ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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2. Sistema financiero. Estructura y desempeño bajo el modelo sustitutivo de importaciones y bajo el modelo neoliberal. Reordenamiento en un modelo alternativo.

El sistema financiero mexicano ha sufrido modificaciones sustantivas que se han reflejado en el desempeño de la economía en tanto que éste representa un factor clave en el apoyo a la actividad productiva.

En el modelo de sustitución de importaciones cuya característica fue la intervención del Estado como planeador, coordinador, promotor y regulador del desarrollo, los instrumentos para aplicar la política económica se encontraban bajo su control. Las regulaciones sobre el sistema bancario buscaban cuidar la solvencia de los bancos y el ahorro de la población así como buscar que el financiamiento a las actividades económicas consideradas como prioritarias llegara en las cantidades necesarias y con la oportunidad suficiente.

Los instrumentos más importantes de regulación bancaria existentes durante el modelo sustitutivo de importaciones que permitía la canalización del crédito a las actividades productivas se sintetizan en: 1) El sistema de encaje legal que obligaba a los bancos a depositar como reservas obligatorias en el banco central las cantidades de recursos que garantizaban el depósito de los ahorradores y la solvencia del sistema bancario, estas reservas permitían al banco central utilizarlas como instrumento de política monetaria para regular el circulante así como para apuntalar el crédito como volumen adicional para las actividades prioritarias, 2) El sistema de cajones de asignación selectiva de crédito que estipulaba porcentajes obligatorios para que del ahorro captado la banca comercial orientara el crédito hacia actividades prioritarias sen la estrategia de desarrollo, así al momento de la estatización de la banca, el 34.1% de la captación bancaria en moneda nacional debía canalizarse de la siguiente manera: 25.7% hacia actividades productivas (1.8% para la producción de artículos básicos, 3.5% para la industria pequeña y mediana, 4.7% para el sector agropecuario, más 0.7% para ejidatarios y campesinos de bajos recursos, y 15% hacia créditos o valores destinados a actividades de fomento económico estipuladas por el banco central); 7.8% en préstamos para vivienda de interés social y 0.6% en créditos a agentes bursátiles y en títulos accionarios especificados, el resto de la captación podría ser canalizado libremente por la banca comercial a créditos y valores de cualquier tipo; 3) La regulación de las tasas de interés tanto activas como pasivas, las cuales eran fijadas por el Banco de México, igualmente se encontraban reguladas las tasas de interés para los préstamos elegibles dentro de los cajones de asignación selectiva de crédito que generalmente eran inferiores a las tasas de mercado. Para los créditos libres, los bancos establecían sus propias tasas de interés, (Calva, 2001).

Esta estrategia hizo posible el estímulo a la economía, reflejándose en el crecimiento sostenido por alrededor de cincuenta años a una tasa promedio de más del 6%.

Durante el modelo neoliberal, el proceso de liberalización financiera implicó el desmantelamiento de todos los instrumentos de control y regulación bancaria, la reprivatización en 1991-1992 cambió los esquemas de operación que a postre desembocaron en quiebra técnica del sistema bancario, la cartera vencida valorada con estándares internacionales representaba el 117% de la suma del capital contable y las provisiones preventivas del sistema bancario, la quiebra técnica se agravó con la crisis económica de 1994-1995 que implicó aplicar la estrategia de rescate del sistema bancario (FOBAPROA) con altos costos para la sociedad y beneficio para alguna minoría.

Posteriormente se lleva a cabo la reforma legislativa que en 1988 permitió la apertura de capital extranjero en la banca comercial mexicana, lo cual aunado a lo anteriormente expuesto, ha originado una aguda escasez de créditos (51.3% menos que en 1993 para 2005), el paso de la propiedad del 80% de los bancos a manos de extranjeros que han incrementado en forma excesiva el margen de intermediación y los cobros por la prestación de servicios bancarios y el pago de 130 000 millones de dólares como costo del rescate bancario, (Calva, 2007c:12).

Los incrementos de la intermediación bancaria (diferencia entre las tasas reales de depósito promedio y las tasas reales de préstamo promedio), han tenido comportamientos excesivos, así durante el periodo de 1983 a 1987 ésta osciló entre 4.59% y 10.25%, para el periodo 1988 a 1999 dicho margen aumentó hasta un rango de 15.6% a 46.4%, (Calva, 2001). La ineficiencia bancaria se manifestó en el deterioro de los indicadores de solvencia y liquidez

La reestructuración de sistema bancario de acuerdo a las necesidades de liberalización financiera, ha influido en diversos sentidos que desestimulan el crecimiento, uno de ellos es el incremento de títulos gubernamentales adquiridos por los bancos en limitación de la emisión de títulos privados que representan mayores riesgos y menores márgenes de beneficio bancario, lo cual aunado a la presencia y fortalecimiento de los inversionistas institucionales (Siefores) que también demandaron títulos gubernamentales, indujo a mayor deuda pública, (Levy, 2007).

La nueva estructura del sistema bancario mexicano se caracteriza por ser oligopólica en la producción de servicios y oligopsónica en el manejo del mercado de instrumentos financieros, particularmente los títulos gubernamentales que ha dado como consecuencia la contracción del crédito bancario y su canalización creciente a financiar gastos de consumo e hipotecas, en detrimento del crédito a la producción, un desarrollo lento de los mercados de capitales y un sobreendeudamiento público con fines de regulación monetaria. El crédito en general se ha visto desalentado ante la posibilidad alternativa que tienen los bancos de obtener un margen financiero libre de riesgos invirtiendo los recursos captados en valores gubernamentales, que son los que mayormente se comercian en mercados bursátiles, adicionalmente los bancos se han orientado más a realizar operaciones de reporto de valores gubernamentales y operaciones con derivados financieros en los cuales no tienen la obligación de establecer reservas, lo que les incrementa sus beneficios, (Mántey, 2007).

Lo anterior explica que los bancos en México a pesar de tener un pobre desempeño en el financiamiento de la mayoría de lo agentes económicos, obtienen extraordinarios niveles de rentabilidad, destacados aún en el contexto de los propios conglomerados internacionales a los que pertenecen, (Garrido y Prior, 2007).

Sumado al problema de ineficiencia de la banca comercial para apoyar la actividad productiva del país se encuentra la situación de la banca de desarrollo que igualmente fue desarticulada con las reformas estructurales del modelo neoliberal, la cual al pasar a ser banca de segundo piso encontró grandes limitaciones para fungir como verdadero instrumento de apoyo financiero al crecimiento económico, encontrándose supeditada a la voluntad y decisión de la banca comercial, (Gómez, 2007).

Ante esta situación y sus perspectivas, es importante el reordenamiento del sistema bancario y financiero en general, las experiencias internacionales y las propias del país sugieren volver a un sistema donde se pueda regular la actividad financiera. Calva (2001) cita a Stiglitz quien señala la existencia de cuatro objetivos legítimos de la regulación financiera: a) mantener la seguridad y solidez del sistema financiero (regulación prudencial), b) promover la competencia, c) proteger a los consumidores y, d) asegurar que los grupos que lo requieren tengan acceso al financiamiento, es decir, el camino es salirse de la liberalización financiera.

Se propone redefinir el secreto bancario dejándolo vigente solamente para los depósitos, reintroducir el encaje legal o coeficientes de liquidez obligatorios, asegurar los depósitos para un manejo adecuado de riesgos y solvencia del sistema bancario, democratizar el mercado de títulos gubernamentales, regular los márgenes de intermediación financiera y de las tasas de interés, autorizar nuevamente a la banca de desarrollo como banca de primer piso inclusive a participar en el mercado secundario de valores gubernamentales, diversificar instituciones e instrumentos financieros que permitan a los sectores de bajos ingresos acceder al ahorro financiero, construir una red de ahorro que cubra el área geográfica de las familias de bajos ingresos entre otros aspectos utilizar a las instituciones captadoras de remesas para canalizar recursos, estimular la canalización de créditos hacia actividades estratégicas o prioritarias de acuerdo a un programa de industrialización, fortalecer el mercado de capitales, (Calva, 2001, Levy, 2007, Mántey, 2007, Garrido y Prior, 2007, Gómez, 2007, Flores, 2007, Vidal, 2007).