ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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2. Estabilidad de precios a ultranza y estabilidad de precios con crecimiento y equilibrio externo. Instrumentos macroeconómicos.

Las administraciones neoliberales han tomado como estrategia central la estabilidad de precios a costo del crecimiento económico, tal como ya se ha explicado en otros apartados. La necesidad de financiar el desequilibrio externo con ahorro externo obliga a fijar tasas de interés altas, mantener la inflación y utilizar el tipo de cambio como ancla de la inflación, además de llevar a cabo la liberalización financiera y políticas monetarias y fiscales restrictivas.

Mántey (2007) explica de manera muy clara que la aplicación del régimen de metas de inflación en México y otros países de América Latina donde la inflación tiene raíces estructurales vinculadas a la dependencia tecnológica del exterior, y el tipo de cambio es el elemento más influyente en el comportamiento del nivel de precios, puede generar serios problemas en la conducción de la política monetaria.

Uno de los efectos inmediatos de sobrevaluar la moneda a partir del tipo de cambio, origina inmediatamente pérdida de competitividad de los productos mexicanos en el mercado internacional y estimula la importación de productos extranjeros que resultan más baratos, esto se convierte en un incremento del desequilibrio externo y por tanto mayor necesidad de capital extranjero, lo que significa un riesgo sistémico.

La estrategia ortodoxa limita sus objetivos a la estabilidad de precios y no considera una política de industrialización que permita además incrementar la productividad y la competitividad de los productos mexicanos, por lo que resulta incapaz de aliviar el desequilibrio estructural que ocasiona la insuficiencia crónica de divisas y que a la postre lleva a una devaluación.

Un elemento clave en este proceso es la función del Banco Central que a partir de las reformas estructurales se le asignó exclusivamente la responsabilidad de vigilar el sistema de pagos y la estabilidad de los precios, limitándolo para intervenir en el fomento al desarrollo que aunado a la dependencia del capital externo, conduce a una fragilidad y vulnerabilidad financiera de alto riesgo, se perdió control sobre los instrumentos de control directo de la liquidez y de asignación selectiva de créditos, hoy la política monetaria se conduce bajo condiciones normales a través de dos instrumentos fundamentales: el corto monetario y las operaciones de mercado abierto que realiza el Banco de México, por medio de los cuales inyecta o sustrae liquidez retirando de la circulación o colocando bonos de regulación monetaria que él mismo emite, valores gubernamentales o títulos que cuentan con garantía del gobierno federal.

Las experiencias de los países de reciente industrialización manifiestan que el Banco Central debe tener una gama mayor de responsabilidades que se convierten en objetivos de crecimiento, empleo y solvencia de los intermediarios financieros, la experiencia propia de México durante cincuenta años ha demostrado la necesidad de que el Banco de México vuelva a utilizar instrumentos de control directo en la conducción de la política monetaria a fin de corregir fenómenos indeseables que surgen por la estructura oligopólica de los mercados bancarios y para prevenir los riesgos sistémicos que generan algunas innovaciones financieras como el dinero de plástico y las transferencias electrónicas de fondos, (Mántey, 2005, 2007).

En la historia económica se encuentran registros de países como Corea del Sur y China en el Sudeste asiático y Chile en Latinoamérica que atestiguan que es posible crecer con una inflación moderada y un déficit fiscal en niveles de seguridad manejable, es decir, utilizar una política económica flexible de acuerdo a las condiciones económicas vigentes, para tal efecto, debe considerarse la reforma de la ley orgánica del Banco de México para incorporarle nuevamente la responsabilidad sobre el crecimiento económico y la ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, en la cual de igual manera a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se le asigne esta responsabilidad, y exista congruencia institucional, (Calva, 2007d).

Lo anterior significa una visión integral de la estabilidad macroeconómica que permite conducir de manera equilibrada las políticas macroeconómicas (monetaria, fiscal y cambiaria) hacia el crecimiento sostenido del producto nacional y del empleo, sin descuidar el control de la inflación y del balance fiscal así como del desequilibrio externo, la gestión se traduce en mantener todas las variables en una franja razonable de seguridad o estabilidad macroeconómica integral, (Calva, 2007d).

Volver a la senda del crecimiento implica retomar las funciones de Banco Central para que la política monetaria sea efectiva en la estabilidad de precios pero con crecimiento que finalmente es lo que puede traer el beneficio a la sociedad, la utilización de créditos selectivos a largo plazo a actividades estratégicas, establecer tipo de cambio en niveles competitivos y una política fiscal expansiva permitiría alcanzar el crecimiento económico con estabilidad del sector externo.