ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

ECONOMÍA DE MÉXICO Y DESARROLLO SUSTENTABLE

Ulises Castro Álvarez

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XI. Desarrollo sustentable: la perspectiva económica.

La disyuntiva del crecimiento y de la conservación ha motivado grandes discusiones que a la postre han llevado a la construcción del concepto y la visión del desarrollo sustentable, la perspectiva económica de esta visión se encuentra en incrementar la riqueza para mejorar las condiciones de vida de la sociedad sin destruir la base natural en la que asienta la actividad humana en general. En México los costos del crecimiento sostenido son enormes como en muchos países, sin embargo, cada sociedad cuenta con condiciones específicas que obligan a abordar la problemática y las alternativas de solución de manera diferencial.

En los últimos cuarenta años se han observado múltiples cambios estructurales en el país, sin embargo, existen problemas que se convierten en asignaturas no resueltas agravadas por con el tiempo; desigualdad, pobreza, desempleo, distorsiones sectoriales y regionales, esfuerzo científico y tecnológico raquítico y sin dirección, desequilibrio externo permanente y finanzas públicas afectadas por el peso de la deuda pública. Ahora se cuenta con un sector exportador disfuncional en al medida en que no solamente es incapaz de producir un saldo comercial superavitario, sino que tampoco funciona como fuerza de arrastre al resto de las actividades económicas por estar desvinculado, se ha caracterizado por agredir al sector agropecuario en donde se encuentra el 22% de la población económicamente activa del país y un proceso de desindustrialización por la presencia cada vez más importante de altos contenidos importados que rompen con la estructura productiva, (Nadal, 2007).

La situación económica y su trayectoria ha generado desequilibrios que presionan los recursos naturales y sociales, creando desigualdades socioeconómicas y ambientales de carácter general y regional mostrándose en severos deterioros que ponen en peligro la viabilidad de la sociedad.

1. Crecimiento económico y costos ambientales.

La vinculación del crecimiento económico y el impacto a los recursos naturales en la estrategia de desarrollo, se convierte en una prioridad nacional en tanto que lograr los niveles de producción de riqueza para incrementar el nivel de vida de la población tiene un alto costo ambiental, desde la perspectiva de las cuentas nacionales ecológicas, se estima que este costo equivale en promedio a 13% del PIB, lo que es muy significativo. Estos costos se estiman por la suma de dos factores: los costos por agotamiento de los recursos y el costo por degradación, (Nadal, 2007).

El problema consiste en identificar los mecanismos que hagan posible el crecimiento económico como premisa para alcanzar el desarrollo, sin afectar la naturaleza mediante procesos de agotamiento y degradación extrema de los recursos naturales que lleven a un colapso ambiental en el que la pérdida sería para toda la sociedad. México se encuentra en un alto riesgo de llegar a este punto.

Constantino (2007), expone en forma por demás objetiva esta situación al señalar que el estado y magnitud de los acervos de capital natural tienen un efecto directo sobre los niveles de bienestar social, no sólo en términos de la calidad de vida de los ciudadanos asociada con el medio ambiente, sino también en materia de distribución de riqueza. No se puede perder de vista que el capital natural o los recursos naturales son determinantes de las posibilidades productivas de una sociedad a través de su papel como insumos del en el proceso económico; pero también el capital natural presta servicios en la función de sumidero de los residuos de las actividades productivas y consuntivas de la sociedad.

La sustentabilidad está asociada al principio de aprovechamiento de las propiedades del capital natural sin rebasar la capacidad del sistema para equilibrarse y garantizar la reproducción de las propiedades de los bienes naturales en periodos de tiempo posterior. Al asumir que los recursos naturales tienen un impacto directo, tanto desde la perspectiva de la producción, el consumo y otros servicios intangibles como lo estético en el bienestar de los individuos, entonces el principio de sustentabilidad pasa a ser una referencia física para adquirir una dimensión ética, política y social, (Constantino, 2007:60).

Uno de los factores que representa un serio problema y que pone en entredicho el desarrollo sustentable en México es el agua, según Landa y Carabias (2007), más del 70% de los cuerpos de agua presentan algún grado de contaminación; más del 15% de los acuíferos se encuentran sobreexplotados; por lo menos el 57% del volumen de agua subterránea que se utiliza proviene de acuíferos sobreexplotados y se está minando la reserva de agua subterránea a un ritmo de 6 Km. cúbicos por año; la deforestación y el azolvamiento por erosión han provocado la disminución de los caudales de muchos ríos, dejando de ser permanentes un gran número de ellos; existe sobreexplotación pesquera e invasión de especies exóticas en los principales lagos; el desvío de cauces de ríos ha ocasionado, entre otras, la extinción de especies acuáticas.

La dinámica económica y social ha llevado a una alta vulnerabilidad sociombiental por el agua, lo que debilita la seguridad hídrica expresada en al capacidad de la sociedad para garantizar: a) una adecuada cantidad y calidad de agua para el funcionamiento de los ecosistemas, b) la producción y autosuficiencia alimentaria, c) la satisfacción de las necesidades básicas de la población, d) la reducción y manejo adecuado de los conflictos y disputas por el agua, y e) la capacidad para prevenir y enfrentar desastres como sequías, inundaciones y epidemias asociadas con enfermedades hídricas como el cólera. Existe una relación inversamente proporcional entre vulnerabilidad socioambiental y seguridad hídrica, (Ávila, 2007:134).

Según Ávila García (2007), tomando en cuenta las tendencias de crecimiento demográfico y los niveles de cantidad de agua al año 2000, se estima que en México para el año 2025 entrará en una fase crítica. En las 13 regiones hidrológicas definidas por la Comisión Nacional del Agua: 1. Península de Baja California, 2. Noroeste, 3. Pacífico Norte, 4. Balsas, 5. Pacífico Sur, 6. Río Bravo, 7. Cuencas Centrales del Norte, 8. Lerma Santiago Pacífico, 9. Golfo Norte, 10. Golfo Centro, 11. Frontera Sur, 12. Península de Yucatán y 13. Valle de México, la disponibilidad de agua descenderá pero se encontrarán en situación crítica las regiones de la Península de Baja California, Río Bravo, Cuencas Centrales, Balsas, Lerma y Valle de México; muy cerca de ese escenario se encontrarán las regiones Noroeste, Pacífico Norte y Golfo Norte, únicamente las regiones del Sur y Sureste se encontrarán en una situación no crítica debido a que cuentan con elevadas disposiciones de agua para satisfacer las necesidades de la población.

El proceso de crecimiento también amenaza a la biodiversidad cuando se abren áreas al cultivo o se elevan los niveles de contaminación de agua, tierra y aire. México es un país privilegiado por la diversidad de especies y ecosistemas que habitan en su territorio, el 12% de toda la diversidad biológica del mundo se encuentra en el país. De 12 países que albergan 60% de toda la diversidad mundial, México ocupa el quinto lugar. Califica entre los cinco países del mundo por el mayor número de plantas vasculares, primer lugar en especies marinas en el hemisferio occidental, tercer lugar en especies de mamíferos, segundo lugar mundial en reptiles y el 50% de las plantas cultivadas que sustentan actualmente el sistema alimentario mundial fueron domesticadas por los pueblos indígenas de México, (Boege y Toledo, 2007).

Por tanto es de vital importancia establecer las políticas de desarrollo que busquen aminorar los costos del crecimiento.