei y en 1995 Vietnam, dos años después se integran Laos y Myanmar. Por último en 1996 se integra Camboya después de haber sido postergada por problemas políticos internos del país.

En 1992 se inicia la creación del AFTA (ASEAN Free Trade Area por sus siglas en inglés), como un instrumento para el proceso de desgravación arancelaria. Asimismo el ASEAN se ha visto vital para la construcción de otros espacios de cooperación e influencia de manera decisiva en la formación pertinentes para su funcionamiento.

Realizando una reflexión en forma sucinta, se puede apreciar que el Pacífico asiático ha generado diferentes expresiones tendientes a prescribir formas diferentes de regionalismo, que de acuerdo con Bjorn Hettne, este regionalismo implica diferentes niveles incrementales de regionalización, misma que es definida como una creación social y una recreación de los procesos globales, pero también como un proyecto político coherente con un sistema que tiene identidad con un proceso histórico endógeno. En este sentido la regionalización permite identificar los grados de conexión de cada región, su madurez y la proyección que tiene sus actores gubernamentales y no gubernamentales. ASEAN se ha convertido en un actor regional indispensable para catalizar los beneficios de sus políticas económicas emprendidas. En 1996 se inicia el esquema de ASEAN MÁS Japón, China y Corea (ASEAN+3), como un mecanismo de consulta y de interrelación entre las tres economías más importantes del Este de Asia. En diciembre del 2005 se generan grandes expectativas por su convocatoria para impulsar la cumbre del Este de Asia, con la participación de todos los miembros del ASEAN +3, India, Australia y nueva Zelanda, más la participación de Vladimir Putin como invitado especial, mismo que convierte a Rusia en un futuro miembro. La idea formal es conformar una presencia en los asuntos globales. Algunos vaticinan el surgimiento sólido de una respuesta regional que no desea ya la influencia directa de los Estados Unidos.

Se hipotetiza que ASEAN +3 seguirá de manera paralela a la cumbre del Este de Asia, para generar sus propios instrumentos políticos y enfrentar los retos políticos y económicos dentro de la cuenca del pacífico, creando así su propia transformación global aparte de los Estados Unidos, (Uscanga, 2007).

Como lo señala Ramírez Bonilla (2007), el contexto internacional se ha modificado sustancialmente, la economía mundial tiende cada vez más a funcionar sobre la base de bloques económicos más que con base a las economías individuales, los Acuerdos Regionales de Comercio y otro tipo de acuerdos se han incrementado de manera explosiva en los último años estableciendo una interdependencia cada vez más estrecha entre países.

Es importante mencionar que el caso de los países asiáticos siempre han visto con recelo el establecimiento de Tratados de Libre Comercio u otro tipo de tratados bilaterales o regionales, particularmente Japón, aunque ha apoyado la liberalización del comercio, los países integrantes de la ASEAN incluso reaccionaron de manera defensiva al anunciarse el TLCAN, (Ramírez, 2007).

En relación a los mercados conformados por la integración internacional, por tamaño de población se puede decir que el bloque de los países asiáticos representa alrededor de la tercera parte de la población mundial que en la medida que incremente su poder adquisitivo se convertirá quizás en el mercado más grande del mundo. Enseguida se encuentra la Unión Europea que al pasar de 15 a 25 países se conforma en el segundo bloque con mayor población por arriba de la región de Norteamérica, sin embargo, en términos de participación en el Producto Interno Bruto, esta última región es la que más contribuye aún, (Ramírez, 2007).

Ramírez Bonilla (2007) llega a la conclusión que el reconocimiento de los bloques económicos como elementos dinámicos en la escala mundial, implica el reconocimiento de que el libre mercado se encuentra en crisis en tanto que en la integración internacional la intervención estatal es muy importante. Para el caso de México, se aprecia que las cosas son muy difíciles por pertenecer a un bloque que ha perdido competitividad y que se ha mantenido en número de participantes a diferencia de los demás bloques, además de dejar fuera aspectos de mayor regulación que permitan la distribución más equitativa del producto.

México debe reconsiderar la posición que guarda en la integración a la que pertenece a efecto de alcanzar mejores condiciones de participación en la economía mundial, debe tomar con mayor presencia las posibilidades que ofrecen otros bloques como la ASEAN, (Uscanga, 2007).