ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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2. Sector agropecuario. Funciones en el desarrollo, desempeño y políticas agrícolas.

El sector agropecuario históricamente ha sido importante en el desarrollo nacional, su función en la producción nacional de alimentos, la generación de divisas, de empleos e ingresos para gran parte de la población dan cuenta de ello.

Los grandes desequilibrios económicos y sociales en un país que depende en gran medida de una estructura productiva primaria no se pueden explicar sin entender los fenómenos que ocurren en este importante sector que ha sido vilipendiado por las políticas y estrategias de desarrollo diseñadas e instrumentadas por las últimas cuatro administraciones gubernamentales.

Hacia el futuro, el sector agropecuario puede coadyuvar a la solución de los grandes problemas nacionales en tanto pueda cumplir cabalmente con las funciones estratégicas que le corresponden en el contexto de la economía nacional, Calva (2007h:25-26) las resume de la siguiente manera: 1) Contribución al financiamiento del desarrollo mediante la provisión de una oferta interna suficiente de alimentos y materias primas agrícolas a fin de apoyar el equilibrio en las cuentas externas así como con la generación de excedentes exportables de productos emanados de cultivos de alta densidad económica, la transferencia a actividades no agrícolas de los capitales excedentarios acumulados en el campo, 2) Contribuir a la estabilidad de precios sobre bases sostenibles en el largo plazo, fincada en la producción interna de satisfactores, 3) Preservar en el corto y mediano plazos, el mayor volumen de empleos rurales a fin de disminuir la presión sobre el mercado de trabajo urbano y generar empleos adicionales vía sustitución de importaciones agroalimentarias, 4) Generar efectos multiplicadores sobre el conjunto d la economía nacional mediante el desarrollo de un mercado interno dinámico en el medio rural para la industria productora de bienes de consumo, insumo y de bienes de capital, 5) Apoyar el principio de seguridad alimentaria, dándole una concreción acorde con las realidades nacionales y del comercio internacional, los mercados tienden a polarizar la distribución del ingreso concentrándolo en países, regiones y estratos sociales previamente enriquecidos, lo que se refleja en el ámbito de los ingresos rurales y del poder de compra de los alimentos, 6) Apoyar la armonía en el patrón de desarrollo como objetivo estratégico.

A pesar de la importancia de este sector, las políticas de cambio estructural instrumentadas como parte del modelo neoliberal no se evaluaron en toda su magnitud e impactos, ya que se llevó a cabo una liberalización del sector agropecuario aplicando una severa reducción de la participación del Estado en al promoción del desarrollo sectorial, una apertura comercial unilateral y abrupta que concluyó con la incorporación completa de sector agropecuario al TLCAN y la modificación al marco jurídico agrario que elimina el carácter inalienable, inembargable e imprescriptible de la propiedad campesina ejidal y comunal, otorgando la apertura necesaria para el comercio de tierras y la integración de neolatifundios.

Los resultados de este proceso se han reflejado en diferente manera, en cuanto a la producción se ha visto una disminución sensible que se observa en la caída del Producto Interno Bruto per cápita del sector agropecuario y forestal de un 9.5% en el trienio 2002-2004 con respecto al trienio previo a la instrumentación del modelo neoliberal, igual ocurrió con la producción de granos, - medido en kilogramos per cápita-, que se redujo en 9.8% de los principales ocho granos con respecto a la obtenida en 1980-1982.

En el renglón alimentario se observa la disminución de la producción, la evidencia empírica muestra un incremento explosivo en las importaciones de alimentos, registrándose un incremento de 2 755.7 millones de dólares anuales durante el periodo 1980-1982 a 12 965.6 millones de dólares por año durante el trienio 2000-2004. (Calva, 2007h).

Adicionalmente, la apertura comercial realizada bajo los términos desmedidos en que se instrumentó aunada a la política cambiaria de sobrevaluación de la moneda, ha hecho que los términos de intercambio de los productos agrícolas se deterioren afectando a los productores. En el trienio 2002-2004, los productores de maíz perdieron 50.3% del poder adquisitivo de su grano respecto al trienio previo al experimento neoliberal, los agricultores trigueros perdieron 49.6% del poder de compra de su grano, los productores de frijol perdieron 45.3% y los productores de soya 49.7% de su poder de compra.

A esta crítica pérdida de competitividad del sector agropecuario se suma la retirada de los programas de fomento sectorial por parte del Estado, como acciones contrarias a lo que los principales socios comerciales – como Estados Unidos y Canadá -; realizan en términos de fortalecer la intervención para la protección y apoyo de los productores agrícolas. Se reduce la construcción de infraestructura, la investigación científica-técnica, el extensionismo, programas sanitarios y maquinización entre otros, además, los créditos se reducen o eliminan al reducir la participación de la banca de desarrollo y la liberalización de la banca comercial.

Las políticas establecidas por las administraciones neoliberales se consideran como atípicas, en tanto que en general los niveles de apoyo al sector agropecuario son altos en países que son grandes importadores netos y son bajos en aquellos que son exportadores netos, a pesar de la relevancia de las actividades agrícolas en el empleo y en la economía rural, contradictoriamente, el nivel de apoyos en México, siendo un país de bajo nivel de desarrollo e importador neto, se alinea a la categoría que dirigen estos últimos, (Trujillo, 2007:45).

El procampo como programa compensatorio a la firma del TLCAN, ha sido utilizado como mecanismo de financiamiento y capitalización sin serlo efectivamente, de forma agregada impacta significativamente el presupuesto y sus efectos son totalmente limitados, al concluirse en 2008, existe el riesgo de generar una problemática social en tanto que los productores ya lo consideran parte de prestaciones obligatorias pidiendo inclusive su incremento, en otras palabras, este tipo de apoyos significan grandes costos y pocos resultados. (Trujillo, 2007).

La agricultura se encuentra en un franco rezago donde se puede encontrar una estructura bimodal caracterizada por un sector orientado a la producción de exportación o al mercado interno, integrado por productores con extensiones mayores y otro sector de subsistencia o tradicional integrado por productores de unidades productivas minifundistas, en los que existe heterogeneidad productiva mostrando diferencias en la cantidad y calidad de los recursos que controlan, grado de articulación con los mercados de productos, del trabajo y de capitales, el nivel de organización de los productores y la gravitación de las políticas económicas y sectoriales, (Jiménez, 2007, Luiselli, 2007).

Para salir de este profundo hoyo, se requiere modificar la política agropecuaria estableciendo un programa de fomento sectorial que contemple acciones de carácter integral para el corto, mediano y largo plazo que contenga instrumentos acordes a las condiciones actuales pero con miras de expansión y desarrollo. Calva (2007) propone cinco elementos fundamentales: a) Una política de precios de garantía o soporte, acompañada de una política cambiaria que evite sobrevaluaciones de la moneda y buscar negociar los términos de intercambio en el marco del TLCAN y la OMC, b) Un programa de largo plazo de apoyo a la investigación y al extensionismo agronómico y zootécnico, el cual debe considerar tecnologías convencionales, biotecnología y tecnologías alternativas de bajo insumo energético así como la divulgación de las tecnologías generadas, c) Incremento sustancial de los recursos públicos para obras de infraestructura, d) Canalización de un volumen adecuado de crédito fresco que contemple la solución al problema de carteras vencidas y se acompañe de un programa de aseguramiento con apoyos fiscales a las primas de seguro, e) La preservación de las fuentes de empleo e ingresos rurales y atención, promoción y apoyo preferente a las pequeñas explotaciones agrícolas.

La expectativa de un programa con estas características sería la contribución al equilibrio externo, a la estabilidad de precios internos y a la dinámica de la economía, a la armonía en el patrón de desarrollo, a la seguridad alimentaria y a la estabilidad social.