ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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2. Finanzas públicas. Su estructura y tendencias bajo el modelo sustitutivo de importaciones y bajo el modelo neoliberal.

Cumplir a cabalidad con la responsabilidad que el pacto social le otorga al Estado no es nada fácil, más si no se cuenta con los recursos suficientes para financiar sino todas las necesidades por lo menos las más importantes y estratégicas. Por ello, la construcción de un sistema tributario moderno con la capacidad suficiente de captar y proveer de recursos al Estado se convierte en una prioridad nacional.

Actualmente México se encuentra muy por debajo de muchos países en lo que se refiere a carga tributaria con respecto del PIB, “ De acuerdo con cifras de la OCDE, los ingresos tributarios del gobierno general (gobierno central más gobiernos locales) representaron, en 2004 43.7% del PIB en Francia, 42.2% en Italia, 50.7% en Suecia, 36.1% en el Reino Unido, 34.6% en Alemania, 33% en Canadá, 30.2% en Irlanda, 24.6% en Corea del Sur y 35.1% en España; mientras que en México sólo representaron 18.5% del PIB.” (Calva, 2007e).

No nada más en relación con los países desarrollados México está por debajo de la carga tributaria, también se observa con respecto a los países de Latinoamérica tales como Brasil, Uruguay, Venezuela y Costa Rica, que en 2003 los ingresos tributarios representaron 23.9%, 25.2%, 23.5% y 22.7%, México en ese año tenía solamente el 14.7%.

Para alcanzar el crecimiento, productividad y competitividad necesarios para el buen desempeño y el bienestar social en México, es evidente que se requiere realizar una reforma fiscal profunda que modifique las estructuras que actualmente existen y permita el fortalecimiento de la captación de recursos necesarios para que el Estado cumpla con sus responsabilidades.

Es imprescindible un cambio de modelo de desarrollo que reconozca y aliente al mercado como el principal mecanismo de asignación de recursos pero que recupere al Estado como un agente que puede y debe atender las necesidades sociales, así como promover el crecimiento económico, haciendo uso de los mecanismos de financiamiento prudentes y sostenibles, así como el impulso de proyectos pertinentes tanto desde el punto de vista social y económico como técnico, financiero y administrativo; de tal forma que se cuente con estrategias que no generen crisis fiscales y económicas, pero que promuevan y potencien el desarrollo de largo plazo del país, (Cuamatzin; 2007).

La baja captación tributaria manifiesta las deficiencias del sistema tributario mexicano, que además de tener una baja carga impositiva, hace propicia la evasión fiscal en gran escala, influyendo en los niveles de recursos disponibles para apuntalar el desarrollo.

Durante el modelo sustitutivo de importaciones, las finanzas públicas se alimentaban principalmente de impuestos al comercio exterior, el impuesto del timbre y posteriormente se ve fortalecido con la incorporación del impuesto sobre la renta, y los ingresos petroleros. El impuesto sobre la renta fue incorporado en nuestro país en 1930 convirtiéndose después de la Gran Depresión como la fuente más importante de recursos para el gobierno durante el periodo de 1940 a 1980, aunque la recaudación era exigua en tanto que recaía en una población contribuyente cautiva (empleados del gobierno, maestros, etc.) y sobre nómina de trabajadores. Los demás sectores sociales incluyendo ricos propietarios, grandes industriales y banqueros así como campesinos ejidatarios escapaban del fisco, los privilegios fiscales se convirtieron en un verdadero cáncer, alentado por el propio gobierno, (Marichal, 2007).

Durante este periodo la centralización política reforzó la centralización fiscal y fue socabando el llamado federalismo fiscal. Los estados y municipios entregaron su soberanía fiscal a cambio de las participaciones como transferencias fiscales del centro negociadas políticamente, (Marichal, 2007).

Aún cuando las necesidades siempre han rebasado los recursos disponibles, la estrategia de desarrollo con políticas activas contracíclicas, orientaron los recursos fiscales a la inversión pública. Según Cuamatzin (2007), la inversión pública sostuvo una tendencia creciente durante el periodo 1950 a 1981, observándose la misma tendencia de la inversión privada, es decir que la inversión en su conjunto se incrementó de manera importante, inclusive, la inversión privada se vio estimulada porque su crecimiento fue mayor que la pública, en otras palabras, la inversión pública favoreció el ahorro interno (entendido como inversión física más variación de inventarios menos ahorro externo). En ese mismo periodo, la economía en su conjunto se vio incrementada en cifras que en los últimos veinte años parece imposible de igualar, por lo que, se corrobora la efectividad de la estrategia económica de largo plazo instrumentada durante la aplicación del modelo.

El modelo neoliberal aplicado a partir de 1982, ha sido analizado y criticado a lo largo de este documento, su estrategia de control de precios y equilibrio de las finanzas públicas, aunado a la apertura comercial y la liberalización financiera, ha dado como resultado un pobre crecimiento económico con enormes desigualdades (hoy se registra a un mexicano como el hombre más rico del mundo y a otros entre los primeros lugares) sociales.

En la parte de finanzas públicas, la búsqueda del equilibrio ha llevado al límite el ajuste del gasto público, reduciendo la inversión a favor de la promoción del crecimiento económico al reducir la construcción de infraestructura productiva, reduciendo el apoyo a programas de fomento económico general y sectorial y reduciendo el gasto social de manera importante. La parte de la recaudación fiscal no ha mejorado sustancialmente, continúa siendo sobre una población contribuyente cautiva basándose en el impuesto sobre la renta y sobre el impuesto al valor agregado que es un impuesto regresivo al consumo.

En el sexenio 1995-2000, como resultado del programa de ajuste severamente recesivo instrumentado en 1995 y 1996, los ingresos tributarios descendieron a 10.4% del PIB, no obstante la elevación de la tasa del IVA de 10 a 15%, la reducción fue notable en la recaudación del ISR que apenas alcanzó el 4.25% del PIB con respecto al 5.28% alcanzado en el periodo de 1977-1982, (Calva, 2007f).

Durante la administración del presidente Fox, la recaudación se mantuvo en bajo nivel, apenas en 10.7% del PIB, debido al pobre crecimiento observado durante esa administración de apenas el 1.8% anual, al que se sumó la reducción de la tasa máxima de ISR de 40% a 29% realizada por Zedillo a finales de su gobierno, (Calva, 2007f).

El rezago tributario en México hace que los ingresos públicos dependan cada vez más de los ingresos petroleros, lo que lleva a una alta vulnerabilidad al depender del mercado de este producto y de las reservas naturales, en 2005 el 37.2% de los ingresos del sector públicos son de la fuente petrolera y el 38.3% de los ingresos del gobierno federal se generan de esta fuente. El reto de la política fiscal es enorme y requiere de una reforma profunda a la que no han querido entrar las diferentes administraciones.